PortalGuarani.com
Inicio Nosotros Indice de Artes Visuales Indice de Literatura, Música y Ciencias TV Online Paraguay
Powered by
Idioma:
Seguinos:
Colores de fondo:
LITA PÉREZ CÁCERES


  POR LA SALUD DE MAMÁ - Cuento de LITA PÉREZ CÁCERES


POR LA SALUD DE MAMÁ - Cuento de LITA PÉREZ CÁCERES

POR LA SALUD DE MAMÁ

Cuento de LITA PÉREZ CÁCERES

 

Asunción, 17 de enero de 1970


Querida Marta: Espero que al recibo de la presente te encuentres bien de salud y en compañía de los tuyos. Lamentablemente no puedo decir lo mismo porque al poco tiempo de tu partida mamá se puso muy enferma. Imagínate el daño que le hizo tu ausencia, que los primeros dos días los pasó llorando, encerrada en su habitación, sin comer nada. Al tercer día, cuando fui a verla me miró extrañada y no me reconoció, tampoco sabía donde se encontraba y me gritó por qué entré a su recámara sin golpear.

Te juro que me quede fría, ella hablaba igual que en las telenovelas. Después, cuando pensé que ya todo había pasado y que se estaba acostumbrando a no verte, la encontré vestida con mi pollera azul, la más nueva, que compré para tu despedida de soltera. Me costó muchísimo convencerla que me la devuelva. Probablemente a vos te parecen tonterías pero yo estoy muy preocupada, no debe estar muy bien mamá para ponerse ese color, si ella es una fanática colorada. No es nada normal.

En fin, espero que mejore y que pasen pronto los días para que puedas venir a visitamos. Ojalá no te hubieras ido tan lejos. Te extraño mucho, no dejes de escribimos.

Tu hermana que te quiere

Leona


Asunción, 15 de febrero de 1970

Querida Marta: Me alegró mucho recibir tu carta y saber que Hans y vos están bien. La que enviaste para mamá no se la pude mostrar porque está cada vez peor y además no conviene que se excite por ningún motivo, Es triste lo que voy a contarte, pero todo es cierto. Hasta me da miedo que no me creas, nunca pensé pasar por esto, ni siquiera en mis peores pesadillas. Cuando te escribí aún no la había llevado al médico y después pasé una semana atroz porque doña Escolástica se fue a su casa y dijo que nunca más regresaría. Y la verdad es que tiene razón.

Una mañana mamá le estiró el cabello y comenzó a pegarle. Al oír los gritos fui a ver y encontré a Escolástica llorando en el suelo y a mamá amenazándola porque la acusaba de haberle robado la muñeca. Me llevé un susto terrible y sin darme cuenta le grité que se calle de una vez. ¿Sabés que me dijo?: -Profesora, ella es mala, ella me sacó la muñeca en el recreo.

Era una verdadera tragedia, yo me quedé muda, no sabía que hacer. Consolé a doña Escolástica y encerré a mamá, te juro por la Virgen que le tuve miedo. Atiné a llamar al Dr. Cano, su eterno médico. Cuando vino lo atacó también a él y no pudo atenderla porque ya no estaba para esos trotes. Mamá saca fuerzas de no se dónde, porque casi no come. El Dr. Cano recomendó a un colega, especialista en estos casos que llegó en una ambulancia y con una enfermera. No me dejaron entrar al cuarto de mamá pero algo le hicieron porque al poco rato estaba profundamente dormida. Desde ese momento pasó el tiempo con sedantes y yo tuve que cuidarla, asearla y estar atenta para que no se saque el suero. Ahora se despierta tranquila y me habla con voz de nenita asustada, me trata de usted y no me reconoce para nada. Fueron quince días agotadores, porque aunque ella dormía la mayor parte del tiempo yo no pude descansar hasta que el Dr. Colman trajo a una enfermera que la atienda mejor. Él es el recomendado del Dr. Cano, debe tener unos 30 años y es soltero. Gracias a él estoy más tranquila y organizada pero no me ha dicho hasta cuándo puede durar la crisis. Él se preocupa por ella y viene todas las noches, a veces muy tarde, cuando termina su guardia, y pregunta cómo pasó el día mamá. Trabaja mucho y se nota que viene de una cuna humilde. A decir verdad su presencia es un respiro para mi y espero las noches con ansiedad, él es la única persona adulta y coherente con quien puedo hablar en todo el día. Nos sentamos en la galería luego de que chequea a mamá, y allí tomamos un cafecito bien cargado, como le gusta a Alfredo. Me imagino la cara que estás poniendo al leer esta parte, y todo porque lo trato por su nombre y hasta lo tuteo. No te escandalices por nada, los tiempos cambian y ya papá no está para marcarnos pautas de conducta; no pasa nada grave, salvo que estoy muy sola, mucho más que antes.

Antes de despedirme tengo que decirte que estoy muy contenta con tus novedades. Me alegro de corazón que estés feliz con tu marido. Son ya las 11 de la noche y Alfredo está por llegar, te quiero mucho.

Tu hermana

Leona


Asunción, 20 de marzo de 1979

Querida hermanita Marta: Por fin encuentro tiempo para responder tu última carta, no vas a creer lo ocupada que ando últimamente. Todo cambió por aquí Marta, pero para bien, no te preocupes.

Hice pintar la casa, vino don Mario y la dejó como nueva. También regalé los muebles muy viejos, que no servían para nada, y los cambié por otros más modernos. No toque los del cuarto de mamá porque, como no sale de allí, no conviene que se ponga triste, además Alfredo me dijo que es importante para ella encontrarse en un entorno conocido.

El diagnóstico ya lo tengo y es bastante serio: Mamá tiene demencia senil. No va a morir de eso porque está fuerte como un toro, pero tampoco hay posibilidades de que se recupere, es más, puede empeorar. Sus ataques de rabia son bravos y nos da un trabajo bárbaro, a la enfermera y a mi, ponerle la camisa de fuerza. Ella no sufre porque no se da cuenta de nada y pasa la mayor parte del tiempo dormida.

Alfredo que es un ángel, viene tres veces por día a controlar todo, desde el suero hasta ver si se le arregló bien la cama. Él mismo la levanta y la hace caminar media hora de mañana y media hora por la tarde, para que no se llene de escaras. Mamá lo confunde con papá y a veces la sorprendo mirándolo muy enamorada. Ayer le cambió la medicación y está un poco más despierta, hasta tuvo ganas de comer un caldito, no sé si es efecto del remedio o de la serenata de anoche. Alfredo llegó con su guitarra y cantó para Mamá Corazón, como él la llama. No sé que hubiera hecho sin él, me parece mentira que haya vivido hasta ahora sin sus consejos y su apoyo.

Como los gastos aumentaron Alfredo me dijo que sería conveniente que mamá me firme un poder para administrar el dinero que ella tiene en el banco.

Mañana vendrá el Dr. Salaberry, el antiguo abogado de papá, con su hija que es escribana, para que ese trámite sea legal. Alfredo también estará presente para convencerla, por si hace falta, porque mamá lo quiere más a él que a mí. Mamá me dice señorita y me trata de usted, es amable pero fría, y dentro de esta desgracia, tengo la suerte de poder comprender que no es un desprecio voluntario. Aunque nos cueste creerlo mamá es otra, la que conocimos murió y otra persona ocupa su cuerpo. Para explicártelo mejor: ahora ella es un bebé de setenta y siete años, ni siquiera puede comer sola. Son cosas de la vida, Marta, tenemos que sobrellevarlas y lo mejor es contar con la fe, gracias a eso me siento muy acompañada y fortalecida y hasta aprendí a encontrar la belleza de las cosas simples. Te cuento que salgo por la mañana, muy temprano, para ver los nuevos brotes en las plantas del jardín y festejo las flores recién nacidas como si fueran mis hermanas.

No pienses que te reprocho, tu vida ahora es estar junto a tu marido y preparándote para el hijo que va a llegar.

Por cierto, me preguntaste si hay algo entre Alfredo y yo, y te respondo que sí. Salimos de noche y mamá se queda con la enfermera. Soy lo bastante grande como para decidir sobre lo que hago y, te juro ya no podría vivir como vivía antes, siempre protegida y anulada por mamá. Vos hiciste bien al volar del nido. A veces la familia asfixia.

Un beso de tu hermana que te quiere muchísimo.

Leona


23 de julio de 1970, mes de la flor de Ñangapiry

Querida Marta: ¿Por qué no me escribís más, hermanita querida? No sabes como necesito tus cartas, sos la única pariente que me queda porque mamá ya no cuenta, es una extraña. Antes de darte las últimas noticias te pido que no me guardes rencor por lo que voy a decirte. Estas tan lejos de mi y no tengo a nadie para confiarle mis cosas.

Todo fue muy rápido, muy vertiginoso y admito que pude haberme equivocado pero tenés que entender que nunca fui independiente ni arrojada como vos.

Alfredo llegó en un momento muy especial y me ayudó. En tu última carta me decís que soy una mujer grande y que no te explicás como me dejé embaucar así por un desconocido. Él no me embaucó, él me ayudó. Ni siquiera nuestro médico de cabecera sabía como manejar el caso de mamá. Es cierto que soy una mujer grande, pero no tanto, tengo cuarenta años de hija súper protegida, criada sólo para estar en la casa y cuidar a sus padres. A fe que lo hice, porque mientras vos estudiabas hasta recibirte, yo era la que se sentaba con papá y mamá a leerles revistas, a vigilar la dieta y a entretenerlos. Después que papá murió te fue más fácil salir a cualquier hora y quedarte a dormir en casa de tus compañeras porque yo estaba día y noche con mamá, que con su depresión no notaba tus ausencias. Y cuando ella volvió de aquel pozo de silencio y se aferró a tu juventud, a tu alegría, le diste el mazazo, que te casabas con Hans y te ibas a Alemania. No te dio pena, ni viste como se deterioraba día a día porque estabas a ciegas, absorta en la adoración de tu príncipe prusiano y te fuiste sin mirar lo que dejabas atrás. Claro, para que ibas a mirar si solo quedábamos mamá y yo, mujeres sin importancia. Y ahora te escandalizas porque me casé con Alfredo, que es unos años menor que yo y no tiene un apellido que satisfaga tus vanidades. No me juzgues tan ligeramente, tendrías que ponerte en mi lugar para poder comprenderme.

No creas tampoco que estoy tan ciega como para creer que Alfredo está enamorado de mí, nada de eso. No niego que me gustaría, a esta altura de mi vida, vivir un amor apasionado, como los de las novelas de Corín Tellado. Pero aprendí a tomar lo que la vida me ofrece, ver a mamá como está me hizo comprender que ya no hay tiempo para mí, que no puedo sentarme a soñar y esperar, que la vida me alcanza. Con Alfredo somos compañeros y nos vamos ajustando poco a poco. Tenemos gustos similares, nos respetamos y hemos complementado nuestras carencias. Yo tenía sed de un hombre, de alguien que me respalde y él cumple con ese papel. Él necesitaba una mujer de cierta alcurnia (me da risa utilizar este término) para relacionarse y escalar en su carrera. Además, tengo que darte la razón: el dinero es un elemento decisivo y no me importa gastarlo en lo que me hace feliz, aunque no tanto como quisiera porque veo muy poco a Alfredo, que trabaja demasiado. Ya no tenemos esos momentos de charla para compartir un cafecito o para comentar las noticias del día. En fin, todo sea por su carrera. No temas, esta "locura" mía no te dejará en la ruina, nosotras no intuíamos el monto de la fortuna de papá, que siempre vivió como un avaro y sin embargo tenía millones en el banco y en propiedades. El escribano tiene a buen recaudo la mitad de todo. Es una herencia que te espera intacta para cuando decidas volver.

Y ahora viene lo más grave: tuve que internar a mamá. Ella está en el mejor geriátrico y muy bien atendida. Te preguntarás por qué lo hice y te explico: había empeorado y confundía la noche con el día. No nos dejaba dormir y la enfermera se declaró vencida y renunció. No la culpo, mamá pasaba el tiempo gritando y llorando, repitiendo tu nombre incansablemente porque por las noches recordaba todo y se lamentaba de tu abandono. No te cuento esto para que te sientas culpable, la demencia senil no fue un mal que atacó a mamá repentinamente, porque vos te fuiste. Es probable que haya habido muchos síntomas antes y que no les hayamos dado importancia, lo que trato de decirte es que nadie hubiera podido impedir que enloqueciera.

Escribime Marta, te necesito, me siento muy sola.

Te quiero mucho

Leona


Asunción, 7 de febrero de 1971

Querida Marta: Espero que al recibo de la presente te encuentres bien de salud y en compañía de los tuyos. Por acá todo bien, salvo el terrible calor que soportamos mamá y yo en esta casa extraña donde estamos parando. Según dice el Dr. Alfredo Colman, que es el nuevo médico de mamá, nos trajo aquí a las dos para atendemos mejor porque nos atacó una extraña peste que nos mantuvo inconscientes durante mucho tiempo. Cuando me recobré me sentí muy mal porque no estaba en nuestra casa y por suerte la vi a mamá durmiendo en una camita al lado de la mía.

Hay muchos enfermos que se pasean todo el día por el patio y hablan solos, a veces me dan miedo. Una enfermera, muy mala, me quiere convencer de que mamá está "chalada", esa es la palabra que ella usa, y que la interné yo misma. También me dice que nos vamos a pudrir acá y que pronto nos llevarán al pabellón de los insolventes porque mi marido ya nos comió toda la plata. ¿Qué marido, Marta? ¿Acaso me casé alguna vez? Te juro que nunca antes creí que hubiera gente tan mala como esta enfermera. Por suerte el Dr. Alfredo nos quiere mucho y nos regala chocolates cada vez que viene, aunque viene muy poco.

Mamá me llama y tengo que terminar la carta, un señor muy amable me dijo que la va a enviar y que pondrá la dirección en el remitente, yo les di tus datos porque a nosotras no nos permiten salir. Te cuento que mami está cada vez más simpática, ahora me trata de usted y me dice señorita. Debe ser una secuela de esa peste que nos atacó.

Espero verte muy pronto. No dejes de escribirme.

Tu hermana que te quiere, Leona.

 

 

 

ENLACE INTERNO AL DOCUMENTO FUENTE

(Hacer click sobre la imagen)

 

CUENTOS CRUELES – ANTOLOGÍA. Narrativa de LITA PÉREZ CÁCERES

Editorial de la UNIVERSIDAD DEL NORTE

Diseño de portada: ANÍBAL CABALLERO

Diagramación: RODOLFO GARAY

Asunción – Paraguay

2012 (179 páginas)

 

 

 

ENLACE INTERNO A ESPACIO DE VISITA RECOMENDADA


(Hacer click sobre la imagen)


 



Compartir FB

 

Leyenda:
Solo en exposición en museos y galerías
Solo en exposición en la web
Colección privada o del Artista
Catalogado en libros en artes visuales o exposiciones realizadas
Venta directa
Obra Robada

Ver Perfil y otras Obras del Autor...


Sol de Oro S.A. - www.soldeorosa.com

Buscador PortalGuarani.com de Artistas y Autores Paraguayos
 
MITOS Y LEYENDAS DEL PARAGUAYMISIONES JESUÍTICAS EN PARAGUAYMONEDAS DEL PARAGUAY 1790 - 2011IDIOMA GUARANIREPUBLICA DEL PARAGUAYFILATELIA DEL PARAGUAYMÚSICA PARAGUAYAMUSEO DEL HUMOR PARAGUAYO
HISTORIA DEL PARAGUAYBILLETES DEL PARAGUAYLITERATURA PARAGUAYAMUSEO VIRTUAL DE LA MUSICA PARAGUAYABIBLIOTECA DEL PORTALGUARANIACADEMIA PARAGUAYA DE LA HISTORIA CASA DEL LA INDEPENDENCIALA GUERRA DEL CHACO

Portal Guarani © 2015
Oficina: Asunción Super Centro - Gral. Diaz entre 14 de Mayo y 15 de Agosto - Local 372, 2do. Piso
TeleFax.: 451-486 - Contacto: info@portalguarani.com
PortalGuarani.com en fuente oficial de informaciones e imágenes del Paraguay para Wikipedia.org
Asunción - Paraguay - Proyecto Desarollado por Apunto

Algunos Logros y Reconocimientos
- Portal Guarani, Es declarado de Interés Cultural Nacional
- Portal Guarani, Es declarado de Interés Cultural Municipal
- Portal Guarani, Doble Ganador del WSA