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JORGE CANESE
  LA CONSPIRACIÓN DE LOS GINECÓLOGOS, 2006 (TRILOGÍA INVERSA) - Por JORGE KANESE


LA CONSPIRACIÓN DE LOS GINECÓLOGOS, 2006 (TRILOGÍA INVERSA) - Por JORGE KANESE

LA CONSPIRACIÓN DE LOS GINECÓLOGOS

(TRILOGÍA INVERSA)

Por JORGE KANESE



LA CONSPIRACIÓN DE LOS GINECÓLOGOS (2006)

EL CHAMÁN CHAPUCERO (2004)

LOS HALCONES ROSADOS (2000)


PRÓLOGO DE CRISTINO BOGADO Y/O MONSERRAT ÁLVAREZ


LIBRO 1:

LA CONSPIRACIÓN DE LOS GINECÓLOGOS


Teodolina. Hacía (como) mucho tiempo que había pasado la época del Xamán Xapucero. Apenas un vago muy vago recuerdo quedaba del héroe y sus descabelladas travesuras. Kaxike miró a Konxita que volaba con sus mejores (p)artes. La muerte florecía y las coincidencias (köinsidensias como románticamente les gustaba pensar) fluían como callos rascados por el po´ëta. El po´ëta tambien era un vago-viejo muy viejo rekuerdo. Hasta los mundos habían cambiado. Tanto que se hacía dificil creer en las leyendas de los ginecólogos. Como si la vida se hubiera desmaterializado, pareciéndose más a los sueños que a la muerte. La ansiedad y el deseo animal habrían o hubieran debido mermar. Todo el mundo en bolas (y a los gritos). Sin educación. Sin tanta pantomima. Época de la Conspiración de los Ginecólogos. KXK estiró la mano y agarró una teta. Los calores subieron. Kon-X-ta entreabrió las piernas y se empezó a ir. Qué fácil, pensó: lo mejor de la vida es(tá en) Saber Morir. Metáforas eran las de antes. Así como decir como-quien-no-quiere-la-kosa que el sexo salvará a la especie.


Ministerio de la calentura. Koncha dijo y el cetro rompió. La última zanjita. El kaos se enlenteció. El hastío y la melancolía abarcaron casi todo. El trabajo como castigo se expandió y ocupó hasta los reductos más impensados. KXK xiöli fue el primero. Quiso ser patriarca, guerrillero, salvador, surrealista. Murió en el anonimato y la desolación. KXK xyke(pe) el segundo. Menos comprometido que comprometedor se abocó a los suyos tratando de evitarles lo inevitable. Criticoneando y sermonenado a full. Conoció a la (única) auténtica Xamana Xapucera andante y (calentón incurable) se enamoró de ella. Aterido de tanta iluminación sexótika murió dudando hasta de su capacidad curativa. KXK ky’á heredó el mando. No hizo gran cosa (fue lo mejor que hizo). Más conocido como KXK xiriki por su inveterada costumbre de darle duro y parejo al trago y a los trances. Hoy (el-K-suscribe) he heredado el sistema. Me llaman KXK ipahagüé, ambu’a, angaité. Alias Tembó.


Terapia intensiva. Despacio pues. Pijas de más, pijas de menos. Todos creparíamos. Algunos descreparían o discreparían. ¿Kartón, poesía, semen-terio? Pero como las almas están (a su pesar) interconectadas, las técnicas  de contaminación y contagio (por presencia, por mensajes, con paciencia) es-son lo poko que podría hacerse para encender siquiera un fósforo en el fragor de la tormenta. Quien me comprenda será un señor. Un tokólogo tolongo. Sida, gripe, jagua-ry’ai. Fumigación masiva. De X ahí. No se pretenda por las buenas armar fácilmente una epidemia. La dureza de estos tiempos ginecológicos será muy sólida. Por eso recomendable (de última) y no por nada: el sexo. Itoläi-la-tipo chera’a. A-la-mierda la gramátika.


Como salvar el mundo con 5000 polvos. Lema central de los ginecólogos: sexoterapia bien entendida. Apocalipsis definitivo de la pasión humana. Ciclos. Si hay mal tiempo: recontracogeremos. La narrativa chau. Cuentos igual que poesía empastelados con cemento y plástico. ¡Computadoras! Una hipocresía salvaje. La Santa Puta Muerte ipeorvé la kukogüi. La feminidad un lujo perdido. Hemos ultrapasado todos los desequilibrios y la homosexualidad (sin competencia) campea como capricho absoluto. Habrá que destruir el andamiaje y empezar de cero. Apenas emitir alguna señal de vez en cuando. Pero como no existe estación ni aparato receptor todo será en vano. Salvación y redención fueron mitos que duraron poco tiempo. El Ser. Que como tardó más de un millón de años para formarse, bien puede tardar otro tanto en desaparecer. De vuelta a la tribu. Era de las descomposiciones. Destrucción de verdades y valores (como libertad, amor, belleza) será el camino de los próximos profetas. Y tratar de reconectar lo poco que queda del espíritu a la materia con tecnologías definitivamente obsoletas. Frente a la robotización las expectativas son mínimas-nulas. La polución y corrupción letal (por siglos) de la conciencia crearon condiciones de magnetismo y mala onda que terminaron destrozando el mecanismo racional. Amóntema-xe-irü.


Derechos y deberes sexuales. Lleve 4 pague 2. Retorno a la intimidad. El furor del fuego se apagó y deberemos estar listos (preparadísimos) para las próximas kloakas. ¿Menos ruido? En las (h)ondas tinieblas de esa cañería infernal aprendí pokas kosas. Que el mundo pagano en que vivimos no es precisariamente malo en sí. Sino vidrioso-viscoso-vicioso, sucio. Es tan simple la cosa que no la vemos. Alucinación imperceptible. Evidencia más verdadera que pija arrugada michimi. Compre hoy y pague mañana. A crédito. X celular o con tarjeta. Tampoco es questión de apurarse. Al pedo. Menos compulsión idiota. En casita tanquilitos esperando (sin esperar): una Insurrección Delirante. De oficio. Pija sobre pija, y lo que sobra: adentro.


Jodido pero contento. En realidad KXT, el bicho coge mucho y (sobre todo) mal. La calentura de la conciencia y el dolor de su inutilidad multiplican al infinito su agudeza, su tesón.  Inútil. Convivir con la traición, la crueldad, la estupidez; parece increíble hasta qué límites el animal humano ha perdido sus sensibilidades. Las enormes aglomeraciones que llamamos ciudades vistas desde el plano génito-espiritual son un absurdo, un estorbo insufrible que ingenuos como Kafka sólo han podido esbozar. Es al revés: encimando tanta gente sobre gente lo único que hemos conseguido es más angustia, más locura y menos pan. Revolvéle si-que su karakú. Revoleále-bien-que. Total. Yo crepo. Tu crepas. Nosotros creparemos. Nosotros-vosotros creparíamos gustosos. Malgastamos estupidamente el tiempo. Liquidaremos el espacio. Contaminaciones (cada vez más puras) de la cosa-en-sí. ¿Gustaríamos (de) reconstruir una clarividencia menos espasmódica? No me digáis después que la cosmovisión de los guaraníes era más sana que la vuestra. Nada de condolencias afeminadas. Si a-vista son los humanos de sexo femenino los (las) que mejor sobrellevan el kilombo. Hora de la pijas fundamentales para reconvenir la sole(y)dad. ¿Qué historias de ángeles (caídos o no) y/o demonios más o menos trolos? La tecnología, la grandilocuencia, el cataclismo en cuentagotas. No queda adónde huir. Pura katástrofe de la vanidad. Opá la-pleito. Después del último infinito sólo cabrá esperar algún alivio.


¿Aipo’opio? Nunca solidéz más engañosa. Amanece una impertérrita erección que sobrevive al sueño. Y aunque los paisajes laberínticos de una cuasi pesadilla son  el decorado de la acción, un pistolón (karpaicha) despierta desconcertado. La pornografía nunca calentó. Con los años aprendimos que las líneas del deseo tanto dan. Como las huellas de dios. Pija, concha y calentura servirían para eso. Para-ser de cualquier manera. Así todo es más simple de entender. Caminos truchos (caminito al fin). Habría que redefinir la estética. Y el bien. Todo tan tergiversado. Contemplación del kaos. Iluminaciones parciales. Intuiciones vagas. ¿Posible coger más o menos bien con este panorama?


La caverna de platón y el mameluco chino. Más que esperma una grasa antigua nos unta. Gotea. Más que esperma (que de espeso no tiene casi nada, se licua en un ratito) esa crema gruesa (como grasa de ballena, como protector solar 45) brilla-overapáva en la penunbra del bulevar. Palpita respira. Salud. Después qué-te-kuento. Haremos delicia de la monotonía. El kulo se ablanda tambalea-tiembla y su ojete duro-único se contrae como termómetro de un calentamiento en el límite del decolage. Un pijón konchudo incursiona lentamente en la alcoba, su hogar, en medio de ese aceite de castor con aroma a tutifruti que es mucho más que una eyaculación a 4 manos. Cualquier indú moriría por un nirvana así. Palpito el boscaje interminable de su cuerpo transformado en kalentura milimétrica. Me estoy pasando. La tensión aumenta con apretones y fricciones de(l) todo contra (el) todo. Lo Klásiko: el misionero, de atrás, a-la-paraguaya. Por el kulo. Volamos re(in)ventados en alas de ballena, ritmo de  catarata-falls y fuselaje de langosta. Se goza una espermaticidad casi perfecta; hasta que algo apura, supura, reinfecta; se intuye el clima(x), la pija (emb)alada, la concha feliz; seres cada vez más tensos-tersos, casi imposibles de una entropía desbordante. Feróz. Kon-cencia se perdió hace rato. Rugidos-pataleos-espasmos despanzurrados (como tren lechero) apurando una coordinación exacta de secreciones, semen, llovizna, primavera. Pieles sobre pieles, uñas porque pinchan, suman o arruman, se amamantan felices. Me engaño pero no importa. El imparable éxtasis metafísico de los ginecólogos.


Confesiones de un sexópata tímido. Antes de empezar el ciclo básico Konxita y KXK-tembó decidieron tomar curso de verano de Consensos Combinados. La profesora era una bruja cuerona de altas caderas y culo de roca. Pero aún más que esa deslumbrante carrocería, impresionó a la parejita su amplio dominio sobre el tema. Pocos comensales. Consenso era un concepto moderno apto ndajé para abrir el nuevomundo-sexo-espiritual. Las coordenadas de la materia (burda) entorpecen los caminos del deambular erótico pues como todos sabemos la perfección está en las líneas curvas. Otra de interminables manoseos que por lo visto era el meollo de la questión. Seguido de canto coral colectivo-copulativo. Te cogeré por el ombligo. Por el oído. Haré croché con tus pezones, con tus groseros pichulones, con el klítoris (plural) de tus hermanas. Kogeré tan lenta o vertiginosamente que las tribus aulladoras heredarán vuestras conchas opulentas (siempre abiertas), nuestras pijas de metal y asfalto derretido. Cogeré la aurora a medianoche. Hasta el desafío-delicia-delirio final de los tocólogos: chupando cuello de útero. Si alcanzás enano. Derecho de piso.


Vuelta al klítoris en 80 mundos. ¿Porqué llegó el kulo a ser la perdición del ente humano? Las partes pudendas y posteriores alteraron los ritmos, las hormonas, el celo; hasta la postura (maldita de la bipedestación) que produjo el hacinamiento, la miseria y la depilación de este pobre planeta. ¿Por qué raro mecanismo pudo llegar una kosa así a enfermarnos tanto? ¿Ingeniería genética? ¿Abandono de dios? Usar sexo como método-escalera para trepamiento espiritual. Directo. Así al menos se pueden explicar algunas cosas. El falocentrismo. El matriarcado y la klitoridokracia contemporánea. Bicho humano hacer todo al revés. Pensar cuando dormir. Dormir mientras vivir. Hasta el placer es un fenómeno-fetiche marginal. Se gasta la atención, la inteligencia en ¡tantas! boludeces cotidianas. Cuando debe ser al revés. Sexo más conciencia debería llevarnos al menos a la plenitud de una cons-ciencia vaginal o a soberbio tembó tuichaporä laburador. Konchita Teodolina: quiero proponerte algo simple, útil, fácil de practicar. Y por si todo marketing fuera poko: gratis. Misterio del homo sapieens no sapiens.


El arte de morir. Adeus mandolinas del desierto. No más rinocerontes ni bisectrices en las cornisas (o colinas) de la nada. No más conchilamentos, cefaleas, pastillitas, porquerías. No a la pijicultura constructivista. El culto al vómito. O la imbecilidad latinoamericana. El  mundo es(tá) ahora más redondo que nunca y el humano será el solo y mismo insecto achicharrado (como cucaracha amarilla) contra su infinito. No habrá Job ni Mesías que altere la sinsal(i)vación de la raza. Serían pocos-muy-pocos (como siempre) los sincerotes, los solitarios, los castrados sin logias ni sectas, ni diezmos ni curas-cogedores, ni chamanes-temboreí. Y dios habló desde su altura: cogéos hijos e hijas (de la Gran Puta) mías/míos, cogéos bien cogidos y viviréis conmigo para siempre. El Katesismo de los Ginecólogos. ¿Por qué no? Así que me embarqué en la Ginecología Profunda. La ironía, la burla, el sarcasmo, la hipérbole salvaje y tantos rebusques apenas sirvieron para nada. Para descubrir al final que la poesía es un kuento chino. Artesanía barroca insoportable. Igual que la filosofía. El juego (el chiste) consiste en poner y/o sacar más pijas que palabras. En la Universidad del Bañado Sur nos dejamos caer juntos a las clases de Terapia Intensiva en Conchipichología comparada. Más toqueteos invasivos-avasalladores. Y después (incontinenti) meta pija y esperma sobre espuma; a la postre: toneladas de crema sobre la leche derramada. El tantra llegaría con el tiempo.


El último polvo. La clase práctica consistía en dekodificar el lenguaje utilizando técnicas eróticas. Mezcla de un poco de pornografía y nudismo en grupo, siguiendo la técnica de los falansterios rusos. Conchita había conocido a Tembolo por pura casualidad. Nada le llamó la atención en él a no ser su pija siempre en punta. Opivo, dormido o despierto parecía un mástil. Le entusiasmó el fenómeno y para investigarlo mejor había decidido entrar también a la Universidad para iniciarse en Pichología General. KXT ojea al poeta que escribe sus visiones del futuro. Protestó diciendo que era mucho. Que el sistema era sincrónicamente abusivo. La vida tosca, descreída y violenta. El lujo alevoso. Mediocridad y mentira por todas partes. Bla-bla, bla-bla y bla-bla. El lenguaje había estallado como el pororó. Nada consistente. Humanos vivían el ateísmo tecnológico y las religiones sectarizadas como ghettos. ¿Desarmar gua´u el laberinto? Opá. Se acabó la nada. Todo es cogi-miento.


Tatù pochý. Recontraconspiremos. A favor y más bien en contra de los ginecólogos. Amos absolutos de esta pobre ideo-globalización. Idiota. Nuestro ser podría estar tan cerca (o tan lejos) de dios como una planta o un perro. Pero resulta tan fácil joderlo que da lástima. El mal uso que se ha hecho de la materia gris lo (man)tienen estampillado contra el murallón. La eternidad (n)os pasará de largo. De tanto pasar y repasar los pliegues de la cueva, Konxita era conciente de una felicidad atípica. Tan golosa y liquida que la dejaban flotando a orillas del río de un más allá esponjoso, adorable, casi infantil. ¿Para qué los mitos, la mística? Reciclemos xe-mamá. El tembo-kañón no engaña. Tamaño. Contundencia. El mundo civilizado nunca-tuvo-luego sentido. Káskara y basura. Sólo sirve para emparchar-justificar la paranoia. Pensar que el hombre salvará a la especie. O que la poesía redimirá al planeta. ¿Cómo pude creer en semejantes bodrios? Las orgías impacientemente interminables son contraproducentes. Aún los métodos alternativos han fracasado. ¿Saturar la realidad? Más vale salir de la miseria por la puerta de atrás. Embalarse y friccionar milímetro a milímetro (horas) las zonas más erógenas del cuerpo del otro/a. La temperatura de Tembolicho era tan descomunal que casi se aplazan; y aunque la nota era baja KXT estaba contenta. Ya mejorarían. ¿Saber morir? Ma-mejor que nada sobre nada. Chau mi kachuchón prepotente. Ya ni quiero ser conciente (ikatú: in situ). Prefiero ser animal.


Kulito blanco-blando: te quiero más. La poesía nunca conectó con el mundo anímico-genital. Mundo aparte que no necesita de comentarios ni explicaciones. En el principio era el verbo ndajé. A no ser que traduzcamos verbo x pija: será un error. Bengalas para los auténticos iniciados. Kururú azulejo. Mera manera de pasar. Y como si todo fuera un sueño volverá Morpheo con su (s)onda tántrica-nasogátrica y sus pesadillas visionarias. Compartiremos un sueño justo: el sueño de los justos. El mundo no nos entenderá KX. Corre creyendo que escapa. Pero la boca del lobo está ahí, de la sartén al fuego: la esquizofrenia. Sinfonía kakofónika de gritos, antropofagia y espectros por todas partes. Un camello kogido por un elefante. Pijachos sin ningún temperamento. Concha seca, kaxuxa gris: ¿a eso le llaman amor? Dirían los po´ëtas que siempre mienten demasiado: que no es verdad. Que no puede ser. Que cada cuál con su locura y su chiquero a cuestas. Peor que peor. Apokalipsis: mezcla de poko, moco y slip en proporciones desiguales. Después del sexo nos quedará la gula.


Las pijas fundamentales. ¿Aburrido, vieja, ka’uchín desconsolado? Repetí pija hasta la eternidad que no te vas a equivocar. Al menos una pija verde. Emblemática. Grandota y cartilaginosa (chicleicha). Que embadurnada asoma al bode de una cordillera de cocodrilos inflamados. Ojos de Leconché giran como relámpagos y esa misma espuma inmortal se esparce sobre el horizonte. Torrentoso río Paraguay. Koncha hincada y kaliente de una calentura rabiosa, casi feminista. La larga hendidura no acaba de expandirse. Labios pequeños queman. Giganto-tetas parecen juguetes. Contracciones de su piel (¿cuál?) la sobreexitan. Dureza de la pija es casi tétrica. Besos espumantes, espumarajos lentos de una lujuria lunar; luz roja, incienso, música y licor. Es practicamente La Eternidad y aún la pene-tracción tan deseada resulta innecesaria. Dioses y Diosas pa(sa)jeros inician el baile-danza-sagrada-ritual con estribillo y todo: ¿Temboreí, Temboreí, por dónde andarás Temboreí?. Alguna palabra demás como te quiero o mi amor kogeme: lo que demuestra la impertinencia del lenguaje. Los orgasmos interminables no hacen al meollo de la questión. KXT y KXK se aman. Papá y mamá cogen como bestias. Kuentito dificil (pero indispensable) de trasmitir a la prole. A los amigos.


Koger x koger. Eskatología General Gratuita. Conchita se extasiaba con ese picho dulce como helado de chocolate que parecía obsesionado siguiéndola, viboreante como una estaca; pendorchito altivo; jugosita, comestible. Tembolicho pensó que ella no le estaba dando bola, cuando las suyas le dolían cargadas con toda la angustia del planeta. Puf. Sintió el espasmo en la base del kogote (por no poner en un libro serio la palabra kulo tantas veces). Profundo silencio como suspiro (o viceversa). Recordó que ella era siempre así: calentonita disimuleitor. Atracó primero por el costado: le comió el klítoris y masticó esos labiominor-cortinitas abultados/as como flor de coco. Ay conchi-conchita, Koncha de mi vida, repicó y repicó hasta el infinito. Serían como las 21:30 de un buen sábado-pyharé. Los niños dormidos. Hasta en los reservados los fantasmas bichean. Por eso la cultura siempre fue una carrera de obstáculos. No llega el que corre más sino el más fuerte, la más prudente. La eternidad no es apta para pijicortos traumados y chupapijas desprolijas/os. El que pueda y sepa coger como-dios-manda que coja. Al más puro estilo del ‘si no pienso (al menos) kojo, luego X lo tanto soy o existo’. Gineceos, ginecologismos, ginecoplastia. El colmo de los colmos. Al final: tanteo libre. Desde la platea se veía claramente a Temboreí acoplado como ventosa a la Venus del Porvenir. El Popu pedía viro. Rekutú.



LIBRO 2:

EL CHAMÁN CHAPUCERO


El error garrafal de todos los demo­nios es creer que Dios necesita pú­blico.



Reencarnación del Quixote de la Mancha. Debo ser breve. No es cues­tión de ir a la guerra sin bastimentos y sin armas. Suficiente con que uno haga el papel del boludo al que na­die entiende. La santidad y el hero­ísmo son histerismos suicidas. 1er. Manda­miento: No hagas ni desees el mal a nadie. 2º Manda­miento: no hagas ni desees el bien a nadie. Colocarse exactamente a 30 grados con res­pecto a la persona o ser a ser influen­ciado. Las exa­geraciones no producen efecto. Abste­nerse de criar discipuli­tos-yryvú que nos lim­pien el culo o nos laven los piés. Naupepe hina la karakú, la tevi­kuá-asunto jasolu­cionatava. Las al­mas son chupadas o perdi­das por imperfecciones del sis­tema. Tembiguai po­koví pokarë ha po-pindápartida. Los zombies son algo digno de ver. Los tavyrón-ko­líes y kulíes también. Igual que una troupe de petisas culonas en un barco sin rumbo. ¿Repareitor? Produ­cido el fenómeno es imposible volver atrás. Lamentarse sólo aumenta el divertimento de los vo­yeures que en el mundo espiritual son legión. Las energías positivas son fáciles de utilizar, pero agra­dables y alegres como son, son difíciles de distribuir. Problemas se presentan con las negativas, que son las más fuertes. Retener este tipo de ondas no es recomendable pero resultan un desper­dicio descargadas a tierra. Ñembokapú arrugueitor. Hay que reescribir casi toda la magia. Las cucarachas amarillas. Los enanos rabiosos. Añambaraká. Las furias. El infinito. Y la auténtica nada: nandí verá. Hidalgo ca­ballero de habla hispana busca ur­gente lugar kármico para una reencarnación apresurada. De verdad me siento extraño y hasta extranjero cumpliendo con semejante papel. Amó ky­sépe. El chamán chapucero soy yo. Vaya joda.


Sangre argel. Primero aprendí a chupar. Bastante más tarde aprendí a ser y a mentir. Tembo­leitor tatuheitor. Funcionarios del mal hay cantidad. La civiliza­ción no es más que un mal sistema represivo que administra el lu­cro, las deyecciones y la impresión de los pe­rió­dicos. Demonios de cuartísima categoría dominan el planeta. Administran la polí­tica. Manejan la mafia. Ñemb­yahÿilos ham­breados. No todo es calentura. Al pedo nomás no vale la pena adentrarse en estas dimensiones. Re-ku-tú. Te-vi-né. Oi-pe-yú.Con el tiempo me fui cre­yendo médium, sacerdote, espíritu propiciatorio. Ahora puedo ser un cha­mán chapucero más o menos ac­tualizado e irres­ponsable. Kolchoneta ari. Raro negocio. Hoy en día los magos auténti­cos no abundan. Y la felicidad (que como todo fenómeno estrictamente espiri­tual  es co­lectivo) tampoco. Takumbú tinfunké topepirurú. Mortero de palo santo. Jugo de naranjas agrias. Si no: cambiando naranjas por melones o vidrio-kuí por ansiedad es­piritual. Que la mayoría prefiera el oscuran­tismo no quita que la luz pueda estar a la vuelta de la esquina. Pireka ha kysé-yvyrá. Rigidez de nuca ndajé. Basura cósmica. Que se vean los que piensan que la escritura salvará a la especie. O que en el principio era el verbo. ¿Na-chéi? Mo´o jaikuaapata heí pombero tujá opivo ojupiva Torre Eiffel-pe. Para observar el reviente de los demonios no hace falta tanto esfuerzo. Que para jefes de logia este mundo de mierda es un semmillero interminable.Me pongo la boina y acciono el con­muta­dor. Abro mi nuevo dis­pensa­rio pyahueté para fieras ceba­das de la mejor cepa; a ver si pican. Sancta santorum y delirium tremens. Un mundo de tareas domésticas inconclusas. Chupá latín.


Función autolimitada del mal. Los chamanes antiguos eran impecables. La estilística cambia. Somos funcionarios públicos del infinito. El resto es vulevú, anécdota. El éxta­sis es realmente tentador. La Paz es la capital de Bolivia. Y al que pide por­querías: hay que dárselas. Chuí chaï churí. Qué harían los pobres de espíritu si no temieran a Lucifer, Satanás y su patota. Mundillo paranoide que Dios creó exclusivamente para que no rompan las bolas. Zanja hü. Krital o sea virdio. El mal en es­tado puro es una de las mejores energías, siempre y cuando se dis­ponga de los secretos adecuados para el re­ciclaje. Cambiarles el viento. Sacudirlos un poco. ¿Jubileo a contrapierna? Kelembú. A los genie­cillos del mal se los reco­noce a la legua. Petulan­tes pretencio­sos. So­bradores. Incul­tos. Orgullosos a decir basta. Al final terminan patinando solos. Pisando la propia kaka-cascarita de ba­nana que esparcieron para joder a otros. Uno se empeña en tratar de exor­ci­zarlos. Es al pedo. Salen unos vie­nen otros. So­portar y ma­nejar el dolor sin asustarse ni conmoverse es uno de los mejo­res recursos para seguir en la lucha. Usando esa enorme carga de energías ne­gativas para el factor sor­presa. Ñemopichy ha kirirï. Algo se intuye. Se acerca. Los pelos se erizan. El aura vibra. Añaraity pijeitor temboreí kamanduleitor. Se abre el telón. El paisaje interior se ensancha. El enemigo debe estar desprevenido (y desprovisto de bas­timentos básicos). Oikota la je­kutú, la jepokó. ¿Remedio yuyo? Nada peor que pendorcho frío.

Nudismo casero. Opivo katú: la tecla.


Los  famosos cuatro escollos.Miedo error imperti­nencia muerte. Tekoreí tereré ty-asy tyerasy tyroysä tembiguai tova-atä tavy tarová tatú. Debo ser fuerte, fiel. Valientes sobran muy pocos. Vencido el miedo creemos haber lle­gado al final. El error de la clarivi­dencia es la se­gunda ba­rrera; la que retiene más demonios. Todo genio más o menos clari­vidente se cree lo máximo. Superada la soberbia de la claridad mental se choca con el fenómeno de la compasión. En esta tela de araña quedan casi todos. Trasponer la compasión se consi­gue so­lamente con crueldad. Con sangre. De aquí ya no pasa nadie. Si quedara algún osado/a tendría aún un obstáculo más para al­canzar el mundo espiritual de los valientes, lúci­dos y des­creídos no coimeables: terreno vidrioso de la inmortalidad. Puro pakové piré. Ikuelelepáva. Los 7 polvos. Los 9 infiernos. 4 x 7 = 28; 4 x 8 = 32. Calibre 9, 12, 38 y 45. Pro­pósito de enmienda, per­dón de los pecados, resurrec­ción de la carne y vida perdurable. Puros cachivaches. El tema no es Dios sino la plaga in­mensa-enorme de la estupidez humana. La con­ciencia es una cloaca mental que goza con los exterminios, la tortura y la maldad gratuita. Tentación mayor que el espíritu puro dio a su cria­tura. Para que abuse. Jajokó. Japytá. Jatapý. Japiró. Kaliú. Después de todos los diluvios. Para­noia asumida y correctamente simulada. Todo demonio es un ser bastante lerdo. Su peor defecto es la falta irremedia­ble de sensibilidad. Unicanales como son. Unicornios mochos. Lapimbyký lechugueitor. Un basural de estas característi­cas podrá servir de abono para varios univer­sos. Yepiqueitor. Yapireitor. Ye´useitor poro´useitor. Y al que le duela: que se bo­rre. Cirugía mayor. Eutanasia. Ni sus grititos histéricos ni sus suicidios en masa nos harán moquear. ¿Sudando lacre? Un tendal de olores fuertes es lo que se siente después de la muerte. Amóntema Damócles.


Cuerpo extraño. Declineitor cliniqueitor.La ter­nura de las cosquillas.Tentación de la burla a flor de piel (como el ero­tismo). Siete cuerpos elementa­les que en realidad son seis. Pri­mero el vicio de los sentidos. Se­gundo el pegoteo y la iner­cia del amor odio tristeza celos envidia. Tercero el mundo de las ideas. Hasta aquí llegó Platón. O sea hasta el cuarto: que es el mundo psíquico o mental, que viene a ser una es­pecie de globali­zación de los tres ante­riores. Lugar de la clarividencia, la in­tuición y las coincidencias. El inconsciente de Freud anda más o menos por aquí. Pasar del cuarto al quinto es lo que se podría llamar: entrar al cielo. Plano de la verdad, la ilumi­na­ción y las primeras liber­tades.¿Liviandades? El sujeto se oxi­gena. Respira. Dejaron de existir las categorías del bien y del mal. Traspasar el quinto plano es im­posible. Si caemos (por indicar la intransitivi­dad de la ac­ción) lle­garíamos al sexto cuerpo o se­gundo paraíso celestial. Reino de lo cósmico. Au­téntico jardín de las delicias. Territorio donde la bebida es el (h)eireté, la quintaesencia. Pa­sar al último y séptimo plano (que en realidad no existe) es un mero producto del azar. Las sensaciones dejan de existir y pasamos a formar parte de la anti-nada básica que constituye el sus­trato de todo. Alternativa 1: correr hacia delante; pistoletazo en el pe­cho. Título: boludo ilustre. Alter­nativa 2: correr hacia atrás; apuñalado por la espalda. Traidor asqueroso. Al­ternativa 3: Mo­rir clavado paralizado quieto; boludo sublime. Los acondicionadores de aire sirven para despistar a los curio­sos. Como los unicornios de la pradera o los pingüinos del Ár­tico. ¿Chupando cuello de útero? ¿Chupando clavo? Eliminación del lenguaje. Eliminación de la educación obligatoria.

Elimi­nación del sistema métrico-decimal. Eliminación de la carta universal de los derechos humanos. Eliminación de los 10 mandamientos de todas las religiones. Elegí la impertinencia pura por su eficacia, por su brevedad. Simplificaciones del laberinto ndajé. Al que le quepa el sayo que se lo moje. Que se la monte.


Tocando tambo.Tapujo. Derecho a invadir. Derecho a abusar. Derecho a odiar. Derecho a romper las bolas. Derecho a joderle la vida al prójimo. ¿Ha sido Dios injusto al dispensar es­tos generosos libertinajes a esa pléyade de basuras cósmicas y pequeños demonios? Trampero hijo de cua­trero. Tembolicho hijo de caficho. María hija de su tía. Chuta hija de puta. Los malditos tienen que ir pensando en su pase a retiro. Su función ha dejado de tener sentido. Ahora el mundo entero es y además parece malo. Usá tu pija como martillo. Hacer trampas de verdad no es fácil. Territo­rio de (al menos) la cuarta di­mensión y del sexto sentido. Faltará solmente estirar la ca­dena y entrar en el fragor de la cañe­ría principal. Jaryi o la satanización del método. ¿Tortureitor? Pretender des-satanizar o el no querer sata­nizar algo resulta una in­convención social. Hacerse del ñembota y soportar el tufo un tanto fuerte del azufre que tanto les gusta. ¿Secreto de las zonas frías? El tema es la percepción. Y no siem­pre es el mismo pe­destal al que cada uno se sube para hacer sus ne­cesidades.

Un insipiente aspirante a chapu­cero de primer tipo debe estar en condicio­nes de superar el escollo de la persona indicada y el momento justo. Tener punte­ría. Saber distinguir entre la simple repetición y las auténticas coin­cidencias. Otyryrý. Electroshock. Descuereando enanos tampoco se consigue nada. Ahora recién me explico muchas cosas: eso es clarividencia. Y caigo en la cuenta de que: eso es iluminación. Fe­nómeno que suele acaecer a los poetas, que de estos destellos del más allá hacen sus buenos negocios. Abusando de la paciencia divina. ¿Frontera gruesa? Un buen chamán no debería que­jarse.


Veneno para enanos. Hakú la yvý. El que no juntó miguitas en verano, que se vea con su guitarra y sus ruidos intestinales en in­vierno. Imperio por imperio me quedaré siempre con los romanos. Con abuso, con exceso de mando. Prefiero enemigos de frente. Des­pués del quinto nivel el caos y la arbi­trariedad van cobrando cada vez más forma. O menos. Ipahaitérupi: la ver­dad intoxica a los más pintados. Explotó el indio. Le faltó poco pero no llegó al cielo. No esta­mos criticando. Civilizarse ya era de por sí árduo. Descivilizarse costará mucho más. La inteligencia humana es un jueguito sonso en el que el 99% más el 99% del restante 1% no sabrían qué hacer sin él. Que es bien conocida la pereza cró­nica de los intelectuales. Karú vaí. Tujú-memeté. Dentro del último 1% restante (o sea más o menos el 0,000001 % del total de la muestra) re­cién tendremos la improbable posibilidad de en­contrar algún que otro perdido candidato. ¿Cuántos de estos pueden llegar a considerarse auténticos? La velocidad de la corrupción es inversa­mente proporcional a la distancia. Cedrón kapií, ñangapiry, kokü. Final de las maldiciones. Olvidarse del Apocalip­sis. La atávica estupidez conducirá a la raza a cometer todas las equivocaciones para su desapari­ción lenta como supuestos elegidos de Dios. La cultura del tercer milenio será una glaciación de las peores. Verba volant o el elixir de las letanías. Ka´ukuévo o video-clip. 7 doblado y el último sin sacar. No confundir el mundo de las plantas con la ciencia de la jardinería como tera­pia espiritual. El humor como recurso más eficaz y barato que existe. Si los practicantes de la chapu­cería supieran hacer uso de este medio sobrarían los demás. Poder oculto de las asimetrías. Alineamientos aleatorios de las energías cósmicas. El que no tenga manada que se joda. Kairö chugüi. Eju­pina cerro-ari ha upéi epotí.


Ajuste de cuentas y misión cumplida. ¿Tentar a las fieras? Vyra´ü. Karäu. Ña­kürütü. Una fiera que se precie no se espanta. Aguantarse las espinas, el aullido. Nave­gueitor. Las guerras hay que ganarlas. Prefiero el asedio. Que es la base de cualquier ciencia espiritual por más mínima que se pretenda. Galopando la furia.Dios sa­luda con su mediasonrisa tie´ÿ y San Pedro y su pelada parecen una postal turística. Nos envidian los karanchos. Nos odian los mo­nos sabios de Calcuta. Las Diosas del Olimpo chillan. La sorpresa: un que­rubín calentón. Adiós cafichos del desierto. Hasyramoitente hina. Que se vean los tímidos. ¿Qué cómo atropellar la nada con-cierto éxito? Después del humor están la desespera­ción y el absurdo, últimas barreras-fron­teras entre lo desconocido y lo incognoscible. Kurupika´y curcubitancia. Pico de ganso. Y patas de perro. Me hice león y jabalí para incorporar la selva a mi destino. Soporté estoico el rigor de los camellos-bebés gigantes que como todos los cuadrúpedos y los cuadripléjicos tiemblan al intentar pararse. Me hice reciclador de tantas entelequias que se me gastó la memoria; y hasta la inteligencia oxidé en medio de tanta porquería. Desearía jubilarme como chapucero-en-jefe de primera generación, con el viático que sanamente corresponda. Pero lastimosamente somos pocos. Por eso estimo que el exceso de trabajo empedrará una vejez inquieta. ¿Cuarteles de invierno? Debo ser justo. El próximo universo será diferente. Barriga fría: ejú-lune. Lorito. Segurola. Te queda: la li­bertad.



LIBRO 3:

LOS HALCONES ROSADOS


HOMO-SAPIENS


Al que le guste la nata, que se la frote. La farra es una entelequia contemporánea banal. Ñembo-dionisíaca. Circo moderno sin incienso, sin trapecistas ni payasos. El concepto actual de farra usa y abusa de una tipología burda calcada de las telenovelas. Curiosamente no ha ido perdiendo público, aún considerando que a finales del siglo XX, el bicho humano sin valores que defender, ha perdido definitivamente el interés y las fronteras de todo. Faltan referentes. La lógica muere y el sentido de la ¿sana? diversión se pierde. Hoy por hoy reina endiosado aún más que el dinero, un tova-atä a prueba de misiles y un karú-vaí de la san puta.


Aclaración preliminar. Somos los ñembo-descastados, los rarófilos. Pertenecemos a la secta de los vampiros espirituales insaciables. Nos alimentamos de la carne y sangre de los ansiosos espiritualitos y espiritualitas decadentes y terminales que andan circulando todo debalde por ahí. Romantiquitos perdidos, enloquecidas angustiadas y ñembo-doloridos espirituales. Practicamos religiosamente el mbaipy sinérgico-espiritual por deporte, una mezcla de canibalismo ritual y antropofagia mágico-espiritualoide. Rara avis. Somos los auténticos Halcones Rosados. Como los templarios. Nuestra técnica en realidad es más simple de lo que parece. Consiste en hacer retornar al osado incauto por el caminito oscuro que vuelve desde siempre. Un resbalón. Un pequeño empujoncito. Hasta que la víctima muerde el anzuelo. Y ya está.


Mi amigo el gordo. ¡Abran carajo! bramó el Gordo. ¡Abran carajo, qué se creen! De un imponente patadón destartaló el antiguo portón de dos vientos. Ni los perros osaron acercarse. ¡Quiero chupar carajo! ¿Dónde mierda se metieron estas hijas de una Gran Puta? ¿Viste lo que te dije, estas boludas de mierda ya ni cogen carajo? En el fondo del zaguán se encendieron pálidas luces verdes y rojas mientras una mujer semi-en-bolas se acercaba alumbrada por la oscilante y fantasmal luz de una linterna. La patota acompañó sigilosa los pasos firmes del Gordo atravesando a grandes zancadas el patiecito delantero del quilombo. ¡Lucy! ¿Qué carajo están haciendo? Quiero chupar. Que despierten a todas las pendejas. Me tienen podrido. Histéricas de mierda.


Lucifer riré Lucifer jevy. El gran culo de la madama. Por supuesto. Pero la verdadera historia de Lucifer no pasa por ahí. Se trata en el fondo de hacer patria. Lucy, oriundo de Caraguatay, fue alguna vez Lucindo, pionero en el trasvestismo nativo; aviesamente criado y malcriado en Asunción por aquellos rotundos maricas paraquarios de los buenos tiempos. Otros sostienen que Lucindo/a vio la luz por primera vez en realidad, en la atávica sala de partos del viejo Hospital de Clínicas. Sus anonadados padres y la partera actuante, según afirma un antiguo decano de esa casa de estudios, quedaron estupefactos ante el fenómeno. Primer caso confirmado de hermafroditismo completo en el país.

        

Holgorio para médicos. Como se sabe, el hermafroditismo real y completo en la especie humana, si bien se da como en todo el reino animal, es extremadamente raro. Contados casos de libro. Pero algo había que hacer. Así que rápida y provisionalmente lo rotularon como niña. La madre insistió en que se llamara Lucinda como su partera. Sólo así se entiende que el enorme falo que se insinuaba ya desde su alumbramiento, fuera catalogado casi eufemísticamente (muy a la paraguaya) como un clítoris gigante. Cosas de este país. La consiguiente corroboración de la completud dual de toda la cadena de genitales tanto externos como internos, de ambos sexos en el mismo individuo, hizo furor en el pobre mundillo de la ciencia médica paraguaya de aquél entonces. Este país pertenece a la categoría que los romanos denominaban, de pueblos y/o culturas bárbaros. Hasta decir basta. Plagado de bravucones prepotentes y pretenciosos. Provocadores ostentosos. Petulantes superficiales e impenitentes oportunistas. Matriarcas y maricones enbravecidos. Ladrones, piratas y traficantes de todos los colores y pelajes.


Bueno-bueno-¿qué? Tantos milenios de civilización desperdiciados al-santo-pedo y nadie pudo resolver aún el enigma de la maldad. ¿Bueno-Malo-Bueno o Malo-Bueno-qué? Las noches asuncenas son tibias en pleno junio. Cualquiercosa hace subir la adrenalina. ¡Cancha, quiero cancha! ¿Concha-pió querés jefe? Ji-ji-ji. Un sonoro saplé restalló en la nuca del Rubio, caficho eterno del lugar. Yolanda calladita prendió las luces. La pinta del tugurio era fatal como el luneró. Y sí, un lunes quién se gasta en pistoleadas de arrabal. ¡Hay que ser coherentes carajo!, aulló el Gordo apoltronándose en el primer sillón destartalado que encontró. Jajapona peteí kilombo katé. Y a plantar bola. ¿Mbaetekópa? La idea parecía tentadora. Y novedosa. Negocio para turistas despistados. A las cuatro de la mañana, el pequeño quilombo de Lucifer era realmente un verdadero quilombo. ¡Qué mugre carajo! ¡Qué puercas de mierda se volvieron!. El Gordo abrió ceremonialmente su botella de whisky. ¡Vasos carajo! Y mucho hielo ¡muévanse putitas de mierda! Hizo su entrada Clorinda, la nueva y el Gordo pareció tranquilizarse. ¡La Puta: qué tetas! Daban como para alimentar un batallón. Tranquilopá. Si total ipahape eran recién las cuatro.


Tatu-vaí o el origen de la guerra de los sexos. Es cierto, la historia de Lucy es oscura, como son siempre las historias de este tipo. El tabú lo deforma todo. Como el pus. Viejos quilomberos cuentan que la que años después llegaría a ser las más experta culeadora del aún incipiente cine pornográfico norteamericano, precozmente, ya se encontraba ejerciendo en Nueva York a mediados del caluroso mes de mayo del 71. De caficho. Podrida angá-la-pobre con el tema del clítoris gigante, pensó razonablemente en darle un mejor uso a la cosa. Abandonó la casa. Tiró las polleras. Y embarcado (ahora Lucio) abordó de polizón, un carguero porteño con destino a la gran ubre norteña.¿Como el Tira se enteró de su existencia? Es un misterio más de su larga trayectoria. Lo que sí es perfectamente comprobable, es que se la vio instalado/a no muchos años después de sus éxitos en la pornografía yanki, entre los allegados del noble Jefe, como pre-seleccionador/a ijykepe de los manjares cuerperiles que el viejo degenerado degustaba en una oscura vivienda del barrio Takumbú. En ella todo siempre fue dual. Dicen también que era la que mejor se los cogía a todos los maricas que abundaban dentro del entorno del Tira. Ya que con ella era fácil. Fungiendo de fémina cualquiera pasaba por un machote. Y adentro en la intimidad, meta bola. Los emputecidos exquisitos la describen como una culeadora insaciable.


Variaciones sobre la historia del cuento chino. Dos agujeros, un pene y dos bolas, hacen las delicias aún de los más tímidos. Y en su faceta femenina, parece que tampoco se quedaba atrás. Pero la funcionalidad de la belleza femenina es lastimosamente efímera, sobre todo cuando se ejercen los menesteres de la prostitución. El rollo parece idiota, pero exige impecabilidad. Y alta rotatividad. Así que Lucy después de unos pocos años de gloria tuvo que dar el ingueroviable paso al costado. Así son los vicios en esta vida. Bastante caros y poco rentables. Además, en este paisito de mierda nos conocemos todos. Así que, con Lucy como asesora y madama pensamos que lo único que nos quedaba por hacer después de tanto probar y probar, a fin de solucionar los problemas del país y del universo, era el terrorismo verbal. Táctica gastada pero segura. Al menos, eso era sinceramente lo que creímos que haríamos al instalar la logia. Y el quilombito pyharé.


SEUPEQUI, Hogar de la Poesía. Y aunque la prostitución da para vivir, a Lucy siempre le motivó su entrañable sentido artístico. Cuando reapareció providencialmente el Gordo, primero solo, y después con su patota de desubicados, a Lucy se le abrió el cielo. Calzaban justito, como en la erótica mística. Desplazada, pero aún en la periferia de las mieles del poder, después del golpe nuestra heroína no tuvo más remedio que pasar al terreno de los negocios privados. Y tanto por razones vanamente pecuniarias como por ese infaltable rapto místico que acomete sobre todo a las mujeres después de los 40, Lucy pasó a enrolarse y militar activamente en el Rito Esotérico Clásico de la Secta Universal de los Pequeños Quilombos (SEUPEQUI); de la que llegaría a ser (mucho sudor de concha mediante) Gran Sacerdotisa local. Y el Gordo, que la acompañó siempre en sus locuras: Presidente de la Regional Latinoamericana. Espíritu quilombero de catacumbas, rumbo-camino hacia una nueva religión sincrética universal. Al menos eso decía el folleto. Y/o tapadera de pequeños y grandes negociados, tragadas, narco-no-sé-qué y lavado de no-sé-cuánto, el SEUPEQUI crecía, se multiplicaba y se extendía como-la-gran-puta. Así surgió el quilombo de Lucy y el Gordo como primera sucursal asuncena afiliada. Discreto. Iniciático y clandé como era la regla.


Añaraity. Vosotros (peë): vampiros sanguinarios y angurrientos, demonios andrajosos, energúmenos acomplejados, enanos de pijas cortas y vaginas secas; a vosotros increpo. ¡Un trago, necesito un trago! Os contemplo. Gusanos. Criaturas sin destino. Sin espíritu y sin paz. Tomo distancia. El planeta se pudre, se hunde y no se ve ni por asomo a ningún mísero humano (espécimen dudoso) que diga algo, que reaccione. ¿Dónde escondisteis el grito eterno, dónde empeñasteis el santo misterio del aullido? ¿Quién tocó y robó inmisericorde el fuego de los dioses, quién osó alterar los ritmos, quién (malditos) poluyó los mares, quién fue el asqueroso que orinó y se cagó en el misterio de la creación del universo sin empacho y sin permiso? El Gordo seguía puteando a sus anchas en el living del quilombo. Yolanda y Clorinda dormitaban a sus anchas. A vosotros miserables de toda laya y toda época: os convoco, os invito a mirarnos todos juntos en el espejo de la muerte, desnudos como al principio, sin máscaras y sin los miramientos cobardes que esta sofisticada civilización (pagana) pregona. ¡Agua! Qué habéis hecho de los lustrales arroyitos campesinos. Del rocío. Hoy en día llueve mierda y mañana serán cangrejos o hasta elefantes. Atajáos infelices caminantes de dos patas.


¿Cómo domar a una histérica?El Gordo cual mesías redivivo dicta cátedra sobre filosofía trascendental en el living del quilombo. Hoy tocaba el tema de la figura femenina (arque)típica. O sea: requisitos elementales para ser una buena puta. La ideal. O algo así. El temario básico contemplaba los siguientes ítems: 1. La histérica: una especie en vías de extinción, 2. La rubia puta katueteí ojeúta tapére y 3. Amansar a las fieras (o la técnica palúdica). Insistía como siempre sobre el final. El final era clave. La Técnica Palúdica era el plato fuerte de la clase. Mecanismo iniciático a través del cual toda puta de cuarta es capaz de emprender el vuelo, abrirse al gran camino culeador, que es un camino como cualquier otro. Y cuánto más palúdica fuera la serie de culeadas apabullantes planteadas como método, mejores eran las posibilidades de levitación espiritual para la sujeta eventual de la experiencia. ¿Martes? En realidad ya era martes. Una catarata de imágenes fugaces atropellaban mi cerebro, mientras escuchaba las boludeces que arengaba el Gordo. Estábamos inspirados. La farreada estaba comenzando bien.


Alucinaciones en la aguada. Lucy partió llanamente de la base, que el secreto de todo buen quilombo consiste en poseer  siquiera un mínimo toque de poesía. Aún el menos pretencioso de ellos padece de un discreto misticismo que encandila a los machos de la especie. Parece un negocio chico, pero como pieza clave del submundo es capaz de mover montañas. ¡Shit! Chitón carajo. Alguien cuchicheaba irreverente en el fondo. Intervine discretamente tratando de mantener la escena, para que al Gordo no se le cortara la leche. Cosa que no soporta. A duras penas conseguí mi propósito. ¿Acunásteis la imbecilidad de los monjes? Adiós piratas-pirañas del destierro. Del desierto. Yo con mi dolor en bandolera, y el resto que se muera. Que se joda. ¿Aguadas? Alucinaciones eran las de antes. Ahora todo es (o parece) realidad. Castigo.


Ndera-kore. Siento. Avanzo. Presiono. Empujo. Deselastizo el borde. Si bien la erótica tampoco salvará al planeta... Santa Koncha, a tu sacrosanto y aconchonado altar acudimos los destetados-desterrados hijos de puta. A consumar (consumir) la ofrenda del sagrado sacrificio. O sea: jaguá-salida. Y el jueguito de la pija grande. Sin ojos. Y sin vaselina. El infinito dilata sus fronteras. El cosmos respira a mis empujes. Empujones. Rojo-violados. Violáceos. Sin oídos, la música del silencio atonta. El sexo es ancho y ajeno. Algo más fuerte que mi ser empuja desde atrás. Vellos. Grasita del borde. Mojadura empapada de... ¿tibiezas? Entrepiernas. Pequeñas salpicaciones. Modelo de universo. El microscopio diseca una cúbica ventana.


Cementerio Azul. A esa hora ¿crepuscular? todas cogían sin ganas. Falta de espíritu de cuerpo. ¡Plagas!, rechinó el Jefe. Ni cuando se trata de culear, responden... Sobrador. Me hundo. Avanzo. Ah Jonás-Jonás: que vivan los vientres de ballena. Esto es vida carajo. Lucy, ay Lucy mi reina, mi diosa. Intento: voy intentando todo lo mejor que puedo. Lo que me alcanzan las entendederas... y las pelotas. Presiento la tormenta. Son jugos, juegos siempre peligrosos. Me voy. Un fuerte olor-aroma a concha lo domina casi todo. ¡Joder! qué lejos de la malaria y el tedio. Crezco y trepo-trepano el tímpano y la sed. Pero hay más. Algo-siempre que cede y aprieta. Es músculo sin duda. A mayor resistencia mejor intensidad. En algún momento mágico la comunicación se inicia. Como una pura negación. O una purgación compacta. Hora de la pornografía metafísica perfecta. ¿Carcomer será el verbo correcto?


MUTATIS-MUTANDIS


Curación de los males del alma. El Gordo y Lucy habían discutido detalladamente sobre todo el marketing. No eran tiempos para correr riesgos. Ambos querían lo mismo. Negocio seguro con el sempiterno lema: plata en mano culo en tierra. El quilombo de Lucifer reuniría las siguientes características o atractivos básicos: a) Cursi ymá como la mierda, como le gusta al paraguayo en particular y al pópulis en general, b) Buen toque matriarcal, cosa que enloquece a los tímidos que son la clientela quilombera mayoritaria y c) Espíritu docente, que engloba la creencia empírica de que a coger sólo se aprende en el quilombo.


Kurtiendo moko. ¿Muerto el perro se acabó la rabia?: ¡atajáos! Muerdo la matriz de la electrónica moderna, sacudo el caracú de la ecología (oh venerable diosa decadente), observo el estertor de los pichones, los maleficios de la ingeniería genética y el furor de las telecomunicaciones. Un pequeño suspiro del disertante sirvió para amortiguar la electricidad que se iba acumulando en la atmósfera. ¡Oh! vosotros, gérmenes alados de la realidad virtual, de las pajas ciclotrónicas y el horror maléfico de los domingos a la tarde. Adiós a la miseria de las palomas. Al verdor del pasto. Al suave temblor de todo nacimiento. Nadie desea saber nada de nada. Y tienen razón. Todo es mierda. Cataratas de mierda acumulada por milenios. Que os coja el pombero. Y veréis lo que es bueno. Agotado de tanta farra acumulada, me estiré en el piso. Llevábamos más de tres días casi sin dormir. Enchúfenle un lexotanil con whisky a este borracho, o chúpenle la pija a ver si se le pasa. No sabe farrear. Flojo. ¿Qué dirían los cruzados? Lucy, contame otra... del infierno. Las historias de Lucy eran fantásticas. Muy parecidas a las del Dante. Pero al Gordo le encantaban y había que aguantar.


Maldición rosada, una maldición cruzada. Lucy (matriarca al fin después de tanto mariconismo acumulado) era incapaz de eludir el compromiso. Y desde luego, su tema predilecto era siempre y monotemáticamente el mismo: la leyenda del Clítoris Gigante. En el principio los hominis quadrúpicos (aún más descendientes de los árboles que de los monos), habían pasado por un curioso período que la paleontología oficial no registra (por razones obvias); un fecundo período de hermafroditismo racial absoluto, o sea la presencia de los dos sexos completos en cada individuo; lo que explica (entre tantas otras cosas) todas las tilinguerías históricas de la civilización y el desamparo caótico-culturo-pornográfico que padecemos ahora. Y sus consecuencias. Las sectas. Los disipados heterólogos. El trencito. Y el candado o la penetración autóloga constante como técnica meditativa. Paludismo traumático para monos indefensos.


¿Las palabras mágicas?In-extremis, lo que distinguiría al quilombo de Lucy, sería el toque poético. Kiririhape. Sin que se note es siempre mejor. Que fuera callado era esencial. Nadie debería enterarse del training oculto que se le haría hacer a las pupilas, se cuidaría incluso que las mismas no se dieran real cuenta del profundo sentido artístico del asunto. Cosa de que no corriera, no se difundiera el secreto del método. Así fue, que en solemne pacto firmado con sangre el Gordo comprometió su humanidad y por extensión la de su patota, para adoctrinar a las pupilas. Lucy ganaba el aprendizaje gratis y se comprometía a su vez a ofrecer servicios carnales sin costo monetario a la patota. Negocio redondo. Quedaba por concretar y consensuar el reparto equitativo de los beneficios en el caso de los rituales esotéricos. Lo de menos.


Canis fagocitosis bolam tuam. ¡Ah malditos, malignos de alma y de corazón, a vosotros y a Dios impreco en este lance! Y no daré treguas ni pararé en mientes antes de desentrañar-destrancar este meollo, este caos putrefacto, esta asquerosa incertidumbre: ¡carajo!, quiero saber, necesito saber por qué mierda estoy metido en este baile, quién soy, qué miserable pito toco en esta sinfonía universal estridente y destartalada. ¿O me equivoco? Las cinco y media. El Gordo era el único de la patota que se tenía en pié (es un decir) en medio de la somnolencia generalizada... a mitad de la epopeya. Omanó Mariscal López.El Gordo se interrumpió. Había que delinear también la metafísica prospectiva de los burdeles modernos. La trascendencia, la paradoja y los cuentitos chinos. Los mitos del mal.


¿Medir el aceite? Clorinda la tierna, fue en primera instancia derivada por sus padres, desde Caraguatay su tierna tierra natal, a un famoso convento de la capital, a fin de que además de educarse, cumpliera con la misión que le había sido destinada. Servir a la virgen. Los primeros problemas surgieron en el internado. Y los segundos en el confesionario. Cosas de esta vida. ¿Añoranzas de su hermana gemela presa de la trata de blancas y con residencia transitoria en Nueva York junto a la famosa del clítoris gigante? Su breve pasantía por el convento no le sirvió de gran cosa en cuanto a educación formal se refiere, pero sí le ayudó a adquirir personalidad y sobre todo su marcante definitivo: Clo, que le abriría puertas y le mostraría caminos y posibilidades inéditas en su futuro itinerario por el mundo de la prostitución. Espiritualitos: bah. Hacia vosotros y hasta vosotros llegaré con mis inquinas insidiosas, con estos cantos desencajados y chillones, con mi locura epiléptica y descontrolada. Estoy harto. Reventado a deshora. Un atisbo. Siquiera un beso. No es justo. Cogen sin designio, mastican sin parar y destruyen cuanto se les pone en frente de sus patas. A vosotros y vosotras, ratas enmierdadas de albañal increpo: ¡defendeos carajo!


En su ser natural. Como de costumbre, al final de su primera catarsis el Gordo cabeceó, cayendo en una de sus infaltables siestitas disimuladas. El quilombo sumió en un sopor telúrico que ninguno osó interferir. Cada uno con su tema y su vaso. De pura lástima Lucy apagó la luz del living. ¡Ay Lucy cuándo te curarás! ¿Culenando? Lo dudo. Alguien soñaba en voz alta. El tema de ponerle un nombre a la patota, fue una discusión de nunca acabar. Hasta que a alguien se le ocurrió Los Halcones Rosados, en memoria de la noble logia de los primeros maricones paraguayos asumidos, que tuvieron que defender su identidad con uñas y otros adminí-culos corporales para sobrevivir en un ambiente hostil a su especie. Cuentan los putócratas que alguna mítica vez que uno de esos santos se encontraba en la viaja Europa, hurgando sin necesidad y al azar en una oscura biblioteca de barrio, se topó por casualidad con un montón de papeles viejos. Y que hojeando al descuido los mamotretos destartalados observó un catálogo borroso de imágines pergeñadas a mano y palabras latinas que denotaban su clasificación. “Rara avis” era el remanido título que el copista le había ensoquetado. Según cuentan, la tercera casualidad del azar hizo que su atención reposara sobre la página diez y la letra h: Los Halcones Rosados. Especie en vías de extinción a comienzos del siglo dieciséis. Lo único que pudo sacar en limpio fue algo referente a la contradicción de que un ave de presa tuviera un color tan maricón. La famosa teoría del mimetismo. Allí el copista deliraba a su antojo, explicando que la mariconería plumífera le aventajaba a la bestia las mejores condiciones para fagocitar otras especies de aves y pequeños roedores caseros o peridomiciliarios, especialmente proclives a la coquetería y el despiste existencial. Curiosamente, acotaba finalmente el chanta de la última edad media, que él creía que la especie estaría extinguiéndose, debido justamente a las facilitaciones que el ecosistema, al final, utilizaba en su contra. La patota tenía su nombre oficial.


El pasmo creador y fornicador de su propio lenguaje. La pobrecita está un poco nerviosa. Clorinda se resistía. ¡Dadle un poquito de morfina! o valium en mega-dosis. Qué diréis seguramente, vosotros los nigromantes pretenciosos, los rectores y los decanos de la palabra, los pretendidos augures de la panacea tecnológico-financiera contemporánea. Complacéos. Y culeadla. Como Dios manda. Aquella culeada ritual de las mellizas de Caraguatay se había vuelto uno de los pasatiempos favoritos del Gordo. Yolanda la pizpireta y Clorinda la monja. Paloma blanca paloma negra. O al revés. Justo es reconocerlo que habían venido ya re-culeadas de New York. Pero igual. ¡Amor! No me hagáis reír pues moriré de cáncer de laringe. ¿Escatología? Ante esta miserable modernidad hubiera debido preferir el claustro, el honorable silencio de los muertos, la rigidez y aún el asco de los cadáveres insepultos. Imposible ser ni parecer sensato en semejante coyuntura, el vértigo de las porquerías inunda las pocas cloacas mentales que restan y después de esta especie de epilepsia esquizofrénica colectiva, es previsible que de nuevo definitivamente todo calle.


La novedad del sopapo espiritual. Segunda anécdota (versión contrera). Relatan los disidentes del clan, que cierta vez, el mítico líder de los primeros maricones paraguayos, hace muchos años, frente a un fuerte amenazo de melancolía recurrente y pertinaz, recurrió a la evasión de los viajes. Y se fue a... la puta. Agarró el primer avión sin mirarle la chapa y terminó aterrizando nada menos que en Pekín (así se llamaba la capital de la China por aquel entonces). No le importó que fuera Mao-no-se-qué el presidente de turno. Al azar se dirigió a la biblioteca central y aunque no entendía un pito de chino, se las ingenió para que el bibliotecario le llevara a los rincones más estrafalarios, donde pudiera encontrar algo más que la piedra filosofal, con el sano fin de yerar la depre. Cuentan esos memoriosos que no encontró un carajo. Así que a las cansadas, aburrido de tanto amarillismo y chirinbolitos raros, sumado a sus dudas sobre la buena fe del chinito de mierda, deambulando por los pasillos vacíos le llamó la atención un libraco de tapa rosada. No dijo nada y salió. Volvió al día siguiente con la consabida camarita oculta y fotografió cinco páginas al azar. A su vuelta, al revelar las fotos se encontró con la sorpresa de que estaban escritas en un mal latín que casi parecía español. El libro era un original que daba a entender vagamente que había sido escrito por un jesuita en las misiones del Paraguay. Y mencionaba a la secta secreta: los Halcones Rosados. Una rara especie de ñembo-templarios indígenas contreras. Uno de sus rasgos geográficos ja´e chupé, era la homosexualidad masculina ritual y por supuesto, un anti-jesuitismo rabioso.


Muerte definitiva del pensamiento animal y su fofa sabiduría. La jungla. Trataré de enfriar mi pobre cerebro recalentado a fin de entender siquiera algo de lo que pienso, de lo que escribo. Pero es tarde. Es demasiado tarde para lamentos y cavilaciones retóricas, para las lentas y substanciosas meditaciones de los santos. Opá. San-se-acabó. Sin éxtasis, sin orgasmos especiales siquiera, es la hora de los terremotos, de las angustias supremas, de las maldades gratuitas, del pataleo tembleque y de los finales sin previo aviso. Tojehechá vyro ha vringo-pe. ¡Mierda, se me acabó la coca! ¡Qué clase de farra es ésta! Inventen carajo. Un Judas agarró la llave y salió sigiloso para lograr más merca. ¡A esa hora! Lucy haciéndose la tímida trató de ofrecer un porro. ¡Basura! Hoy no quiero porquerías. ¡Más hielo, traé más hielo: bestia! Nunca llegará a saberse a ciencia cierta el verdadero alcance de los suculentos negociados maquinados entre Lucy y la patota. Pues entre la ternura y el calculismo del Gordo, la vena artística de sus ¿doce? apóstoles y la bisexualidad de Lucy, daba para cualquier cosa. Como el Gran Chaco. Tráfico, dólares, influencias. Poder. Que lo diga el Tío Sam que sabe a quiénes protege.


Psicoanálisis salvaje. Albores de la civilización. Remiremos el mapa y los tiempos. Los hermafroditas deambulan felices sobre la faz de la tierra. Pacíficos y meditativos, candado mediante. Nada los inmuta. Estadísticamente: cero de violencia. ¿Período masturbatorio? Onanismo trascendental más bien. Pero si había penetración eso ya es violación... de la norma, dirían los puristas. Hasta que un buen día se da la mala leche. ¿Deficiencias fálicas, clitorídeas o mentales? ¿Pequeñez? ¿Curiosidad acaso? Otro de los apóstolesque se arrastraba recontra-en-pedo trató de tocarle (una vez más) el culo a la tímida. Ese culo mítico de Clorinda que nos tenía flechados desde hacía rato. ¡Nadie se mueva dije... ish!, rugió el Gordo desde su esquina. Aquí el que dice lo que se va a hacer soy yo. Chupen tranquilos y no les rompan las bolas a estas pobres putas de mierda, que a esta hora están más que re-culeadas. Préndanse al vaso y punto. Zánganos. Casi rutinariamente (por disciplina interna, por método), el Gordo pateó una silla que mansamente fue a descoyuntarse contra la puerta del gallinero. Ese pequeño gesto lo inspiró. ¡Gallinas-gallinas, más whisky! Quiero cacareos carajo.


La Bestia Rubia. La inmunodeficiencia avanza. Las defensas se derrumban. Muere el muerto en su sepulcro de estiércol y ceniza. El psicoanálisis es una estafa, la tecnología un circo. Llora el urutaú en su valle. El planeta ruge. Los países se pierden, las religiones, razas, culturas y costumbres se degradan, se vulgarizan, se saquean, se violan sin asco y sin pausa. Amanota de quebranto. Otro trago. Como toda pesadilla esa madrugada era más interminable que lamento de virgen. La homosexualidad humana es un hábito más corriente de lo que se cree. El macho de la especie humana es un ente de los más susceptible, voluble, vulnerable. Su debilidad no tiene límites conocidos ni demarcables. Y por ende, la tentación de entregar la rosqueta es algo que casi se podría calificar de innato, animal o hasta telúrico inclusive. ¡Novelistas! A vosotros me dirijo: reverendos hijos de una gran puta, inútiles depredadores ensañados, carniceros impenitentes, antropófagos reprimidos; vosotros, los de mirada clara y alta, rubios engreídos, soberbios, mamelucos piojosos que os creéis dueños del planeta, emisarios del más allá, agentes del infinito; ampulosos cogedores sin perdón y sin permiso, sin criterios, alquitranados, pastosos, repelentes mendicantes de cariño. Peë tembó tujá. ¡Cherejape! Denles con todo. A gozar enanos.


Paranoico en concha ajena. El quilombo se presta para este tipo de divagaciones... caóticas. Por algo la patota había elegido siempre ese escenario para local fijo de sus ejercicios ¿intelectuales? ¿Espirituales? Así cumplíamos literalmente con el ideal del SEUPEQUI: quilombos esotéricos y  prostitución culta. ¡Más hielo dije! Otra sombra se deslizó en la madrugada y fueron más vasos y... el bendito hielo se había acabado. De un puñetazo mi amigo hizo pedazos la mesita karapé. Las pendejas salieron corriendo en pos del inefable hielo. ¡Para esto uno las banca, váyanse todas al mismísimo carajo! Y vos Lucy vení acá. Lucinda, no viendo otra salida, no atinó a nada mejor que hacerse la coqueta para descontraer al Gordo. Asustada, le obligó a la nueva a improvisar un streep-tease. Lamentable. Clorinda no sabía qué sacarse ni cómo. El Gordo (paternalista como siempre) trataba inútilmente de instruirla. Pichadísima, la pobre chica no sabía qué hacer. ¡Mariguana carajo! La chica se puso a toser, ni fumar sabía. Su enorme culo maltrecho se movía apenas en la penumbra verde del quilombo. A las cansadas llegó el secre. Y con alguito más de oxígeno (es un decir), la fiesta estaba... seguía empezando. Ndajé.


Castración oral. Culeasteis asquerosamente a nuestras mujeres. Violasteis miserablemente a nuestros Dioses y nuestros templos. Masacrasteis sin respeto y sin mesura a nuestros (pobres) hijos. Arrasasteis nuestras campiñas y nuestras ciudades. Está hecho. Y está dicho. Los Halcones Rosados: templarios terminales, al final triunfaríamos sobre la inclemencia espiritual y la barbaridad ofuscante. Estas porquerías no saben ni cómo tienen que abrir las piernas. ¡A ver vos, vení! ¡Ponete de cuatro! La pobre putita se escabulló como pudo y tuvo que aparecer Lucy de vuelta, porque el Gordo estaba pasado de revoluciones. Ah... ¿te acordás de los tiempos de la revolución? ¡Esos eran tiempos carajo! El secre alargó dos líneas y todos aspiramos lo que el Jefe disponía. No había tanto. ¡Esta basura te enchufaron! Mirá que sos boludo. Inútil. Esto es puro bicarbonato. Esta porquería me va a matar. ¿Dónde está mi whisky? La presencia del caficho no logró infundir ningún temor a la patota, que habiendo cumplido a cabalidad con su sagrada misión (de farrear a lo grande en este mundo de mierda) se disponía a hacer las primeras maniobras para retirarse mansamente del quilombo. Sin patotear al pedo. Sin armar quilombo. Su destino no era destartalar el universo. ¿Algo?  ¡Resurrección de la carne por lo menos! Grito blasfemo y angurriento de otro Judas sugiriendo una parada final en alguna parrillada para rematar la noche. Eran casi las seis pero aún no amanecía. Era junio.


IN-EXTREMIS


La Patria. Ningún caficho de cuarta era capaz de mirar de frente a esa patota perfecta, que cumplía impecablemente con su sacrosanta misión de destrozar las madrugadas paraguayas. Eran años. Curriculum. Honestidad y templanza farreando a muerte en los alicaídos submundos de la urbe. ¿Quién como el Gordo y su patota para pegarse el lujo de jactarse de la imbecilidad del pueblo paraguayo, de la estupidez del universo entero? Castigándolos. Farreando a-full como corresponde. El Rubio contempló compungido y cabizbajo a la patota que se alejaba rauda en la Trooper rosada. Suspiró. Oteó el tendal y el estado de las chicas después de la incursión. A fin de cuentas: eran buenos clientes. La madrugada es la mejor hora para las inspiraciones creativas. Lo saben todos los escritores insomnes y borrachos que no escasean en la historia de la literatura. Aceleramos a fondo. ¡Ah la patria! deliró el Gordo. La Patria era el nombre de la estancia en Quyquyó, que la patota había conseguido para ampliar su radio de acción. Lejos del mundanal ruido. En medio de la campiña nativa se alzaba el casco de La Patria, con su machú, con su capataz, sus vacas, sus peones, sus gallinas y su pequeño huerto de lechugas. Apareció el primer tereré. El Gordo estiró una pata y apretó a fondo el acelerador. El turbo-rosa rugió picado en su mismísimo orgullo. Rumbo a la parrillada. A 3000 caballos 4 X 4. Parecía volar.


Omanó tako-ari. Morir como los camiones viejos. Aún así no pasaba de ser una metáfora. Intoxicaciones de la palabra.La estampilla galáctica.Llegamos a la parrillada El Futuro. Nos atendieron en el transpatio. Brilló una parrillada completa, medio fría. Y cerveza para yerar. Parecía la última cena. Parecía el monte de los olivos. Amohapope. A esa hora ya nadie podía pedir coherencia. Rebrotaba al indio. Candado. Era lindo. El recuerdo del mito andrógino más plausible. Autocomplaciente. Pacífico. Fundador de la civilización. Mejor que los grupófilos. Que los ascetas. Aún que los aristócratas. Exquisitos gua´u co-no-ce-do-res. A penetración constante. Los dientes se movían devorando la carne fría, mientras clareaba francamente.


Profesión de fe.¿Malo-malo-bueno?  Bueno-bueno-malo en el fondo, más bien. Las transmigraciones de los leucocitos. El auge de la imbecilidad colectiva. La gordura genética. El desorden de las viandas y las lenguas. La ataraxia atarantada. La sangre seca. La podredumbre. Construir mbaé mega-ascensor turístico a los infiernos del Dante y Homero, para lucrar con la barbarie. ¿Quién destartaló el imperio de los mayas? ¿Quién degeneró la Atlántida? ¿Quién multiplicó a los chinos? Algo teníamos que hacer. Por nada del mundo me perdería la próxima reencarnación. Empecé a saltar como un chimpancé y a gritar como loco en un idioma inentendible. Y dio resultado. Che hermanokuera taguató-pytänguy partida: ñaneapohá-ko ndoguähei avavé. Koäva indio-atyra ndoguatasei. Ndoikuaái ndajé. Ndoikua´asei. El amor. El aura. Nambré. Ndojejuhui la oentendemimia la ñaneporte-tujape. Ñane santo-oficiope. Cuerpo adentro hay que andarse con cuidado. En estas latitudes cualquiecosa es un riesgo. Y no seré yo, ni poxi-pol ni San Pi(chin)chón el que pueda devolver(te) tu buena cara... de cadáver insepulto, para seguir trucando y tiritando entre desperdicios, sonrisotas y adioses pegajosos, pasajeros. Perdiste. Y ni siquiera fuiste vos. Hurgo-hundo y revuelvo-revoltijeo entre marañas y no encuentro. Hagamos cola y culo atrás. Imposible restaurar-restañar la enorme estantería descompuesta. Jopi kuarahy. Hatä ojupi... nte. ¿Ohupyty? Nagueroviai.


Geografía mínima. Me niego a ser un escritor profesional. No vale la pena. Me niego a ser profeta, héroe, santo o defensor de tantas cosas imposibles (opama la verbo, opaitema la cosmogonía-kuera, ro´upama la lógica). Me niego a ser paraguayo, uruguayo, europeo, yanqui o chino (es igual). Me niego a ser esquimal, mby´a, guaikurú, morocho, amarillo, negro, pielroja... Me niego a ser idiota, genio, malhumorado, raro, impertinente. Todo cansa. Me niego a ser. Y no me vengan ahora ni después con lamentaciones o vítores. Ore-katu la perseguidoité. Garmesán tera keronséngui. Ha´ekuera-ko ndoponderai orerehé. No comprendei ore sistema, ore mundo-apytepe. Ndoikua´asei mba´eveté ni-kaúre ore protesta sistemátiko-pe. Cielo arriba derrengan caparazones disonantes. Susurran drogas. Ahuecan alas. Tekoreí-partida: creen que la felicidad se alcanza, apenas viviendo. Ha ñandé aveí (jarrekonocéke lo-mitä) naporokambiamo´ai. ¿Los Alkones Rozados? ¿Ajepa ñaneinkorregible? Contemplo infinitas copulaciones pululantes. Guerras indoloras. Y muertos por casualidad. Ha´ekuera ohenduporä katú. Ha´ekuera oñedefendente. Tomanó. Como dicen que dijo el maestro: muchos parecen ser los llamados y muy pocos los precavidos. Iporäta hina (sapyareiröguareicha) la pombero okule´ane formalmente ijupekuera. Oimene umicharö ikatú ojekorregita. Sin tiempo, sin cuerpo y sin detalles superfluos: la eternidad es un chiste. Ñane yvaga ha´e katú peteï oga michimi, aserrín apytepe, oparupi. ¿Ajepa iporä? ¿Ajepa igustosova?


¿Apúrope mante?: no gracias.Siempre queriendo descubrir mundos. Y curiosamente aquí están todos (y sobran): los que soñé, los que imaginé, los que intenté, los no nacidos y los nunca imaginados. Al pedo. Los inalcanzables. Se huele algo de tristeza y siempre en el fondo: esa maldita pizca de humor que nunca acaba de evaporarse del todo. Ore misión-vaí ha´e (ha´ekuera he´iva) jaku´ipaité ojepresentaröguaré, sapyante. Orefrentepe: yvá, yvaga, umicha. Jakurupaitetante anga oimeraëvante. Es una risa: la simetría. Sin embargo existe toda una categoría de muertos que insisten en acercarse a los vivillos. ¿Para qué? Kavajú, avá, ryguasú: enteropaité ipochy ñane rembiapó productope. Haékuera ko ipochyreí. No entendei la biblia, la asunto ojetratava. Ha´ekuera ko noponderai Tupá ni Ñandejara. Tembó partida. No entendei mba´eveté Kiritó, Mariskalope ha Etroner he´i akué. ¿Guarañol? La estúpida teoría de la energía.


El idioma de los muertos. Ñandé ko la pueblo elegido. Ha ñanekuetente, oreñó roikua´a upeva. ¿Ajepa aveí upeva ndaigraciai? Ndovalei-ko upeva chekompañerokuera. Oreñóreí roikovo. Oré katú roprotestasé, manifestación ma´ëmbo, Kiritó hoga-frentepe mba´e. Ha upeva aveí ndovalei. Mba´epiko roguenohetava rojapone umicha. Mba´eveté. ¿Delicias de la ingratitud-ingravedad? Ndajé. Esta flojera de retortijones achatados. Si no me dan las piernas, el inodoro ni el espanto. Presiento el desparramo. Deben ser mis martirios recurrentes. ¿Rayando sangre se respira mejor? Pacencia chermanokuera kupií-partida. Ñandé ko (ikaturö) ñatanteata. Ñatanteante ndikatuichene-mba´e javiví oreapyteguiolado oreñó tranquilopá. Ndajaikatuiramomba´e rohasá ñane vida kañyhape, kirirïhape, mba´eapohape. ¿Nojoikatumo´ai? Anichene. Japrokurata. Ñaha´äta. ¿Mis doce apóstoles? Juda-memeté. Alcornoques alocados, siempre prestos al salto al agua sucia.


Ñane authentical way-lo-life. ¿Ha mba´e he´ita anga ha´ekuera? ¿Ha mbaupei ñandé ñapenata ijehegui? Upeva katu iproblemaité. Que escuche el que tiene dientes. Y escupa el que perdió la voz: enhorabuena. Ñande javivita tranquilopá. Taguató-pytanguyportetujape. Ymatiempopeguareicha. ¿Napemandu´ai-pikó lo-mitä, kuñá, mita´i? ¿Ajepa peneakävaí, peneakäkurú? ¿Ajepa pene indio, pene kaigué, pene dejado-atyra? Estoy diciendo que los muertos tenemos un idioma. Mínimo-minimorum: michimi. Ñamba´apokena lo-mitä. Japensá, jakalkulá, jafilosofá ha jameditákena. Jaleé ha jañe´e, jakonsientisákena ñaneprójimo proletario, ñaneirü kaigué, ñanerapichá imembyvéa, imboriahuvéa, iñinutilvéa. Melodías poco convencionales. Aflicción. Nada de oficio. Y poco condimento: lo que nadie pensó. Oid mortales: suena simpático. Sin sentido y sin fondo terminan las desgracias y el circo sacrificial. Ñamba´apota katu lo-mitä. Ha upeicharö oré roganata, oré rotriunfata, oré roimponeta ore pensamiento, ore sistema, ore autentical-way-of-life.


Bombachita kunu´ü. Agachate nena linda, agachate che mamá, a ver si poro-al-descuido ta-ma´ëmi nde tatú. Takoari ñamanone, tamanomi che-kambá. Bombachita-a-motare amanoseté, ahechane hakure nde cuarto-ipyguiolado. Por siempre-ngo a consentí (vyroreí de las vyrezas), ahëtusé de las cortezas, ykere nde tatu´i. Maiteí cheve: peteí, la cabecita amoïro, el resto tembo-reí. Bombachita kunu´u, koanga añepyrü el baile con insistencia: anichene la pendencia... che intrumento neraihú.Las chifladuras tienen sus cosas, su mate amargo, su tereré lavado. ¿Erótica häu? Juro que me alzaré en enero. La concha del jabalí rompió el condón rutilante. Pobre tipo che-ra´a comentó Engelberta, la que siempre anduvo (obviamente) con la concha abierta.


Última cena. ¡Corten carajo! Ketchup. Moral. Hipocondría. Chau amigos, amigotes, cantantes, merodeadores. Nosotros somos lo(s) que somos. Somos la trampa y el vaivén. El trampolín después de todo. El cadáver putrefacto que se murió cogiendo. Chau morochos mocosos. Mulatas del porvenir. Angelitos traviesos. Y más allá de los cuerpos: un saludito a los curas y a los santos, a las putas y los pretendidos poetas. Que os coma el cuco. Que os arrulle el huracán. La última etiqueta. Este es mi cuerpo. Y es tu vino. Otro saludito último-pahagué a los monos, a las feas y a los maricas de toda laya, porque ellos (con toda seguridad) no entrarán jamás en el reino de los muertos. Idiotas solemnes: son inmortales. A todos vosotros pues: chau-ché, hasta jamás de los jamases, porque aunque procuréis como tarados no llegaréis a entender ni así de nuestro (maldito) idioma. Peikatunte anga chetelefoneáke, terapa emo´i ne-mensaje kontestador automátikope, ikatu uperö (anga che tiempope) porodevolveta la llamada katueteí. Cherenoike. Ani peneresarai. Terata-pa eiké-katu nderevikuaitépe peë añaraköpeguaré-partida. Poro´u-laya. ¡Vairos! Que ni pintados para prometer amores y revueltas que nunca cumpliréis. Epytá upepe. ¡Atrás!


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Incluido al Portal en Julio 2012



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