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NORBERTO LEVINTON


  EL ESPACIO JESUÍTICO-GUARANÍ. LA FORMACIÓN DE UNA REGIÓN CULTURAL - Autor: NORBERTO LEVINTON - Año 2009


EL ESPACIO JESUÍTICO-GUARANÍ. LA FORMACIÓN DE UNA REGIÓN CULTURAL - Autor: NORBERTO LEVINTON - Año 2009

 EL ESPACIO JESUÍTICO-GUARANÍ.

 

LA FORMACIÓN DE UNA REGIÓN CULTURAL.

 

 

NORBERTO LEVINTON

 

 

BIBLIOTECA DE ESTUDIOS PARAGUAYOS

Director: JOSÉ ZANARDINI

Colección: BIBLIOTECA DE ESTUDIOS PARAGUAYOS - Volumen 80

Editor:  CENTRO DE ESTUDIOS ANTROPOLÓGICOS DE LA UNIVERSIDAD CATÓLICA (CEADUC)

 

Independencia Nacional y Comuneros

Casilla 1718 - Tel/fax: (595-21) 44 10 44 Extensión 252

e-mail: ceaduc@uca.edu.py - ceaduc@gmail.com

Web: www.ceaduc.uca.edu.py

Colección Bicentenario a cargo de IGNACIO TELESCA

© NORBERTO LEVINTON / CEADUC

ISBN: 978-99953-76-26-0

Diagramación: JOSÉ MORÍNIGO

Impresión: Editora Litocolor SRL

Cap. Figari 1115 - Telefax: 213 691 - 203 741

E-mail: grafica@editoralitocolor.com

Hecho el depósito que prescribe la Ley

Derechos reservados conforme a la Ley

Impreso en el Paraguay en octubre de 2009

Printed in Paraguay

 

ÍNDICE

INTRODUCCIÓN

1.- LA PROBLEMÁTICA DE DEFINIR LOS LÍMITES DEL TERRITORIO MISIONERO

2- EL CONCEPTO DE REGIÓN CULTURAL COMO ESENCIA CONFORMANTE DE LA MACRO-REGIÓN MISIONERA

3- EL PROCESO DE FORMACIÓN DE LA MACRO-REGIÓN MISIONERA

LA MACRO-REGIÓN

CAPÍTULO 1 : EL MERCADO DE UNA ECONOMÍA SIN LUCRO

LA REGIÓN

CAPÍTULO 2 : EL AGUA COMO Y

CAPÍTULO 3 : IR Y CARGAR

LA MICRO-REGIÓN

CAPÍTULO 4 : UNA FRONTERA EXCLUSIVISTA-INCLUSIVISTA

CAPÍTULO 5 :GUÁRA Y TERRITORIO

CAPÍTULO 6

PARTE 1: DE LA ALDEA AL PUEBLO MISIONAL Y DE ALLÍ A LA CIUDAD COLONIAL, LUEGO, ¿NUEVAMENTE A LA ALDEA?

PARTE 2: LA CIUDAD Y LA ENFERMEDAD

PARTE 3: LA CIUDAD Y EL COTYGUAZÚ

PARTE 4: LA CIUDAD Y EL DELITO (ANGAIPA) 191

CAPÍTULO 7 : EL TRABAJO URBANO: ESCULTURAS Y LIENZOS

CAPÍTULO 8 : EL SIGNIFICADO DEL ABAMBAÉ

CAPÍTULO 9 : EL CONCEPTO DE ESTANCIA EN LAS MISIONES JESUÍTICO-GUARANÍES. EL CASO DE YAPEYÚ

CONCLUSIONES

FUENTES Y BIBLIOGRAFÍAS

ILUSTRACIONES.

 

 

 

EL ESPACIO JESUÍTICO-GUARANÍ: LA FORMACIÓN DE UNA REGIÓN CULTURAL

 INTRODUCCIÓN

 

"(...) space was seen as somehow epiphenomenal, as a

"codification " or a "reflection " of human intentionality

or social structure " (1)

 

1- LA PROBLEMÁTICA DE DEFINIR LOS LÍMITES DEL TERRITORIO MISIONERO

La idea del sistema misional como una totalidad espacial integrada ha sido manejada con dificultad debido a la complejidad de la experiencia.

Hubo constantes cambios en la distribución territorial de las tierras utilizadas por los indios misioneros. Por una parte, las estancias necesitaron crecer debido a la evolución demográfica de, los pueblos. Por otra, la expansión portuguesa produjo importantes modificaciones en las estancias. A la vez que las fricciones, entre los jesuitas y las ciudades españolas, suscitaron modificaciones en los derechos de explotación de las vaquerías y de los yerbales.

Por ello, para explicar esta compleja organización territorial, en la historiografía proliferaron las caracterizaciones afines a las utopías de cada época (2) o, directamente, se tomó a la historia como un reservorio de experiencias ideales. Estas interpretaciones, a veces totalmente des-contextualizadas y anacrónicas, se aplicaron utilizando las más variadas categorizaciones del uso de la tierra.

La dificultad fundamental era vincular las prácticas misioneras con el contexto colonial. Sin tener claro el fundamento teórico fue imposible definir el carácter institucional del conjunto de los treinta pueblos y dar cuenta de la delimitación del territorio misionero a través del tiempo.

La problematicidad ha originado que gran parte de la historiografía se abstuviera de definir un marco conceptual sobre la totalidad, evitando el 'ida y vuelta' entre el conjunto y las partes.

Hubo excepciones que procuraron ahondar en la existencia de lineamientos generales en todos los asentamientos. En general se prefirió una etapa temporal: la de su apogeo demográfico y económico. Hubo también abordajes más preocupados por ciertos aspectos particulares de determinadas zonas o de determinados pueblos.

El trabajo realizado por Gutiérrez (3) en 1974, desde la historia del urbanismo y de la arquitectura, tenía como objetivo relacionar la estructura política, social y económica de los 30 pueblos con su resultante espacial. Debido a la disímil data de fundación de los asentamientos se enfocó temporalmente el trabajo en el momento en que el conjunto de ellos ya se encontraba organizado y contenido en un espacio, según la entidad de cada uno, en la primera mitad del siglo XVIII. La idea más sobresaliente del estudio, dentro del campo abarcado por este trabajo, fue sostener que había prevalecido en los misioneros la implementación de un esquema tipológico adaptado a diferentes circunstancias. Este criterio, evidentemente, definía la existencia de un planteo común mencionando la incidencia de las particularidades en cada caso.

Dentro de las concepciones abarcantes la posición de Garavaglia resultó de un enfoque de organización espacial territorial del sistema misional vinculado con la historia económica. Se basó en la búsqueda de una especialización productiva particular de cada pueblo. De ahí es que propone la consideración de subconjuntos de los mismos y sus territorios, integrando varias regiones dedicadas cada una de ellas a una temática específica como la yerba o la confección de lienzos. Al respecto tiene en cuenta cuatro regiones, y al pueblo-región de Yapeyú lo ubica en forma separada por su decisiva especialización en la producción ganadera (4). Se puede considerar como un antecedente valedero para la aplicación del concepto de región pero restringido a la variable económica.

También en los análisis de conjunto es importante el aporte de Alberto De Paula al destacar al fundamento cultural de la idea urbana de reducción como organizador del espacio, partiendo del concepto filosófico de la Ciudad de Dios. Es decir, que el pueblo misional en si mismo actuaba como un polo de la estructuración de la micro-región. Este análisis forma parte de su tesis de doctorado, la que constituye un importante basamento para la comprensión de la historia del urbanismo colonial.

Erich L.W. Poenitz, en cambio, se dedicó al estudio epocal de la organización espacial post-misional de los pueblos de la cuenca del río Uruguay y, especialmente, a ciertos aspectos de la estructuración de Yapeyú durante la misma etapa. En cada trabajo aportado a diferentes congresos y publicaciones tomó cuestiones particulares de la región, como la circulación en "La ruta oriental de la yerba, navegación y comercio en el Alto río Uruguay" o la idea de frontera en “Los infieles Minuanes y Charrúas en territorio misionero durante la época virreinal” (5).

Su hijo, Alfredo J. Poenitz, continuó estudiando la organización espacial de sectores de la región; primeramente a través de un libro que hizo conjuntamente con su padre y posteriormente en diferentes trabajos. Algunos de ellos fueron producidos individualmente y otros con el historiador regional Snihur. Entre ellos debemos destacar uno, por su vinculación con esta tesis sobre la cuestión de la estancia misionera (6) . Por la elección de un período temporal posterior a la expulsión, de los jesuitas de los territorios españoles en América, la mayoría de sus escritos debió incluir las problemáticas de los primeros períodos de la formación de las naciones independientes. En la elección temporal se aprecia fundamentalmente la importancia de las guerras entre españoles y portugueses con respecto a la definición de las fronteras. Para este investigador fue también una cuestión decisiva a tener en cuenta, porque decididamente influenció en la disgregación de la organización espacial misionera, la incidencia del crecimiento de las ciudades españolas y portuguesas y su necesidad de incorporar mayor superficie de tierras destinadas a la producción ganadera, como sucedió con la ciudad de Corrientes en el último período colonial e inclusive después del inicio de la conformación de los nuevos estados (7).

Un aporte importante, también orientado a las cuestiones particulares de la organización espacial de uno de los pueblos misionales, fue el de Barcelós. En el 2000 publicó un libro, donde incluyó una experiencia de trabajo de campo en arqueología histórica, dedicado al pueblo de San Juan Bautista. Su visión de la estructura de este asentamiento tuvo en cuenta los diversos sub-espacios de las áreas urbanas y rurales así como también las vías de circulación y los dispositivos de la infraestructura hidráulica construidos en la plenitud de su evolución. Debe valorizarse la intención de tratar de incluir todas las expresiones materiales de las acciones misioneras destinadas a la organización espacial. Entre ellas, la composición de la cartografía necesaria, posterior objeto de la tesis de doctorado del mismo autor. Dentro de la misma hay un intento de delimitar el espacio misionero relacionándolo con aquélla.

 

1.- Gregory / Urry - (Eds.), 1994: 3.

2- Peramás, 1946; Garay, 1897; Lugones, 1985 (1904); Fassbinder, 1926; Gothein, 1928; Lugon, 1970; Armani, 1988 (1977).

3- Gutiérrez, 1974: 1-39.

4- Garavaglia, 1987.

5- Otros de sus trabajos vinculados con la temática de esta tesis han tomado como objeto de estudio el propio pueblo de Yapeyú durante el mandato del Teniente de Gobernador Juan de San Martín. Poenitz se interesó por este período debido a la concepción de que el padre de José de San Martín fue el organizador de un nuevo espacio geográfico destinado á la fundación de estancias en la banda occidental en lugar más próximo a los Saltos, creándose en la zona un puerto para naves de mayor calado. Esta organización espacial post-misional al sur del río Miriòay fue desarrollada por Poenitz y su hijo en el libro "Misiones, Provincia Guaranítica" (Poenitz / Poenitz, 1993).

6- Poenitz / Snihur, 2002. "El espacio agrícola ganadero en las Misiones jesuíticas. Relevamiento de los vestigios en el nordeste de Corrientes".

7- En este tema, como en muchos otros, se percibe claramente la apoyatura en los trabajos de Maeder, como nos sucede a todos los que optamos por el estudio de esta temática.

 

 

2- LA IDEA DE REGIÓN CULTURAL COMO CONFORMARTE DE LA MACRO-REGIÓN MISIONERA

El hábitat (8) de los grupos indígenas semi-sedentarios (9) de lengua guaraní tenía ciertos patrones de distribución, de sus grupos o parcialidades, en el medio físico al cual consideraban como la tierra de sus ancestros (10). Es evidente que, sin haber conformado una organización al estilo de los europeos, se puede afirmar que los indios manejaban el concepto de territorio y ciertas normas de convivencia pacífica, o no, tanto entre grupos de la misma etnia como con respecto a las relaciones interétnicas.

El impacto de la irrupción de los españoles produjo cambios que distorsionaron la organización indígena. El corrimiento y la distante (11) ubicación entre sí de las diferentes aldeas de los territorios, cuyos habitantes posteriormente integraron las Misiones Jesuíticas -denominados del Guayrá, Tapes, Paranaés e Itatines-, fue una de las consecuencias.

Los jesuitas estructuraron una reorganización del territorio indígena. El propósito de evangelizar a los indios, inicialmente por medio de misiones volantes originadas en Asunción, insistió en apoyarse en la cultura guaraní como identidad del proceso de evangelización debido a ser la etnia numéricamente más importante (12) y tener características culturales con una gran potencialidad (13) de transformación.

A través de una experiencia particular la interactuación de los adelantos europeos con los aspectos de la cosmovisión indígena que no dificultaran el conocimiento de la religión cristiana, formaron parte de una nueva cultura basada en la lengua guaraní como lengua general.

La modificación de la fragmentación territorial preexistente y por ende del aislamiento de las aldeas entre sí, una vez lograda una primera evolución básica de los asentamientos, fue resultado de estas acciones. La antigua-nueva estructura se basó en la decisión, de los jesuitas y los indios, de aglutinar los pueblos fundados teniendo como uno de sus objetivos el propósito de crear un andamiaje espacial defensivo para enfrentar los ataques de los esclavistas portugueses.

La particular integración socio-productiva y espacial de los guaraníes al sistema colonial fue uno de los principales logros de esta experiencia. La idea de este trabajo es indagar con mayor precisión en el carácter de su organización.

Entendemos que la estructuración de tos asentamientos fue diagramada de tal manera que se convirtió en una extensión territorial continua, homogeneizada por los criterios metodológicos (15) aplicados en la configuración de los agrupamientos humanos. Por eso la hipótesis de este trabajo es que, más que una cuestión política o administrativa, lo que la organización del espacio misional jesuítico-guaraní constituyó fue una Región (16) Cultural (17).

Una de las categorías críticas sustentante de esta definición es la de articulación (18). Al respecto, la base de este principio metodológico devino de la posición de la Compañía de Jesús por la cual, basándose en la tradición cultural judeo-cristiana y en los escritos del Padre José de Acosta (19), la institución religiosa sostuvo la existencia de una esencia básica común para toda la humanidad. Al mismo tiempo, los jesuitas creyeron en la existencia de una diversidad cultural expresiva de la identidad de las diferentes comunidades indígenas influenciadas por su entorno ecológico, a las que se deberían hacer evolucionar al nivel de la cultura europea. Es con esta relación dialéctica entre lo general y lo particular con la cual habría de implementarse el proceso de evangelización.

Es importante destacar que ni la geografía ni la economía condicionaron la caracterización de la integración regional misionera, la imagen selvática sólo ha sido un mito historiográfico. La Región Cultural estuvo compuesta por zonas de diferentes relieves, montes y pastos (20).

Por eso mismo, evidenciando desde el punto de vista económico la disparidad de las características del medio natural, Garavaglia ha propuesto la agrupación de los pueblos en cinco subregiones, subrayando las diferentes especializaciones productivas.

Otra cuestión fundamental tiene que ver con la evolución en el tiempo de este proceso. Debieron reconvenirse los vínculos entre las diferentes aldeas basándose en el nuevo ser indígena cristiano y esto necesariamente originó adaptaciones y rechazos.

Por un lado, intentamos explicar este aspecto controvertido de la evolución basándonos en la mentalidad misionera. Por eso definimos el comportamiento social de los sacerdotes con los indios como adaptación relativa (21).

Por un lado la concepción jesuítica del cristianismo fue influenciada por las ideas de la cultura europea de la época y eso produjo limitaciones en la flexibilidad de los criterios aplicados en la relación con los indios (22). Esta cuestión del relativismo cultural (23) se sustentaría en la noción de que las ideas evolutivas originadas en los jesuitas si bien concretaron cambios considerados positivos por los indios también debieron sobrellevar ciertas contradicciones con el contexto cultural indígena.

Por otra parte, también hubo variaciones de la respuesta de los indios ante dichos cambios (24). Ellos fueron re-significando relativamente (25) muchos de los conceptos transmitidos de generación en generación. Pensamos que en la relación con los misioneros hubo aceptación pero también existieron ciertos contenidos de la cosmovisión indígena que persistieron sin aquiescencia jesuítica, originándose conflictos.

 

8- Cardozo / Brignoli consideran el posibilismo geográfico como que el hombre es a su vez un factor de transformación del medio ambiente (Cardozo / Brignoli, 1981: 15)

9- Los grupos étnicos semi-sedentarios eran los indios del tronco lingüístico tupí-guaraní que tenían diferencias entre sí según su ubicación. A ellos se agregaron yaros, charrúas y guenoas en las reducciones del río Uruguay, Guayanás en las del río Paraná.

10- Santos, 1996: 73. "(...)...ese conjunto de todas las cosas dispuestas como sistema es lo que forma la configuración territorial...".

11- La Antigua Provincia del Paraguay abarcaba desde el Cabo de Hornos hasta la Guyana

12- Jolis, 1972 (1789).

13- En la amplísima área abarcada por los grupos étnicos guaraníes existían otros grupos vecinos como los guayanas y los charrúas que participaron en distintas etapas del proceso misional. Pero, a los fines de la evangelización los guaraníes eran agricultores semi-sedentarios.

14- En un primer momento la acción de los jesuitas se limitó a acompañar la geopolítica de las autoridades coloniales. Al evolucionar la relación entre España y Portugal de manera negativa para los indios y al establecerse una conjunción de propósitos entre los españoles y portugueses ávidos de riquezas, los jesuitas asumieron un importante compromiso con los indígenas logrando su encomienda directamente al Rey.

15-  Uno de los trabajos más importantes sobre la temática es Ripodas Ardanaz, 2000: 11-29. Ver también Borges, 1992.

16- Es evidente que la complejidad de la vinculación de condicionantes externos e internos así como los cambiantes procesos de evolución histórica de un territorio no permiten una implementación ligera del concepto de región. Sin embargo, entre los aportes teóricos sobre la cuestión del elemento configurante, se destaca como aplicable en el caso misional la concepción integral de Chiaramonte, 1998. También Bandieri, 1991 y Santamaría, 1995.

17- Wilde plantea esta problemática en un trabajo donde analiza las regiones definidas como complejos ecológicos-culturales. (Wilde, 1996).

18- Archivo del Colegio del Salvador. Cartas de los Padres Generales de la Compañía de Jesús. 12a carta- 2da vía- 13 de diciembre de 1732. Carta del Padre General Francisco Retz al Padre Provincial Gerónimo Herrán. "( ...)...no está en los Armarios de los Pueblos de las Misiones (no se me dice en cuales) de poco tiempo a esta parte el Retrato de su Majestad Católica habiendo estado y debiendo conservarse siempre en ellos; que algunos de los Misioneros llevados del afecto a su Nación ya en lo político, ya en lo sagrado, han introducido e introducen ciertos modos y usos que se practican en su tierra más no en la española... (...)...confieso que no tengo palabras para explicar el dolor y desagrado que estas cosas me causan. Considere Va Ra la gravedad del delito de levantar bandera y proclamar soberano en dominios distintos y territorio extraño; de retraer con estas especies a los indios del amor y sujeción que deben a su soberano legítimo que es su Majestad Católica...".

19- Acosta, José de, 1952 (1588). Ver también Albó, 1966, del Pino Díaz, 1978 y del Pino Díaz, 1993.

20- Daus, 1971: 133-153. Considera como subregiones de la Mesopotamia la selva misionera, los esteros y las lomadas.

21- Melià dice que "(...) la adaptación crea correspondencias y formula acuerdos que aseguran de una manera u otra la comunicación de personas y con el medio...". En Roque González en la cultura indígena. Meliá, 1988: 137 a 144.

22- Archivo del Colegio del Salvador. Cartas de los Padres Generales de la Compañía de Jesús. 4a carta-la vía- 4 de abril de 1713. Cara del Padre General Miguel A. Tamburini al Padre Vice Provincial del Paraguay "( ...) es exceso lo que se siembra en las doctrinas, siguiéndose de aquí gran trabajo de los indios sin necesidad, como de las Indias en lo mucho que se les obliga a hilar, y esto por la vanidad de algunos de que se diga que sus pueblos están ricos y sus almacenes llenos..."

23- Bonte/Izard, 2005 (1991): 627 y 628.

24- Dice Graciela Chamorro que "los guaraníes desarrollaron estrategias propias que apuntaban no solamente a la mera supervivencia sino también a la permanente nueva creación de su identidad y de su modo de ser frente a condiciones progresivamente adversas..." (Chamorro, 2004: 54).

25- La re-significación como la puesta al día de la relación entre la parte de un signo que puede hacerse sensible o significante y la parte ausente o significado. Ducrot/ Todorov, 1974 (1972): 122.

 

 

3-EL PROCESO DE FORMACIÓN DE LA MACRO-REGIÓN MISIONERA

La articulación sustentó la formación de la Región Cultural. A los fines de la configuración de esta verdadera macro-región fue especialmente importante el hecho de haberse fundado pueblos en la antiguamente denominada Provincia del Paraná, antes de las relocalizaciones masivas. Por su ubicación geopolítica este espacio ya se había afianzado como territorio del sistema misional y tenía la extensión necesaria para recibir a otros pueblos.

La primera etapa puede ser considerada entre 1609 y 1641. En 1609 se fundó el pueblo de San Ignacio Guazú, primera reducción del sistema y primer pueblo localizado en la Provincia (26) del Paraná. El año de 1641 se libró el combate de Mbororé, momento a partir del cual se detuvo el traslado masivo de las comunidades (27).

La conformación de la Región Cultural se sustentó legalmente (28) en los derechos jurídicos de las comunidades que integraron los asentamientos en su calidad de continuadores de las aldeas del área circundante. Estos emplazamientos, que persistieron en un lugar o sólo se trasladaron dentro del mismo territorio en el cual fueron fundados, los denominaremos como oriundos.

Por eso podemos afirmar que en el pasaje de estas aldeas al pueblo misional se produjo una articulación en el pasaje del guara indígena a la organización misionera. En otras palabras, la estructura espacial configurada surgió de aplicar el concepto de Derecho Natural, en muchas decisiones se tuvieron en cuenta las prácticas indígenas. El criterio implementado lo consideramos fundamental para explicitar la organización espacial misionera.

En cambio, los pueblos provenientes de otras áreas, emigrados debido a los ataques esclavistas, soportaron varios traslados hasta su ubicación  definitiva alrededor de los pueblos oriundos. Algunos de los pueblos re-localizados se fusionaron con otros debido a la disminución abrupta de la cantidad de sus integrantes.

En estos casos, las tierras que recibieron los indios constituyeron una construcción histórica realizada por la Compañía de Jesús, basándose en el Derecho Natural de los asentamientos de los pueblos oriundos anteriormente configurados. Los territorios de los pueblos oriundos se compartimentaron todas las veces que fueron necesarias para recibir a los nuevos asentamientos. Esto fue refrendado por Merced del Oidor Blazquez de Valverde de 1657, acto legal que terminó de reafirmar la conformación de los territorios. De cualquier manera estas cesiones produjeron innumerables litigios entre los pueblos, denunciando este hecho la presencia de una re-significación relativa.

Los asentamientos que definieron su ubicación definitiva posteriormente a la intervención del Oidor Blazquez de Valverde en 1657, obtuvieron alguna Merced del Gobernador 29 del Paraguay o adjudicación realizada por el Provincial jesuita del momento.

La Región Cultural fue organizada, entonces, en función del aprovechamiento de los ríos principales. La división de los pueblos de tal manera dio origen a la formación de subregiones basadas en la existencia histórica de las llamadas Provincias del Paraná y del Uruguay.

Todo este proceso de distribución de los pueblos se explica claramente por la necesidad de organizar económicamente a los diferentes asentamientos. Ambas subregiones, del Paraná y del Uruguay, se estructuraron espacialmente en función de los ríos principales porque estos funcionaron como dos ejes circulatorios 30 para el transporte de la producción. En 1717 había 16 pueblos del río Uruguay (uno luego disuelto) y 15 pueblos del río Paraná. Para 1731 había 15 pueblos del río Uruguay y 15 del río Paraná y en 1746, por razones tácticas, había 17 pueblos del río Uruguay y 13 del río Paraná (31).

Los ríos fueron el medio esencial de ligazón de las aldeas y luego lo fueron de los pueblos misionales entre sí y de cada uno de ellos con los Oficios de Misiones. Estas oficinas administrativas, siempre unidas a los Colegios de la orden religiosa, se ubicaron en las principales ciudades españolas fundadas sobre el río Paraná; no sólo se encargaron de la producción para la venta al exterior de los productos del sistema misionero y el pago de los tributos sino también del intercambio de los productos de los pueblos entre sí (32).

En el caso de la Sub-región paranaense los pueblos oriundos fueron San Ignacio Guazú, Itapúa y Corpus. En sus tierras, hacia 1632, se asentaron los pueblos de sobrevivientes procedentes del Guayrá (San Ignacio Miní y Loreto) (33). Posteriormente se integraron los pueblos procedentes del Caazapá Miní (Candelaria) y del Tape (Santa Ana y San José). A mitad del siglo XVII también se agregaron los pueblos procedentes del Itatín (Santiago y Nuestra Señora de Fe). Finalmente en 1685 se fundó el pueblo de Jesús y a principios del siglo XVIII se formó Trinidad, una subdivisión de San Carlos.

A la vez, el área paranaense sirvió de punto de apoyo, por relaciones de parentesco, para la fundación de las reducciones de Concepción y Yapeyú, pueblos oriundos que no sufrieron ningún traslado, que fueron fundados en la Provincia del Uruguay.

A esta área se agregaron pueblos procedentes del Iguazú (Santa María), del Tape (Mártires, San Carlos, Apóstoles, San Xavier) y Asunción del Mbororé que se ubicó en tierras pertenecientes a Yapeyú.

San Miguel que venía del Tape y San Nicolás del Piratiní se juntaron temporariamente a otros pueblos para después regresar a sus mismos lugares de origen. De esta manera el territorio del Uruguay terminó de delinearse después de 1680, cuando hubo nuevas comunidades que se formaron escindiéndose de los pueblos con mayor incremento poblacional. El último pueblo conformado de esta manera fue Santo Ángel.

La repartición de las tierras de los siete pueblos de la banda oriental tuvo como base la antigua delineación de los asentamientos fundados anteriormente en el área. No sólo se produjo la cesión de tierras por los pueblos originarios sino que se efectivizó la compensación de las mismas con tierras ganadas a los nómades, consideradas como realengas (34).

La totalidad de los asentamientos, después de la ubicación de los pueblos trasladados, presentó una contigüidad de sus tierras para áreas urbanas, chacras y estancias. En los casos que se produjo una discontinuidad en las tierras de un mismo pueblo, existió continuidad del sistema misional y servidumbre de paso dada por otros pueblos.

Uno de los principales elementos configurantes de la homogeneidad 35 de la macro-región ha sido la concepción de hacerla evolucionar como un sistema económicamente solidario. La posibilidad de que las reducciones funcionaran de esta manera tiene sus antecedentes en las alianzas bélicas de los indígenas, basadas en la reciprocidad y en el intercambio de mujeres con el propósito del cuñadazgo. De cualquier manera, en la práctica, hubo fricciones entre los pueblos y falta de colaboración en determinadas circunstancias. En algunos de estos diferendos asumió el Cura la representación legal de la voluntad del Cabildo indígena correspondiente.

Es importante implementar el concepto de adaptación relativa de los jesuitas para explicitar el carácter jurídico de todos los territorios misionales pero especialmente de ciertas áreas realengas utilizadas por los indios misioneros. Es el caso de las tierras correspondientes a los yerbales y las vaquerías sin contigüidad con los territorios de las regiones misionales y sin mediar merced que pudiera evitar los litigios. Este trabajo las considera como áreas externas a la macro-región 36 pero, de todas maneras, como partes inherentes a una categoría territorial más amplia a la cual hemos designado como Espacio Misionero. En todos los casos intervino la Compañía de Jesús en las gestiones judiciales por conflictos y en los pedidos ante las autoridades coloniales. La configuración de la llamada "guerra guaranítica", originada por el Tratado de Permuta de 1750, supone la adaptación relativa de la estructura de la orden religiosa de los jesuitas a los principios esbozados por sus propios misioneros.

Debido a lo trabajoso de beneficiar la yerba hasta a 50 leguas de distancia y a los litigios con los criollos, a principios del siglo XVIII se crearon los plantíos de yerba en las reducciones (37). La decadencia de la Vaquería del Mar provocada por los criollos suscitó la necesidad de conformar vaque-rías propias del sistema misionero (38).

A la extensión territorial correspondiente a la comunidad de cada pueblo, con linderos determinados históricamente por Derecho Natural y durante la experiencia misionera como Merced Real, la designamos como micro-regiones. En ellas se reprodujeron los principios generales de las ideas de articulación y de adaptación relativa esbozadas ut-supra con las especificidades relativas a la escala, a la ubicación geopolítica, la composición étnica de la comunidad y la conformación del medio físico. El análisis de la influencia de cada uno de estos elementos permite entender la especialización económica de cada asentamiento.

La configuración espacial de cada micro-región tuvo como origen la fundación del centro urbano o pueblo misionero que fue delineado, en un principio, como una ciudad española  (39) por las Ordenanzas de Alfaro emitidas en 1612 (traza y ejido) (40). La respectiva comunidad se integró, generalmente, por la concentración de las macro-familias de las aldeas circunvecinas al asentamiento. Se procuraba que estos Cacicazgos fueran parte del mismo guara; sin embargo, poco a poco, a estas comunidades se agregaron parcialidades indígenas de diferentes identidades étnicas. Cada uno de los grupos incluidos aportó los derechos a sus territorios históricos.

En el caso de la micro-región yapeyuana, la constitución de la estancia ha sido paradigmática. Sabemos que, antes del contacto, el medio físico sin montes condicionó a los habitantes guaraníes de la zona, que formaron parejas con charrúas y se dedicaron fundamentalmente a la caza y al comercio. Por ello entendemos que se produjo una articulación específica con esta micro-región.

Por medio del estudio de la vinculación espacial de la caza con la ganadería y del seguimiento de los cambios técnicos y tecnológicos relacionados con dichas actividades es posible explicitar la relación de los emplazamientos con la estructura espacial pertinente (41).

Los cambios más significativos produjeron sucesivas espacializaciones (42). Es decir que no sólo hubo una diferencia en el desarrollo de las fuerzas productivas (43) de la comunidad comparada con la situación previa al contacto con los misioneros, sino que también se puede hablar de una evolución dentro del propio período misionero. Dentro de los fenómenos producidos por los cambios es posible detectar, lo que hemos considerado como una consecuencia de la re-significación relativa, la permanencia de esquemas conceptuales, propios de las culturas indígenas, trasladados a nuevas actividades.

 

26- Se utiliza el concepto de Provincia que manejaban los cronistas de la época.

27- El triunfo de los indios misioneros en el combate de Mbororé produjo la detención de los ataques de los bandeirantes y permitió la expansión espacial del sistema misional.

28- Legalmente en el sentido de haber licencias de los gobernadores para fundar.

29- El Gobernador de Buenos Aires García Ros hizo Merced de la Estancia de Curupaity para el pueblo de Trinidad en 1715.

30- Mörner, 1985 (1953):41. "(...) Hernandarias (...) señaló en su informe dirigido al gobierno central que las nuevas misiones sobre el río protegerían la navegación y darían a los indígenas la oportunidad de exportar sus productos".

31- AGNA, Sala IX, 6-9-5 (1703-1722); Sala IX, 6-9-6 (1723-1734); Sala IX, 6-10-1 (1746-1756).

32- Carbonell de Masy, 1992: 128. "( ...) cabría comparar la capacidad de negociación y de servicios peculiar de una Procuraduría de Misiones con la de una cooperativa central que actúa en nombre de sus cooperativas afiliadas".

33- La mayoría de estos datos los hemos extraído del Trabajo "La población de las Misiones de Guaraníes (1641-1682). Reubicación de los pueblos y consecuencias demográficas". Maeder, Ernesto J.A. En Estudos Ibero-Americanos, 1989, 49 a 65 y de la Tesis de Doctorado -inédita- del Dr. Arquitecto Alberto De Paula.

34- Mariluz Urquijo, 1968.

35- Vera, 1968: 21. "( ... ) una región homogénea es un espacio continuo, del que cada unidad, área o zona constitutiva tiene características lo más parecidas posibles a las de la siguiente unidad, área o zona".

36- Vera, 1968: 20-21. "(...) hemos dicho que espacio y región no son sinónimos. "Una Región Económica, escribe Boudeville, es un área continua y localizada; un Espacio Económico no lo es (...) dos departamentos son parte del mismo espacio económico homogéneo, {pero por falta de continuidad} no pertenecen a la misma región económica homogénea".

37- Con respecto a los yerbales el Padre Bartolomé Ximenez hizo una presentación judicial en 1707 declarando la ubicación de los mismos hasta a 50 leguas justificando los derechos de los indios a beneficiar yerba por la obligación de pagar el tributo y por la lejanía de los espaòoles. BNRJ, 1-29-3-64.

38- Se trata de los derechos para vaquear en la Mesopotamia y en la Vaquería del Mar. En el primer caso el Sistema Misiorial recibió licencia del Gobernador Céspedes y posteriormente tuvieron donaciones de Don Juan Alonso de Vera y Zárate en 1633 y de Don Mendo de la Cueva y Benavidez en 1638. AGNA, Sala IX, 6-9-5. Carta del Padre Castañeda al Gobernador de Buenos Aires del 8 de diciembre de 1715. En el caso de la Vaquería del Mar hubo un controvertido juicio entre el Sistema Misional y las ciudades de Buenos Aires y Santa Fe. El mismo terminó con la firma de la llamada "Concordia" en 1726 que establecía cupos de extracción. Sin embargo dos años después el Gobernador de Buenos Aires prohibió a los misioneros sacar ganado.

39- El tema del origen del planteo reduccional ha sido estudiado por De Paula en su tesis de doctorado. En Levinton (1997: 499-511) hay un estudio de la traza de los primeros asentamientos misionales.

40- El Padre Roque González de Santa Cruz delineó de esta manera el plan de San Ignacio Guazú mediante cuadras o manzanas rectangulares. Estas estaban conformadas por las viviendas indígenas alargadas pero tenían huertas y gallineros. Posteriormente, desde mi punto de vista alrededor de diez años después, se gestó la idea de las viviendas-manzanas totalmente exentas de patios.

41- En la cuestión técnica de la organización productiva nos apoyamos en el libro de Carbonell sobre las estrategias y métodos implementados en el área rural de las Misiones Jesuíticas (Carbonell, 1992) y en un trabajo de Cardoso y Brignoli que se interesa por la relación entre los avances técnicos en la historia de la agricultura y su relación con la geografía (Cardoso y Brignoli, 1981).

42- Santos, 1996: 70. "( ...) el espacio es el resultado de la suma y la síntesis, siempre reelaborada, del paisaje con la sociedad a través de la espacialidad".

43- Cardoso / Brignoli interpretan a las fuerzas productivas como los hombres que intervienen en el proceso económico (su número, sus aptitudes físicas y mentales) y las técnicas (objetos de trabajo, medios de trabajo, técnica del trabajo, etc.) Cardoso / Brignoli, 1981: 16.

 

ILUSTRACIONES:

 

Mapa que contiene una delimitación de la Macro-región misionera en

 

Furlong, Guillermo. Cartografía Jesuítica del Río de la Plata.

Mapa N°53 - Buenos Aires, Peuser, 1936

 

Mapa de las aguadas del Pueblo de Santo Thomé en

Furlong, Guillermo. Cartografía Jesuítica del Río de la Plata.

Mapa N°102 - Buenos Aires, Peuser, 1936.

 

Mapa de ubicación de parcialidades indígenas en

 

Furlong, Guillermo. Cartografía Jesuítica del Río de la Plata.

Mapa N°32 - Buenos Aires, Peuser, 1936.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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