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OSCAR ADALBERTO CREYDT


  DEL UNIVERSO INCONSCIENTE A LA FORMACIÓN DEL TRABAJADOR CONSCIENTE RACIONAL - Ensayos de OSCAR CREYDT - Año 1987


DEL UNIVERSO INCONSCIENTE A LA FORMACIÓN DEL TRABAJADOR CONSCIENTE RACIONAL - Ensayos de OSCAR CREYDT - Año 1987

DEL UNIVERSO INCONSCIENTE A LA FORMACIÓN DEL TRABAJADOR CONSCIENTE RACIONAL

 

Ensayos de OSCAR CREYDT

 

Colección NUEVA EDITORIAL CIENTÍFICA

Editora SELENE

Buenos Aires - Argentina

1987 (166 páginas)

 

El autor define esta obra como una contribución a la lucha contra el dogmatismo científico.

Es un resumen, una propuesta para desarrollar investigaciones futuras en direcciones

que hasta hoy han sido poco profundizadas.

 

 

 

INTRODUCCIÓN

Esta es una investigación de cómo la humanidad, el ser racional, ha podido surgir del universo inconsciente -físico, químico- y de la evolución biótica, superando todo lo anterior.

El problema es antiguo y continuará siendo investigado durante mucho tiempo. Este libro no pretende ser más que una contribución.

Penetrando en el pasado, el ser humano busca comprender mejor de dónde viene y qué es, con la preocupación de ver un poco más claro hacia dónde va. Lo último es lo que más importa actualmente.

Se podría objetar que para averiguar la formación del hombre no hay necesidad de partir de tan lejos, del universo primordial. Es verdad. Hay muchas publicaciones interesantes, muy instructivas, que parten de más cerca. Sin embargo, como trataremos de mostrar, las raíces más profundas de lo humano están allá, en lo más profundo del universo. Por tanto, vale la pena hacer un esfuerzo por entender su evolución.

En esta investigación seguiremos la orientación de atenernos siempre, estrictamente, a los hechos, a los procesos concretos, para extraer de ellos interpretaciones objetivas, de carácter esencial. Trataremos de evitar especulaciones desligadas de los procesos real-materiales, naturales y experimentales. La norma fundamental ha sido: Facta, non fictio. Sin embargo, la investigación no es empírica: es principalmente ontológica. El término griego ontos = ente, entidad, es empleado aquí como la esencia real-material de las "cosas", mejor dicho: de los procesos que constituyen el universo, incluida la sociedad humana.

Varias de las hipótesis ónticas que propone este libro, no concuerdan con ciertos conceptos que en la literatura científica son presentados como dogmas, como verdades ya establecidas por consenso general. Por tanto, el lector hará bien si toma estas hipótesis con la debida precaución, como sugestiones para trabajos futuros.

De lo que el autor puede dar seguridad, es de  que esta investigación referente a aspectos diversos de la evolución general no es una improvisación. Es el resultado de treinta o más años de trabajo, no fácil. Si he tardado tanto en publicar, es porque nunca he dispuesto del tiempo necesario para preparar una publicación. Ahora me veo en la necesidad ya ineludible de hacerlo. Espero que el libro no resulte demasiado "pesado" al lector popular.

En realidad un trabajo de esta naturaleza requiere los esfuerzos cooperativos de un equipo de especialistas. Esto no ha sido posible, lamentablemente.

Compensa esta desventaja, en cierto grado, el hecho de que la prolongada duración de las labores preparatorias ha permitido al autor seguir de cerca el desarrollo de las investigaciones científicas en varios terrenos. Los problemas han sido estudiados en fuentes bibliográficas especializadas, incluidas las más recientes. Estas fuentes han sido analizadas en profundidad. El capítulo dedicado específicamente a la formación del hombre es, en gran parte, resultado de observaciones directas así como de experiencias e intercambios de ideas.

Los escritos preparatorios, formulados en el curso de muchos años, están clasificados en un numeroso conjunto de carpetas, que están a disposición de los interesados. Para escribir este libro he tenido que tomar distancia de ese cúmulo. Quiere decir que este libro es apenas un extracto, ni siquiera un resumen, de los escritos preparatorios. Muchos temas importantes han sido descartados con el fin de hacer un libro más accesible al público.

El autor se ha esforzado por simplificar los problemas y los conceptos para hacerlos menos difíciles de entender. Esto tiene su lado negativo, pues la realidad nunca es simple, y toda simplificación da lugar a pérdidas de contenido, inevitablemente. Lo simple no es un criterio de verdad. Por esta razón se puede simplificar sólo en cierta medida.

El autor se sentirá estimulado si recibiere observaciones críticas de los lectores. Serán tomadas en consideración seriamente. Si tuviera que expresar agradecimientos, tendría que agradecer a los cientos de investigadores y pensadores que, con publicaciones fundamentales, han contribuido a esclarecer aspectos distintos del curso ascendente, no recto, del universo -hasta su culminación en la humanidad-.

Un agradecimiento especial a la señora Anita Creydt consejera y colaboradora eficiente.

 

 

PRIMERA PARTE

LA EVOLUCIÓN FISICA

CAPITULO 1

 

AUTO-MOVIMENTO Y CAMBIO:

ESENCIA DE LA MATERIA UNIVERSAL.

 

Que el ser consciente racional, la humanidad, se ha formado del universo inconsciente, es un hecho natural, que la mayoría de los científicos da por sabido. Este factum primordial implica que los procesos del universo físico, ya deben contener "en germen" ciertos caracteres elementales que son propios de la actividad del ser humano. Estos caracteres han contribuido a crear las condiciones necesarias para la formación histórico-evolutiva de los sistemas vivientes y de la sociedad humana. Veamos en qué consisten estos caracteres.

Actualmente algunos físicos teóricos se preocupan cada vez más por descubrir y comprender los procesos concretos fundamentales que constituyen el universo. En esta dirección son orientados por los importantes experimentos físicos que se están realizando, con resultados notables, cuya interpretación teórica se discute. Se observa, en la literatura especializada, que está empezando una saludable reacción contra las tendencias agnósticas y ultra-abstractas que han predominado en la física durante el siglo que está terminando. (Agnosticismo: creencia de que el ser racional no puede conocer la esencia de los procesos concretos fundamentales del universo).

La doctrina que ha predominado, postula que el cosmos consiste en cuatro "fuerzas" principales, que producen y "gobiernan" cuatro "interacciones" distintas entre partículas micro físicas (es decir, muy pequeñas, invisibles). Afanosamente se busca demostrar la unidad básica de estas supuestas fuerzas e interacciones. Estos empeños, dignos de aprecio, se hallan en un impasse, por ahora. Esta situación, que es de crisis, es el resultado lógico de que las corrientes teóricas que prevalecen por ahora, se dedican a construir "modelos" cimentados en entes mentales excesivamente alejados de los procesos físicos concretos. Los "infinitos" que resultan de esta corriente doctrinaria demuestran que no son reales, objetivos. En la realidad material no existe nada que sea infinito. No existen tales "fuerzas" que actúen de por sí "gobernando" los procesos dinámicos.

No existen "interacciones" que no sean acciones recíprocas de determinados sistemas físicos concretos., cuya acción particular debe ser el objeto de la investigación primaria. "Fuerzas" cósmicas, "interacciones" correspondientes, etc., son conceptos auxiliares, especulativos, cuya utilidad para ciertos cálculos no discutimos, pero que no esclarecen lo esencial de los procesos micro-físicos, cuánticos, que constituyen la estructura dinámica fundamental del universo.

Así mismo la teoría de que las interacciones entre micro-partículas (por ej. electrones) consisten en el intercambio de una partícula elemental (el "fotón", por ej.) en un supuesto "campo" continuo. Se reconoce que esta teoría viola leyes fundamentales de la física. Sin embargo, se argumenta para disculpar esta violación inadmisible.

Los resultados indican que no se puede llegar a conocer la unidad esencial de los procesos del universo sin penetrar en el interior de los procesos y sistemas concretos elementales que lo constituyen. Es decir, sin comprender cuál es la esencia de las llamadas partículas elementales. Estas son, principalmente, los llamados "fotones", constituyentes de la luz y de todas las diversas radiaciones; y los electrones (negativos y positivos), partículas de acción eléctrica. Como veremos, las otras partículas microfísicas son de nivel más evolucionado, no elemental.

¿Disponemos de datos experimentales que hagan posible tal investigación? Sí, existen. Hace casi un siglo, el gran Planck descubrió que todas las radiaciones, incluso la luz, aparecen en los experimentos (espectrales) como conjuntos de partículas cuya longitud de onda es siempre un múltiplo de cierta longitud de onda fundamental, de naturaleza constante.

Esta fue una comprobación experimental-matemática de importancia histórica. Partía de la profunda teoría electrónica-oscilatoria de Lorentz, un clásico. El descubrimiento de la longitud de onda fundamental, constante, universal, abrió el camino a la investigación de la esencia concreta de los procesos micro-físicos en general, que son mucho más profundos que los principios físicos que estudia la física clásica.

El descubrimiento de Planck se refería a todas las radiaciones. A más de la luz existen radiaciones de radio, de rayos X y varias otras.Todos son de la misma naturaleza esencial, pues son ondas de materia radiante. Se diferencian entre sí por la longitud de su onda. Esta longitud puede ser medida exactamente, y es conocida. A cada longitud de onda radiante le corresponde una determinada energía (de la onda). Esta es medida exactamente en ergios o en joules.

Lo que Planck descubrió, es que la longitud y energía de todas las ondas radiantes siempre es un múltiplo entero de cierta longitud y energía mínimas. Este mínimo es denominado "quantum elemental de acción" o "constante de Planck". Este no es sólo un concepto matemático. Es un ente físico concreto. Desde el punto de vista ontológico es una onda de determinada longitud y una correspondiente cantidad de acción, de energía. Es algo muy real, determinado, operante. Es universal, omnipresente. Que no sea visible ni manipulable, se debe a que pertenece a un nivel mucho más hondo del universo. Pero está presente y actuante en nuestros ojos y en nuestras manos, constantemente, por millones.

Un proceso cuántico es un proceso que se realiza en forma de múltiplos enteros de un quantum. Mientras la física clásica concebía los procesos y objetos del universo como si fueran entes continuos (rayo, onda, "campo", etc.), el descubridor del quantum elemental universal, y de sus múltiplos enteros, los quanta, demostró que en el fondo tales continuos aparentes son conjuntos de entes y procesos micro-físicos discontinuos, de naturaleza cuántica. Esta fue una revolución en nuestro conocimiento de la esencia del universo.

Avanzando por este camino nuevo, Einstein planteó que la luz y las demás radiaciones se componen de corpúsculos localizados. Fue un importante paso adelante en la dirección justa, pero, al mismo tiempo, un error que ha dificultado el desarrollo de la investigación micro-física durante cerca de un siglo. Como se sabe, Planck concebía la unidad fundamental constante -el quantum elemental- corno resultado de una oscilación de cierta longitud de onda. En cambio, Einstein lo redujo a un corpúsculo, a un grano. La luz sería algo así como una granizada. El corpúsculo tendría determinada energía y cierta frecuencia de onda. Esta concepción de la luz como un compuesto de cuerpos pequeños, de granos o paquetes de energía, era un paso hacia atrás, hacia los conceptos de la física clásica. Según Einstein, estos corpúsculos granulares formarían parte de ondas o "campos"-luminosos de tipo clásico. De allí provendría su energía ondulatoria, su frecuencia de onda. De esta manera, la unidad radiante microfísica (el "fotón"), un proceso discontinuo, quedaba reducido a la onda luminosa continua, macrofísica, que la física clásica había investigado con notable éxito de esclarecimiento. Naturalmente, esta reducción cerraba el camino a la investigación del ente físico descubierto por Planck, el quantum elemental universal de naturaleza constante.

Más tarde, la investigación del átomo abrió una nueva vía de investigación de los quanta. (Esta es la denominación latina que se da a los múltiplos del quantum elemental de Planck).

Partiendo de un histórico descubrimiento experimental de Rutherford, el físico danés Bohr postuló que los electrones de un átomo se mueven en órbitas cuyas distancias del núcleo atómico están determinadas de modo cuántico.

Profundizando y superando este concepto, el gran físico francés L. de Broglie planteó la hipótesis de que los electrones del átomo se mueven alrededor de su núcleo porque cada partícula electrónica está conectada con una onda cuántica. De hecho, tal conexión implica que partícula y onda forman algo así como un sistema ondulatorio orbitante.

A esta altura la investigación micro-física retornaba a la concepción micro-física ondulatoria de la que Planck había partido. La teoría ondulatoria de L. de Broglie, referente al átomo, desarrolla y profundiza el concepto oscilatorio de Planck.

Debe observarse que, si bien la teoría de L. de Broglie se refería específicamente al electrón, de hecho repercutía sobre la teoría del "fotón", pues implícitamente contenía la idea de que la partícula elemental forma un sistema ondulatorio (con su onda móvil). Aunque esta implicancia no pudo llegar a manifestarse explícitamente en los escritos de L. de Broglie, es un hecho científico real, extraordinariamente importante y de gran proyección futura.

Lamentablemente, la nueva penetración lograda por de Broglie no fue aprovechada. En vez de desarrollarla, la física cuántica se desvió hacia el problema de donde "encontrar" a la partícula electrónica en el interior de una onda formada por varios o muchos corpúsculos. El electrón (atómico) fue reducido a una "nube" y la onda, a un "campo". Ambos son entes continuos, no cuánticos. Son dos conceptos de tipo clásico, macrofísico.

En vez de corregir los conceptos clásicos tomando el quantum físico como punto de partida, como cimiento del universo, se trató de "cuantificar" el "campo" (electro-magnético, etc.). Es decir, a una parte (cuántica) del continuo ("campo"). Se dice: "los quanta del campo".

 

Se utilizó el cálculo cuántico en la estadística probabilista y en el análisis de las transiciones entre `"estados” estacionarios,  una concepción estática. En el       nivel ya muy complejo y evolucionado de los átomos, estos cálculos lograron ciertamente éxitos importantes. Pero es evidente que por la vía de redecir la unidad cuántica a supuestas entidades continuas, no era posible penetrar en los fundamentos físicos concretos del universo, en las partículas elementales.

La onda concreta de L. de Broglie, un proceso determinado, conforme a ley (gesetzlich), fue reducida a una supuesta "onda de probabilidad", un concepto contradictorio. Por esta vía la física cuántica dejó de centrar su atención en el quantum ondulatorio (elemental o múltiplo). En cambio Born elaboró "leyes del azar" atribuyéndolas al universo.

Se concluyó que en el nivel cuántico reina la incertidumbre, el probabilismo, el indeterminismo ontológico. Y que "no tiene sentido" el preocuparse de conocer qué es, ontológica

mente, una partícula elemental, qué relación existe entre partícula y onda.

"Yes, we have given up", dice Feyrunan en una gran obra muy elogiada. Aunque el autor alude más de una vez a alguna "maquinaria" contenida en el interior del electrón, hace entender que no hay necesidad de conocerla ni sería posible. I

Einstein tiene el mérito de haberse opuesto a esta corriente agnóstica indetermista. Señaló que es necesario pasar al estudio de "la cosa misma". Sin embargo, después de haber reducido el quantum de luz a energía por frecuencia, Einstein no aportó nada concreto para penetrar hasta "la cosa misma", que es la partícula elemental, su dinámica cuántica. Por el contrario, Einstein pensaba y escribió que lo importante no es la partícula (cuántica sino lo que hay o sucede entre las partículas, concebidas como corpúsculos. De acuerdo con este concepto, Einstein se empeñó en reducir los sistemas cuánticos a un continuum geométrico universal, que es una estructura estática continua. Al espacio, Einstein le atribuyó propiedades físicas, así como la física clásica las atribuía a un supuesto éter. El tiempo es reducido a espacio (como cuarta dimensión). El espacio (curvo) contendría "líneas de guía" (Führungslinien) que prescribirían a los corpúsculos y cuerpos su dirección de movimiento.

De esta manera los procesos u objetos concretos cuánticos son reducidos al supuesto continuum métrico, que es un ens mentalis. De esta concepción ciertos físicos cuánticos extraen las "simetrías" con que tratan de explicar las interacciones de las partículas cuánticas. Los "modelos" resultantes son cada vez más ajenos al mundo real, weltfremd.2

El hecho de que en años recientes ciertos teóricos cuánticos se han reorientado hacia la construcción einsteinista, no representa un progreso. Más bien podría ser considerado un síntoma de crisis ideológica.

En su primer número de 1986, una prestigiosa revista científica internacional publicó un artículo que, invocando la autoridad del físico Weinberg, propone que el universo se compone de algo así como cortos trozos de cordón. Aunque inaceptable, tal artículo indica que en la actualidad muchos físicos aspiran a comprenderlas estructuras-elementales concretas del universo, superando las construcciones abstractas de carácter continuo, sin base factual.

El camino de salida parece estar en la fructífera dirección intentada por Planck y de Broglie.

Volvamos, pues, a la realidad material concreta, al quantum ondulatorio. Hemos visto que todas las partículas conocidas como micro-físicas, en particular las partículas elementales, son quanta en el sentido de que son múltiplos enteros de un quantum mínimo, elemental, invariable, universal. Este quantum elemental suele ser concebido por los físicos como un "paquete de energía" por la razón de que las diversas longitudes de onda de la luz y de todas las otras radiaciones suelen ser medidas con unidades de energía (ergios o electrovoltios). Quiere decir que la esencia ontológica del quantum elemental y de cada uno de sus múltiplos enteros (los quanta) es una longitud de onda específica, bien determinada. Mejor dicho: es una onda. Creemos útil retener este concepto ontológico por ser de naturaleza fundamental.

Desde el punto de vista cualitativo, se trata de la longitud de onda de la luz y de ludas las otras radiaciones, pues es analizando el llamado espectro de la luz. que Planck comprobó

la existencia del quantum elemental universal y de sus múltiplos elementos , los quanta radiantes.

Ergo, el universo contiene un fundamento último muy concreto, Se eleva sobre un mínimo material bien determinado, conforme a la ley. Es el quantum elemental constante.

Por tanto, no se justifican la doctrina de que la micro-física fundamental sea el reino de lo indeterminado, ni la doctrina de que el cosmos sea, en su esencia, métrica abstracta (curva).

El quantum elemental universal, de naturaleza invariable, es representado con la letra h (destacada aquí). Desarrollando idea primitiva de Planck, L. de Broglie ha subrayado que h es una determinada acción. Una acción mecánica mínima, concreta y discreta. (En física lo discreto es algo separado, autónomo.) Existiendo en el universo una unidad dinámica fundamental constante, es natural que las otras unidades dinámicas sean múltiplos enteros de este quantum elemental, necesariamente. En este sentido son quanta (plural de quantum) de diferentes magnitudes o dimensiones físicas. Todo el universo micro-físico está constituido de sistemas cuánticos diversos, y estos forman todos los procesos y objetos macro-físicos, sin excepción posible. Los sistemas o procesos micro-físicos cuánticos interaccionan entre sí en formas directas o como partes de entidades macro-físicas. Estas abarcan las grandes formaciones cósmicas, como nebulosas, estrellas, galaxias, conjuntos de galaxias, así como los cuerpos con que actúa el ser humano, la sociedad. En última instancia el universo entero es un inmenso conjunto de muy diversos procesos y sistemas de naturaleza cuántica. (La dualidad de lo micro-físico cuántico y de la macrofísica no debe ser entendida como si entre ambos niveles existiese una frontera estricta. Los procesos cuánticos repercuten perceptiblemente en ciertos fenómenos macrofísicos. Indirectamente éstos son resultantes de procesos cuánticos.)

Certeramente L. de Broglie ha interpretado el quantum de acción (cuántico) como un impulso. Es decir, como un movimiento determinado en el sentido dinámico a la vez que cinético. (El impulso es denominado también "momentum", "cantidad de movimiento"). En física, impulso no es la impulsión inicial que produce un movimiento, sino que es el movimiento mismo, su propia dinámica permanente. Todo impulso es en cierta dirección. Implica espacio y duración. Por tanto, es un concepto más realista que el concepto abstracto de energía pues corresponde a un proceso físico concreto.

Un ejemplo simplificado: Si una persona desciende de un vehículo que todavía se mueve, ella contiene en sí, en todo su organismo, un impulso que le hace dar varios pasos en cierta dirección, hasta poder frenarlo. Este impulso es el mismo que mueve al vehículo. No es una fuerza que desde atrás empuja al pasajero que ha descendido. No es sólo energía, puesto que tiene dirección. Por tanto, es impulso. Un impulso de cierta dirección. (Se entiende que en este ejemplo no se trata de un auto-movimiento en su origen. Sin embargo, muestra que el impulso es un hecho real-material concreto, un proceso, dinámico direccional, plenamente determinado en sus relaciones de espacio y tiempo.)

Una partícula elemental es, esencialmente, una acción, un impulso auto-determinado, de carácter y dimensión cuánticos. Lógicamente, los físicos miden la materia, los procesos, desde diversos lados, de acuerdo a las necesidades prácticas de la praxis productiva social. Relacionan impulso con longitud, e.d., espacio; y energía con tiempo. Ontológicamente, todo impulso implica longitud y duración a la vez.

El impulso suele ser representado con la letra p (aquí subrayada). La fórmula elaborada por de Broglie es: p = h / λ. (La letra λ representa la longitud de la onda). Significa que el impulso (p) de un determinado "fotón" es igual al quantum elemental de acción: h dividido por la longitud de onda: λ del respectivo "fotón". Cuanto más corta es la longitud de onda, tanto mayor es el impulso de la respectiva partícula. Desde el punto de vista ontológico puede decirse que los quanta de acción son impulsos (momenta) de determinada magnitud.

Se desprende que el quantum de acción de un "fotón" particular es siempre un múltiplo entero del quantum elemental, mínimo (h), caracterizado por la longitud distintiva de su onda. Lo que diferencia a los "fotones" diversos (de radiaciones diferentes), es su peculiar longitud de onda. Lo que permanece igual e idéntico en las diversas ondas radiantes, es precisamente h, el quantum elemental universal.

Siendo los diversos "fotones" múltiplos enteros del quantum elemental de acción, son quanta (plural de quantum) de diferentes magnitudes o dimensiones físicas. Todo el universo micro-físico -mismo los átomos, que a su vez forman las moléculas- está constituido por quanta diversos. En última instancia el universo es, en sí mismo, un inmenso conjunto de diversas combinaciones de quanta. Estos accionan entre sí en formas micro-físicas (por eje., en los rayos cósmicos) y también como partes de formaciones macro-físicas no debe ser entendida como si entre ambas formas de materia existiese una frontera estricta).

Se desprende que el movimiento o impulso fundamental del universo, el de las radiaciones y de los electrones, así como el de otras micro-partículas, es de tipo ondulatorio.

¿Significa esto que la ley de la persistencia (Beharrungsgesetz) del movimiento en forma rectilínea sea errónea? No, esta ley básica del universo físico, descubierta por Galileo, es real, es válida. La mecánica de los procesos cuánticos demuestra que la dirección rectilínea es realizada a través de un movimiento a ondas en torno a ella.

El movimiento ondulatorio realiza en sí dos leyes fundamentales del universo físico: la mencionada ley de persistencia del impulso y la ley newtoniana de que cada acción implica una reacción igual. Se trata, originariamente, de una ley única. En efecto, el movimiento a ondas se efectúa persistentemente en virtud de una alternación de impulso y contra-impulso. (Los físicos  la conciben como una secuencia alternativa de energía cinética y energía "potencial". Al contra-impulso lo definen como restoring force.) Dado que impulso y contra-impulso son iguales, resulta una dirección rectilínea del movimiento a ondas. Esta dirección es su eje dinámico. En cierta fase, la onda se aleja del mismo, entonces su impulso va disminuyendo, hasta agotarse; luego la onda se convierte en un contra-impulso de dirección opuesta. (Véase la figura 1)

Cada uno genera en sí un contra-impulso igual. La línea punteada es la

Dirección del movimiento de onda. Es el eje dinámico del sistema ondulatorio. Está representado por una línea punteada significando que no es un ente físico material en sí mismo, sino que es inherente al movimiento total. La onda se extiende desde el nodo inicial n hasta el nodo terminal n'. El impulso ondulatorio va más allá de sí mismo, generando una nueva onda (no representada en el diseño). Así el nodo terminal se transforma en un nuevo nodo inicial.

Este proceso "contradictorio" en dos fases se debe a que el impulso, al desarrollarse, genera en sí mismo un contra-impulso, desde el comienzo. Cuando el contra-impulso llega a ser mayor que el impulso, el movimiento invierte su dirección (er sehlügt um).

Cuando, en la fase primera, el contra-impulso (1' en la figura 1) llega al nivel del eje dinámico del movimiento, el contra-impulso es máximo y persiste más allá generando un impulso opuesto al primer impulso (2). Este impulso opuesto también genera en sí un contra-impulso (2'). La acción genera una reacción correspondiente. De esta manera se realiza, se completa la onda, el sistema ondulatorio.

La longitud de onda abarca los dos impulsos opuestos y sus respectivos contra-impulsos. Le corresponde una duración, un período ondulatorio.

El impulso total persiste a través de sus fases "contradictorias" y permanece constante a través de las fases.

Ambas fases forman un ciclo. El ciclo implica una longitud de onda y un período. Es una entidad física, material, plenamente determinada.

Resulta, objetivamente, que el movimiento a ondas es un auto-movimiento (self-motion). Un auto-movimiento sistémico. Un sistema auto-dinámico.

Por tanto, la esencia material del universo, siendo cuántico ondulatoria, es el auto-movimiento universal. En su forma primordial, es auto-movimiento cuántico de naturaleza ondulatoria.

El universo es, en sí mismo, un inmenso conjunto de procesos físicos diversos. Esta no es una idea nueva.

Es un gigantesco impulso resultante de incontables millones de impulsos ondulatorios cuánticos, muchos de los cuales -no todos- actúan como partes integrantes de procesos y objetos macro-físicos. Es un concepto aceptado generalmente.

La dinámica de la vida misma y la de su forma superior, el ser de actividad razonada, son partes integrantes del universo físico, cuántico, a la vez que lo superan radicalmente (überwinden).

Se piensa que el universo es un todo coherente. A la fuerza que lo cohesiona se la conoce como "gravitación universal". Es una atracción universal, por un lado -pero, por otro lado, es una acción separadora, discreta, pues de otro modo los sistemas diversos que lo constituyen, cuánticos y macro-físicos, se atraerían hasta fundirse entre sí, desapareciendo. He aquí otra forma de la ley de actio-reactio coincidentes.

La existencia física de la fuerza universal de atracción es un hecho comprobado experimentalmente. Además, ciertos hechos astro-físicos concretos (como los sistemas planetarios y los sistemas de dos estrellas que se atraen, pero no se funden como tales, también comprueban que la gravitación, como fuerza de atracción-separación, es un factum físico real). Lo que no está comprobado es que la gravitación sea una fuerza en sí, independiente de los impulsos o procesos cuánticos y macro-físicos, que constituyen los sistemas materiales y el universo entero. No se puede descartar a priori la hipótesis de que esta supuesta cuarta fuerza no existe como tal, siendo en realidad una fuerza resultante del conjunto total de los impulsos o movimientos, atractivos y repulsivos que forman el universo. Es un problema que requiere una investigación ontológica libre de prejuicio.

Volvamos de nuevo al impulso universal, al quantum elemental constante y a sus múltiplos enteros, los quanta. Cuando un impulso cuántico, una partícula ínter-actúa con otro sistema físico, acciona como una fuerza y realiza un determinado trabajo. Este trabajo produce determinados efectos o cambios en ambas unidades interactuantes. Por ejemplo un fotón puede actuar sobre el electrón de un átomo y causar su liberación mediante un trabajo que los físicos pueden calcular. El fotón tiene la capacidad de efectuar tal trabajo porque él mismo es un trabajo -un trabajo cooperativo de sus integrantes cuánticos-. Este tema, no simple, será analizado en el capítulo 6.

Generalizando, obtenemos que el universo, siendo cuántico en su fondo, y formado por las interacciones de innumerables sistemas, es un inmenso trabajo colectivo sin descanso, por decir así. Un trabajar constante en formas muy diversas, cuantitativamente y cualitativamente.

Si se admite que el universo es, en su esencia más profunda, auto-movimiento ondulatorio, impulso propio y trabajo -tres aspectos de un mismo proceso- se llega necesariamente a la conclusión de que la ley fundamental de la materia es el cambio. En efecto, todo movimiento implica un cambio.

La figura 1 muestra que el movimiento micro-físico cuántico, que es onda, no es un proceso uniforme: es un cambio a través de dos fases opuestas, cada una de las cuales se efectúa en dos subfases. La onda singular se reproduce a sí misma en otra onda sucesiva, porque el impulso ondulatorio persiste. La identidad del impulso se conserva. El sistema ondulatorio se conserva, persiste, reproduciéndose a sí mismo.

Como, en última instancia, todo el universo es de naturaleza cuántica, resulta que todo lo que existe, existe reproduciéndose. La idea corriente de que el mundo es un compuesto de cosas estáticas, que se mueven por impulsaciones desde fuera, y pasan de un estado a otro, de una localización puntual a otra, es una concepción ingenua, superficial.

Como la reproducción de un sistema singular, sea cuántico, sea macro-físico, se efectúa a través de interacciones recíprocas (Wechselwirkungen) con otros sistemas dinámicos, inevitablemente se producen también cambios en los sistemas mismos. Cambios, no sólo de fases y de lugar, sino también cambios de su naturaleza intrínseca. Cambios de su estructura dinámica, de su estructura espacial y de su estructura temporal, secuencial. Cambios que poco a poco tienden a alterar el sistema mismo como tal. Es decir, cambios de tendencia evolutiva.

El cambio evolutivo comienza en formas parciales, imperceptibles en general. Los cambios parciales tienden a acentuarse, se acumulan, se combinan en ciertas formas particulares. Por esta vía el propio sistema, en virtud de su impulso inherente, va generando en sí mismo las condiciones previas de un cambio más hondo, de un cambio esencial dinámico y organizativo. De este modo, un sistema se auto-transforma en otro sistema, de naturaleza distinta. Un cambio de carácter sistémico. Al producirse un cambio de tanta profundidad, un sistema material concreto se transmuta, se transciende a sí mismo, objetivamente. Por ejemplo, un "fotón", un quantum radiante de muy alta energía puede auto-transformarse en dos electrones opuestos. Se suele decir que el "fotón" es aniquilado. O que en este proceso "energía se transforma en materia". En realidad, el sistema "fotónico" se auto-desdobla en dos sistemas electrónicos contrarios. La unidad cuántica se trans-ciende, objetivamente, en una dualidad "contradictoria". (Trascender es empleado aquí en el sentido de ir más allá de sí mismo, traspasarse, superarse, transformarse cualitativamente, sin ninguna connotación meta-física.)

Tal proceso se efectúa en interacción con otros sistemas materiales. Como resultante a largo plazo, el universo mismo tiende a cambiar. Evoluciona por su propio impulso global inherente, que en su fondo más profundo es siempre cuántico. Al respecto véase el capítulo que sigue.

Este proceso, aunque inmenso, es de carácter finito. Lo infinito no existe. Todo es cuántico, por tanto, es discreto, finito. Por la misma razón, los objetos y procesos macro-físicos siempre son finitos. Un conjunto de sistemas finitos, por más grande que sea, sólo puede ser finito.

Fuera de los sistemas dinámicos concretos y de sus interacciones específicas, no hay nada. Las especulaciones verbales acerca de un "vacío" con contenido son lógicamente contradictorias. Si en algún espacio del mundo existe algo, este algo sólo puede ser dinámico, cuántico en el fondo -por tanto, tal espacio no es un vacío-. Que dentro del universo haya vacíos, es probable, pues de otro modo el movimiento sería imposible por falta de espacio libre entre los sistemas constituyentes, cuánticos y macrofísicos. Sin duda, esta cuestión seguirá siendo investigada.

Las especulaciones acerca de si el universo es abierto o cerrado carecen de sentido objetivo. El universo es un conjunto de procesos dinámicos, recordémoslo. Es en sí mismo un proceso evolutivo interminable, cuyo “límite" -el instante actual- se arrasa constantemente. La extensión espacial de este proceso va mucho más allá de lo que la técnica astrofísica puede determinar. El cosmos no se compone tan solo de las formaciones con que se puede percibir y calcular. Es de creer que la mayor parte de la materia está fuera de tales formaciones condensadas y más allá de ellas. La conformación integral del cosmos puede ser irregular y variante a largo plazo. Es un movimiento.

Todo movimiento, todo impulso, realiza su propia ley o legalidad (Gesetzmässigkeit). La fig. 1 indica una ley: la ley de la ondulación, ley propia, inherente. Es una ley primordial y básica de la materia universal. Los hombres de ciencia suelen hablar de las leyes como si éstas "gobernaran" los procesos físicos y biológicos, hasta los sociales. Este concepto es una extrapoblación de la legalidad coactiva impuesta desde lo alto, que impera en las sociedades conocidas. El mundo en su esfera física, así como en sus esferas química y biótica, no está sometido al  “gobierno" de leyes. Realiza sus leyes autó-genas. Puede decirse que es libre, en este sentido.

El auto-movimiento natural es la libertad, naturalmente condicionada por sus acciones cooperativas o repulsivas. (En un sentido diferente, los físicos suelen hablar de "grados de libertad" de un sistema físico.)

Como parte integrante del cosmos, todo auto-movimiento a concreto --cuántico y macrofísico- se desarrolla en acción recíproca con el conjunto universal total (Wechselwirkung), a través de sus interacciones con los otros sistemas más cercanos. Lo autónomo, lo singular, lo discreto, lo cuántico, se halla en constante interacción con lo universal, de acuerdo a las leyes inherentes de ambos.

El auto-movimiento, en general, implica un sujeto actuante sponte sua (en forma espontánea, por su propia acción). Por tanto, el auto-movimiento es, en sí mismo, la unidad de objeto y sujeto. El sujeto puede ser un "fotón", o un electrón, por ejemplo. Es un sujeto porque se mueve de por sí, realizando su propia ley mecánica (ondulatoria). Por tanto, tiene (o es) una subjetividad --pura y exclusivamente física, material, sin ninguna añadidura meta-física. Tal subjetividad material no es otra "cosa" que el propio movimiento o impulso dirección el del "fotón" en tanto que causa sub causante de sí mismo, de su acción inherente (incluyendo sus interacciones con otros sistemas físicos). Esta acción, como sabemos, es objetiva a la vez. Por eso podemos estudiarla, analizarla. En el auto-movimiento lo objetivo es a la vez subjetivo, y vice versa. El "fotón" es sujeto de su acción, pero no sujeto consciente, por supuesto. El universo físico se mueve inconscientemente, de acuerdo a su propia legalidad inherente (no "inmanente"). 3

De este movimiento o impulso universal han surgido, evolutivamente, la vida y más adelante el ser humano, la sociedad, la humanidad. En el curso de este larguísimo proceso, no rectilíneo ni unilineal, la acción propia de los sistemas materiales ha ido cambiando, evolucionando. Correlativamente, la subjetividad ha cambiado, se ha superado, trans-formándose en subjetividad consciente y, finalmente, en subjetividad consciente racional. A este proceso evolutivo se refiere el título de este libro.

En virtud de este desenvolvimiento del auto-movimiento, del impulso, del trabajo, éste ha tendido a un rendimiento cada vez mayor con el esfuerzo mínimo. Es decir, a un aumento de la eficiencia. Al parecer, es una ley general del universo.

Resulta, pues, que desde sus etapas más remotas en el pasado, desde su nivel cuántico, el universo, la materia física, contenía en sí ciertos caracteres que, en determinadas condiciones objetivas, lo hacían capaz de superarse y, por- tanto, contenían la posibilidad objetiva de que surgiera de su seno (out of itself) el ser de actividad razonada.

En esta conclusión no hay nada de predestinación o finalismo (teleología o teleonomía). Se trata de un proceso enteramente objetivo. No prescrito, no programado, no fatal. Proceso dinámico secuencial, auto-determinado por etapas o niveles sucesivos, en direcciones y formas extraordinariamente diversas. Proceso individual, singular, discreto, a la vez que universal. Cognoscible científicamente, en medida creciente.

Estas conclusiones no son a priori. Son inferencias hechas en base a los numerosos trabajos preparatorios de este libro. Las adelantamos aquí porque creemos que, conociéndolas de ante mano, al lector le será más fácil interpretar los capítulos que siguen.

 

Veamos cuál puede haber sido el nivel más primitivo, la fuente primordial, de este proceso evolutivo.

 

NOTAS AL CAPITULO 1

En muchos textos se lee que Einstein unificó espacio y tiempo.

En realidad estos dos conceptos siempre han estado unidos, íntimamente conectados, en el sentido común de la humanidad. Si se pregunta a un campesino paraguayo a qué distancia se halla cierta localidad; puede contestar en medidas de espacio (leguas) o de tiempo (tantas horas a pie o a caballo, por ej ). Lo que Einstein hizo, es reducir el tiempo a espacio en la forma de un supuesto “continuum", esencialmente geométrico. Es una concepción estática, como reconoce el mismo Einstein. No corresponde a la dinámica universal.

La expresión de que todos los sistemas micro-físicos cuánticos sean múltiplos enteros del quantum elemental (h), es una simplificación que hacemos aquí para facilitar la lectura. En el Cap. 8 se verá que existen ciertos sistemas cuánticos, muy importantes, que son h/2, es decir, la mitad de h.

1) Quien desee verificar que no hay exageración en esta apreciación de la “mecánica cuántica" dominante, puede leer en Scientific American, dic 1985, el breve comentario titulado "Quantun cats". No obstante el título es un comentario serio, objetivo, actual.

2) La cosmología de Einstein, como todo el einsteinismo, es eminentemente subjetivista. Su ideología deriva de Mach, conciertas reservas. Lógicamente te; Petzold, discípulo de Mach, autor de un libro que hace depender toda cognición del punto de vista, defendió la doctrina de Einstein. Por esta vía einstein llegó a sostener lógicamente, que el dogma medieval de que la Tierra es el centro del universo, es tan válido como la concepción de Copérnico y Galileo...

Al apreciar las teorías einsteinistas es conveniente partir de un punto de vista estrictamente objetivo, y recordar el hecho histórico significativo de que la más eficiente institución de crítica científica internacional nunca ha aprobado las dos doctrinas de Einstein.

3) Como muchos otros filósofos y científicos, Goethe intuía la subjetividad de los sistemas naturales, pero la concebía espiritualmente, por analogía con la subjetividad humana. Arguye Mefistófeles irónicamente:

"Dann haben sie die Teile in den Hand,

Fehlt nur, leider, das geist'ge Band".

(Entonces ellos -los científicos- tienen en sus manos las partes. Les falta lamentablemente, el nexo espiritual.)

El nexo falta en estos casos, es la conexión sistémica auto-dinámica, el impulso propio, autónomo, que es ondulatorio en el nivel más profundo de la materia.

 

 

CAPITULO 2

EL UNIVERSO PRIMORDIAL SIN ORIGEN,

UN CONJUNTO FINITO (NO CERRADO) DE

PROCESOS O SISTEMAS AUTODINAMICOS,

QUE INTERACTUAN EN FORMAS DIVERSAS

COOPERANTES Y "CONTRADICTORIAS"

 

Entrando al problema de la evolución del universo, cuyo resultado cualitativamente superior es la sociedad humana, se nos plantea de inmediato el problema siguiente:

¿Cuál es el origen del universo?

¿Existe una materia primordial (primera, originaria)?

Desde el punto de vista consecuentemente científico, el universo no puede tener un origen. No podría surgir de "la nada", pues ésta no existe. Ex nihilo nihil fit, nihil fit ad nihilum: nada existente puede surgir de nada ni volverse nada.

Se desprende que el universo ha existido siempre. El movimiento universal, su energía, se ha desarrollado por sí mismo eternamente, sin comienzo. No ha habido, ni hay, un primun movens de la evolución general: No ha habido un impulso inicial a la evolución, como el que admitían Newton y Darwin. Si es necesario hacer cierto esfuerzo para entender esto, se debe a que en la vida social del hombre todo tiene un comienzo, un impulso inicial. Esto no puede ser extrapolado al universo.

Una cuestión esencialmente distinta es si existe, o ha existido, una materia primordial: una materia originaria -pero sin origen-. Originaria en el sentido de ser el origen de todas las formas diversas, inferiores y superiores, que ha adquirido el automovimiento universal.

Antes de entrar a esta cuestión, es necesario reparar en el hecho de que la actual teoría física (cosmo-física y micro-física) se guía por un dogma radicalmente opuesto a lo que se acaba de exponer.

Según esta doctrina, el universo tendría una edad calculable y su origen sería una explosión -el llamado Big Bang (Urknall de los alemanes)- a partir de un estado super-denso en que todo el cosmos se hallaba concentrado en un solo "punto" o en un espacio relativamente reducido, a una temperatura tan alta que es imposible imaginarla.

Si no fuera, que tantos físicos la toman en serio, podríamos dejar de lado esta teoría. Lo que le presta cierta apariencia científica, es el aparato matemático con que se la reviste. Se afirma que el universo se formó en apenas tres minutos -y se construye todo un film (sic) de etapas o "cuadros" evolutivos que se habrían sucedido en cortísimas fracciones de segundo. Se elude hablar del primer centésimo de segundo, en que la temperatura habría sido infinita. En este "instante cero" ya habría mesones pi, que son considerados partículas del núcleo del átomo. La primera etapa, después del "instante cero" (o "inicio") el universo -como si fuera un objeto continente- estaba "lleno" de "un fluido indiferenciado de materia y radiación". Es decir, que desde el primer comienzo existiría el supuesto "dualismo" teórico -radiación y materia- que se atribuye erróneamente al cosmos de hoy. Contradicción lógica: los fotones son "energía pura" para W., en oposición a "la" materia. Por tanto, el supuesto fluido super-denso ya estaría diferenciado internamente.

Quiere decir que se habla del primer "origen" de todo, pero se presupone que ya entonces -como ahora- existían no sólo sistemas radiantes ("fotónicos") sino también partículas propias del núcleo del átomo, que es un sistema compuesto, altamente evolucionado, base física de la parte corpórea del universo actual.

Con razón algunos físicos teóricos, más reflexivos, han planteado la cuestión de qué es lo que existiría antes del Big Bang. ¿Qué habría antes de que se formaran aquellas diversas partículas? ¿Cómo se formaron las partículas que existían ya en la primera etapa: fotones, electrones y partículas nucleares? ¿De dónde provendría la altísima energía térmica inicial? ¿De dónde, la enorme fuerza de gravitación (atracción mutua) que mantendría cohesionado al universo en aquel estado inicial ultradenso? ¿De dónde habría venido la fuerza o el impulso que provocaría tal explosión generalizada y perdurable? A estas cuestiones el dogma cosmo-gónico corriente no puede contestar de modo convincente. Por tanto, no es una teoría del origen de la materia, del universo. Desde luego, no puede serlo porque es esencialmente estática, con número fijo de cargas electrónicas y de otros valores físicos, con simetría preestablecidas- no se sabe cómo.

En cuanto a las fundamentaciones factuales del dogma del Big Bang, carecen de consistencia. Las exposiciones alusivas son un rosario de hipótesis especulativas superpuestas. Son abstractos, weltfremd. El estallido inicial es llamado "singularidad”. Mismo en el supuesto de que en el futuro se confirmare el alejamiento de las nebulosas radiantes llamadas quásares, que no pueden ser consideradas formaciones primitivas, esto no probaría que el universo se ha expandido siempre a partir de un "instante cero" y de un "punto" o de un espacio limitado super denso. Esta es una deductio ad absurdum. Cuando a los partidarios del Big Bang se les señala el fondo metafísico encubierto de su doctrina, les resulta difícil negarlo.

No existe fundamento alguno para poner en duda que el universo haya sido siempre, desde su estado primordial sin comienzo, un conjunto de sistemas materiales que abarcan una extensión vastísima, sin límites definidos, pera no infinita. Posible es que en este enorme conjunto universal hubiese siempre una o más regiones en que la materia estuviese más concentrada que en otras. Puede haber sido un universo uniforme y/o no uniforme. Uniformidad y no uniformidad pueden haber coexistido siempre.

Se puede concebir que existiesen -y existan- zonas más o menos periféricas; con decreciente y mínima densidad de sistemas micro-físicos, particularmente, "fotones", moviéndose en direcciones contrarias o divergentes. Posiblemente, la totalidad no tendría una forma o configuración determinada. Ni ésta permanecería constante a través de millones de años. El universo podría ser un conjunto ondulatorio como repercusión del hecho de que la gran mayoría de los micro-sistemas fundamentales son ondulantes. Todas estas hipótesis serían discutibles si no fueran tan Vagas.

Mis allá de este conjunto universal de sistemas materiales no habla ni hay nada. Especular acerca de "la nada" (le néant existencialista) es perder tiempo con lo que no existe. Así mismo es pura especulación dedicarse a complicados cálculos para probar que el cosmos es esférico y cerrado -o que no lo es-. Se trata de esquemas y edificios matemáticos puramente mentales, sin un mínimo contacto con la realidad cósmica.

Cuando los astro-físicos hablan con tanta seguridad acerca de “el” universo, de su volumen, de su edad, se refieren en realidad a la pequeñísima parte del cosmos que pueden observar,

inferir y calcular en el estado actual de la técnica telescópica.

Confunden lo observable con lo que existe materialmente. Su horizonte teórico es limitado por el instrumental de observación. Puede ser que el sistema solar, nuestra galaxia, se halle en la región particularmente condensada del todo. Puede ser que se halle en una de varias regiones particularmente densas. Y puede ser que ninguna de las dos hipótesis sea verdadera.

De lo que podemos estar bien seguros es de que jamás el universo ha estado comprimido en un punto o en un espacio limitado super-denso, a una temperatura metafísicamente elevada. Por tanto, es inadmisible que se haya formado como resultado de una expansión por un Big Bang inicial, expansión que, según el dogma corriente, continuaría hasta hoy.

En honor de la física moderna debe tenerse en cuenta que no pocos físicos mantienen una actitud escéptica y crítica respecto al dogma imperante. Su número crece.

Dejemos, pues, el terreno de las especulaciones y veamos cuáles son los hechos. ¡Facta, non phantasia!

Existe un factum cósmico de importancia fundamental, plenamente comprobado, del cual las ciencias físicas tienen que partir obligatoriamente: es la llamada "radiación de fondo" del universo, descubierta hace poco (1965). Se trata de un inmenso conjunto de ondas de radio, con temperatura determinada, general, única (3° Kelvin), que atraviesan el universo en todas partes y en todas las direcciones. Quiere decir que no son producidas por condensaciones localizadas de materia (electrones, partículas nucleares), ni forman un conjunto de emisiones radiales con distintas longitudes de onda. Se trata de un conjunto inmenso de ondas de radio cuya longitud corresponde a la zona espectral de las micro-ondas. (No se confunda la radiación cósmica de fondo con los rayos cósmicos que incluyen partículas eléctricas a más de "fotones".)

Dogmáticamente, la astrofísica actual se apresura en proclamar que esta radiación de fondo (llamada "ruido radio" por Schatzman y otros) es una prueba confirmatoria del Big Bang. ¿Por qué? Porque la radiación de fondo es, sin duda, un fenómeno que proviene de edades muy primitivas en la evolución del universo. Tal diferencia, aceptada por todos los físicos, es correcta, pero desmiente la hipótesis del Big Bang, puesto que radiaciones emanantes de un "punto" único del universo o de un espacio limitado, necesariamente tendrían direcciones divergentes a partir de ese punto o espacio. Por el contrario, la radiación de fondo carece de dirección en su conjunto.

Descartado su origen en una imaginaria explosión inicial, ¿que es lo que prueba la radiación de fondo? Prueba que ha existido una edad universal extraordinariamente primitiva en la cual "dominaba" la materia radiante -y precisamente la materia radiante de más larga longitud de onda: las ondas de radio . Y que toda la evolución del universo se ha desarrollado a partir de esta inmensa radiación primitiva y en el seno de ella. Tal como se efectúa hasta nuestros días, comprobadamente, en el seno de la radiación de fondo.

En vista de que la radiación de fondo está comprobada, los entusiastas del Big Bang se ven en la necesidad de reconocer que tiene que haber existido una edad cósmica en que dominaba la

materia radiante. Reconocen que fue el descubrimiento de la radiación de fondo lo que convenció a los físicos de que la evolución del universo tiene que haberse efectuado atravesando una era en la cual la radiación ha desempeñado un papel predominante. A pesar de todo no podrían comprender que la radiación de fondo es realmente el fondo del cual se desarrolló el universo. ¿Por qué? Porque el dogma imperante -el Big Bang- descartaba que hubiese un estado originario sin origen, un estado primordial "dispersivo" de la materia, como es la radiación.

Se argumenta que la radiación de fondo viene de electrones "residuales" que datan de los tiempos del comienzo de la expansión del universo, es decir, del Big Bang. Mismo así la radiación de fondo debería tener direcciones predominantes. Por lo demás esa argumentación es artificiosa, preconcebida, dogmática. Presupone lo que nadie ha probado ni puede probar: que la luz, la radiación en general, deriva en general de la materia eléctricamente cargada.

El hecho de que la radiación de fondo es de ondas de radio, no de luz o de rayos X, confirma la naturaleza arcaica (pero no “fósil”, como dicen) de esas ondas ubicuas. (Arcaico: extraordinariamente antiguo.)          .

Sabido es que las ondas de radio, las ondas infra-rojas, la luz visible y los rayos X (que incluyen los potentísimos rayos gamma ), forman un conjunto, un "espectro" de materia radiante, dé naturaleza idéntica, pero de diferentes longitudes de onda. En el orden en que han sido mencionados, disminuye la longitud de las ondas radiantes y aumenta su energía.

Del hecho comprobado de la ubicua radiación de fondo se desprende, de modo natural, la conclusión de que el universo ha existido primitivamente como un inmenso de ondas radiantes de baja energía, capaces de atraerse entre si y formar un todo de energía finita. En esta hipótesis cosmogónica, la especulación se halla reducida a un mínimo aceptable. (Cosmogonía: formación evolutiva del universo.)

En consecuencia, puede inferirse que el universo ha existido en la forma de una materia primordial: la materia radiante (radiación) y, en particular, la materia radiante de mínima energía posible (o sea, de máxima longitud de onda posible). Materia primordial -sin origen.

No podemos afirmar que la radiación de fondo conservada hasta hoy, en la cual el ser humano vive algo así como inmerso sin sentirlo, sea precisamente la forma primordial de la materia radiante. Podría serlo, o podría ser una parte de la forma más primitiva de radiación, siendo de micro-ondas, también podría ser un nivel ya altamente evolucionado de la materia-radio, capaz de mantenerse como tal a través de incontables millones de años, hasta nuestros días. De todos modos, in sensu lato, las ondas de radio actuales forman parte de la materia primordial del universo. Estamos permanentemente en contacto vivo, dinámico, con la matriz originaria del universo que nos engendró.

He aquí un ejemplo concreto de la ley hegeliana de que lo nuevo se forma en el seno de lo viejo llevando consigo una parte de lo viejo, la compatible con lo nuevo. Si antes de existir la materia radiante hubiese existido una forma aún más antigua de materia, de movimiento, tendrían que aparecer vestigios de tal materia. No existen.

Resulta que el famoso "misterio" de los orígenes del mundo, fuente más distante y profunda del ser humano, no es tal misterio pues no sólo vivimos, en cada lugar e instante, dentro de la materia primordial (la radiación de fondo), sino que utilizamos corrientemente ciertas ondas de radio en nuestros aparatos de radio. Estos aparatos captan determinadas ondas de radio y las transforman eléctricamente en sonidos que nos sirven de medios de comunicación social (música, frases).

Aunque extraordinariamente significativa y probatoria respecto a la evolución "histórica" del universo, la radiación de no es todavía una prueba completa, concluyente, de que la materia radiante es el modus primordial de la materia, del movimiento universal. Es obligatorio demostrarlo analizando concretamente los sistemas físicos concretos de que se compone la radiación primitiva.

Estos sistemas físicos son los llamados "fotones". Tal denominación no es correcta pues "foto" se refiere a la luz (visible), que es sólo una pequeña parte del ya mencionado espectro de radiaciones (o de ondas radiantes). La designación que corresponde a las unidades dinámicas de radiación, es "radión". (No confundir con radon, radar, radian.)

Por eso usaremos el término fotón entre comillas, salvo cuando se trate de la luz (visible). A veces diremos radión.

Nos proponemos investigar si ha existido una materia de tipo primordial, y cuál es, cómo es. Se nos plantea esta cuestión ¿como tiene que ser, necesariamente, una materia de carácter primordial, un sistema de movimiento primordial? ¿Qué características ha de tener?

Tres son, al parecer, estas características:

Primera: La forma primordial de la materia, su micro-sistema cuántico de movimiento, es decir, su partícula, tiene que ser absolutamente self moving (se-moviente, o sea, que se mueve a sí mismo) a tal extremo que ninguna fuerza del universo pueda producirlo ni reproducirlo ni impulsarlo ni acelerarlo. Tal automovimiento sólo es posible si el micro-sistema primordial se compone de partes distintas que actúan la una sobre la otra, impulsándose. Unidad sistémica que se mueve a sí misma porque entra en "contradicción" consigo misma. (Esto se aclara más adelante.)

Segunda:    El sistema micro-físico primordial tiene que ser capaz de reproducirse a sí mismo sin interrupción, creándose a sí mismo, de sí mismo (from itself).

Tercera: El micro- sistema primordial tiene que integrar todos los sistemas de movimiento del universo: una parte componente de la partícula primordial tiene que estar presente como fina constante universal en todas las demás partículas microfísicas.

Un sistema material que reúna in se estas condiciones, no solo puede ser materia primordial, sino que tiene que serlo necesariamente, puesto que no puede ser creado u originado ni impulsado por ninguna fuerza ajena a él mismo.

¿Existe acaso una forma de materia de movimiento tan especial, sui generis? ¿Existe un micro-sistema dinámico con tales características "contradictorias" auto-propulsantes? Es posible. Como veremos, al sistema "fotónico", al radión, tales características le son inherentes.

Se dice en libros y artículos que la luz, la radiación en general, es "producida" o "emitida" por electrones o por núcleos atómicos. Esta -la teoría de Maxwell- es una extrapolación de la luz que "produce" el ser humano con ciertos instrumentos. No hay fundamento para pensar que esta analogía sea correcta.

En primer lugar, nadie ha probado ni fundamentado que la radiación de fondo provenga de átomos ya formados y de electrones preexistentes. Tampoco hay base factual para afirmar que las radiaciones de onda más corta, incluso la luz, procedan en su totalidad de "fotones" desprendidos de átomos o de fusiones de electrones opuestos. Se trata de supuestos a priori, vinculados al credo del Big Bang. No se puede descartar, preconcebidamente, que el universo contenga, a más de las radiaciones provenientes de ciertas fuentes astrales, radiaciones de diversas longitudes que procedan del fondo primordial de radiaciones del universo.

Por otra parte, los átomos y electrones sólo pueden "emitir" cuantos de energía radiante que han absorbido previamente. Quiere decir que las radiaciones de átomos y electrones presupone la existencia de la materia radiante en el cosmos. Finalmente, nadie ni nada "produce" o "emite" luz. En determinadas condiciones, un electrón puede disminuir su movimiento. Al hacerlo, elimina de sí una determinada cantidad de energía o de impulso. Cuando esto sucede, esta cantidad de movimiento y energía así liberados se re-organizan como "fotón" por sí mismos, ipso facto, instantáneamente. Conserva, sin embargo, la longitud de onda del electrón. No puede existir "energía pura" ni en una fracción de segundo. Energía libre sólo puede existir en la forma de sistema "fotónico", de radión. Se trata, pues, de una auto-creación, mediante transformación de cierto sistema de movimiento (el electrón, por ejemplo) en otro (el radión).

Este es un ejemplo de lo que en el capítulo anterior hemos conocido como auto-transcendencia en la evolución de un sistema material, de un sistema dinámico o cinético. En este caso lo ya existente, el electrón, se trasciende a sí mismo al eliminar out of itself una cantidad discreta de movimiento y energía. Esta cantidad liberada se transforma en su opuesto: un fotón. A su vez lo nuevo, precisamente el fotón, transciende al sistema existente, el electrón. El fotón no formaba parte del electrón. Su energía sí. ("Discreto" es un anglicismo en física: se usa como adjetivo para designar algo distinto, una cantidad delimitada o separada.)

El mismo hecho de que cualquiera energía liberada, salga de donde salga, se autotransforma a sí misma, inmediatamente, en sistema fotónico o radión, indica que la radiación es la forma de existencia normal, "legal" (gesetzliche), originaria, primordial, de toda energía, de todo movimiento, de toda materia. Esta es la "razón" por qué toda energía eliminada de formas corpóreas (o semi-corpóreas) de estructura material, revierte en el acto a radiación. No automáticamente: sí auto-determinadamente (con perdón del adverbio).

Es imposible impulsar, acelerar un fotón, un radión. Ya hemos visto que por sí solo recupera su velocidad propia de 300.000 km. por segundo en el acto mismo de salir de un medio que retarda su movimiento, (por ejem., el agua).

Ninguna otra partícula es capaz de una dinámica tan autónoma, auto-suficiente.. Las otras partículas pueden ser impulsadas -y lo son- en los grandes sistemas experimentales para la aceleración de partículas.

En los textos de física se trata a los "fotones" como si fueran partícula más entre otras. Al mismo tiempo se opone metafísicamente radiación (como si fuera "energía pura") y materia. Ambas concepciones se contradicen y son erróneas. Como veremos, existe una transición histórica (y transiciones locales) entre ambos tipos de materia o movimiento: radiación y electrón. Sin embargo, existe a la vez una "contradicción" profundísima, entre ambos tipos. No basta con alegar que la diferencia está en que el "fotón" no tiene masa, a diferencia de todas las demás partículas; y que no tiene masa porque no tiene reposo, pues siempre está en movimiento a la misma velocidad. Esta "descripción" superficial, al estilo positivista, conocida desde hace mucho tiempo, no explica por qué el "fotón" tiene esas características esencialmente, distintas y contrarias a las del electrón. La tarea científica consiste, precisamente, en descubrir la diferencia de naturaleza entre estas dos partículas. Se trata de investigar por que el radión tiene características tan singulares, extra-ordinarias. Allí la teoría física "moderna" abandona.

El factum a explicar es que el movimiento del radión es inherente al sistema radiante, cualquiera sea su longitud de onda y su dirección, cualquiera sea el medio en que se mueva. Del electrón que lo "emite" (por decir así), el nuevo fotón deriva su longitud de onda: es una transición; pero no el ritmo de su movimiento de propagación, que es suyo propio y es esencialmente distinto del movimiento del electrón. Sin duda posible, la velocidad, la de la luz y de todo sistema radiante, es una constante universal que ha existido siempre, eternamente. Ergo, es una constante primordial, del universo, de toda su evolución. De aquí se desprende, tiro acrobacias mentales, que la materia radiante es el movimiento universal primordial existente in se ipsius et per se ipsius.

Vivimos con esta constante universal -y no puede haber la menor duda de que nuestros ojos, la retina, está adaptada a la velocidad, energía y direccionalidad rectilínea de la luz. Quiero

decir que mientras filósofos y físicos teóricos averiguan afanosamente, nosotros todos interaccionamos constantemente con nuestra fuente más lejana, la materia radiante (in sensu lato), nuestro primordium cósmico, especialmente con la luz, con los fotones. Y de esta interacción, es decir, de la visión humana, se ha formado la inteligencia, la racionalidad del trabajo social. Ningún misterio hay en esto. Sí, muchos procesos que todavía falta investigar más profundamente.

Si esta hipótesis cosmogónica es exacta, tiene que existir en el interior de todas las partículas, de toda la materia actual una parte constante universal que sea propia del "fotón" o radión, la unidad dinámica primordial del universo. ¿Existe tal constante universal de (o en) las partículas en general? Sí, existe: es h, la constante energética elemental de Planck, base de toda la física moderna.

Difícil es encontrar en los libros y artículos de física una explicación onto-lógica de lo que es esta fundamental constante física universal. (Recuérdese: ontos es ente material, en este libro.) Se lee, por ejemplo, que es el o un "factor de proporcionalidad". Esta es una definición matemática, relacionada con cálculos. No es ontológica. Pero la constante h es un ontos plenamente material. Es un quantum de acción, de energía, de Wirkung. (Quantum significa cuanto, cantidad determinada de algo.) Es una cantidad determinada de energía, medida en ergios o joules por segundo. Son medidas de energía. El quantum es una cantidad discreta, indivisible y constante, en y de toda la materia universal. Por eso es llamado quantum elemental de acción y energía (por segundo). Su existencia objetiva, su acción, fue comprobada experimentalmente por Planck a fines del siglo pasado.

¿Qué es esta cantidad elemental constante de acción y energía? No es un ente o sistema físico que exista y se mueva por sí. Siempre existe en íntima conexión con una determinada longitud de onda, formando un todo, un mismo sistema físico (onda, partícula). Esto indica, claramente, que h es una parte integrante de una onda (de cierta longitud). Una parte constante, es decir, que nunca se modifica: ni aumenta ni disminuye, aunque se modifique la longitud de la onda. Multiplicando esta parte constante, el quantum elemental de energía, por el ritmo (frecuencia) con que se reproduce la longitud de onda por segundo, se obtiene el quantum total de la energía propia del respectivo sistema físco (onda, partícula). Es decir, el quantum elemental de Planck, la constante universal, es siempre una parte invariable del quantum total de energía de un sistema micro-físico determinado, sea un "fotón", sea un electrón. También el núcleo del átomo, al átomo mismo, es un sistema cuántico. Quiere decir, que el quantum elemental se halla presente, conservado, en toda materia, en el movimiento universal.

¿Qué función especial desempeña en el proceso ondulatorio esta parte constante del mismo? Su función específica consiste en que, mediante la conservación de este quantum constante de acción y energía, la energía de todas las ondas, cualquiera sea su longitud, resulta ser un múltiplo entero de esta cantidad fija. Por ejemplo, si suponemos que el quantum de energía (h) es 2, rindas de diversas longitudes pueden tener estos números enteros de energía:   2 . 2 = 4 ; 2 . 3 =6 ; etc.; pero no estas fracciones: 2. 1/5=2/5 o sea, 2 . 0,2 = 0,4 ; ni 2 . 3,3-= 6,6 ; etc.

Si se trata de ondas que se reproducen conservando su longitud, la función física de la constante h consiste en que, gracias a su conservación intacta, las ondas sucesivas conservarán siempre la misma cantidad total de acción y energía, que es un múltiplo de h. Al conservar la misma cantidad de energía, correlativamente la onda conservará la misma longitud y la misma frecuencia de reproducción de esta longitud por unidad de tiempo (en un segundo, por ejemplo). Las ondas sucesivas no podrán variar por pequeñas fracciones, menores que un múltiplo de h.

¿Cómo se explica que el quantum h determine que se conserve la energía y longitud de una onda de longitud determinada, u/y que ondas de longitudes diferentes sólo tengan energías que sean múltiplos enteros del propio quantum h? Esto se debe precisamente a que h, por ser en sí mismo un quantum de energía y acción de todas las macropartículas del universo, sólo hace posible uno de estos dos fenómenos: o la conservación entera de su energía y longitud de onda (siendo la energía un múltiplo de h) u variaciones que sean múltiplos enteros de él mismo (de h), excluyendo variaciones fraccionales.

El universo entero está hecho de 'partículas discretas, de ondas, gracias a que en cada una de estas partículas, de estas ondas, actúa un quantum discreto invariable de energía y acción

ondulatoria; h. como parte integrante inseparable del quantum total de energía del respectivo sistema micro-físico de movimiento. Este quantum elemental se conserva a través de la ondulación y de la transformación de un sistema micro-físico en otro. Siempre, en todo sistema micro-físico, la energía (o la acción, de Wirkung) existe como un múltiplo de la invariante universal de h. No puede existir de otra manera.

Si no fuera por la presencia y acción de h como unidad discreta indivisible, la materia universal sería continuum espacialtemporal, como el que tratan de imaginarse los einsteinistas; o un vago "campo" o vacío o nebulosidad, un conjunto de partículas sin identidad propia, entes fantasmales que se desplazarían saltando sin trayectoria, como teorizan los físicos de la escuela indeterminista (probabilista). Un caos absoluto. Felizmente, sólo un caos doctrinario.

Lo que la experimentación prueba y confirma, es que la materia universal se integra de micro-sistemas discretos de acción y energía que siempre son múltiplos enteros de h, la constante universal, y se reproducen con una determinada frecuencia por segundo, según su longitud de onda. Estos sistemas físicos reproducen siempre el mismo múltiplo discreto de h -o pasan a reproducir otro múltiplo discreto, mayor o menor, como resultado de la absorción o eliminación de energía en forma cuántica (e.d., por cuantos). En este segundo caso varía la longitud de la onda. Varía cuánticamente. Como vemos, la conexión entre el quantum discreto de energía (partícula) y la longitud de la respectiva onda es esencial, es sumamente estrecha y directa.

La reproducción constante de un mismo múltiplo de h es un proceso periódico, cíclico. Esto significa que es un proceso de ondulación. Resulta que el universo entero reproduce constantemente múltiplos de h en la forma de una onda o partícula discreta. Este proceso se realiza sin cesar en cada uno de nosotros, en todas las partes de nuestro organismo, incluso en el cerebro. Es un movimiento universal, ubicuo y eterno. Pero hay transformación, transcendencia, de un determinado múltiplo de h en su otro. O sea, transición de una onda a otra longitud distinta, su alter (su otro). Conversión de una partícula micro-física en otra distinta -pero no absolutamente distinta.

 

 

CAPITULO 3

LAS RADIACIONES,

UNA FORMA ESPECIAL DE LA MATERIA UNIVERSAL

 

En este libro se reserva el término radiación para todas las radiaciones del tipo de radio, luz, rayos X.

Los físicos han resuelto hace mucho tiempo lo que es la radiación: sería una parte del "electromagnetismo". Es decir, la esencia de la luz, por ejemplo, sería idéntica a la de la electricidad.

Este dogma, aceptado sin discusión unánimemente, se funda originariamente en la medición que, a mediados del siglo pasado, hicieron Kohlrausch y Weber de la velocidad con que en un alambre de cobre, por ejemplo, se transmite una perturbación o señal: resultó que "vuela" a la velocidad de la luz. De esta comprobación se dedujo que la luz deriva de la electricidad, y que es "electromagnetismo". La deducción inversa es la correcta.

El "electromagnetismo" de la luz es una teoría. Se halla en contradicción factual y lógica con el hecho de que la luz, igual que las demás radiaciones, no es ni eléctrica ni magnética. No tiene tal "campo eléctrico" ni tal "campo magnético". Por tanto, en este ensayo de ontología física no podemos aceptar la celebrada unificación de la luz con la electricidad.

Se trata, evidentemente, de dos formas distintas de la materia. Esencialmente distintas.

En lugar de reducir la radiación a "electromagnetismo", la tarea de la física consiste precisamente en investigar cuál es el contenido esencial, la realidad dinámica peculiar de la radiación, y en que se diferencia de la del electrón.

La obsesión, hoy dominante, por "unificar" las llamadas “fuerzas de la naturaleza" sólo puede servir a eludir el análisis en profundidad de cada una de ellas.

La hipótesis de que primero debía existir una sola "fuerza universal”, es plausible. Pero esta fuerza primordial no podía ser una combinación o mezcla o fusión de cuatro “fuerzas” esencialmente distintas. En el capítulo 2 hemos visto cuál era esa "fuerza primordial": era precisamente la radiación, que se mezcla erróneamente con el "electromagnetismo".

Basándose en las mediciones y experimentaciones de los físicos clásicos de Francia, Lorentz y Poincaré llegaron a la conclusión de que la velocidad de la luz en el vacío es igual en todos los sistemas de referencia y que es la velocidad máxima que puede alcanzar una partícula (no radiante).

De este hecho trascendental se indujo que tiene que existir una determinada relación o conexión entre la velocidad de la luz y la velocidad de las partículas no radiantes, puesto que éstas no pueden alcanzar la velocidad de la luz. Tiene que haber algo que las traba. (Se pensó que si la alcanzaren, se convertirían en infinitos.)

Lorentz elaboró una fórmula algebraica para relacionar las partículas no radiantes, su movimiento, su velocidad, con la velocidad de la luz (en el vacío). Esta fórmula contiene la velocidad de la luz (en el vacío) como valor constante, no alterable. Lorentz concibió esta relación como un hecho físico -y lo

es.

Lamentablemente la errónea idea del éter universal llevó a Lorentz a la conclusión de que lo que es físicamente válido en el interior de cierto sistema de referencia, lo es en todos por igual.

Einstein abolió -teóricamente- el éter, pero conservó esta idea errónea de Lorentz. Einstein remplazó el supuesto éter material por el espacio convirtiéndolo a priori en un ente con propiedades físicas inherentes propias.

Sobre la base de esta construcción doctrinaria Einstein abolió la relatividad de Galileo y la remplazó por la fórmula de Lorentz, que trata la velocidad de la luz como un valor invariable.

Supongamos que en el interior del sistema de referencia A, un cohete cósmico móvil, la velocidad de la luz que emite la fuente f, situada dentro de A, es C, respecto a su fuente. (C es la letra con que se designa la velocidad de la luz en el vacío: casi 300.000 km/seg.) Se supone que el movimiento del cohete es uniforme.

Siendo así, para el observador en el sistema de referencia B, sistema en reposo relativo respecto a A, la velocidad de la luz emitida por f (dentro de A) respecto a la fuente f no puede ser C: es C, menos la velocidad del cohete, de la fuente misma. Esta velocidad no puede ser borrada, descartada arbitrariamente. En efecto, en virtud del movimiento del cohete, la fuente f se mueve hacia la luz emitida, se le acerca. Por tanto, la velocidad de la luz disminuye respecto a su fuente.

Según Einstein, la velocidad de la fuente no cuenta. Este es un a priori. Inadmisible ontológicamente.

(Se entiende que la velocidad de la luz en el vacío es idéntica en B y en A.)

Einstein se jactaba de haber abolido el sistema de referencia absoluto universal que era el supuesto éter. En realidad, lo remplazó por otro sistema de referencia igualmente absoluto y universal: la supuesta invariancia absoluta de la velocidad de la luz en el vacío.

Según Einstein, su postulado había sido demostrado por el experimento. Aludía al experimento de Michelson-Morley. Lo mismo creía Lorentz. Pero en realidad el famoso experimento confirmó la relativídad de Galileo. En efecto, la aparente inmovilidad de la Tierra en el experimento de Michelson corresponde a la aparente inmovilidad del barco (movido uniformemente) en el experimento mental de Galileo.

Galileo comparó la Tierra a un barco (en movimiento uniforme) para demostrar o confirmar la tesis copernicana de que es la Tierra la qué gira en torno al sol, no lo contrario. Por la vía de abolir la relatividad de Galileo, Einstein llegó hasta donde ningún otro sabio se ha atrevido a llegar: á afirmar que la tesis de Copérnico es tan correcta como la contraria. . .

De lo expuesto resultan dos conclusiones fundamentales:

Primera: No existe en el universo ninguna forma de materia que escape a la ley de relatividad de Galileo.

Toda la materia -incluso la materia radiante- es igual en este sentido, así como en otros.

Segunda: No se debe confundir la relatividad referencial, que es un hecho subjetivo, como lo es cualquier sistema de referencia, con la relación determinada, específica, que existe entre la velocidad de las partículas en general y la velocidad de la luz o del "fotón": esta relación -como veremos- es un hecho objetivo, físico, dinámico.

El relativismo subjetivista (einsteniano) no puede ser aceptado, carece de realidad ontológica.

En cambio, aquella relación de todas las velocidades, i.e. de todas las impulsiones, con la velocidad propia de la radiación, es mi fecho real de importancia física fundamental.

Es un error denominar "electrones relativistas" a aquellos electrones ultra rápidos que han sido acelerados hasta cerca de la velocidad de la luz. La conexión con la velocidad de la luz existe ab initio con todos los electrones y movimientos de partículas, y, por ende, de cuerpos. Se manifiesta a nuestra percepción cuando el electrón, por ej.,, llega hasta cerca de la velocidad de la luz en el vacío, porque le es físicamente imposible alcanzarla. Esto no tiene nada que ver con el relativismo referencial. Se trata de una relación física objetiva, concreta, dinámica del electrón con el "fotón". Sobre esto se volverá en el capítulo 7.

De acuerdo a esta teorización la luz sería la única materia del universo que escapa al principio de relatividad de Galileo. Nuestro análisis ontológico no puede aceptar esta pretendida excepcionalidad de la luz.

Acerca de la ontología del "fotón" (mejor dicho: radión) habría mucho que decir.

Einstein mismo ha expresado diversas opiniones acerca del fotón y de la luz:

- Sería un corpúsculo localizado (sic).

- Sería onda en el sentido de Maxwell.

- Sería una perturbación auto-propagante de un "campo" universal de-carácter métrico.

Desde luego, según Einstein, lo interesante no es la partícula ni las partículas sino lo que hay entre las partículas: el supuesto "campo" universal métrico con propiedades dinámicas inherentes.

Para la escuela casualista-indeterminista (Born, etc.) el fotón es parte del campo. En consecuencia, estos teóricos se dedican a la "cuantificación del campo". Es decir: se diluye la unidad cuántica por excelencia, que es el radión ("fotón"), en una sopa mental espacial, que es el "campo". Es claro que por esta vía es imposible dar un solo paso adelante en la investigación de la esencia ontológica del sistema "fotónico" (radión).

La escuela indeterminista reduce el "fotón" a un quantum de energía. Esto es vago, indeterminado. La energía no tiene volumen tridimensional, no tiene dirección. Es un hecho real, sin duda, pero siempre ligado a un espacio delimitado (o universal). No es un concepto que pueda facilitar la penetración del conocimiento en la "trama" interna, inherente, del fotón, ni de otra partícula.

En el capítulo próximo prosigue el análisis de la naturaleza ontológica (material) del "fotón" (radión). Antes de eso es necesario que, si bien la costumbre nos obliga a tratar al "fotón" como una partícula, en realidad el "fotón" no es parte ni partícula de nada. Es un ontos en sí mismo. Es decir: un ente o entidad existente por sí mismo, autónomo, auto-dinámico, auto-determinado en todo instante y lugar, en todos susaspectos.

En efecto, en todos los procesos en que actúa un fotón, lo hace como unidad individual "sobre" otra unidad individual. Así en el llamado "efecto fotoeléctrico" en el "efecto Compton", etc. Este carácter individual corresponde a su ontología profundidad como proceso cuántico, discreto, siempre un múltiplo de la constante universal h. Esta también integra siempre un ente singular determinada longitud de onda.

Tal es la base última, más profunda, del universo físico. Por tanto, la investigación física necesariamente tiene que partir del análisis de esta base primordial sin origen.

 

 

CAPITULO 4

LA UNIDAD ONDA-PARTÍCULA

 

Actualmente domina la física la teoría de que el "fotón" (radión) tiene dos ontos distintos: por un lado, sería un corpúsculo "puntual"; por el otro lado, sería onda.

La idea de que es un corpúsculo viene de Einstein y se funda en que un rayo de luz, que es un conjunto de millones de fotones, al incidir "sobre" un metal genera efectos "puntuales", individuales, como los dos efectos mencionados en el capítulo anterior. Se compara el proceso con el choque de dos bolas de billar. Esta concepción es errónea. Un corpúsculo es un cuerpo pequeño. No existe ninguna prueba experimental de que el fotón sea un cuerpo pequeño, que puede chocar mecánicamente con otro. Lo que prueban aquellos efectos (fotoeléctricos, Compton), es que el fotón es una "partícula", un ente cuántico discreto, con impulsión propia y capaz de transmitirla en cierta forma, aun no esclarecida.

Esta partícula cuántica siempre está vinculada esencialmente con una determinada longitud de onda: con una sola. ¿Cuál es el significado ontológico de esta situación? Al parecer, la única explicación posible es que la partícula cuántica, el quantum mismo, es una onda -una onda singular.

Cuando millones de estas mini-ondas "vuelan" juntas, pueden producir efectos ondulatorios macrofísicos, visibles (interferencias en la pantalla, etc.).

Quiere decir que los conocidos efectos ondulatorios de un rayo de luz son una repercusión de la acción cooperante de millones de ondas microfísicas.

(Debemos advertir que, a diferencia de las ondas de luz y de rayos X, las ondas individuales de los "fotones"-radió pueden ser larguísimas: pueden tener muchos kilómetros de longitud. No tienen de "micro" más que su débil impulsión y energía.)

Sin duda, se objetará: pero, ¿cómo puede ser partícula, e.d., materia, una onda, un proceso escurridizo, y que no se detiene ni un instante y se reproduce continuadamente? Evidentemente, es difícil concebir una onda singular como un ente material. ¿Por qué? Porque la razón humana se ha formado -históricamente, evolutivamente- en contacto visual y manual con cuerpos, con cosas, aunque también con elementos escurridizos, como el agua, con gases. Se hace necesario ampliar nuestro concepto de la materia, hacerlo mucho más flexible. Debemos llegar a comprender que materia y movimiento son lo mismo, en las etapas primordiales de la humanidad. Y, siguen siéndolo en el fondo, en última instancia, pues todo sólido es un conjunto asombroso de diversas interacciones, inherentes y externas, que se reproducen y sólo existen reproduciéndose. Así es la esfera cuántica de la materia, del universo: es un fluir como onda, es un reproducirse como la misma onda, sin comienzo y sin fin, a través de cambios cualitativos. Si tal es la base del universo no podemos extrañarnos de que el quantum, el "fotón" (radión), sea un ente material que fluye como onda singular y tiende a persistir como tal reproduciéndose.

En los últimos años entre los físicos se ha abierto camino el concepto de que ciertos procesos ondulatorios singulares pueden actuar y ser concebidos como partículas materiales.

Los ejemplos que se ha reunido, son numerosos y diversos. Aquí mencionaremos solamente los llamados "solitones", que son ondas singulares y actúan a la manera de partículas (no corpúsculos). No podemos extendernos en explicaciones al respecto. Los materiales están reunidos en una carpeta especial (Nro. 4). Interesante es el hecho de que un destacado discípulo de L. de Broglie, actual director de la Fundación de Broglie (París), en cierto pasaje de su libro, insinúa que los electrones que giran ondulando en torno al núcleo del átomo, pueden tener algo de solitones. Según de Broglie, el electrón es guiado por una onda propia, conservándose el dualismo entre partícula y onda. Esta concepción llega muy cerca de la idea de que la partícula misma es su propia onda, y viceversa. L. de Broglie no admitía esta interpretación porque estaba bajo la influencia del dogma dualista, difundido por la escuela de Born et al. Sin embargo, de hecho esta teoría conduce a la idea del "solitón" esbozada por su discípulo.

Por lo demás, el propio Feynman considera que las ondas radiantes más cortas, como los "fotones" gamma, son partículas. . Llevando este concepto a sus últimas consecuencias lógicas, resulta que todos los "fotones" radiones son partículas singulares, pues los físicos reconocen que las unidades elementales de ludas las radiaciones ("fotones", radionés), son de la misma naturaleza esencial.

¿Cuáles son los caracteres más generales de los sistemas físicos?

Son tridimensionales. Tienen una extensión determinada. Tienen una amplitud (o anchura) determinada. Tienen una duración determinada.

Gravitan.

Tienen componentes intrínsecos.

Tienen impulso. Contienen "energía".

Se auto-reproducen y así persisten.

Todos estos caracteres se hallan presentes en la onda singular radiante: tiene su nodo inicial, su nodo terminal, su amplitud, su periodo de duración.

Existen reproduciéndose y así se propagan. Su movimiento de propagación es un movimiento de auto-reproducción ultra-rapido.

Indudablemente, es una forma muy especial de sistema material. No tiene instante de reposo. Por lo mismo es necesario hacer un esfuerzo especial, extraordinario, para concebir al "fotón" (radión) como un sistema material singular.

En conclusión: el supuesto dualismo partícula-onda no es real. La materia radiante, la materia primordial, es partícula-onda o al revés: onda-partícula.

Este sistema primordial, cuántico, repercute en formas diversas en el nivel de los procesos perceptibles, generando fenómenos que parecen contradictorios entre sí.

 

 

CAPITULO 5

ONTOLOGIA DEL "FOTON" (RADION)

 

No disponemos, todavía, de los medios tecnológicos necesarios para ver un fotón y analizarlo directamente. Por tanto, nos vemos en la necesidad técnica de analizarlo extrayendo información de los fenómenos perceptibles, e.d. macro-físicas, experimentales, que la luz produce. Este método es legítimo. Es con este método que el clásico Planck descubrió el quantum, que es precisamente el fotón, en particular su unidad primordial, el quantum elemental de acción: h.

El fenómeno experimental básico del cual se dispone para penetrar en el fotón, para analizar sus integrantes, es la polarización del rayo de luz. Todo lo que se sugiere, como hipótesis, acerca de la ontología (material) del fotón, se funda en los resultados de los experimentos de polarización de la luz que se viene realizando desde hace muchos decenios.

La polarización de la luz da lugar a que un rayo se divida en dos de manera tal que los dos rayos resultantes siguen direcciones opuestas.

La polarización puede ser lineal y puede ser circular. En el primer caso la luz adopta la forma (aproximada) de un plano. Esto se consigue con una calcita o con un polaroid, por ejemplo.

En cierto dispositivo experimental la luz toma una orientación vertical, por ejem.; en otro dispositivo, la misma luz puede tomar una dirección horizontal.

En todos los casos la polarización lineal o planar divide el rayo en dos rayos planos opuestos en ángulo recto (90 °).

De este hecho se ha inferido que todo rayo de luz está compuesto de estos tres componentes:

Un impulso hacia adelante en la dirección de propagación del rayo.

Un "campo" transversal en dirección vertical, por ej.

.        Otro"campo" transversal en dirección horizontal.

La polarización lineal o planar sería producida por estos dos "campos" transversales.

Esta concepción suele ser representada mediante el diagrama siguiente (simplificado):

Con este diagrama se representa el fotón en el "Manual de Física" de MIR (Moscú) y en otros textos. De hecho, se lo representa como una onda singular.

Es el diagrama con que se suele representar al electrón. Tal identificación del fotón con el electrón es una aplicación de la teoría "electromagnética" de la luz. Es un error grave. (Resulta agravado por el hecho de que en dicho "Manual" uno de los dos "campos" transversales es presentado como el plano de polarización, lo que no tiene sentido.)

En este diagrama los planos transversales nacen de una línea imaginaria axial, no se sabe cómo.

El diagrama no es una unidad dinámica coherente, puesto que es un compuesto de tres componentes de dirección distinta y opuesta, que surgen de puntos sucesivos.

Un ente de tal estructura no tiene una fuente propia de impulso. Para que se mueva, es necesario darle una impulsión inicial. Esto indica que no puede ser el diagrama dinámico del fotón, que se caracteriza por ser un impulso constante en sí mismo.

El esquema anterior implica un  análisis geométrico estático de la partícula. Se parte de las tres coordenadas que Descartes extrajo de la materia "extensa", i. e. corpórea, masiva. Enfocada así, la partícula se descompone en una coordenada longitudinal y dos coordenadas transversales, opuestas en ángulo recto, que parten de puntos sucesivos. El fotón resulta descompuesto en una línea longitudinal que es la dirección del movimiento y dos "planos" (opuestos en 90°) que parten del "eje" (imaginario) del sistema. Se supone que este eje se orienta conforme a la dirección del movimiento de la partícula.

De acuerdo al esquema que comentamos, el movimiento es explicado como un desplazamiento de un "punto" al " `punto" Próximo, en cierta dirección. La dinámica del sistema es explicada con el concepto de "campo de fuerza". Cada una de las coordenadas, especialmente las dos transversales opuestas en ángulo, recto, son concebidas como un "campo" más o menos autónomo. Conforme al esquema corriente para el electrón, uno de los dos "campos " transversales (1) es llamado "campo eléctrico" del fotón. El otro (2), que en el electrón es concebido como "campo magnético", en el gráfico del Manual de Moscú es presentado como. "plano de polarización". Es difícil entender esto, pues el fotón puede polarizarse en el plano de cualquiera de sus Schwingungen. El fotón se polariza como sistema total. En la polarización circular los "planos" geométricos no juegan ningún papel real.

Lo esencial es que el movimiento del fotón, siendo una onda (cuántica), no puede ser descompuesto en un desplazamiento de un "punto" a otro "punto". El quantum implica de por sí una determinada longitud de onda, y el movimiento "fotónico", siendo un movimiento cuántico, es un impulso ininterrumpido de nodo a nodo, del nodo inicial de la onda-partícula a mi nodo terminal. Desde el punto de vista geométrico, este impulso ondulante se realiza no en un solo plano, como aparece en el papel, en el gráfico, sino en las tres dimensiones. En efecto, la onda, al mismo tiempo de tender hacia adelante, se expande en todas las direcciones transversalmente. Pero esta expansión en tildas las direcciones transversales no constituye un movimiento transversal especial, un "campo de fuerza" transversal especial autónomo, sino que es sólo un aspecto de un movimiento único total, el de la onda-partícula. Es un proceso cuántico-ondulatorio. Este proceso no puede ser descompuesto en "puntos". El "punto” es un ens mentalis, es el punto de partida de las tres coordenadas cartesianas. Desde el punto de vista ontológico-material, en el universo no hay puntos ni líneas ni planos. Estos son conceptos necesarios que el cerebro humano ha elaborado y utiliza con éxito para analizar cuerpos, formaciones masivas perceptibles incluso acumulaciones de material líquido y de gas. En el nivel cuántico base del universo, la física de puntos resulta inaplicable. Aquí existe una unidad física elemental, el quantum, y los procesos se realizan por cuantos enteros. Es decir, por longitudes de onda completas. De onda en onda.

Como resultado de un trabajo prolongado y difícil, que no puede ser expuesto aquí en detalle, la presente investigación desembocó finalmente en la concepción del sistema "fotónico" (radión) formulada en el gráfico auto-dinámico siguiente:

Aquí también el "fotón" es representado como una onda partícula. Evidentemente, se trata de una duplicación inversa de las "líneas" lóngitudinales (no las transversales) del diagrama anterior, que suele ser atribuido al electrón.

Aparentemente se trata de cuatro "líneas" que se separan y convergen. En realidad son dos pares de dos impulsos que ondulan (schwingen) en ángulo recto (90°).

El impulso 1 forma un par con su opuesto 2. Entre ambas oscilaciones hay un ángulo recto (90°). La línea antagónica 1' contraria en 180°, ondula conjuntamente con su opuesto 2'.

(Denominamos opuestos a los impulsos que se oponen en 90°). Se trata de un sistema dinámico coherente.

Los dos pares empiezan en el nodo inicial y completan la onda-partícula en el nodo terminal. Aquí se reúne todo el impulso de la onda-partícula, pero no puede detenerse ni un instante, ni puede alterar las direcciones de los dos pares de impulsos parciales. Por consiguiente, la onda-partícula tenderá necesariamente a reproducirse, y a hacerlo en la misma dirección global. Resulta de allí un movimiento rectilíneo. Correlativamente los dos pares de subimpulsos también conservan su respectiva dirección. Por tanto, el sistema resurge de sí mismo.

Cuesta pensar que el movimiento ultra-rápido de propagación del radión se efectúe mediante su propia reproducción, que implica siempre un desplazamiento en la dirección de la luz. Sin embargo, es así. El "fotón" no tiene otro motor de desplazamiento, de propagación, que su propia reproducción entera.

El radión realiza el Beharrungs-gesetz de Galileo ("inercia")  reproduciéndose íntegramente a sí mismo, sin necesidad de ninguna aportación de impulso o de energía desde fuera de sí mismo.

Se entiende que la movilidad propia del sistema radiónico  es resultado o función de la acción antagónica (en 180°) de los dos pares de Schwingungen (impulsos ondulatorios). Son cooperantes en el sentido de que forman, realizan un solo sistema dinámico. Al mismo tiempo son "contradictorios", antagónicos, porque efectúan sus respectivas Schwingungen (ondulaciones) en dos direcciones contrarias (en 180°). En los nodos inicial y terminal se re-unen, "se alimentan" recíprocamente, se refuerzan, y es esta cooperación "contradictoria" el "motor" del sistema radiónico. No es un motor separado, puesto que el radión es constituido, él mismo, por la interacción de esos dos pares de Schwingungen. (Recuérdese que cada uno de los dos pares está constituido a su vez por dos Schwingungen opuestas en 90° .)

Hay en la constitución y movilidad del "fotón" (radión) algo "dialéctico" que le hubiera complacido a Hegel, tal vez. Con la salvedad de que en este proceso "dialéctico" no hay absolutamente ningún lugar para una idea o un élan movilizador o guiador.

El efecto mecánico-cuántico de la acción de dos pares de Schwingungen entre sí, es algo que necesita ser estudiado. Aquí no podemos ir más allá.

Conviene señalar que la hipótesis de que el fotón es constituido por dos integrantes, y que esta dualidad genera la polarización de la luz en determinadas condiciones, fue concebida por L. de Broglie. Cuando se descubrió el neutrino, una partícula de nuclear, de Broglie pensó que, siendo el fotón una partícula ."neutra", podría estar constituida por dos neutrinos, que también son neutros. Este fue el primer intento de penetrar al interior del fotón y descubrir su esencia dinámica. La hipótesis de L de Broglie no podía obtener aceptación. En primer lugar el fotón no es un compuesto: es un sistema único. En segundo lugar, las partículas neutras son eléctricamente neutras en virtud de contener dos cargas eléctricas opuestas -y el fotón, como tal, no tiene nada que ver con electricidad.

Quiere decir que es erróneo calificar al fotón como una partícula neutra. Peor aún es clasificarlo como "bosón". Los bosones son derivados neutros del núcleo del átomo. Son compuestos. El fotón, por el contrario, es una unidad dual. O si se quiere, un sistema dual-unitario. Los pares de Schwingungen del radión no son componentes: son constituyentes o integrantes. No pueden ser aislados. Sólo existen como constituyentes de un sistema "fotónico" singular.

El concepto de un sistema material constituido por Schwingungen, por ondulaciones auto-dinámicas inherentes, por impulsos ondulantes (u oscilantes, pero auto-propagantes), es un concepto extraño a nuestro modo cotidiano de concebir y tratar sistemas materiales. Debemos renunciar a la pretensión naive (ingenua) de concebir y representar a los sistemas materiales, a todos ellos, al universo entero, conforme a los datos de nuestras percepciones y manipulaciones. Existe una amplísima esfera de sistemas, la esfera de los niveles cuánticos, que no puede ser entendida en formas simplistas, cotidianas, y exige un considerable esfuerzo de re-formación de nuestro concepto corriente de materia.

El "fotón" (quantum radiónico) es a la vez objeto material tridimensional y movimiento fluyente. Demuestra que en los niveles primordiales del universo la, materia en sí misma era movimiento y viceversa. Confirma la tesis, formulada ya a mediados del siglo pasado, de que en el fondo, el mundo no es un mundo de cosas sino un conjunto de procesos. Es indispensable aprender a pensar de esta manera dinámica -mejor dicho, autodinámica- Son las constituyentes "contradictorias" de estos procesos la "fuerza impulsora" de sí mismos. Esto es lo que desea expresar, el gráfico auto-dinámico del radión que se ha presentado (a modo de hipótesis, por supuesto).

En este gráfico aparecen tres nodos: el inicial, el terminal y uno intermedio. Cabe dudar de que esta representación sea la correcta.

Si se supone que el movimiento del "fotón", entre los nodos inicial y terminal, sea de tipo helicoidal, entonces el nodo intermedio desaparece. El gráfico helicoidal sería, más o menos, como éste:

 

(En este gráfico se ha prescindido de las dos Schwingungen opuestas en 90°, con el fin de hacerlo más fácil de interpretar.)

Las partes gruesas de las dos "líneas" ondulantes son las que se acercan al lector. Se observa que no hay nodo intermedio, pues en ese "punto" la línea 1 está cerca del lector mientras que la línea 1 está alejada del lector.

¿Hay fundamentos objetivos para pensar que él "fotón" se mueve girando en torno a sí mismo?

Al parecer, los hay. Aquí tenemos que recurrir otra vez a los resultados macro-físicos de la experimentación. Hemos señalado que, la polarización puede ser circular (en uno u otro sentido).

¿Cómo puede producirse -en la esfera macrofísica del rayo de luz- una polarización circular en la pantalla? Teóricamente, este resultado es posible en virtud de la acción combinada de millones de fotones que "chocan" con la pantalla girando, cada uno, en torno a sí mismo.

Debe tenerse en cuenta que la forma más común de la polarización del rayo no es la lineal o planar sino la circular, modificada un tanto en forma de elipse.

Por otra parte, los físicos piensan que el fotón tiene un spin: un movimiento giratorio. Un spin entero, a diferencia del spin medio del electrón. ¿Cómo se produce este spin? Si se acepta que el fotón se propaga en forma helicoidal, de hecho efectúa un spin en torno a sí mismo.

Se considera qué el neutrino, una partícula neutra, gira en torno a la dirección de su movimiento de propagación. ¿Por qué no podrá el fotón girar en la misma forma?

Si lo hace, de hecho efectúa un movimiento de tipo helicoidal en torno a sí mismo.

Desde hace algunos años los físicos hablan de la "helicidad" de ciertas partículas. Una hélice progresa efectuando un movimiento helicoidal., No podemos aquí extendernos sobre estos problemas, que están en estudio.

Feynman ha comparado el movimiento de cierta partícula ron el movimiento giratorio que realiza una bala de fusil o de cañon.

Un conjunto de datos conduce a la conclusión (hipotética, se entiende) de que el "fotón" (radión) es un sistema discreto de Schwingungen (impulsos) de tipo helicoidal, que se separan a partir del nodo inicial en dos pares antagónicos y concurren en el nodo terminal.

Sé podría preguntar: pero, ¿qué "solidez", coherencia, persistencia, puede tener tal sistema de Schwingungen (ondulaciones dinámicas)? ¿Qué es lo que ondula en el "fotón"? Ondula la materia radiante que constituye al fotón. La coherencia de los dos pares de Schwingungen es absoluta. No se puede dividir un fotón. Probablemente, el radión sea el sistema más coherente y persistente del universo. Por eso es el único sistema con una velocidad propia invariable en el vacío.

En el agua, por ej., el rayo de luz pierde algo de su velocidad porque interactúa con los electrones de las moléculas de agua. Pero al emerger del agua, el fotón recupera inmediatamente su velocidad propia, inicial, permanente. No puede imaginarse un sistema más persistente. No lo hay.

Esta es la base última sobre la cual se ha construido el universo.

Es una base cuántica.

 

 

CAPITULO 6

EVOLUCION DEL RADION (FOTON)

 

Existen muchos tipos de radiación, que se diferencian por su longitud de onda, y que macroscópicamente forman un "espectro” (conjunto diferenciado) de diferentes colores.

No hay fundamento para suponer que esto siempre ha sido así. Ni para suponer que en etapas primordiales muy lejanas las radiaciones hubiesen tenido una sola longitud de onda.

Es razonable suponer que el espectro de radiaciones se ha formado. Esto implica que ha habido una evolución de las radiaciones.

Este proceso evolutivo se ha efectuado no en forma continua sino en la forma de etapas cuánticas. Las distintas longitudes de onda se distinguen cuánticamente.

Ha habido, al parecer, una dirección persistente de este proceso formativo: la orientación ha sido de quanta con largas longitudes de onda con débil impulso (o poca energía) a quanta con longitudes de onda cada vez más cortas y con mayor impulso (más energía).

Si esta hipótesis es correcta, resulta que en la región de los radiones más cortos -los radiones X y gamma- se ha creado un ambiente de muy altas energías.

En esta situación, el radión tiende a desdoblarse a sí mismo en dos partes opuestas. Tal vez, la reproducción ordenada, sistemática de ondas cada vez más cortas haya tropezado con dificultades crecientes. Tal vez la energía altísima del proceso de reproducción del radión desbordó la capacidad energética del radión. No lo sabemos. Lo que sabemos, es que el mencionado auto-desdoblamiento del radión ocurre cuando la onda-partícula cuántica ha llegado a un nivel extraordinariamente elevado de impulso y de energía.

Esto ha sido una etapa histórico-evolutiva, una nueva era sumamente importante para el desarrollo de la materia cósmica. No es en fracciones de segundo o minuto que se ha producido este cambio trascendental sino en el curso de incontables trillones de años.

El primer producto de este auto-desdoblamiento del radión es la formación de dos electrones de carga eléctrica contraria. Es lógico pensar que las dos partes del "fotón" que se han separado, son los dos pares antagónicos de Schwingungen (impulsos ondulatorios) que constituyen el sistema radión.

La separación se produce en dos direcciones divergentes. El electrón común, denominado "negativo" (convencionalmente), va hacia la izquierda. Aquí hay una Gesetzlichkeit (ley) que la física no puede explicar todavía.

Es indudable que las dos orientaciones resultantes tienen conexión con la estructura auto-dinámica inherente al radión. Podría ser (?) que uno de los dos pares de Schwingungen se invierta (umklippt) y de esta manera rompa la simetría estructural-dinámica del sistema. Tal inversión puede no ser necesaria.

Si el "fotón" se mueve girando en forma helicoidal, las ondulaciones (dobles) de los dos pares se efectúan en dos direcciones inversas. (Al respecto véase el gráfico tercero en el cap. 5.) Es posible que los dos electrones opuestos que resultan del autodesdoblamiento del radión, se mueva girando en direcciones opuestas en torno a la dirección de su desplazamiento.

Esto les impediría combinarse como partículas independientes.

Pero cuando están movidos por energías sumamente altas, su encuentro puede dar lugar a su re-combinación como sistema "fotónico". Este es un hecho comprobado por numerosos experimentos así como por la interpretación de observaciones astrofísicas (cascadas, por ej.).

Quiere decir que las dos partes del sistema "fotónico" que se separan en su auto-desdoblamiento, pueden revertir a la condición "fotónica", en ciertas condiciones de alta energía.

Como los electrones de cargas opuestas se atraen entre sí en todo el cosmos, se puede inferir que, en el fondo, siguen formando algo así como un "sistema" y tienden a revertir a su condición original de sistemas "fotónicos". Es una hipótesis.

Hasta las etapas evolutivas en que empezaron a producirse auto-desdoblamientos de radiones de muy alta energía, el universo era pura radiación. (En el dogma del big bang hay una etapa de radiación, pero se la presenta, erróneamente, como derivación, una etapa anterior en que se habrían producido numerosas fusiones de electrones opuestos. Es decir, se invierte el curso que ha seguido la evolución cósmica.)

Sin embargo, esta etapa primordial de radiación no era caos. Radiones de diferentes longitudes de onda se cruzaban e interactuaban a su manera. Ahora bien, no hay nada mas ordenado, regular y gesetzlich (conforme a la ley) que el curso de los radiones. No hay fundamento objetivo para suponer que distribuyesen uniformemente en el universo. Había desorden y, probablemente, no homogeneidad, en este constante y vertiginoso fluir de "fotones" desde todas las direcciones y en todas las direcciones. Había orden y desorden a la vez. Los "fotones" se moverían aislados y en ondas multi-"fotónicas", posiblemente

Al empezar los procesos de auto-desdoblamiento de radiones de muy elevada energía, el universo experimentó un cambio de cualidad. Ya no era pura radiación. Se convirtió en una coexistencia activa de radiones y de electrones ("negativos" y "positivos" ). Los "fotones" actuaban "sobre" los electrones dándoles cierta impulsión en dirección determinada. Este universo tampoco sería homogéneo.

De este universo profundamente alterado surgió la materia de que estamos hechos y con la cual tratamos.

El desarrollo evolutivo del movimiento universal crea el espacio y el tiempo y va modificándolo. Espacio y tiempo nunca han existido por sí mismos. Son dos tipos de relaciones entre los sistemas discretos y concretos que en su conjunto forman el universo.

Ontológicamente, la transformación de un sistema "fotónico" singular en dos formaciones esencialmente distintas, es y significa la transcendencia de un sujeto material en dos contrarios. Dos contrarios que son suyos. Son sus contrarios.

¿Puede el "fotón", cualquiera sea su longitud de onda, ser considerado un sujeto? Naturalmente, sí. Más aún, es la entidad del universo que en mayor grado reúne las condiciones propias de un sujeto puesto que actúa por su propio impulso sin necesidad de recibir una impulsión desde fuera.

Su desdoblamiento en cierto nivel de energía es un proceso de auto-transcendencia. El sistema fotónico, en su proceso de evolución, termina yendo más allá de su propia estructura dinámica. Esta es una transcendencia (trascendencia) de sí mismo y por sí mismo. Nada hay de místico o milagroso en este proceso. La cantidad, al acumularse, termina por umschlagen (trastocarse, transformarse) en una nueva cualidad.

Ya en sus remotísimos comienzos este cambio histórico evolutivo ha modificado la cualidad del universo entero como tal, pues el universo es lo que son los sistemas que lo constituyen.

El universo se ha formado a través de la evolución de los sistemas materiales discretos concretos que lo forman. Ha recorrido toda una escala de etapas o niveles hasta llegar a ser el universo que generó al ser humano, a la sociedad, a la cultura.

No hay duda de que continúa modificándose.

No se puede hablar del universo como una entidad en sí, inmutable, dada de una vez para siempre. El universo es un inmenso proceso. Es de carácter histórico, como lo son todos los sistemas concretos que en su conjunto lo forman.

 

 

CAPITULO 7

ONTOLOGIA DEL ELECTRON

 

El electrón se diferencia del "fotón" en un aspecto fundamental: tiene reposo. No se mueve traslativamente por sí solo. Se mueve por la impulsión qué obtiene de "fotones", de otros electrones así como de otras partículas. El electrón se apropia de esta impulsión y la convierte en impulso propio. Las colisiones frecuentes con otros electrones y diversas partículas lo mantienen en un estado de movilidad casi incesante. Esto se refiere al electrón libre. Ciertos electrones se hallan incorporados a átomos, en los cuales realizan determinadas trayectorias en torno al núcleo del átomo.

El electrón comparte con su madre, el radián, la condición de ser una partícula cuántica. El "fotón" y el electrón (sea negativo o sea positivo) son las únicas partículas elementales del universo. Como veremos en el capítulo siguiente, es un error clasificar los (mal) llamados "quarks", constituyentes del protón, como partículas elementales. Son partículas muy altamente desarrolladas.

Partícula elemental es un sistema que no puede ser subdividido Sin embargo, se constituye (el "quark") de ciertas partes integrantes, de ciertas Schwingungen (impulsos ondulatorios internas, mejor: inherentes).

¿Cómo explicar que el electrón no tenga movimiento perpetuo es decir, que pueda adquirir el estado de reposo?

 La Schwingungen que constituyen el electrón, son la mitad de las Schwingungen que forman al sistema "fotónico". Todas las ondulaciones intrínsecas del electrón, igual que las del "fotón", son longitudinales en el sentido de que-se orientan como las "líneas" de una onda. Es claro que, igual que las Schwingungen del “fotón" estas “líneas” longitudinales realizan movimientos laterales, transversales. Pero los dos "campos" transversales que los textos atribuyen al electrón (así como al fotón), campos que serían independientes del movimiento ondulatorio de la partícula, no pueden ser considerados físicamente reales. Igual que el fotón, el electrón es un solo movimiento de carácter ondulatorio, con una longitud de onda bien definida. Los aspectos laterales o transversales de este movimiento integral de onda no son partes especiales, "campos" autónomos, sino que son partes integrantes de ese movimiento ondulatorio integral. Esto vale igualmente para el "fotón" -(radión). (En el capítulo 5 eludimos este tema con el fin de simplificar el cuadro integral. Para facilitar, recordemos que el propio ser humano, al caminar hacia adelante, efectúa movimientos de sube-y-baja a la vez que movimientos laterales, transversales. Sin embargo, todos estos sub-movimientos son integrantes de un solo movimiento hacia adelante.)

El problema especial que se plantea en relación al movimiento del electrón, es porque no es un movimiento ondulatorio perpetuo como lo es el del "fotón". A este respecto se sugiere el gráfico dinámico que sigue:

Este diseño no es completo: le falta la Schwingungen opuesta en 90°; no la hemos trazado con el fin de simplificar y facilitar la comprensión del movimiento "contradictorio"' que da lugar al reposo.

El par de Schwingungen (impulsos ondulatorios intrínsecos) que llega al nodo terminal, no se encuentra allí con el par inverso (en 180°) que figura en el gráfico del sistema "fotónico". A falta de este aporte de impulso y energía, el par que constituye al electrón da media vuelta retornando a su punto de partida. (Una hipótesis.)

Allí el par vuelve a dar media vuelta y el proceso se reproduce indefinidamente en el mismo lugar (determinado por la longitud de onda del electrón). En esto consiste el reposo del electrón.

Esta hipótesis concuerda con el concepto generalizado de los físicos de que el electrón es un ente que se halla en un estado constante de vibración u oscilación.

Si el sistema electrónico diseñado recibe una impulsión por ejemplo, desde la izquierda hacia la derecha, el par de Scliwingungen absorbe este impulso y lo conserva (inercia). En tal caso el electrón se moverá en la dirección de la impulsión que ha recibido. Puede perderla en una colisión: entonces revierte el estado de reposo dinámico.

En los textos se suele representar al electrón con el diagrama primero de este libro. El supuesto "campo" 1 es caracterizado como el "campo eléctrico" del electrón. El "campo" 2 –opuesto al primero en ángulo recto- es calificado como "campo magnético" del electrón.

El electrón -a diferencia del "fotón"- es efectivamente un sistema electro-magnético. Y es un hecho que ambas oscilaciones actúan en un ángulo de 90° entre sí. Pero esa separación de la dinámica eléctrica y de la acción magnética del electrón en dos planos o "campos" internos, es dudosa.

Cuando el electrón se halla en reposo, ejerce acción eléctrica, pero no acción magnética. Sin embargo, el "campo" 2 no desaparece en el estado de reposo.

Además, es un hecho comprobado experimentalmente, que todo movimiento circular del electrón, mismo el movimiento que realiza en torno al núcleo del átomo, genera una acción magnética de determinada fuerza.

De estos hechos se puede inferir que la acción magnética del electrón en movimiento es resultado de su movimiento mismo, de su movimiento integral, no de una parte ("campo") de una supuesta estructura en "campos" independientes.

Se considera comprobado que el electrón "spins" (gira) al moverse. Este spin genera magnetismo.

Como el magnetismo actúa en 90° (ángulo recto) respecto a la corriente eléctrica, o sea, a la dirección del movimiento del electrón, se podría inferir que el spin del electrón es igual al spin del neutrino: en torno a la dirección de su movimiento. Habría que investigar esta hipótesis. (Por supuesto, la dirección del spin electrónico no sería rígida. Desde luego, en la esfera de las partículas elementales, hechas de puras Schwingungen, ninguna estructura puede ser rígida, exacta. Pero el sistema de impulsos ondulatorios inherentes, en su totalidad, es persistente).

El spin del electrón no es h como el del "fotón" sino 1/2 h. Esta es una confirmación de que el electrón, desde el punto de vista ontológico, es la mitad de un "fotón".

Por la misma razón, el electrón no puede producir una polarización circular entera. No nos extenderemos sobre este tema que es complicado.

Se puede inferir que todas las-partículas de spin 1/2 tienen alguna conexión dinámica-evolutiva con el electrón.

Habría mucho más que decir y discutir en relación a la ontología del sistema electrónico. Deseamos no complicar excesivamente esta exposición.

Si se confirmare que el radión se mueve en forma helicoidal, es probable que también el electrón se mueva así -tanto el electrón libre como el electrón que participa de la dinámica de un átomo.

Todo lo expuesto se refiere al electrón "negativo", común, como el electrón "positivo" (que suele ser denominado "positrón").

El surgimiento del electrón implica un cambio revolucionario cuya profundidad y trascendencia futura no puede ser menospreciada.

Hemos subrayado que el "fotón" (radión) no es un corpúsculo. ¿Puede conceptuarse "corpúsculo" al electrón? Volveremos sobre esta cuestión más tarde.

Estando en reposo, poner en movimiento al electrón cuesta determinado trabajo. Este trabajo puede realizarlo un fotón u otro electrón u otra partícula con suficiente impulso (o energía).

El hecho de que sea necesaria cierta cantidad de impulso (o de energía) para dar una impulsión al electrón, indica que este sistema hace una resistencia inercial. Este es uno de los fenómenos que en física son denominados "masa". (Otro aspecto esencial de la masa es el peso, mejor dicho: la interacción gravitacional del sistema con otros cuerpos, con la Tierra, por ejemplo.)

El hecho de que el electrón tenga masa, lo diferencia esencialmente del "fotón" (radión). Sin embargo, parece comprobado que un rayo de luz efectúa cierta forma de interacción de tipo gravitacional con una gran concentración de materia electrónica y atómica. Desde luego, un universo primordial de puras radiaciones no podría mantenerse unido si no hubiese cierta forma de atracción (-repulsión) mutua entre los "fotones". El hecho de que formen rayos y ondas macroscópicas, lo confirma. El láser, igualmente. De todos modos queda en pie que el electrón, teniendo masa inercial y gravitacional, es un ente esencialmente distinto del radión.

De acuerdo al gráfico dinámico que sugerimos para el sistema electrónico, éste es una onda, sí, pero una onda estacionaria, que se impulsa a sí misma como tal. Si un ente de tal    estructura dinámica recibiere una impulsión de izquierda a derecha, esta impulsión  "engranaría" (empalmaría) con la Schwingungen (oscilación) que se dirige de izquierda a derecha, reforzándola pero, tropezaría con la oposición y resistencia activa de la otra oscilación, que va en dirección contraria: de derecha a izquierda. Esta oposición es una resistencia inercial a la impulsión desde fuera, y esta resistencia inercial tiene que ser vencida por medio de un trabajo de cantidad determinada.

En gigantescos canales aceleradores se vence la resistencia inercial de millones de electrones por medio de impulsores magnéticos. Se llega a acelerar electrones hasta muy cerca de la velocidad de la luz -pero nunca se alcanza ésta.

¿Por qué? Porque el sistema electrónico lleva en sí mismo un freno o traba insuperable: es la Schwingungen contraria (en 180) a la ondulación promovida por el impulso desde fuera. Véase el gráfico al respecto. Esta contra-Schwingungen no desaparece. nunca. Cuanto más es reforzada una de las dos Schwingungen en determinada dirección, más se refuerza la Schwingungen inversa. La onda estacionaria que es el electrón, no desaparece cuando el electrón se mueve, propulsado desde fuera.

Esta es una hipótesis de trabajo para explicar el factum de que la velocidad de la luz (en el vacío) no puede ser alcanzada por ninguna otra partícula, por más que se la acelere.

En este capítulo 3 hemos señalado que este hecho asombroso no es un postulado metafísico ni tiene algo que ver con el relativismo subjetivista de Einstein. Hemos anticipado, allí, que se debe a una determinada relación física entre el electrón y el "fotón". Esta relación es una relación genética y a la vez una relación de oposición. Consiste en que en el "fotón" las Schwingungen (impulsos ondulantes) concurren en el nodo terminal y tienden a prolongarse más allá a la velocidad de la luz, reproduciendo al fotón, mientras que en el electrón, por el contrario, se desdoblan de tal manera que una de las dos Schwingungen del par original, derivado del fotón-madre, invierte su dirección mitrando así una onda estacionaria. (Es una hipótesis.)

¿Que tiene que ver esto con el relativismo referencial? Absolutamente nada. Se trata de un proceso físico objetivo. Parece que Lorentz y Poincaré se dieron cuenta de la naturaleza física del hecho de que la velocidad de la luz, de las radiaciones en general, no pueden físicamente ser alcanzada por otra forma de materia.

A la cuestión planteada más arriba, de si el electrón puede ser conceptuado como un corpúsculo, los hechos parecen contestar que no: el electrón comparte con el fotón el hecho de ser un sistema de Schwingungen inherentes, es decir, de impulsos ondulantes intrínsecos -pero difiere del fotón en que ya tiene ciertos rasgos de tipo corpuscular: reposo, localización, masa, resistencia inercia).

Tal vez se pueda decir que el electrón sea un pro-corpúsculo. No se gana mucho con eso.

Debe subrayarse el parentesco "filial" del electrón con el sistema fotónico. Ciertamente, un electrón -según los experimentos- no puede llegar a la velocidad del fotón. Pero sí lo puede una perturbación (una señal, de tipo Morse, por ejemplo) provocada en una corriente de electrones. ¿Cómo explicar esto? Las Schwingungen de cada uno de los electrones interactúan con las de otro electrón. Al hacerlo, le transmiten la perturbación, la señal. Así la señal viaja de electrón a electrón, mucho más rápidamente que el movimiento de los electrones mismos. Está comprobado, desde el siglo pasado, que la velocidad de la transmisión de la señal es igual a la velocidad de la luz.

¿Qué demuestra esta asombrosa concordancia, sin igual en la física del universo? Demuestra que la materia ondulante del electrón es la misma materia radiante del fotón, pero organizada de modo radicalmente distinto (puesto que el electrón es una mitad del fotón).

Demuestra, además, que lo primario es el fotón, y que el electrón es un derivado.

Respecto a las Schwingungen del electrón conviene advertir: las líneas de los gráficos que presentamos, no existen en la realidad. Indican flujos, corrientes, inherentes al sistema electrónico. Lo mismo vale para los gráficos del sistema "fotónico".

Estas Schwingungen pueden combinarse con las de otros electrones. Así se forma lo que llaman un "campo eléctrico". Así también se forman "campos magnéticos". Estos "campos" aparecen al físico que mide, como si fueran sujetos autónomos. En realidad son conjuntos de oscilaciones electromagnéticas que siempre forman parte integrante de sistemas electrónicos discretos y concretos, individuales, cuánticos.

Se dice, desde Maxwell y Hertz, que estas oscilaciones electrónicas pueden alejarse hasta independizarse por completo, y que entonces se convierten automáticamente en fotones, de acuerdo a la teoría "electromagnética" de la luz. Es una hipótesis. No puede ser correcta puesto que el fotón es un sistema de

Schwingungen esencialmente distinto del sistema electrónico, un sistema  no eléctrico, no magnético, con spin entero.

Se infiere de esto que cuando un electrón aparece “emitiendo” un fotón, un fenómeno común, no hay en realidad tal “emisión”. Lo que pasa, es que cuando el electrón (u otra partícula) prescinde de cierta cantidad de energía porque ya no la necesita para su movimiento, esta cantidad de energía (o impulso) se auto-reorganiza en forma de "fotón" y desde este instante parte en virtud de su propio impulso inherente. El electrón del cual se desprendió este nuevo fotón, influye en el doble sentido de que imprime cierta dirección y cierta longitud de onda al nuevo sistema "fotónico".

Por tanto, no es exacta la afirmación frecuente de que la luz nace del electrón o de la fuerza electromagnética.

El sistema electrónico es algo nuevo en relación a las radiaciones. In sensu lato abarca la atracción recíproca que los electrones, de carga contraria ejercen uno "sobre" otro, así como la repulsión mutua que ejercen entre sí cargas de igual "signo".

Esta atracción mutua es la esencia del átomo, una formación de nivel superior.

La formación histórico-evolutiva del electrón ha abierto el camino que, tarde o temprano, daría lugar al átomo, cimiento de toda la materia superior -incluso el ser humano.

Al concluir el análisis ontológico de las dos únicas partículas elementales del universo, el radión ("fotón") y el electrón podemos subrayar -con riesgo de fatigar repitiendo- que su naturaleza característica consiste en ser sistemas integrados por factores propios "contradictorios", sus impulsos ondulantes inherentes.

No existe partícula elemental que no sea un sistema dinámico complejo. La idea de una bolita absolutamente homogénea es una idea metafísica.

La elementalidad de estas dos partículas-onda consiste en que no pueden ser subdivididas. El "fotón" (radión) puede desdoblarse en ciertas condiciones propias de energía; se le puede quitar cuantos de energía por medio de colisiones, pero es imposible aislar las Schwingungen, sus impulsos ondulantes inherentes. Estos cooperan en realizar el sistema y al mismo tiempo se oponen. De esta “contradicción” íntima nace el movimiento universal. (Es una construcción hipotética ----no olvidarlo.)

 

 

CAPITULO 8

FORMACION DEL ATOMO

 

El átomo más simple, más primitivo y más difundido en el universo es el átomo de hidrógeno. Se compone, en esencia, de dos cargas electrónicas contrarias: un electrón "negativo" circulante y un electrón "positivo" organizador y fijado de manera tal que no puede producirse la unión de las dos cargas electrónicas contrarias. (Ya sabemos que tal unión hace revertir los dos electrones opuestos al estado de "fotón".)

La organización que aísla a la carga positiva es denominada `núcleo" del átomo. Según la opinión predominante el núcleo es la parte más importante del átomo. Este es un punto de vista. En realidad el núcleo, con su carga positiva, mantiene ligado y en cierto grado fijado al electrón circulante, y es éste el que ejerce la actividad corriente del átomo, su interacción con otros átomos y otras partículas.

Se ha comprobado experimentalmente que dos cargas electrónicas contrarias libres pueden acercarse y mantenerse interactuando durante un tiempo brevísimo. Tal formación efímera, pasajera, ha recibido el nombre de "positronium", y algunos físicos la consideran algo así como un "átomo", lo que se presta a dudas.

El verdadero átomo -el más primitivo- consiste precisamente en la estabilización de la interacción entre dos cargas contrarias.

Esto se ha logrado ligando a la carga positiva de modo íntimo y fortísimo con dos otras cargas electrónicas: una negativa, que mantiene alejado al electrón circulante (dos cargas iguales se repelen, se alejan) y otra carga positiva que atrae a esta carga negativa interna e impide que se funda con la carga positiva del núcleo. Entiéndase que esta explicación está dicha en forma muy simplificada. Véase el gráfico.

El signo ondulatorio representa las cargas electrónicas. Estas se diferencian por el signo que llevan: dos son electrones negativos:~  -. Los otros dos son electrones positivos: ~   . El electrón externo debe estar, en realidad, a mayor distancia que la indicada en el gráfico. El protón se compone de tres partes: la línea punteada es imaginaria.

La carga positiva que está arriba, representaría la carga positiva del protón. (Podría ser, también, que esta función sea desempeñada alternadamente por las dos cargas según la momentánea posición del electrón externo en el curso de su movimiento orbitante.)

La carga negativa del protón (abajo, izquierda) mantiene alejado al electrón negativo externo, circulante.

Para impedir que se funda la carga del núcleo con esta carga negativa interna, está la segunda carga positiva del protón (abajo, a la derecha). Esta carga atrae a la carga negativa interna, al mismo tiempo de mantener alejada a la otra carga .

El problema que plantea este gráfico, es cómo se mantienen unidas estas tres partes, formando una partícula corpuscular, el protón, núcleo del átomo de hidrógeno, el más primitivo.

Como se ve en la figura 7, la carga positiva forma una unión extraordinariamente íntima y fuerte con dos otras cargas. Este triplete está unido tan sólidamente, tan fuertemente, que, de hecho, forma una partícula, un auténtico corpúsculo compuesto: es el protón. El protón es el núcleo del átomo de hidrógeno.

La función principal del núcleo atómico consiste en estabilizar la interacción de la carga positiva del núcleo con el electrón externo, circulante. Mediante esta estabilización el electrón externo resulta organizado, fijado, localizado en cierto grado. circulando en torno al protón nuclear. Y puede ejercer su actividad, su interacción con otros átomos desde una posición relativamente determinada, aunque no fija.

¡Qué inmenso "salto" progresista desde el universo primordial de puras radiaciones entrecruzadas a la velocidad de casi 100.000 km por segundo (en el vacío) hasta el nuevo universo con átomos que dan cierta base, cierta localización, más o menos determinada, a los electrones externos, operantes!

Esta era, a todas luces, la tercera gran etapa en la historia evolutiva del universo, la segunda gran revolución cósmica. Por supuesto, este cambio profundísimo se efectuó a través de innumerables millones de años. Nunca sabremos cuántos -pero esto no modifica la historia.

El gráfico dinámico cuántico presenta un juego de acciones tracciones. Parece sencillo. Sin embargo, plantea problemas muy difíciles.

¿Qué fuerza es la que mantiene a las tres partes del protón o núcleo tan estrechamente unidas?

¿Se dividen las cargas, las acciones eléctricas al interaccionar cada una con tres otras en el átomo de hidrógeno?

La física nuclear en boga considera que la fuerza que une las tres partes, es una fuerza especial, llamada "fuerza fuerte". Este concepto parte del hecho de que es tan poderosa que las tres partes (del protón) no han podido ser separadas, aisladas.

De esta situación muy particular se ha deducido que las tres pules son cargas, ciertamente, pero no cargas electrónicas, puesto que los electrones no pueden unirse ni tan estrechamente ni tan fuertemente. No hemos podido encontrar una fuente bibliográfica que explique de qué naturaleza son esas tres cargas. Se las diferencia como "cargas de color", pero no tienen color alguno. Se ha convenido en considerar las tres cargas intrínsecas del protón como partículas especiales, y se les ha puesto el nombre (poco serio) de "quark", quarkios. Es muy abundante la literatura acerca de los quarkios. Se trabaja incansablemente, con alto mérito y enormes gastos, para investigar la naturaleza de la “fuerza fuerte" y sus probables conexiones con las fuerzas electromagnéticas. (Se distingue, además, una fuerza electromagnética “débil”, vinculada al llamado "beta decay" (desintegración beta) de carácter electrónico. No vamos a adentrarnos en este terna para no fatigar al lector).

De lo expuesto se desprende que la cuestión fundamental  de la ontología del núcleo, en particular, de la ontología del protón, es la naturaleza de la fuerza que mantiene ultra-cohesionadas sus tres partes o cargas. Este problema es conocido entre los físicos nucleares como el gran problema del "confinamiento" de los tres "quarks". Se busca la causa del hecho de que han fracasado todos los intentos experimentales de aislar un "quark".

Con razón los físicos teóricos nucleares sospechan que esta fuerza tan poderosa no puede ser una fuerza metafísicamente aislada en el universo, y que, por lo tanto, tiene que tener ciertas relaciones con los procesos electromagnéticos.

¿Existen algunos indicios experimentales acerca de la naturaleza de la llamada "fuerza fuerte"? Parece que sí. Llama , la atención que cuando "decae" (se descompone) un núcleo más complejo que el del hidrógeno, siempre aparece un radión gamma, por lo menos. Esto no puede ser casual. Si tal radión gamma resulta liberado en el proceso de desintegración de un núcleo (complejo), cabe suponer que ejerce una función de importancia fundamental en el núcleo normal, íntegro.

¿Podría ser ésta una función de ligar entre sí, fuerte e íntimamente, las partes componentes del núcleo (complejo)?

Esto sería muy difícil de explicar si se concibe los tres "quarks" como bolitas o corpúsculos elementales absolutamente homogéneos en su interior.

Pero, si se concibe los llamados (tres) "quarks" como sistemas electrónicos, es decir, como sistemas de Schwingungen (impulsos ondulatorios), entonces se presenta la posibilidad de que un radión gamma, siendo un sistema de Schwingungen,” empalme„ ("engrane") con el sistema de Schwingungen de los electrones que componen el núcleo. Tal incorporación de un radión gamma, de sus poderosísimas Schwingungen, a cortísima distancia, a un triplete de sistemas electrónicos, podría determinar (hipotéticamente) que las tres cargas resulten ligadas de una manera muy especial, a muy corta distancia y con una fuerza enorme. Los tres electrones ya no serían propiamente tales, pues adquirirían un impulso o una energía extremadamente alta, que vencería su repulsión mutua en gran medida y los ligaría con una fuerza ' más o menos equivalente o cercana a la que liga las partes de un radión (gamma).

Esta es, evidentemente, una hipótesis muy especulativa -pero se apoya en el hecho experimental de que al desintegrarse  un núcleo complejo- generalmente se escapa un radión gamma (uno por lo menos).

Además, en tales procesos de desintegración de núcleos complejos suelen aparecer electrones. ¿De dónde proceden?. Al parecer, son componentes de tales núcleos complejos. Si es así, se confirmaría la hipótesis de que el núcleo, en general, se compone de cargas electrónicas ligadas entre sí por una enorme fuerza  de naturaleza radiante (un radión gamma, o más de uno, según la complejidad del núcleo).

Los muones que aparecen, son electrones modificarlos.

Los neutrinos, se piensa, están íntimamente asociarlos a cargas electrónicas. Por eso se diferencian en tres tipos.

El spin 1/2 de ciertas partículas nucleares es el spin característico del sistema electrónico.

No podemos entrar aquí en el terreno dificultoso y variante de las múltiples diversas partículas que aparecen en los procesos de desintegración de núcleos complejos. Probablemente, una parte de ellas son artefactos de la experimentación, transformaciones y recombinaciones de los componentes normales del núcleo (complejo) que se producen al romperse los enlaces normales entre ellos. Esta investigación se halla en plena marcha, y es necesario aprender a esperar los resultados.

En cuanto a la cuestión de si las cargas del núcleo, más concretamente del protón, pueden subdividirse, existen ciertos resultados experimentales que parecen confirmarlo. Se piensa que en ciertos experimentos se ha encontrado una carga de un tercio (1/3 de la carga elemental del electrón).

El gráfico que hemos propuesto, supone tales cargas 1/3. He aquí el diagrama correspondiente:

Como se ve, cada una de las tres cargas del protón así como el electrón externo, circulante, efectúa tres acciones eléctricas en distintas direcciones. Las cargas, como partículas, no se dividen: su acción se despliega en tres direcciones. Quiere decir que las cargas del átomo no actúan enteras con una sola partícula sino que interactúan simultáneamente con tres partículas.

Aunque la ontología del núcleo -del protón, en el caso del hidrógeno- es mucho más difícil que la de las dos partículas elementales, la presente investigación llega a una conclusión general básica relativamente firme: que la llamada "fuerza fuerte" del protón es, en sí misma, una fuerza de naturaleza radiante combinada con la fuerza propia de tres cargas electrónicas.

Esta combinación se produciría en la forma ondulante (schwingend) propia de cada uno de los tres electrones básicos. El impulso inherente al quantum gamma incorporado, se repartiría entre los tres sistemas electrónicos presentes. De este modo las dos Schwingungen inherentes a cada electrón (opuestas en 90°) serían reforzadas en grado máximo y "empalmarían" ("engranarían") entre sí, generando un anillo tripartito imposible de romper con los medios de que se dispone. Este anillo podría girar como el spin de una partícula elemental.

Tal sería la estructura dinámica del protón, núcleo del átomo más primitivo, el de hidrógeno. La idea central de esta construcción hipotética es que la llamada "fuerza fuerte" no sería una fuerza cósmica especial sino que sería un quantum radiante, sumamente energético.

Si esta proposición fuere confirmada o aceptada, se plantearía el problema de cómo un quantum gamma hubiera podido incorporarse a un triplete de electrones. Se puede hacer más de una hipótesis al respecto. Por ejemplo, se podría suponer que un radión gamma super-energético se hubiese encontrado con un electrón positivo (libre o parte de un "positronium"). Tal "colisión" -supongamos- podría haber provocado (o acelerado) el desdoblamiento del radión gamma super-energético en un electrón negativo y otro positivo. Antes de que estas dos cargas se liberasen completamente, la enorme energía del proceso de desdoblamiento podría haber afectado al electrón positivo ya presente. En tal situación los dos electrones nuevos y el electrón positivo ya presente formarían un triplete ligado por la altísima energía liberada del quantum gamma (ya desdoblado).

Puede ser que esta especulación no tenga otro valor que el de indicar que alguna explicación físico-cuántica es posible para la formación de un triplete de cargas electrónicas ligado por la energía de un quantum gamma.

Naturalmente, esta hipótesis requiere una verificación matemática, igual que las hipótesis que hemos hecho en relación al sistema "fotónico" y al sistema electrónico.

Como resultado final se obtiene la conclusión -no preconcebida- de que toda la materia del universo es un despliegue o desarrollo por etapas o niveles de una sola materia primordial, la materia radiante.

Esta hipótesis cosmogónica presenta cierta coherencia. Pero está lejos de tener una fundamentación suficiente. Tiene la ventaja de ser cuántica de modo consecuente.

La difusión del gas de átomos de hidrógeno cambió al universo de modo fundamental. Hasta hoy el hidrógeno es el componente principal del universo atómico.

El propio ser humano está compuesto en gran parte de hidrógeno. La sangre que, con los glóbulos rojos alimenta al cerebro humano, así como sus músculos y huesos, es agua en gran medida, y el agua es combinación química de hidrógeno con oxígeno. Partiendo de la materia cuántica estamos acercándonos al hombre.

 

 

CAPITULO 9

FORMACION DE LOS ELEMENTOS Y DE LAS MOLECULAS

 

Sobre la base del átomo de hidrógeno, en el que un solo electrón (externo) circula alrededor del núcleo (un protón) se han formado numerosos átomos complejos, con dos y más electrones.

Se cree que el núcleo ha ido complicándose creando más cargas positivas, y que éstas han "capturado" electrones. En realidad no sabemos si el proceso evolutivo ha sido así, esencialmente nuclear, o si fue al revés: las acciones atractoras de cada uno de los núcleos ha ido ampliando el número de electrones, y esto ha hecho necesario que el núcleo formase nuevas cargas positivas, es decir, nuevos protones, como sostén activo de los nuevos electrones.

Estos átomos complejos han continuado siendo corpúsculos de carácter cuántico. Cada uno de los electrones gira a determinadas distancias del núcleo y de los otros electrones. Estas distancias no forman un continuo sino que se escalonan por cuantos, es decir, por múltiplos enteros del quantum elemental de Planck. El átomo más próximo, evolutivamente, del átomo de hidrógeno es el átomo de helio. Aquí aparece una partícula nueva de importancia trascendental: el neutrón.

Puede considerarse al neutrón como un protón que, en ciertas condiciones no conocidas, ha absorbido su propio electrón externo por medio de una tremenda fuerza o energía. Por eso, al descomponerse en determinadas condiciones muy especiales, el neutrón decae en un protón y un electrón, liberando una energía enorme.

Se puede concebir al neutrón de acuerdo al esquema simplificado que sigue:

Como se ve, el helio es un sistema simétrico cerrado, al parecer muy sólido. Y esto concuerda con el hecho de que está difundido extraordinariamente en el universo.

Los átomos de hidrógeno y de helio han servido de sostén a la formación de otros átomos.

Inmensas condensaciones de estos gases han acentuado la desigualdad (heterogeneidad) en la formación del universo.

En etapas tardías se han formado elementos pesados, como el hierro, por ejemplo.

El conjunto de los numerosos elementos que forman el universo, suele ser formulado en la llamada "tabla periódica de los elementos".

Esta tabla es prueba de que los diversos átomos, sus núcleos en particular, no se han formado de una explosión milagrosa, sino que han ido formándose paso a paso, escalón por escalón.

Y que estos escalones no están distanciados arbitrariamente, sino que forman una escalera evolutiva de tipo cuántico.

Es asombroso cómo la naturaleza cuántica de la materia primordial, de las partículas elementales, ha persistido (perdurado) a través de cambios tan numerosos y tan profundos.

Todos los elementos que han cooperado en la formación del ser humano, todos los elementos que la sociedad ha utilizado como instrumentos desde hace millones de años, se han formado así a través de una progresión cuántica de la organización atómica. Los diversos corpúsculos atómicos, interactuando por medio de sus electrones más externos, han formado enlaces interatómicos de nuevo tipo: enlaces químicos, enlaces moleculares. La molécula es un conjunto organizado de átomos. Conserva la ondulación primitiva de la materia en la forma de diversas vibraciones, que son objeto de estudios.

En los inmensos espacios del cosmos se han formado moléculas cada vez más complejas. A través de numerosas etapas se lían formando moléculas que los químicos llaman "orgánicas" porque desempeñan funciones importantes en los organismos. En realidad no son "orgánicas", pero han contribuido a crear condiciones previas para el surgimiento de la vida.

Todo esto se ha realizado auto-dinámicamente por la acción e interacción de sistemas corpusculares cada vez más complejos. No ha habido necesidad de "programas", de "cifrados", de "información". Ha sido un prolongadísimo proceso .de auto-organización espontánea de sistemas más y más complejos. Pero la organización no se ha formado por sí: siempre es funcional, e. d. se ha formado conforme al funcionamiento, al auto-movimiento del respectivo sistema corpuscular.

Una de las transformaciones más conocidas es la del átomo de radio (nombre de un mineral) en plomo. Este proceso transformador, radioactivo, se efectúa por etapas. Ciertamente, es un proceso orientado, puesto que en todos los casos desemboca por la misma vía en el mismo resultado final: plomo. ¿Acaso el sistema atómico de radio contiene una "pre-programación" de sus cambios trans-cendentes ulteriores? Esto sería finalismo, y de inmediato suscitaría la cuestión científicamente insoluble: ¿quién, que poder extraño al átomo (de radio) le ha introducido (input ) ese programa, esa finalidad meta-física, que finalmente da lugar a la desaparición del propio átomo de radio? En la realidad, la causa de la descomposición gradual del átomo de radio está en su propia estructura dinámica, en la actividad de sus propios electrones más externos. Es decir, en un auto-proceso que es de naturaleza cuántica última instancia. Este proceso es conocido por los físicos, pues ha sido investigado experimentalmente.

Cuando el átomo de hidrógeno se liga con el átomo de oxígeno formando el agua, que constituye la mayor parte de los sistemas vivientes, ¿es que hay una "información" que les hace entender que pueden ligarse de cierta manera? Nada de eso. Los dos sistemas atómicos interactúan sponte sua a través de sus electrones más externos, y pueden así llegar a crear entre ellos, en ciertas condiciones de energía y de lugar, un enlace trans-atómico, molecular, químico. Resulta agua, la condición previa de la formación de los sistemas vivientes. En un proceso auto-dinámico, activo por parte de ambos átomos pero absolutamente "ciego", en que no hay nada que pueda considerarse "información", en el sentido normal de este término.

Toda la evolución de los sistemas materiales ha sido y sigue siendo un auto-movimiento sistémico, un desarrollo de (desde) sí mismos (out of themselves), de acuerdo a sus propias necesidades materiales, conforme a ley -pero a su propia ley-. Tal tipo de movimiento y desenvolvimiento ya se halla implícito en la forma primordial de la materia: el quantum radiante. En efecto, como sabemos, éste se mueve per se, se reproduce a sí mismo cuando se completa, realiza su propio espacio (su longitud de onda) y su propio tiempo (el período de la onda cuántica). Naturalmente, todo en constante interacción con otros sistemas, idénticos y diferentes.

En escala cósmica la formación, en ciertas regiones, de enormes condensaciones de hidrógeno, de helio y de nuevos elementos ha dado lugar a la formación gradual de estrellas, galaxias y conjuntos de galaxias.

Acerca de estos temas existe abundante literatura. Las ideas al respecto van evolucionando, sobre la base de nuevos descubrimientos de los astrofísicos.

 

 

CAPITULO 19

RESTAURAR AL TRABAJADOR RACIONAL EN SU PLENITUD HUMANA

 

Restaurar al trabajador racional en su plenitud humana significa que participe efectivamente, como persona y como colectivo, en la disposición y utilización de los medios técnicos de su lugar de trabajo y de su país, incluso de la tierra. Significa que será respetado igual que todos los otros hombres que tomen parte en el proceso de la producción. Significa que tendrá derechos iguales sobre los medios de alojamiento. Así también, sobre todas las satisfacciones que ofrece la cultura tradicional y actual. Sobre todos los valores de la cultura. Con derechos plenos e iguales a la libertad de expresión, a la crítica pública constructiva. Con plenos derechos y obligaciones recíprocas respecto a sus familiares y con tendencia a ayudar y servir a la sociedad más allá del círculo de sus propios parientes. Con pleno respeto a la soberanía de su patria. Con pleno respeto a la condición racial. Con la aspiración a promover la unidad completa de la humanidad; mediante un idioma universal único libremente aceptado por todos los pueblos.

No hay utopía en esta plenitud del hombre racional, personal y colectivo. No se realizará a corto plazo. Pero, se realizará, sin duda posible. Es nuestro futuro como trabajadores racionales, emergidos del inmenso universo en un astro pequeñísimo, pero fecundo.

Lo más importante es que desde unos setenta años la humanidad tiende a despertar a la comprensión de que ha sido despojada, mutilada, dividida; y de que el sistema resultante ya no está en condiciones de satisfacer las diarias necesidades materiales y espirituales de las masas grandes y crecientes que forman los pueblos. Es un sistema dividido en dos partes desiguales. Una de ellas, la mayor, es la humanidad despojada de sus propios medios de creación. A la división en clases que explotan y clases que son objeto de instrumentación, se ha agregado la división norte-sur. La superioridad tecnológica -obra excelente del trabajador racional en escala internacional- ha sido convertida en un instrumento de predominio de un puñado de Estados y de un cónclave de grandes bancos sobre las naciones que forman la gran mayoría de la humanidad. Esta situación crea problemas económico-sociales cada vez más graves. Crea y agudiza contradicciones sumamente peligrosas para el porvenir del planeta. Suscita y alimenta luchas masivas inevitables.

Una gran parte de la humanidad acepta todavía el papel de trabajar para otros. Sin embargo, lo que más se desarrolla, es la oposición de los seres humanos a esta situación de enajenación. Inevitablemente, la oposición objetiva tiende a convertirse en oposición activa. Esta toma muchas diversas formas. Esta es el verdadero fondo de la inquietud y agitación incesantes que conmueven sin cesar al mundo entero.

Transformado en un productor y proveedor de fuerza de trabajo, es decir, de una fuerza fisiológica, el ser humano resiste a revertir a la condición de un ente de nivel biológico. Está luchando contra tal degradación. El objetivo histórico del trabajador racional, no es su desintegración y con ella la destrucción de su dignidad, individual y colectiva. Integridad que centra en el propio trabajador colectivo, pero abarca necesariamente sus medios de producción, incluida su alta técnica.

La mutilación histórica del sistema hombre no ha sido fruto de malas intenciones individuales y ambiciones egoístas: ha sido un proceso espontáneo, inevitable, científico, que se ha efectuado sobre la base del desarrollo y acumulación de los medios tecnológicos. Muchas veces ha sido un proceso con aplicación masiva de violencias inhumanas. La reversión histórica de este proceso, la recuperación de la integridad humana, de la plenitud y dignidad del hombre, no puede ser obra del odio y terrorismo ciegos: es y será un proceso largo, exige una dirección científica. Necesariamente, inevitablemente, la clase más despojada, la obrera, genera de sí a mentalidades abiertas, avanzadas, capaces de comprender científicamente su misión histórica como guías de la gran marea humana que se levanta en escala mundial, y que ninguna fuerza puede atajar.

Las leyes de la historia humana, con evolución en general, se realizan a través y mediante contradicciones. Diversas contingencias tuercen el curso general. Esto es inevitable. Sin embargo, la dirección fundamental persiste. Ella tiende a imponerse. No será fácil. Una vez triunfante, la paz, tan anhelada por todos, será posible.

Durante tres millones de años, el ser humano ha vivido y ha progresado en paz. La ley de la humanidad es su unidad. No hay grupo alguno que tenga el poder necesario para impedir que se realice la ley de la humanidad. Es su propia ley científica. A la larga es irresistible. Esto es seguro pese a quienes pese.

 

 

REFLEXIÓN FINAL

El proceso evolutivo desde la materia primordial sin origen hasta la dinámica actual del ser humano, a pesar de ser un proceso tan prolongado y accidentado, presenta una asombrosa unidad sin interrupciones, sin misterios.

Hay, en este proceso, continuidad absoluta a la vez que discontinuidades también absolutas: rupturas cualitativas.

Por supuesto, los problemas abordados siguen y seguirán siendo objeto de investigaciones cada vez más refinadas y profundas. Lo que hoy no se conoce, no se conoce por principio, sino porque nuestros medios técnicos de cognición todavía no alcanzan.

El concepto de que toda la materia -incluyendo al hombre es resultado y derivación de un desdoblamiento de la materia primordial radiante, puede ser discutido. Igualmente, otros conceptos de este libro. Las críticas serán tomadas en consideración con el mayor interés.

Todos los capítulos se oponen a ciertos dogmas hondamente arraigados. La lucha contra el dogmatismo en sí misma, puede ser útil para el avance de la humanidad en todos los frentes.

Estamos viviendo una etapa de transición con ruptura. Liberar la mente es condición necesaria para comprenderla y cumplir con nuestros deberes históricos.

 

 

BIBLIOGRAFÍA

Una bibliografía detallada de todas las fuentes consultadas durante varios decenios de trabajos preparatorios, manuscritos, probablemente exigiría muchas decenas de páginas. Esto aumentaría el costo del libro y limitaría su difusión. Interesaría a algún especialista, tal vez. El libro está destinado a la juventud estudiosa en general.

Los capítulos que tratan problemas físicos y biológicos se apoyan principalmente en publicaciones de varias revistas especializadas de circulación internacional. También en libros de autores de autoridad reconocida.

La bibliografía llega hasta el año 1986 (incluso). Acerca de la formación de los homínidos la última fuente consultada es Falk, 1986.

Las consideraciones acerca de la bipedia braquiante (Cap. 16) se fundan en repetidas observaciones directas del autor, que incluyen filmaciones.

Lo que se dice acerca de la evolución del hombre, se basa en las experiencias del autor como parte del movimiento general de la sociedad humana.

 

 

INDICE

Introducción

PRIMERA PARTE:

La evolución física

Capítulo 1 Auto-movimiento y cambio: Esencia de la materia universal

Capítulo 2 El universo primordial sin origen, un conjunto finito (no cerrado) de procesos o sistemas autodinámicos que interactúan en formas diversas, cooperantes y "contradictorias”

Capítulo 3 Las radiaciones, una forma especial de la materia universal

Capítulo 4 La unidad onda-partícula

Capítulo 5 Ontología del "fotón" (radión)

 Capítulo 6 Evolución del radión (fotón)

Capítulo 7 Ontología del electrón

Capítulo 8 Formación del átomo

Capítulo 9 Formación de los elementos y de las moléculas

SEGUNDA PARTE

La evolución biológica

Capítulo 10 Formación de los sistemas vivientes

Capítulo 11 Evolución de los sistemas biológicos

Capítulo 12 Evolución y ontogenia

Capítulo 13 Formación y ontología de los ácidos

Capítulo 14 La evolución biológica

TERCERA PARTE

Formación y evolución del ser humano

 Capítulo 15 La formación de los primates

Capítulo 16 El camino de la formación del ser humano

Capítulo 17 Etapas y niveles en el proceso de hominización

Capítulo 18 La evolución del hombre

Capítulo 19 Restaurar al trabajador racional en su plenitud humana

Reflexión final

Bibliografía

INDICE GENERAL

 

 

 

 

 

 

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