MAURICIO SCHVARTZMAN (+)

Foto de MAURICIO SCHVARTZMAN (+)
Nacimiento:
10 de Abril de 1939

Fallecimiento:
19 de Agosto de 1997

ÑE’ERY - Poesía de MAURICIO SCHVARTZMAN - Año 1985

situación
ÑE’ERY - Poesía de MAURICIO SCHVARTZMAN - Año 1985

ÑE’ERY

Poesía de MAURICIO SCHVARTZMAN

Colección Poesía, 40

© MAURICIO SCHVARTZMAN

Alcándara Editora

Edición al cuidado del autor, M.E.V.M., C.V.M. y M.A.F.

Diseño gráfico: MIGUEL ÁNGEL FERNÁNDEZ

Viñeta: CARLOS COLOMBINO

Tiraje de 750 ejemplares

Hecho el depósito que establece la Ley 94

Se acabó de imprimir el 4 de diciembre de 1985

en los talleres gráficos de Editora Litocolor

Asunción del Paraguay



hombre

al fondo

surgiendo del nombre incluso

la palabra alarga el alma

y se diluye

en el tiempo de él

nacido

blanca luz

blanca de origen

se expande en la oscura esfera

del tiempo que fluye

el mundo brota

del oscuro fondo

rebrota

abre sus fuentes

sus caparazones de tierra

se quiebra


gotas de agua

en las quebraduras de la tierra


el tiempo se desliza

por las profundidades húmedas


gotas de tiempo


suben por mis raíces

surcan los tallos más débiles

delinean los ríos del follaje

brotan del tiempo


se desploman


y reposa la vida entre nosotros

duerme en la catástrofe del mundo

en la inmensidad del corazón del hombre


ya todo fluye entre nosotros

entre las manos y el cosmos

entre el fuego y la muerte

ya todo fluye


el odio y las blancas plumas

de las aves salvajes

la alegría y los colmillos atómicos

del tigre de barro

el pensamiento y la miel

que derraman las abejas

mi muerte innecesaria antes de haber sido

mi muerte inefable porque existo y pienso


ñe'ery

ñe'ery

fluye el alma

se hacen las palabras


se hacen de las quebraduras

de la dura quiebra del vacío


de la siembra del azar en el tiempo

se hicieron

las largas cuentas de palabras

en una noche con estridencias


un grillo


tres grillos


una multitud grillosa

que gritaba

el temprano olvido

de no haber sido


nadie en el azar de las palabras


solo yo

mi propia multitud

sabía que estaba


sólo del olvido se hicieron las palabras


se doblaron

se tomaron

se arrojaron

contra los violadores de la esperanza


se alzaron

quedaron albas como el hierro en la fragua

se enalbaron

contra los culpables de olvidar al hombre que no cesa


que apalabrado

fluye

incesantemente


y que en la fluida traspalabra

reposa la lucha entre nosotros

late en la catástrofe del mundo


sube por las raíces más hondas

surca los tallos más débiles

libera la palabra del esclavo


troza la afluente palabra


las multitudes que levantaban sus puños contra el amo

allí estaban


mis poetas también estaban


guardaron las palabras

y por ellas nos reconocimos

en el espejo del trabajo

de los hombres


las venas latientes de la soledad

de Manuel Ortiz Guerrero

desordenaron las palabras

que tomé del árbol

plantado en la tierra

del hombre que sueña


contra el azar de vivir soñando

contra el canto

contra el filo


contra la ardiente cal

del muro de las palabras


en las zonas tórridas de la imagen

desde donde parte el tiempo

Rubén Bareiro Saguier


en los lejanos campos de trigo

en el presentido barlovento de los mares

en las uvas torrenciales

en la contracal de la carta al amigo

en la libertad de liberada barda que duele


en el amor

que estalla

se arrumba por la costa

estalla contrasiembras


en la libertad que perduele

Carlos Villagra Marsal

y que se reparte en las voces de la rebeldía

en las espadas de los capitanes populares


en el reparto altivo

tuve la memoria del tiempo

del compromiso del día siguiente


que habrá de señalar a los culpables


de la ardiente muerte del que pelea

en donde rota de estanques

crece la historia


acaso

Elvio Romero

de los nervios de la madera

hizo la mano del santero

que habrá de tallar

la cruz definitiva de John

bajo el viento


se repartieron mis poetas

la voz de las quebraduras

del silencio


¿qué rastro silente

cierra el puño

cuando el tiempo fluye

en la palabra escrita

en el papel sorprendido?


¿qué rostro dolido del hombre

surge desde

el fondo

de la luz caramelo

del fuego hurtado por el amo?


¿qué brotes de sombra

de mi mano

se enrollan tensas de lucha

en mi palabra?


el rastro del tiempo que aquieta

en mis estanques

tu pelo móvil

cuando te desarmo


los brotes del espacio que nos envuelve

en el encierro y el tormento


y una vez la idea envuelta

y otra vez más

la voz envuelta


los brotes de sombra

de mi recuerdo huido

a salvo están en mi palabra

porque solamente son mis recuerdos

y la vida que se desliza


la vida se desliza irremediablemente

hacia la profundidad

del orden de la naturaleza


ahora comprendo

mi muerte

vertiginosamente inmóvil

inútilmente ausente

alejándome del punto inicial del universo


¿por qué entonces mi atrasada nostalgia?


y por ella

comprendo la vida


en la cáscara de febrero

blanca de sal

encontré sus huellas

y mi canto la estuvo llamando


jugarse por el esclavo

se hizo universal

necesario

inefable


se hizo del barro de los alfareros

del viento de los albañiles

del agua fría que dejan correr las lavanderas

de las líneas que dejan los pájaros

cuando vuelven

de los barcos que llevan el nombre

de la mujer amada

del alba de los carreteros

del dolor del encierro

de la herrumbre que desengaña

la inmovilidad del tiempo


de los muertos de las revoluciones


del tiempo que fluye tomó la contienda su nombre

del nombre de las prisiones que estallan


del tiempo brota

el desnudo

el claroscuro

las sensaciones

la muerte irremediable del amo

la libertad inefable de los que empuñan

el martillo y el arado


y en el tiempo reposan mis manos

y la calentura de mis delirios


una gota de mi delirio

en el agua del estanque

- las ondas concéntricas se expanden

- la tarde se llevó el jamón y el vino

- yo me saqué los zapatos

- bajo el ventilador nos miramos

- al día siguiente corrió mi voz

por los alambres del teléfono


se delineó el horizonte

con carreteras y fundiciones


se extendió el océano

con el sudor y la saliva


y creamos la vida

en serio os digo


creamos la vida creamos la vida

que nunca tuvo comienzo

porque Dios estuvo en otra parte


ni tendrá final

porque creemos en nosotros


del delirio

salieron volando los pájaros


artes de pájaros

el arte de hacer volar las palabras

de colgarlas del cielo

de llenarlas de arena

o de preguntas a la vida


de nombrarme pajarero

en el silencio y el movimiento

en el viento y en el recuerdo

que guardo del héroe

en el vuelo de cristal

de los pájaros del estero

como una palabra que huye

de mi propia muerte

de mi esperanza errante

en el puro hombre

de mis pájaros de Neruda

en mi Pablo mismo

el volar errante de mis palabras


de las figuras que dibujan los pájaros

con tus retornos

yo retengo las palabras

que te nombran

apenas

oscurecidas por el sol

cuando se desmayan

en las sábanas de la sombra

y las retengo

para cuando llegues a los espacios de tu casa

que guardan las marcas de tus pies descalzos

y tomes este papel

doblado en dos

en cuatro

en ocho partes

y leas esto mismo que fue escrito

para que otros

guarden mi alma

en sus arcones fantásticos

que no dice nada importante

y sin embargo

es un poema

que fluye y se derrama

gota a gota

sobre las ciudades que duermen

y se llenan de palabras


las ciudades que fui abandonando

mientras dormían

sobre las veredas del río

y de las que retuve

solamente su viejo puente


es el puente el que siempre permanece


es uno el que pasa

como el agua bajo el puente

y se dobla

en los remolinos

se reparte

en las orillas

se pierde

allá lejos

con sus reflejos


el viejo puente siempre queda


ni el tiempo

que lo acuarela

ni el ruido

que no lo despierta

podrán conmover sus profundas piedras


el viejo puente

es lo que queda


el agua pasa


quién me espera


quien me espere

vendrá de la arena

de las grandes piedras

del aroma

de la sal

de la soledad

de los mares

redonda

carnal

salida de los huecos de la tierra


entre sus rodillas hincadas

sobre las lenguas del agua

encontraré al hombre

que quiso ser pez

espuma

espejo


en el mar que la desnuda


bajo el viento lleno de salitre

yace el hombre

que la libertad

inventa


el tiempo pasa borrando

al tiempo

en sus remolinos

se alzan mis brazos

a la tarde cuando suenan las cinco

el tiempo tiene unos ojos de canela


a la noche

cuando suenan las horas

los remolinos del tiempo

llenan de tierra

mi cuaderno vacío


cuando se arrima

el viento fresco de la madrugada

se abren mis brazos

se multiplican

las distancias


y me quedo sin nada


y por una vez me siento solo

solo

de estar contemplando

los caminos de verdes cautivos vegetales

los secretos de nada contra todos


solo de andar desandando

mi camino con su vagabundo inefable


solo de marzo cuando llovizna


solo de soledad cuando llamo


y hablo detrás de los muros

de niebla

de polvo

me voy con el tiempo

sobrevivo


insisto


elijo formas equivalentes

a lo que fue dicho

lo digo libremente

borrando demarcaciones


llamo a los portones

golpeo


hago ruido con sus cadenas

golpeo con los puños

te grito que me abras

que me dejes entrar

que me des vino y reposo

que me cantes

que me seques la frente con tu mano


que tu cuerpo

debajo del mío

contenga mi cansancio


cierro los ojos y

olvido lo que da vueltas

alrededor mío

me instalo en las amplias

habitaciones de mis deseo:

me dejo arrastrar

por las corrientes turbulentas

de los ríos

que me cruzan

y apenas percibo los ruidos exteriores

el ruido de las hojas

el crepitar de los incendios

el canto de los pájaros

las voces de la gente

los motores

los pasos que te invaden


apenas siento el aliento

de lo que está fuera mío

y siento crecer

mis rumores interiores

veo partir mis sueños

correr mis criaturas


y

sin nadie que me diga nada

ni me reproche

me acerco

te tomo la cara

te traigo hacia mí

intento descifrar tu mirada

te acerco más aún

aprieto tu tibieza

delineo tu boca

te acerco más aún

y más me acerco


y en una sola sombra

tu boca

abierta

a mi locura

me cierra los ojos

abiertos

al olvido


entonces

hice del vacío de las sombras de mis manos

una figura nueva

para las palabras que retornan

tus hombros

oscuros

porque el sol los mira

y el viento de las cosechas los quema


tus hombros

sin nada


como la tierra

bajo el cielo

como el sol

bajo el viento

como el viento

bajo el tiempo


entonces

puedo hacerte

como un artesano hace sus criaturas


desde el silencio de los elementos


recortarte

hundir mi cortaplumas

en las venas de la madera


marcar las líneas profundas

de tu cuerpo de costado


juntarte

de la arcilla de los caminos


modelar la forma de tus pechos

con el calor de mis manos

entonces libres


pintarte

con plumas blancas


descubrirte claroscuros

tersuras

pliegos

tonalidades que se pierden

cubrirte

recogerte lienzos y nylons

sobre los vientos fuertes de tus desnudos


contemplarte


salida de mis sueños

tu sombra solitaria

se desliza

por los bordes de la cama

y se extiende

por el piso de ladrillo de mi celda


oigo tu voz

que me llega por la brisa

del noreste

que se mete por las rendijas

de las persianas

que cuidan mi sueño


sueño

que te oculto con mi cuerpo

de las luces

que se filtran en la noche

y de los ojos del carcelero


y siento el dolor de tu encierro

en las entrañas de mis palabras

de mis palabras

que agonizan

al borde de tu cama


y si brota de mis manos

la palabra

del odio del amo brota

el brillo del sable

y

la garganta del niño

abierta irremediablemente

la muerte llorada desesperadamente

la mano del socio del amo

sobre las empuñaduras

la charretera

bien cosida

sobre el acrisolado honor

las botas que pisan

en el derrumbe de la calle


la garganta del niño

más abierta ahora por el hambre

por la propiedad privada

el hongo atómico


la garganta ya sin niño


el oficio de tirar al blanco humano

al negro

al patriota

al poeta de Soweto

a las gargantas de los niños

a los indios de las estancias de los extranjeros

digo

el oficio de tirar al blanco humano


y ahora me voy


rompo el violín contra el odio de los hombres

y medio vencido me acuerto con la muerte

mal parida de las amantes

del amo comandante en jefe


esta noche me voy y hago míos

como mis haberes más íntimos

el tormento de la electricidad y del látigo

el agua terrible de mi alma ahogada


y me seguiré yendo

enfrentando al odio mis puros recuerdos

cuando entonces

caminante

dibujaba ventanas en las alturas de las ciudades

o le cantaba al Calpean Star semihundido

con sus fantasmas

tirando al aire caído

solamente gaviotas que nadie las puede inventar


el Calpean Star de mis viejos recuerdos

en el tormento de la pileta

de las manos que interrogan

de los enormes labios

que cuentan los segundos

que restan a la vida


oh qué fantástico Calpean Star

alguien gritando tu nombre en las piletas


adiós habitantes de las celdas del mundo

y de cualquier melancolía

ya el agua está quieta ya no está sorprendida


adiós tristezas que ya no presienten


pero ya no habrá tristezas esta noche

quedará girando José Asunción en su disco

su Ñemitŷ a todo volumen

cubriendo los profundos gritos

de los hombres que denuncian los crímenes del amo


y cuando el cansancio cotidiano

el simple cansancio del látigo

se derrume en el vientre de la muerte

y me vaya durmiendo

una vieja canción judía

de la que no puedo olvidarme

será el silencio


una vieja canción judía

será el último silencio


desde el fondo del sueño

del hombre naciendo del simple sueño

de la agitación y del caos

naciendo el simple hombre

de la muerte del amo

naciendo el hondo hombre


naciendo desde la blanca luz

la anhelada muerte del amo

creo

en el movimiento y en sus resultados


en lo inevitable

en la muerte

y en el triunfo

en lo posible

y en los buenos propósitos

en el odio

que pasa borrando los labios del amo

en la ley del desarrollo de la naturaleza y del hombre

en el azar y en el pensamiento

en la vida y en los

puentecitos solitarios


porque estoy hecho de vuelos

de rastros de pisadas

del trapo que cosía mi madre proletaria

y mi alma sólo existe por la organización de mi cuerpo

creo en la materia


y en las multitudes

que hicieron

el papel y el lápiz

con que escribo mis poemas


*/*


venir llegando

encontrar

esperar

el ruido

la distancia

la distancia del cuándo

la sombra de venir llegando

la noticia el color el agua el giro de las cosas

las cosas que vienen creciendo

amontonando

con sus formas sus movimientos

sus espacios para tan poca cosa sus grandes espacios

para estar para dejarse estar para no dejarse para atar

para no sufrir por lo menos para no estar en silencio y seguir

seguir yendo a dónde

porque retorno porque vuelvo porque giro porque grito

porque tampoco grito

porque empiezo a estar dónde empiezo a estar

a salir por donde nada sale dónde nada sale

comienzo a decir

a tomar a crecer

a sentirme cómo a sentirme

a sentir que algo empieza así

tan

sencillamente


y de pronto

soy un animal pura naturaleza

gruño gimo resoplo

araño la tierra y retrocedo

para dar el embate final

defiendo a las hembras

al rebaño

a la vida y a la muerte

a la procreación

raspo la tierra con mis patas delanteras

el aire se alarga

se arruga

hundo la tierra

araño rasgo voy a saltar

miro a la muerte

son puras intuiciones

de animal con el cuero cortando

golpeado clavado

en la mitad del día

en la mitad de la medianoche

en la mitad de la tortura

en la mitad del cansancio de la tortura

en el celo

en la ausencia

miro de lejos

me voy arrimando

al látigo al garrote a las cadenas

abro la boca para morder para clavar mis colmillos y vomitar

mi saliva y mis odios desvestidos

me van llevando hasta donde termina la vida

aquí en el brocal de la pileta

comienza la nada vomito y lucho

por todo la procreación el rebaño la hembra

soy un toro acosado un caballo del surugjabalí oscuro

[ los animales de los cuentos

herido mortificado olvidado

resoplo y voy a saltar

los muros de las prisiones del mundo


aquí está el campo de batalla

la muerte deberá comenzar su tarea al este

al norte están las copas de triunfo

al sur trago al aire

he revisado vereda por vereda si están en su sitio

los hierros

el algodón

y los animales

al oeste

la soledad está alineada

y la inteligencia con sus ampollas

y los compañeros

¡viban los compañeros!

cierran los puños

con sus bolsillos rotos en las primeras horas

enfrente

unas enormes máquinas consumen voltios

brazos

abortos

resinas

ácidos

el poroto de la cena


buena suerte antes de morir peleando descansa compañero

con todas tus ganas de buen proletario

mira como está clareando al oeste donde muere la muerte

hoy habrás de pelear serás la muchedumbre

dejarás tu sangre y tus hijos

serás inmensamente libre

y te odiarán los borrachos de whisky


defiende tu corazón de hombre bueno

salva tu derecho

a tener

una maravilla


habrá que cruzar el campo extenso esta noche

encender linternas de barcos

preparar avíos

secarse la frente

cruzar

quiere decir abandonar un punto de salida

puede ser una aldea con su pueblo

puede ser una habitación

una cama íntima

una compañera

una hija


cruzar esta noche puntualmente

quiere decir

estar llegando a un punto final

un destino

puede ser un puerto con marineros borrachos y

música de acordeones

puede ser una mañana bien temprana

una esperanza antigua

un compañero

que viene cruzando el alba


te alejas de tu casa amontonando días sobre otros

y regresas

con tu misma figura

y tus preocupaciones


¿sirve el tiempo que se mide con tus brazos?


¿sirve el tiempo de las aves

que habrás de medir con tus años

cubiertos de carbón

y con los minutos de tu vida

marcados en tarjetas de asistencia?


¿a quién sirve tu pieza con su palangana y su mesita de luz

frente a la estación del ferrocarril

con su paisaje de madrugadas siemprevivas

y su cantito olvidado descuidadamente

por algún vagabundo?


¿a quién sirven tus sueños

colgados detrás de la puerta en una percha vieja?


no bastarán sirenas ni salarios para doblegarte

acércate a las comisas del alba y contempla

el fuego que avanza

mientras huyen los pájaros

baila con tu música estruendosa al compás de las matrices

que funden años y años enhebrados de manos y venas de acero

rompe y modela y martilla tu embravecida mar de nafta y cemento

y contempla tu creación

y salvarás tu canto para siempre


el viento vino por la luna

y se fueron juntos

para armar el panal de las abejas


el Dios del jabalí

puso los caminitos de barro

le echó un poco de sal a los barreros

y mandó a sus hijos arqueros

a cazar el chancho y el ciervo


la lluvia y el frió

juntaron pajas

tierra bien pisada

y un lugar alto para el tapyî

enfrentando al viento


Ñanderuvusu pensó en las hormigas y el oso hormiguero

en el aleteo de las alas y en los pájaros

en el ykua y en el mandil travieso

y creo el ybyguazu al mismo tiempo que a los hombres


la siembra y el rozado

los cuentos que rodean las fogatas del invierno

la mano con la mano el hijo con la madre el arco y el cesto

todos se juntaron y el tekoha floreció como el tajy y el cocotero


un día llegó un jaguareté cervecero

y con sus garras de lata de cerveza

se comió todo

el ybyguazu

el tekoha

el tapyî

y hasta al oso hormiguero


INDICE

hombre al fondo,

blanca luz,

gotas de agua,

y reposa la vida entre nosotros,

se hacen de las quebraduras,

sólo del olvido se hicieron las palabras,

y que en la fluida traspalabra,

mis poetas también estaban,

en las zonas tórridas de la imagen,

en la libertad que perduele,

acaso Elvio Romero,

¿qué rastro silente cierra el puño,

el rastro del tiempo que aquieta,

los brotes de sombra,

y por ella comprendo la vida,

del tiempo que fluye tomó la contienda su nombre,

una gota de mi delirio,

del delirio salieron volando los pájaros,

de las figuras que dibujan los pájaros,

las ciudades que fui abandonando,

el viejo puente siempre queda,

quien me espere,

el tiempo pasa borrando al tiempo,

y por una vez me siento solo,

y hablo detrás de los muros,

cierro los ojos y olvido lo que da vueltas,

y sin nadie que me diga nada ni me reproche,

entonces hice del vacío de las sombras de mis manos,

entonces puedo hacerte,

salida de mis sueños, 3

y si brota de mis manos la palabra,

y ahora me voy,

y me seguiré yendo,

adiós tristezas que ya no presienten,

desde el fondo del sueño,

porque estoy hecho de vuelos,

y desde el oscuro silencio del sueño,

vendrás con las máquinas que incendian sus almas negras,

para defenderte sobrevivo esta noche,

sudor nuestro de cada día,

que desnuda al infinito cuerpo de la noche,

tu mano contra mi viento,

lejos de la celda,

mientras degüello el día,

y se enciende el sueño,

el tercio cruel del viento,

veo pasar un muchacho con su viento de golondrina ida,

venimos del vientre de esta cierta celda,

de lo hondo incierto venimos,

hermano de aquiadentro,

otros hombres alcanzaron las estrellas,

está ardiendo,

en el patio desolado y triste,

los compañeros en sus cuartos sellados,

la hora del ocio carcelario,

también ocurre a veces,

los oficios carcelarios son vagones chirriados,

en el día de la visita carcelaria,

a la cocinera carcelaria le nombramos,

quedan figuras de hombres,

venir llegando,

y de pronto,

aquí está el campo de batalla,

habrá que cruzar el campo extenso esta noche,

te alejas de tu casa amontonando días sobre otros,

el viento vino por la luna,


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