ESTER DE IZAGUIRRE (+)

Foto de ESTER DE IZAGUIRRE (+)
Nacimiento:
27 de Mayo de 1923

Fallecimiento:
9 de Noviembre de 2016

SI PREGUNTAN POR ALGUIEN CON MI NOMBRE (1990) - Poesías de ESTER DE IZAGUIRRE

situación
SI PREGUNTAN POR ALGUIEN CON MI NOMBRE (1990) - Poesías de ESTER DE IZAGUIRRE

SI PREGUNTAN POR ALGUIEN CON MI NOMBRE (1990)

Poesías de ESTER DE IZAGUIRRE

 

-Sálvate, poesía, vienen a programarte.

-Lo sabía, y mi destino es no buscar amparo.

Pero qué saben ustedes de mí.

Vine envuelta en el manto de la Virgen.


 
 

Ester de Izaguirre

               


 

 

EL CIGARRILLO

Quién me deshace,

espiral de nostalgias

y cielos prometidos.

Yo soy un cigarrillo, cualquier marca,

me venden en estaciones

y en pueblos de frontera.

Me disuelvo sin nombre y sin historia,

me canso de ascender

por los peldaños

de mi propia

hoguera.

 


 

 

PARADOJAL

Así es mejor,

detener las palabras.

Que se queden allí sin pronunciarlas.

Así es mejor,

sin besos, sin caricias,

sin saber que tu piel

ya no es inédita.

Hay una cinestesia desde Adán, cada día,

en cualquier parte.

Eso, para nosotros, no.

Lo que no es, será una melodía;

el abrazo rehusado, aquella combustión

en la memoria.

No habrá un momento solo

para encender la sangre,

y no precisaremos nuestros cuerpos

para engendrar al hijo

y el reinado.

Ya no será el orgasmo un colibrí

de instantes detenidos en la mitad de octubre.

Lo que no es, constelará de siempres

nuestras noches negadas.

Y porque nada dijimos

comenzamos la historia

 


 

 

TIEMPO DE VIAJE

 

I

Me han crecido las uñas, el cabello

y soy una botella con un mensaje turbio

que gira en remolinos de mares indecisos.

Olvidé un brazo en Denver,

otro brazo en Atenas

y lo demás en Viena lo dejé porque quise.

La que sigue en el viaje

se parece bastante a la que fue,

en algunos detalles

que nadie observará.

Que busquen mis pedazos por ahí

si preguntan por alguien con mi nombre.

 
 

II

El cansancio ya acepta

la verdad del regreso

a la casa que de lejos recordé.

El viaje ha sido entero pero es hora

de reconocer viejos lugares.

Se terminó la búsqueda.

Logré mirar la magia y no traerla.

Quizás el lunes viviré con certeza

el Apolo de Bernini

como un momento atribulado y diáfano.

Cuando ya esté en la casa que me inquiere

ella tendrá su turno de eclipsarse

para seguir viviendo compartida.

La rutina y su espejo,

Narciso

y su orfandad

definitiva.

 


 

 

EL ALMUERZO

De a uno.

 

Aída Bortnik

               

 

Sobre el mantel dispuesto

cada vaso y cada plato ocupan su lugar

a la hora precisa.

   

Y, en ellos, aderezadas las palabras

los gestos,

las caricias,

y todo fue cocido a fuego lento.

-Tiene que estar a punto.

-¿Es comida francesa?

-Para que nadie sepa

lo que está masticando.

 

(Pero debajo de la mesa

están los muertos).

 

En el festivo almuerzo

se habla de cualquier cosa equivocada.

-Tiene sabor a malva.

-Hoy llegó el cobrador más atrasado.

-¿Oyó alguien hablar de Stephen Hawking?

-Ayer salió el indulto para todos.

-Qué importan los papeles si andan sueltos...

Hasta que se devoran la última caricia,

y la memoria de los muertos

espera todavía,

como si alguna vez

hubieran sido

ciertos.

 


 

 

SOBERBIA

Antes de conocerte

señalaba con el índice

a las sombras rendidas

al pie del Vellocino,

a los árboles tortuosos

y a los ojos aviesos de la gente.

 

Antes de conocerte

acechaba detrás de las persianas

y juzgaba, juzgaba

a las piernas subrepticias

en las casas ajenas.

-¡A la hoguera!

-¡Al patíbulo!

-¡Hay que arrojarle piedras a la cara!

En mi complicidad con Torquemada

también éramos dos, antes de conocerte.

 

Ahora la vida me tapó la boca.

Cada cosa ha ocupado su lugar,

y existe una armonía consumada,

desde esta tierra que seré mañana,

estas cenizas que mis dientes muerden

y en las que yazgo bienaventurada.

 


 

 
 

BREAK DANCING EN NUEVA ORLEANS

 

(Nueva Orleans, noviembre de 1989)

 

Gira, moreno,

gira como un trompo

al compás del sollozo vital de las trompetas.

 

Baila con el torso de ébano

en la mañana descubierta al salmo.

 

Baila, ya lo aprendiste bien,

para que caiga un penny en el sombrero.

 

Gira, aunque el sol te humedezca

el sudario de músculos y ritmos,

maréate en la gloria de aplausos callejeros.

 

Hoy yo no pienso en nada. Te contemplo

y te saco una fotografía

para tener las pruebas de la vida.

 

Mañana, a mi vez, allá en mi pueblo

comenzaré mi danza sin descanso,

para que ruede un penny en el sombrero.

 


 

 

PABLO

Qué cuadro de Picasso que es la vida.

¿De quién es este ojo que aquel día me miró

como se mira a alguien que cuenta?

¿Y de quién esta mano cercenada

que una vez hizo suya

toda la piel que encubre mis humores?

Qué difícil Guernica que es la vida.

Pero es insoportable

la visión de un ala

separada del vuelo.

Debo aceptar el cuadro

porque ya está la firma dibujada

y se echará a rodar por los museos.

 


 

 

AÑOS

Quiero volar y el aire me detiene.

Las palabras que antes me incendiaban

me bostezan su cráter,

sueño que bailo en una pista inmensa

y el límite se estrecha

hasta asfixiar los ritmos.

Lejos

hay una chica tonta a quien hamaca el tiempo,

y le tiemblan las manos apagadas.

Canta

pero la voz no basta para acunar recuerdos.

Hoy me niego a las respuestas del espejo,

a su complicidad celestinesca,

a la luz y a la sombra de su brillo,

y rompo en dos

el día.

 


 

 

LA TRAMPA

Qué lástima alcanzarte,

si correr tras tu sombra

fue el sagrado ejercicio de estar viva.

Qué lástima sentir bajo mi piel

tu forma de hojarasca.

Ay, qué pena de estrella lastimada

contra los filos de los pedernales,

pobres, tangibles, sabidas piedras

del camino diario.

 

Cómo volver atrás,

cómo abrir esta trampa despiadada

para huir a la hora de tu lejanía,

aquel cerco prohibido,

aquel sabor de ausencia

aquel mar de palabras sugeridas.

Aquello indescifrable

que no era todavía.

 

EL TRAJE

Apenas soy Ester,

aquello que será después del tiempo,

sin libros y sin prólogos.

Yo sé que volveré sin este nombre

que me pesa en los labios y en el miedo.

Lo dejaré al acaso en una esquina

como un traje con la forma de mi cuerpo,

de todo esto que soy sin elegirlo,

y me iré hacia la noche,

casi entera de luz, recién creada.

Un gran silencio será el nombre mío.

 


 

 

LIBRE

Después de cada huida

me encarcelaron una y otra vez.

Ni el látigo ni el cepo

ni todas las cadenas extenuantes

fueron un escarmiento.

 

En mi última evasión

no me dieron alcance los sabuesos

ni aquellos prestigiosos centinelas.

Ni siquiera mi cuerpo

abandonable.

 


 

 

FINAL DE CUENTO

Yo quisiera una cara

que no fuera la mía.

La de antes de nacer,

la de la ameba,

una cara que fuera diferente

de todas las que tuve:

de aquella deletreada en los asombros

de las fotografías.

La de mi adolescencia,

la de la madre ufana entre los hijos

-mis jueces y mis psicoanalistas-,

las del triunfo y la dicha,

los rostros más fugaces.

No quiero ésta, la última,

este final de cuento

que dejará al lector

con ganas de saber

de qué se trata.

 


 

 

AEROPUERTO

 

A Nila López

Cada vez que me voy,

yo me voy toda.

Ni el color de un vestido

ni el aroma de un barrio,

ni siquiera me acuerdo de aquellos

a los que dije adiós como quien muere.

En este avión me llevo tan entera

que apenas reconozco mi intacta integridad.

Mis recuerdos son nubes

que el viento recupera

para el juego

de su reino

fugaz.

 


 

 

FOTOGRAFÍAS

El brazo más allá,

córrase un poco que no puedo enfocarlos,

no se muevan,

tengan la valentía de no cerrar los ojos.

Sonrían por favor.

Será el futuro

el que mire extasiado

cómo dispersa el tiempo

-con un estruendo de cristales rotos-

las canciones de cuna,

las señales,

las palabras de amor,

los ínfimos vestigios.

Yo quiero todo lo que se ocultaba

al ojo de la Canon,

y que no perduró en la cartulina

ni en el color teatral de los vestidos.

 


 

 

ISLA

Yo era tu ciudad,

yo era tu casa.

Yo era un laberinto; vos, Teseo,

y si dormías en el centro de la isla

era un sueño el poema.

Pero Ariadna te enseñó el camino

de la liberación y mi abandono.

Después

matando al Minotauro

me anduviste

para siempre

en la memoria.

 


 

 

LA FELICIDAD

Hoy la pude observar entre las hojas

como un juego de luna.

Y no aventuré el gesto de apresarla

porque supe,

lo supe sabiamente,

que en un instante más habría volado,

dejándome

un temblor,

y todo el gran silencio

de su canción negada.

Pero estuvo

el tiempo necesario

para saber cómo es

lo que no dura.

 


 

 

ME DESPIDO DE ASUNCIÓN UNA VEZ MÁS

Me voy de mí

cuando pierdo de vista la morada,

aquel enarbolado idioma,

las palabras que me llegan

del tabacal y las capueras.

 

Volveré a Buenos Aires,

cepo reverenciado, tierra hurtada

de mi primer insomnio.

Tenía cinco años y me hacían hablar

para reírse de mi pobre respuesta.

-Cómo te va paraguayita.

-Bien nomá.

Y me ahogaban el guaraní de las muñecas.

-Bien nomá.

Desangrada y triunfante.

-Bien nomá.

 

Aquí se quedarán mis ojos

y no sé de quién son cuando despiden,

con lágrimas ajenas,

a las cenizas de mi abuela india,

al balbuceo de mi infancia muerta.

 


 

 

ANIVERSARIOS

Hoy miré el almanaque

para ver cuándo cae

un cumpleaños cualquiera.

Y está bien dicho. Cae.

Porque el día se abate

con estridor de porcelanas rotas,

de muñeca sin ojos. Para siempre.

 

DESPUÉS DE UN SIMPOSIO DE LITERATURA

 

(Quito, Ecuador, julio 1990)

 

Todos conocían sus aureolas

y se las quitaban como un sombrero adverso

a la hora de comer.

A veces la poesía y la amistad

retardaban los relojes

y amanecía sobre los claustros

de la verdad que somos.

Después la codificación

y algún decodificador en decadencia

buscaba aquel aplauso

que se ocultó en la nieve

de vergüenza.

Afuera las montañas,

esa cátedra pura,

ese altar sin verdades reveladas.

 

Y después, el adiós.

Todo, como antes.

Como si no hubiera sucedido.

Las bancas solitarias aguardando

algún congreso de ortopedia

o algún simposio de bromatología.

 

Busco una cara amiga. Ya se han ido.

El silencio es de un lago en la era terciaria.

 


 

 

LETRA DE TANGO

 

(Campana, 1980)

Una pista de baile,

el verano en la piel, desconcertado

y el deseo de alguna noche plena

El tango resbalaba por la barranca inmóvil,

y Canaro prometía la inocente mentira,

pero después tu nombre

se dibujó en el mármol

y ahora desde una radio

me despierta el pasado.

Y bailo,

bailo sola

al compás de Canaro,

con un adolescente con los ojos cerrados.

Y aquel río indigente

huella el cauce extrañado.

 


 

 

REENCARNADA

Más allá de este tiempo

toda Europa fue nuestra.

Han pasado los siglos y hoy regreso

a lugares que han perdido sus nombres

y todos los que observan se dan cuenta

de que ando mutilada.

La nostalgia me puebla

este amor de tres siglos

y hay leyendas escritas

con tu nombre y el mío.

 

LA CANCIÓN

Las canciones del pasado

arrastran, como las mareas,

los restos del naufragio.

Aquella ancla de un rostro

que un día se abismó sin darnos cuenta,

la botavara azul de una mirada,

y las velas flotando

hacia el mar de los podremos

anímate y podremos,

todo el mar del mañana será nuestro.

 

Hoy es mañana

y me ha traído astillas la resaca.

No sé si eras verdad

y ahora regresa la mesana rota

recordando la pérdida

ya no sé en qué arrecife ni en qué tiempo.

 

Las aguas se aquietaron

y nada se ha salvado

de aquella consagrada travesía.

 


 

 

A AQUEL MUCHACHO

Oías distraído las canciones de enero.

Eras un brote más del sauce

en el camino,

fresca de sal y viento

tu piel nueva.

Atardecía,

te me asomaste

como a una cisterna ensombrecida.

Yo me escondí en mis aguas,

me escondía

de aquella lucidez

de tu mirada,

pero allá te perdiste

en un recodo,

con una adolescente de la mano.

Y ya no puedo ver.

Un sueño antiguo

me robó los ojos

y todo cuanto veo

es mi ceguera.

 


 

 

LA VIDA

Ha sido largo el sueño.

Amor, juguetes sin permiso retenidos

en los claros otoños de la infancia.

Ha sido largo el sueño

pero hay indicios

de que se acerca el tiempo

que me verá despierta:

graznidos tercos en las ramas altas,

la claridad que repta

por una brecha inédita del cuarto,

y especialmente, las inquietantes ganas

de sacudir el peso de los sueños,

y que de una vez concluya

esta noche tan larga.

 

DESPUÉS DE LA FIESTA DE CUMPLEAÑOS

 

Un 16 de setiembre
nacieron mi madre
y mi nieta María Salinas

Quedan las voces huérfanas

vagando por la casa

y se ocultan tras las copas

con un fondo de alcohol amanecido.

La soledad lastima

y la luz encendida todavía

se asoma a la ventana

y hecha albor de candela

se prodiga.

Quedamos solos los dueños de la casa,

muy solos con nosotros, nuestras plantas,

el mueble indispensable,

las velitas del postre que un ángel apagó.

Duelen los pies de trajinar el día,

de adornar la consola con jazmines.

Duelen los huesos,

el ritmo de la sangre,

la raíz del cabello,

por esperar en vano

que todo lo que amo se detenga

en un gesto de estatua palpitante.

 


 

 

LA ALONDRA

Ayer, último día del verano,

recorrí las veredas

que se fueron ajenando desde entonces.

Avenida de Mayo o Rivadavia,

tanto da, tanto daba,

que fueran sendas nobles

o parcelas bastardas de un desierto.

Tu paso coloreaba la tarde y el encuentro

y hacía florecer la insinuada hojarasca,

porque los días fueron escandidos

con la voz desgranada de un poema.

Dónde yace si todo fue tan real.

Fue real mi cara que el espejo elude,

fueron reales mis ojos

reflejando castillos y alamedas.

 

Hoy, velándote a luz de la memoria,

me sorprende vivir

soñando con un viaje a las astas de la luna

y me conmueve el ala de una alondra

batiendo

en mi corteza

amenazada.

 


 

 

LAS PALABRAS

Una pieza con muebles en desorden,

un reloj obediente,

un no me importa ante el espejo hipnótico,

madrugadas puntuales,

y siempre igual y siempre,

y si querés saber qué es la poesía

buscala en los bolsillos del chaleco.

Es redonda y brillante y es de níquel

para fraguarle riesgos a la vida.

Hasta que, fuera de todo ritmo y toda rima,

alguien dijo palabras...

no supe si era a mí que me decía.

 

Ahora

en el cuarto con muebles en desorden

revuelvo y escudriño

a la mujer oculta,

ebria de signos,

a la que alguien le dijo que la amaba.

 


 

 

ÉSTE Y AQUÉL

En este instante

se oye música en la casa

y no sé de dónde viene.

 

Por la ventana

se cuela de rondón la primavera.

 

Mi madre está mirando la pantalla

con un gesto inefable.

Mi hijo Martín estudia una materia

con esdrújulas

que destruyen el ritmo:

«Análisis matemático».

Guillermo,

llega como una ráfaga

deja una risa y se va.

 

Yo cuento las monedas del tesoro

que tengo todavía,

y no me he dado cuenta

de que el tiempo ha pasado

desde que empecé a escribir

estas palabras.

 

Ahora debo decir

en aquel instante

cuando se oía música en la casa

y por la ventana

entraba de rondón la primavera.

 


 

 

UN VIAJE EN TAXI

Chofer,

a la calle Centenera y a otra cosa.

Ayer, la indigencia de sus manos,

sus ojos, volcanes al acecho,

y esa voz de regreso y de cansancio.

Escuche, chofer, a la calle Centenera,

a mi trabajo, la redacción de un diario,

donde dicen los demás sus despedidas,

donde soy un papel tamaño oficio

y una máquina incierta

que tipea los desencuentros y las citas.

Lléveme a mi trabajo,

quiero un terreno firme

y no el que pisé ayer

mórbido y vacilante

que me hacía sentirme -será la última vez-

cualquier mujer nacida

para aguardar el golpe del verdugo

que se parece tanto a la caricia.

Equivoco las puertas.

Sí, ya lo sé, chofer, es primavera.

En esa redacción también hay hojas

que nacen otra vez

para en algún otoño descuajarse

y ser nada en las calles

de esta ciudad de mierdas y de glorias.

Llegamos, pago, desciendo, deletreo.

Lo que empieza, termina. Como el tiempo.

 


 

 

DESIERTO

Soy tierra, tengo sed,

que al fin llegue la lluvia a mi aridez

y a este avaro silencio de luciérnagas.

Bastaría un hisopo de vinagre

para esta incandescencia,

este acecho de herida

en mi paisaje.

 


 

 

LA SEÑAL

Tendrían que notarse los momentos vividos.

Debiera percibirse aquel adiós

adherido en sepia ardiente

a lo poco que de mí sobrevivió.

Y como una película de los años veinte

debiera ser mi piel,

silueta en blanco y negro, fugitiva,

sombras que dicen fin

y continúan.

 

YO, HORMIGA

 

A José Antonio Rubio

Me acecha el jardinero

y esperará la noche

para arrojar su lava de exterminio.

Mientras tanto llevo alegre mi carga,

y nadie puede oírme pero canto

cuando siego las hojas.

Ellas también devoran sus verdores

de la tierra, del aire,

de los soles de octubre...

El jardinero espía y no lo veo

cuando llego a mis extrañas catacumbas.

Antes de hundirme para siempre en ellas

el aire solidario me despide

bajo un cielo inocente.

 


 

 

LAIKA

«Que en la tierra hay una perra menos

y en el cielo una estrella más».

 

Hermanos Cano

               

 

Los diarios se ocuparon sólo un día

de tu adiós a la tierra,

y fue una fiesta de la técnica y la ciencia

tu partida.

Laika

desde donde puedas escucharme

quisiera darte alguna explicación,

pero pertenezco a este género extraño

que vende libras de su propia carne.

Qué pensabas envuelta en lejanías,

del amo cuyas manos tantas veces

lamías en el reto y el castigo,

de aquel que te vendió

y brindaba con champán al verte lejos.

 

Querías saber por qué

la soledad de todo no era un hueso,

y husmeabas la clausura de aquel jardín

sin flores ni retornos.

 

En cuánto tiempo ajeno

midieron tu agonía

las galaxias atónitas.

 

Desde el último giro de tu pena,

el universo

tiembla.

 


 

 

SUSTANTIVOS

Me estoy olvidando de los nombres.

Pertenezco a una estirpe de gente olvidadora:

mi abuela paterna padeció de amnesia,

mis tías no se daban cuenta

de que las nombraban.

 

Y yo

veo la imagen entera de las cosas

con sus áureos colores, antojadizos rostros,

pero el nombre,

ese arbitrario símbolo,

esa mentira que creó el lenguaje,

no logro recordarlo.

Cómo puede explicarse que se vaya

si todo lo que amo son palabras.

 


 

 

CUANDO SEA GRANDE VOY A SER HELADERO

 

De una audición de TV.

Y qué serán mis nietos cuando crezcan.

Qué número en el dado.

A esas alas ocultas

qué cielos se abrirán

cuando yo sea la sombra

de «yo no sé quién fue».

 


 

 

CIRUJA

Hay un tarro de basura

en los que alguien arroja

las palabras que no escribo.

De noche me convierto en el último ciruja.

Y revuelvo

revuelvo

hasta encontrarlas.

 


 

 

CON LA AMIGA DE LA INFANCIA

-¿Te acordás de aquel teatro con telón de manteles?

-Vos querías ser actriz.

-Y vos, cantante.

Nuestra casa, los árboles,

el regaño materno,

y el Paraná inocente que miraba.

Piedra libre para todos

en esta noche de glicinas...

 

Ahora, solas, vos y yo,

-los hijos que llegaron y se fueron-

juguemos otra vez

a que nos pintamos los labios a hurtadillas

para coquetearle al dolor,

aquel amante idólatra,

no conocido entonces

y ya aliado

a tanta conjetura venturosa.

 


 

 

ANORMAL

Me dicen anormal

porque quiero saber

cómo se fragua el hierro

de las rejas,

quién inventó la cruz,

de qué madera,

por qué las cuentas de rosario

que rezo

son átomos y estrellas.

Porque lo veo a Dios

que revuelve mis papeles y mis yerros

y me trueca los delirios

en palabras.

 

FANTASMA

Tengo un Amante que siempre va conmigo.

Quizás me vio nacer.

 

Desde entonces lo amé

porque supo esconderse detrás de los naranjos

cuando alguna realidad nos inquietaba.

 

Más acá de mi piel yo era de un hombre,

pero mis treguas intuían al Otro,

su imprecisión, su levedad,

su fingido contacto,

su ilimitada cercanía

y sus palabras, sombras evadidas.

 

Yo seguí en mi escenario,

pero la otra mitad

de este papel que soy

doblado en dos

se volvía paloma en los andenes,

en sitios extrañados,

en Praga,

en Budapest,

en Cartagena de Indias, para buscar su imagen.

 

Pude leer las cartas que nunca me escribía

y avara, a la luz del insomnio, conocerme.

 

Mientras el mundo aplaude mi actuación

cuando acaricio, beso,

represento con naturalidad

la desolada cópula,

el adiós,

ya mis días se ahogan en verdades,

saludo al nuevo sol

que pese a todo llega,

y puedo verlo a través de mi ventana,

esperando el final

de la aventura.


Fuente:

  • POEMAS (1960-1992). OBRAS COMPLETAS - Obras ESTER DE IZAGUIRRE - Edición digital: - Alicante: Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, 2002 - N. sobre edición original: - Edición digital basada en la de [Asunción (Paraguay)], - Editorial Don Bosco, [s.a.].
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