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JOSÉ MARÍA AMARILLA
  ANIVÉ RE MISTURÁ. MESTIZAJE LINGÜÍSTICO EN EL LLANO GUARANÍ (JOSÉ MARÍA AMARILLA)


ANIVÉ RE MISTURÁ. MESTIZAJE LINGÜÍSTICO EN EL LLANO GUARANÍ (JOSÉ MARÍA AMARILLA)

ANIVÉ RE MISTURÁ. MESTIZAJE LINGÜÍSTICO EN EL LLANO GUARANÍ
 
JOSÉ MARÍA AMARILLA

 

 

INTRODUCCIÓN

 

El presente escrito fue alguna vez presentado como examen monográfico final en la universidad. Se trata de un trabajo descriptivo - interpretativo sin grandes pretensiones de originalidad, que sin embargo ha cumplido con el esfuerzo de compilar y debatir algunos aspectos del bilingüismo en Paraguay, además de ofrecer cierto repaso histórico distante de la visión idílica sobre la inicial relación hispano- guaraní.

La presentación se divide en cuatro partes: la primera, de definición de un marco conceptual y teórico sobre las nociones alrededor de las cuales girará el trabajo, con base en autores varios. Una segunda parte consistente en una breve cronología de hechos históricos resaltantes que a nuestro criterio conformaron lo que hoy conocemos como el Paraguay. Un tercer apartado, más discursivo, perfila culturalmente al país y el problema del bilingüismo, y finalmente, un cuarto apartado ofrece conclusiones que no pretenden cerrar discusiones sino abrirlas.

El trabajo descansa esencialmente en la lectura de Bartomeu Melià y Branislava Susnik, intenta articular la visión de ambos aunque sin la pretensión de ofrecer una síntesis acabada, e investiga conceptos y esquemas de otros autores.

La intención final es concretar un ejercicio interpretativo y de investigación de conceptos relacionados con la cátedra, en busca de una breve síntesis de datos proporcionados por ésta a lo largo de un semestre.

 

PRIMERA PARTE: MARCO CONCEPTUAL

 

Como punto de partida de esta monografía, consideramos necesario establecer un marco teórico general abarcando la definición de las principales categorías que hemos adoptado como instrumental.

Trabajaremos con cuatro categorías de análisis centrales, a saber: lenguaje, lengua, cultura y nación. Alrededor de estas ideas, intentaremos ejercitar el análisis y la investigación de conceptos, según hemos propuesto con anterioridad.

El propósito de establecer un marco conceptual previo al desarrollo de la descripción analítica es equivalente al propósito de enmarcar el trabajo en un entorno de ideas convenientemente claras, que sin embargo se mantengan flexibles.

A partir del establecimiento de este marco y estos límites, definiremos en este mismo apartado el objeto de estudio de este trabajo.

 

1.1- LENGUAJE Y LENGUA

 

A los fines de este estudio, adoptamos el concepto de lenguaje en el marco general de una lingüística antropológica, entendida como un estudio de la comunicación humana en contexto cultural, lo cual nos arrastra a una inevitable (y probablemente no siempre feliz) mezcla con categorías sociológicas, psicológicas y filológicas.

Si bien la idea de "comportamiento verbal" (1)  --que parece muy atractiva para la psicología-- pudiera resultar conveniente para un estudio de la estructura de comportamiento y la cultura promedio en Paraguay, a los fines de este trabajo nos limitaremos a utilizar el concepto en un contexto más inespecífico.

Partiremos de la premisa de que no existe una dicotomía entre lenguaje y cultura, tal como se acostumbra a presentar comúnmente, y aceptaremos la noción de que el lenguaje es parte de la cultura, concepto este último del que nos ocuparemos más adelante.

Aceptaremos también que el lenguaje no es sólo uno más de los recursos y aspectos de la cultura, sino cuando menos un "primus inter pares" en el sentido de que es el vínculo, el nexo o el proceso que hace posible el desarrollo, la elaboración, la transmisión y la acumulación de la cultura como totalidad.

Y, finalmente, definimos el lenguaje como un sistema, o un mecanismo de relación de objetos con ideas, y por tanto un determinante de la cultura: "El más característico de todos los atributos humanos". (2)

Cuando hablamos de lengua, en cambio, hablaremos de la estructura especial que la cultura construye a partir de este sistema de relaciones entre objetos e ideas.

Es decir, cuando hablemos de la lengua guaraní, estaremos hablando siempre con las limitaciones del caso, del universo de ideas creado por la cultura de esta nación, por su transmutación histórica y por el proceso sufrido por este pueblo a lo largo del tiempo.

 

1.2- CULTURA

 

Al hablar de cultura, nos estaremos refiriendo al conjunto de todas las formas aprendidas de comportamiento humano, o más particularmente, "la realización de un modo de ser propio por miembros de una comunidad histórica... que es fundamentalmente modo de hacer y modo de pensar, (que) se explicita en formas de expresión que son formas de entender y de entenderse con el mundo". (3)

Es decir, estamos manteniéndonos en la línea de la omnicomprensiva definición de Tylor (4), que no distingue organización social e instituciones sociales del concepto general de cultura, aunque esta idea haya sido depurada y desarrollada en distintas direcciones por Boas, Kroeber, Malinowsky y otros.

La opción por el concepto más general, vale reiterarlo, obedece al carácter también general de este trabajo, y a la necesidad de evitar un acotamiento muy específico a formulaciones que eventualmente necesitarán de la especulación a falta de mejores bases de sustentación.

No obstante, parece necesario hacer una salvedad en materia de precisiones: uno de los propósitos de esta monografía es hallar aunque más no sea básicamente algunos elementos culturales determinantes históricos del sistema de valores éticos y políticos del país. Es decir, hallar algunos de los elementos constitutivos de su ideario cultural, tomando el problema desde sus tormentosos orígenes en el choque de la cultura guaraní con la ibérica.

En términos de definición, esto nos pone a la necesidad de adscribir al método del relativismo cultural, entendido en su aspecto de mecanismo por el cual los fenómenos sociales y culturales pueden ser percibidos y explicados con rigor científico, desde la perspectiva de un participante de la cultura en estudio, salvando las discrepancias existentes respecto al uso y la validez de esta metodología.

 

1.3- NACIÓN

 

Al hablar de nación en esta monografía, emplearemos el término tanto en su acepción corriente, como en su acepción política y antropológica.

En su acepción corriente, entendemos por nación el grupo de personas nacidas en un mismo territorio o como "un grupo de hombres unidos por un vínculo natural, y por lo tanto eterno... existente ab inmemoriabili"(5), excluyendo de plano la idea asociada a esta noción en cuanto a una improbable raza guaraní.

En la acepción política del término, hablaremos del término nación, más que como una realidad concreta, como una superestructura ideológica empleada la mayor parte del tiempo por estratos sociales hegemónicos como herramienta de dominación dentro de un esquema de sociedad con profundas asimetrías.

Se debe notar que las disquisiciones anteriores son lo suficientemente ambiguas como para necesitar un tercer pilar explicativo en el cual descansar su falta de balance. Creemos que este pilar es justamente una explicación antropológica del carácter de nación, a la cual también recurriremos al arriesgar conclusiones.

En términos antropológicos, explicaremos el concepto de nación como un grupo (en nuestro caso particular, a los paraguayos) unido por una cultura compartida (o por varias, pero comunes), una lengua común (o varias de ellas) una experiencia cotidiana, recuerdos comunes y otros elementos constitutivos e identificatorios. Esto nos perfila un objeto de estudio.

 

1.4- OBJETO DE ESTE ESTUDIO

 

Hemos establecido que este será un trabajo descriptivo basado en obras dedicadas al estudio del caso paraguayo, lo cual nos alivia en cierto modo el planteamiento, pero no nos exime de problematizar.

Nos planteamos entonces: ¿qué elemento o elementos comunes a sus habitantes sostienen a lo que llamamos la nación paraguaya?

Dice Melià que "la nación se define en último término por su autonomía cultural y dura mientras dura su cultura y no más allá". (6)

En ese caso: ¿existe una cultura paraguaya? Y, si es así, ¿en qué consiste y qué proceso histórico ayudó a constituirla? Y aún más: ¿qué proceso histórico amenaza su continuidad?

A la intuición, las respuestas parecen obvias: la nación paraguaya aparece constituida por elementos extremadamente palpables: una cultura fuertemente campesina con insumos como el castellano y el guaraní entreverados en una convivencia concupiscente que enriquece y complejiza a ambos, y de la cual surge un hijo no esperado, pero evidentemente caro a los sentimientos de sus cultores, el jopara.

Usos, costumbres, mitos e instituciones ideológicas conforman el resto del cuadro, que sin embargo a poco de ahondar en los cuestionamientos se presenta claramente como una multiplicidad cultural fronteriza en proceso de desplazamiento y supresión mutua.

En el fondo, lo evidente es que toda la problemática cultural paraguaya aparece atravesada por un elemento central que hace a la vez de eje y de soporte de un engranaje nada funcional: la interrelación multiforme de dos lenguas, la cópula de dos culturas, y un bilingüismo que se insinúa apenas como la fachada de un proceso de supresión cultural de alcances todavía imposibles de estimar.

 

SEGUNDA PARTE: DESCRIPCION HISTORICA

 

Cuentan los primeros cronistas españoles en pisar tierras de los Carios que entre los salvajes no existían panzones ni jorobados y que si había algún cojo o tullido era por alguna herida de guerra.

También encontraron los observadores que esos seres desconocían la propiedad, el dinero y la envidia, y que consideraban ridículo obedecer a un semejante. Recibir alguna paga equivalía para ellos a esclavizarse, y el mejor de todos era quien más compartía sus cosechas, su pescado y sus piezas de caza, no quien mejor las acumulaba.

Los civilizados cronistas encontraron que esos seres extraños elegían jefes sin ningún privilegio, fuero o prerrogativa y que si alguno resultaba mandón, simplemente lo destituían.

Las mujeres opinaban y decidían a la par que los hombres, y los adolescentes a la par que las mujeres, pero encontraron que ninguna palabra humana resonaba más fuerte que la voz de los sueños. Los salvajes obedecían a sus sueños como los cristianos a dios.

Comían cuando tenían hambre, y desconocían otro reloj que el apetito.

Y eran herejes y libertinos: la castidad no significaba nada para ellos. Tanto el hombre como la mujer podían romper el matrimonio a voluntad y andaban libres por la vida. Trabajar no les gustaba nada, y a cambio les encantaba inventar mentiras y parábolas para encantar a sus niños.

Los indios no podían entender la idea del infierno. Jamás habían oído hablar del castigo eterno y cuando los cristianos les amenazan con el infierno preguntan: Pero... ¿estarán allí mis amigos? (7)

Desconocían la gripe, la disentería y la lepra, y trataban todos sus males con extraños brebajes que provocan sueños exaltados.

Por sobre todo, eran seres libres como el viento, sin ataduras como el río, y fuertes como sus árboles de quebracho.

Esta historia mitad fantasía, mitad imaginaria, es probablemente el mejor retrato de la realidad del "encuentro" de dos culturas que no podrían sobrevivir juntas e inalteradas.

El contacto con el hombre blanco les aseguraría prontamente la enseñanza de todos los vicios que ignoraban, y en menos de un siglo estarían sometidos a tormento, convertidos -con suerte-- en esclavos a tiempo completo, reducidos al concubinato y diezmados por pestes.

El breve resumen histórico que sigue a continuación es una descripción de cómo fue implantado el sistema de sumisión y vasallaje que acabó con las culturas libres de esta parte del continente. El sistema que acabó con los Ijara'yva.

 

LOS INICIOS

 

Lo que es el actual Paraguay conoció los primeros contactos con los conquistadores españoles en 1524 con la entrada de Alejo García, un portugués náufrago de la expedición de Juan Díaz de Solís, que desde las costas brasileñas, donde consiguió ponerse a salvo, recogió información sobre una probable vía a la Sierra de la Plata o el Alto Perú (Bolivia).

Acompañado de un grupo de 2.000 indígenas, García cruza la actual Región Oriental paraguaya des del Alto Paraná hasta la tierra de los Carios, persiguiendo el reino del "Rey Blanco". La travesía le impone más de un año de caminata, y una breve estadía en la tierra de los carios, en la actual zona central de Paraguay.

De allí consigue avanzar hasta las estribaciones de los Andes, en los bordes del Imperio Inca, donde asalta y mata para apoderase de los tesoros de la población.

Luego, repelido por la resistencia de los indígenas vuelve sobre sus pasos, tras dar muestras de lo que sería capaz por el codiciado metal dorado, y consigue enviar muestras de su botín antes de detenerse a la altura de lo que es actualmente la Villa de San Pedro, donde es muerto entre 1525 y 1526.

Es decir, el resultado del primer contacto de los conquistadores distó mucho de ser una exploración mutua idílica que por mucho tiempo se presentó como la historia oficial.

Pero las noticias sobre Alejo García y su llegada a la frontera del imperio incaico de Atahualpa desataron una verdadera avalancha de conquistadores desde España, y de aventureros ibéricos que se encontraban en la zona del Atlántico sudamericano.

Comenzando con Sebastián Gaboto en 1528, el desfile de salteadores blancos no cesaría en la tierra de los guario - carios, en un rosario de sucesos anecdóticos y conflictivos que viene al caso detallar, por el hecho de mostrar en parte la resistencia de los indígenas conquistados, las motivaciones de los conquistadores, y finalmente al menos parte del proceso de conformación de lo que hoy es el Paraguay.

Las noticias de oro llegaron a la expedición de Sebastián Gaboto, quien se decidió a abandonar una misión previamente asignada y remontar el Paraná Guasú en 1528. Encontró con relativa facilidad restos del botín de García en poder de grupos indígenas que se habían quedado con ellos, para los cuales los metales preciosos y ornamentos incas no tenían un valor en sí.

A partir de estos hechos, el Paraná Guasú pasaría a llamarse Río de la Plata, y esto marcaría el inicio del sistema de sojuzgamiento que primeramente se establecería como mecanismo para asegurar bastimento a los españoles que remontaban el río rumbo al Alto Perú.

Por este tiempo, y ante la perspectiva de nuevas aventuras de los españoles, se inicia por esta época un éxodo de un gran número de etnias hacia los montes del norte y el noreste de la Región Oriental, en un van intento de escape de la conquista. Mencionamos este hecho, porque para varios autores significa una primera partición del idioma guaraní, que se dividiría en tres ramas emparentadas pero diferentes. Volveremos sobre este tema al momento de detallar la conformación lingüística paraguaya.

Gaboto tampoco pudo con la empresa: gran parte de su avanzada, a cargo de Miguel de Rifos fue aniquilada por los indígenas costeros, y el jefe debió volver a Sancti Sipiriti en busca de refuerzos, para intentar esta vez aliado con Diego de García otro adentramiento fallido: los carios serían quienes los repelerían en combate, a pesar de estar impresionados por el uso de los arcabuces, armas mágicas que lanzaban fuego de las manos de los blancos.

El sistema de dominación, sin embargo, comenzaría a ser implantado realmente con Juan de Ayolas, desde 1536. En este año, el español llega a la bahía de los carios y se enfrenta con ellos a la altura de la actual Asunción. El poder de fuego de los bergantines de Ayolas y la circunstancia especial del enfrentamiento de los carios con sus enemigos, los pámpidos del Chaco, llevarían a los naturales a proponerse la posibilidad de una alianza con los blancos, tras ser derrotados en combate.

Esperando introducir a los españoles en su sistema de reciprocidad, basado en una alianza de parentescos que convertía a los parientes políticos en aliados, una tradición que probablemente llevaba miles de años de práctica en su cultura, los guaraníes aceptaron lo que algunos historiadores llaman el "Pacto Hispano - Guaraní", sellado con la entrega de mujeres a los invasores.

Estos se convertirían en "Tovaja", o cuñados, de los cuales no cabría esperar traiciones ni mezquindades.

Según Melià (8), el cuñadazgo funcionó como tal sólo en un primer momento, mientras los indígenas seguían convencidos de que introducirían a los españoles en su sistema de reciprocidad.

Para los recién llegados, sin embargo, el pacto significaba básicamente la posibilidad de asegurarse un lugar de resguardo, provisiones y reparo en una travesía que se presentaba difícil hacia el objetivo del oro.

Esto llevó a un lugarteniente de Ayolas, Juan de Salazar, a fundar el 15 de agosto de 1537 la casa fuerte de Asunción en la bahía de los carios, de la cual no hubo acta fundacional por tratarse de una construcción militar. El lugar fue elegido por la alianza con los lugareños, la fertilidad de las tierras y las características aptas para la defensa militar del lugar.

El fuerte sería convertido en ciudad centro de la conquista en 1541 por Pedro de Mendoza. El caserío adquiriría el status de ciudad el 16 de setiembre de ese año como proyecto de soporte logístico a una conquista del imperio inca que se esperaba se diese a través del Río de la Plata.

Esta fundación militar primero, asentada como ciudad permanente con posterioridad, significaría igualmente el arraigo del cuñadazgo, que pronto se convertiría por excelencia en la vía para obtener mano de obra gratuita para el cultivo de la tierra y servicios sexuales de las primeras víctimas sistemáticas de la conquista rioplatense: las mujeres indígenas.

 

CONCUBINAS, MADRES, BRAZOS DE TRABAJO

 

Antes de la llegada de los conquistadores, el prestigio de los jefes guaraníes no se daba por la posesión de tierras o bienes, sino por la posibilidad de sostener un linaje numeroso que permitiera una amplia gama de alianzas. Es decir, por el relacionamiento con otros grupos y familias a través del casamiento con sus mujeres, que a su vez dotarían al grupo del jefe de un linaje numeroso con hijas casaderas que permitirían la ampliación de esa política de alianzas y prestigio.

La poligamia era el privilegio de los principales jefes, y las mujeres eran el bien más preciado del esquema de parentesco. Las mujeres y su descendencia están a disposición del marido para producir la emancipación económica del grupo familiar.

A partir de la llegada de los españoles, sin embargo, las mujeres empleadas inicialmente en un intento por introducir a los blancos en el sistema de reciprocidad se convertirían prontamente en víctima de los abusos de éstos: dadas como esposas, se transformaron en pieza de trabajo.

En el nuevo esquema, la mujer es transformada en concubina, brazo de trabajo agrícola o criada, y procreadora. Un valor principalmente económico que podía ser trocado, vendido, trocado y jugado en apuestas, y no precisamente en un individuo de valor humano.

La consecuencia lógica de este sistema, pronto el hecho de ser madre se convirtió en una condena para la mujer guaraní, que explotada en las chacras era usada aún embarazada como reproductora de la mano de obra, y paría seres malditos desde el nacimiento, destinados al trabajo forzado y la esclavitud (no declarada) en el futuro.

La reacción a este sistema explotador fue una rebelión femenina silenciosa que se tradujo en una resistencia a procrear esos seres malditos, extendiendo la práctica del aborto inducido, los suicidios y procesos anticonceptivos como armas desesperadas ante una realidad desesperante.

Con el tiempo, no obstante, los propios mestizos producto de la cruza de españoles e indígenas (los mancebos de la tierra) se convertirían en enemigos de sus ancestros, en herederos de los hábitos brutales de sus progenitores blancos y en competencia para éstos mismos en la repartija de privilegios en las colonias. Y como el mestizaje en Paraguay no era un asunto clandestino, gozarían de privilegios y roles que ninguno de sus pares latinoamericanos conoció en la época, a pesar de su marginación en diversos sentidos.

Pero este no es un proceso que interese directamente a este breve estudio de los sistemas de sojuzgamiento impuestos por la conquista.

 

EL SISTEMA EN AUGE

 

Las pestes, males desconocidos, la sobreexplotación, los conflictos interétnicos y el arreo de esclavos por parte de las tropas de mamelucos en el este del país, prontamente minaron la densidad demográfica de los indígenas en Paraguay.

Aunque los indígenas eran formalmente vasallos del rey de España y como tales no podían ser esclavizados, muy pronto el cuñadazgo dejó de ser una figura voluntariamente empleada, y el sistema de explotación se convirtió en un mecanismo explícitamente forzoso empleado por los conquistadores.

Los indígenas sometidos fueron reducidos a pueblos administrados por curas en los cuales formalmente se conservaba la dignidad del cacique, pero se establecieron los cabildos indígenas que en la realidad estaban supeditados a la decisión de los curas.

Estos vasallos del rey estaban obligados a pagar impuestos bajo la forma de un sistema esclavista no declarado: las encomiendas, forzosamente impuestas por los españoles.

Tres fueron las formas fundamentales de este sistema de explotación explícita: la mita, la yanacona y la naboria.

La mita era aplicada a los grupos de escaso número, no suficientes para constituir pueblos. Los indígenas cumplían tareas fundamentalmente domésticas y de fincas para los españoles durante dos meses al año, de por vida.

La yanacona consistía en un sistema esclavista a tiempo completo antiguamente empleado por los incas con pueblos sometidos que fue adoptado por los españoles, por el cual los indígenas poblanos eran sometidos a trabajos generales desde los 18 hasta los 50 años de edad. Los pueblos más castigados por la mita en Paraguay fueron los de Yaguarón, Altos, Ypané, Tobatí, Guarambaré y Atyrá.

La naboria, por su parte, fue el servicio doméstico impuesto a los niños, incorporados como "criaditos" de los conquistadores en un sistema de explotación de lo más vil.

Como los pater familie indígenas se negaban a entregar a sus hijas en casamiento y había casi desaparecido el cuñadazgo como figura voluntaria, los españoles recurrieron también a otra figura forzosa para "recaudar" vientres, sexo y mano de obra: las rancheadas o saca de indias de aldeas cuando sus parientes no las entregaban voluntariamente.

Al igual que sus antecesoras, las indias "sacadas" eran convertidas en bienes de uso y de cambio. Muchas de ellas se dejaban morir sin comer o mataban a sus críos.

Desde el inicio, esta explotación sistemática de parte de los invasores desembocó en rebeliones indígenas que fueron ahogadas en sangre.

 

REBELIONES

 

Hacia 1579, uno de los mayores intentos de emancipación se registró en la región comprendida entre los ríos Ypané y Jejuí, bajo el liderazgo del chamán Overá, quien convocó a los naturales de la región para un gran éxodo hacia la "Tierra sin mal" (Yvy Marane'y), que finalmente es abortado por la deserción del chamán.

El más fuerte choque entre indígenas sometidos y españoles, sin embargo, se registraría décadas más tarde, en 1660 en el pueblo de Arecayá, en el actual departamento de San Pedro, contra el gobernador Alonso Sarmiento de Figueroa, quien había ido al lugar para "visitar" y obligar a los naturales a aportar mano de obra para los encomenderos.

Los indígenas del lugar atacaron el caserío donde el gobernador y los encomenderos se repartían indígenas, pero los atacados consiguieron resistir cinco días, hasta ser salvados por curas doctrineros e indios reducidos de otras villas.

El gobernador ordenó el apresamiento de 168 indígenas con sus familias y los trajo acollarados hasta Asunción, no sin antes ahorcar en el camino a los 13 principales jefes del alzamiento, quienes fueron "juzgados" y condenados post- mortem en Asunción, además de otros 10 dirigentes y el corregidor del lugar.

El resto fue convenientemente condenado a servidumbre de por vida as favor de los encomenderos y vecinos de Asunción. Un mes después de la rebelión, las ejecuciones seguían en la ciudad, y los esclavizados fueron instalados en las afueras de la actual Limpio.

El pueblo de Arecayá fue borrado del mapa.

Valía el espacio para detallar aquella rebelión, porque fue la última resistencia activa de los indígenas. Con posterioridad, la rebeldía se transformó en diversas variantes de una protesta de brazos caídos: el ñembotavy, el jaguajuka y el je'urei.

Pero por esta misma época, cuando ya el mestizaje biológico estaba ya concluido, aparecería otra tozuda y nada pasiva forma de resistencia: la penetración cultural de la lengua española por la lengua guaraní.

 

EL PARAGUAY NEGRO

 

Diezmados por las represiones además de los males antes nombrados, los indígenas pronto dejaron de cubrir la creciente necesidad de mano de obra de las explotaciones españolas en el Paraguay, y los conquistadores se vieron en la necesidad de recurrir a otras fuentes de mano de obra esclava africana para suplir la anterior. Este sería el último segmento racial importante en incorporarse a la conformación cultural paraguaya.

Los negros que eran cazados como animales en el Africa y traídos en condiciones inhumanas a América para ser vendidos como mercancías.

Los esclavos negros no fueron raros en la historia colonial paraguaya. A fines del siglo XVII constituían el 12 por ciento de la población en Asunción y sus alrededores, según un censo de la época.

Provenían de Guinea, Nigeria y Congo, y eran vendidos, donados o hipotecados como artículos de valor en las colonias españolas como cualquier valor de uso o de cambio.

Se los denominaba cabeza de negro o cabeza de esclavo en general. Y si estaban sin defectos y en edad productiva, se los llamaba pieza de indias, aptos para ser exportados a las "Indias" recién descubiertas en América.

La esclavitud se heredaba por línea materna. El hijo seguía el status jurídico de la madre, y probablemente por eso, los negros prefirieron las indias antes que las mujeres de su raza para evitar la esclavitud de su descendencia.

Los negros, sin embargo, desaparecieron de la historia oficial fundamentalmente por una razón biológica: el mestizaje les fue aclarando la piel y finalmente quedaron diluidos en los grupos híbridos que pueblan Paraguay hasta hoy.

En el argot del mestizaje, los distintos grados eran denominados de la siguiente manera:

Negro Indio: Zambo
Negro Blanco: Mulato
Mulato Blanco: Pardo
Pardo Blanco: Tercerón
Tercerón Blanco: Cuarterón
Cuarterón Blanco: Quinterón

La esclavitud persistió en Paraguay hasta la Guerra de la Triple Alianza, cuando los esclavos que sobrevivieron a las trincheras fueron liberados, en 1869. La medida apenas favoreció a 400 de los millares que poblaron Villeta, Emboscada, Paraguarí, Areguá, Tavapy y otras localidades.

Las órdenes religiosas como los jesuitas de Paraguarí y los mercedarios de Areguá, llegaron a contar con centenares de esclavos, muchos de ellos donados en concepto de limosna por los poderosos de la época.

El fundamento de la esclavitud es aristotélico: la esclavitud es un derecho natural; los rudos son corregidos por los sabios.

 

TERCERA PARTE: PERFIL DE UNA NACIÓN CON LENGUAS CRUZADAS

 

La maldición de no contar con los metales preciosos apetecidos por los conquistadores confinó históricamente a Paraguay al status de sitio no deseado --un "Paraíso de Mahoma" al decir de los moralistas de la época-- que ofrece el espectáculo de un mestizaje desembozado del cual surgen mancebos que se creen españoles, se nombran como españoles, y visten como españoles.

Un lugar donde la lengua indígena es la empleada corrientemente en las casas, en las calles y en las chacras; la herramienta cultural que trasvasa y canaliza la comunicación de indígenas, mestizos, negros y blancos.

Un lugar donde no hablar el idioma nativo es sinónimo de marginación cultural, aunque la lengua oficial sea la ibérica, en los documentos, en la administración y en las leyes, que por si fuera poco, fueron engendradas lejos de los ojos del rey el papa y sus respectivos representantes a lo largo de siglos de ostracismo.

En este escenario, sin embargo, al decir de Melià (9), con el guaraní original indígena relegado a la intimidad y el español elevado a la categoría de lengua "culta" que sin embargo pocos hablaban corrientemente, "poco a poco iba apareciendo un guaraní con todas las características de lengua vernácula: lengua materna de un grupo dominado social o políticamente por otro que habla una lengua diferente".

Es decir, se iniciaba un proceso de diglosia (10) en desmedro del prestigio del guaraní autóctono. Pero no sólo eso, sino además aparecía un guaraní paraguayo, híbrido y desestructurado por el castellano; una segunda lengua desprendida de la original, penetrada y penetrante respecto a otra impuesta por la fuerza de las armas y la conquista política.

El guaraní paraguayo, sostiene el autor, es el producto de la incorporación de estructuras gramaticales y de léxico provenientes del castellano, como reacción política a la marginación que sufrían los guaraníparlantes exclusivos, en un proceso de progresiva convergencia hacia la lengua dominante. Esto configuró una lengua coloquial reservada a la ronda de amigos y al trato íntimo, contrapuesta a otra oficial, culta y respetada, que tendría el acceso exclusivo a las áreas de manejo político y administrativo.

"De la historia lingüística se deduce que el guaraní paraguayo está muy ligado a la formación del campesinado, con él ha evolucionado y en él tiene sus manifestaciones más auténticas" (11),  dice Melià, tal vez con prisa. (12)

El guaraní autóctono permanecería por un buen tiempo en los grupos étnicos migrados a los montes desde la llegada de los españoles. Sin embargo, estos mismos grupos, como hemos visto, tendieron a desaparecer por las pestes, las guerras, la caza de esclavos y la reducción, hasta quedar en minúsculo número y en situación paupérrima. Es decir, invirtiendo los términos expuestos en nuestro marco conceptual, en este caso la cultura duró tanto como duraron físicamente las naciones que la practicaban.

Con una visión ciertamente idílica, Melià sostiene que el tercer guaraní, uno que "fue desde el principio una lengua literaria, y lo que es más importante, no establecía dicotomías en las áreas semánticas"(13), fue el cultivado en las misiones jesuíticas, y obviamente desapareció con ellas. Según el autor, el guaraní de las misiones era "la lengua de los indios en un nuevo modelo de sociedad" que no imponía campos culturales de privilegio para una lengua en particular.

Otros autores, críticos al proyecto mesiánico de las misiones -que finalmente estaban a cargo exclusivo de misioneros y trastocaban profundamente la estructura de autoridad originales de las etnias reducidas, sin contar con que perseguían una meta de explotación y aculturación basada en lo religioso-- ofrecen una visión diferente respecto a las prácticas políticas, religiosas y culturales de las misiones.

No obstante estos reparos, es imprescindible reconocer la validez de los aportes de Melià (basados a su vez en los estudios de Joan Rubin) respecto a la configuración lingüística del guaraní paraguayo, cuyo detalle se presenta necesario dentro de este estudio, antes de desembocar en lo que parece ser la tendencia final de todo el proceso: La eventual consolidación de una tercera lengua, el jopara.

 

EL GUARANI PARAGUAYO: ORIGENES Y CARACTERISTICAS

 

Apoyado en Rubin (14), Melià sostiene que los ataques más sistemáticos contra el guaraní datan de la era independiente del país. A nuestro entender, esto es plenamente explicable considerando el carácter expoliador, alienado y rapaz de la burguesía surgida del proceso de independencia del país. Este estrato social está dominado por mancebos de la tierra y europeos (esencialmente españoles en la primera etapa) migrados por diversos motivos y convertidos en una suerte de predadores económicos que, organizados en gavillas, fueron asaltando el escenario político para dominar desde allí el botín económico de cada época a lo largo de casi dos siglos.

En la etapa que lleva desde la independencia hasta la Guerra de la Triple Alianza (1864 - 70), el guaraní está oficialmente ignorado y desconocido de toda política educativa, aunque domina las comunicaciones interpersonales en el país, y es el evidente eje cultural de toda la nación. Después de la guerra, la situación cambia: el guaraní sufre una estigmatización formal declarada que duraría hasta pasada la mitad del siglo XX.

En ambos casos, el motivo de la discriminación es la creencia de que esta sociedad arcaica de indígenas marginados debe dar alguna suerte de salto adelante en el tiempo y convertirse en una sociedad moderna y con futuro.

Tras estas sucesivas formalizaciones, establecidas como normativa sociolingüística que segrega al guaraní, Rubin concluye que la pérdida de prestigio se traduce en el equivalente de un código de ascendencia social a saber:

El paraguayo se dirige a toda persona con mayor poder o prestigio y sin relación de confianza (superiores y no solidarias en Rubin); o también a personas de su mismo nivel pero sin familiaridad (iguales pero no solidarias) exclusivamente en español.

Sin embargo, emplea el guaraní con sus iguales (iguales y solidarios), con personas de menor prestigio y de trato cercano (inferiores y solidarios).

No obstante, el trato crea conflicto y provoca el uso indistinto de español o guaraní, o el empleo específico de uno de ellos en situaciones especiales, cuando el interlocutor es:

Una persona superior pero solidaria (los padres, los abuelos, etc.).

Una persona inferior pero no solidaria (sirvientes de otra familia, etc.).

Melià observa y agrega que el uso de ambos idiomas es también progresivo y situacional. Es decir, el guaraní es empleado en las situaciones del caso 1 a medida que avanza la familiaridad y el tiempo de la relación. También lo hace casi sin excepción en situaciones tales como una circunstancial estadía en el extranjero, donde la lengua surge como elemento de afirmación y solidaridad.

Y ya en 1971, nuestro autor encuentra que un escaso porcentaje de la población paraguaya es realmente bilingüe, dado que la porción rural es esencialmente monolingüe guaraní, en tanto que la urbana, viceversa. Es decir, existe en realidad una suerte de compartimentos estancos que distancian al campo de la ciudad, y por tanto a los centros de poder del trabajo.

A ello agrega que la situación especial del guaraní como lengua de transmisión oral, crea un grave riesgo tras la expansión del sistema educativo hispanoparlante que apenas incorpora como elemento marginal la enseñanza de un guaraní que por si fuera poco es extraño al guaraní corrientemente empleado por el campesino.

"Es ahora cuando el problema del alingüismo nos desafía con toda su crudeza" (15), diagnostica, antes de concluir que en Paraguay nadie puede ser bilingüe porque hay áreas carcelarias para cada lengua dentro de la estructura social, y porque el mayoritario guaraní se ha estancado en el tiempo y el espacio doméstico y ha perdido el tren de la modernización y de la incorporación de neologismos acordes con el transcurrir de la historia contemporánea.

 

HIJOS MULTICOLORES

 

Tras las lecturas recurridas para este trabajo, podemos arriesgar, en cierta disidencia con Melià, que esta falta de evolución ha sido ciertamente contrapesada por la aparición de un híbrido de varias cabezas: El jopara o mixtura ("el español hablado en guaraní", según nuestro autor).

Decimos, a casi una década de El guaraní que nos hablamos que la hibridación del guaraní puede ser interpretada como un proceso propio de una cultura en frontera o convivencia diaria con otras, más fuertes. Tanto es así, que la lengua nativa se halla en un creciente proceso de cruzamiento multigradual no sólo con el español sino también con el portugués, y en casos menos frecuentes con el alemán.

Hablamos de un cruzamiento multigradual, basados en datos empíricos obtenidos del trato diario, observando lo que ocurre en el ámbito rural y en el urbano, dependiendo de la lengua concomitante al guaraní. Para aclarar de qué hablamos al lanzar los conceptos anteriores, podemos ejemplificar:

El guarallano: En una zona típicamente rural paraguaya, donde el impacto del español es relativamente escaso, pero las necesidades propias podemos tropezar frecuentemente con una expresión similar a esta: "aháko la hospitalpe araha che jaryipe, ha mba'eve ndo topái hese la doctor". Observamos una fusión en la cual la lengua dominante -el español-- tiene un porcentaje mínimo pero imprescindible del discurso.

El castení: En sentido contrario, en una zona urbana promedio, podemos hallar una infiltración de sentido contrario: ¡¿Qué lo que te pasa así chera'a?! ¡Ndetavymapio! En este caso, la proporción es contraria pero igualmente significativa que en el primer ejemplo. Claro que, tratándose de frases esencialmente interjectivas, las proporciones pueden resultar sobrecargadas, aunque ello puede ser interpretado como una suma y no una resta en favor de nuestro argumento.

Situaciones especiales: En tercer orden, creemos necesario agregar un elemento que no es tomado en cuenta habitualmente por Melià en sus escritos y reflexiones, probablemente porque el fenómeno puede ser más reciente que sus reflexiones: La fusión del guaraní con terceras lenguas, de las cuales el portugués es sin dudas la más importante. En Pedro Juan Caballero, por ejemplo, es verdaderamente corriente tropezar con una frase como la siguiente: - Iporaite la che paletó, chera'a (es tan lindo mi saco, amigo, en portugués hablado en guaraní, siguiendo a Melià). Y también es corriente dar con una réplica como esta: - Anivéna la re misturátei, katu (no combines más los idiomas).

Jerigonza, evolución, fusión, recurso de sobrevivencia, o modificación lingüística incestuosa, lo cierto es que el proceso de hibridación del guaraní existe desde hace tiempo. No así una política oficial o de la intelectualidad al respecto. Los estudios son parciales o ligeros, y no pasan de la mera diagnosis o la llana especulación.

Es posible que el jopara sea una muleta que ayude a mantener la estructura fundamental del guaraní, pero sobre una base especulativa, también es posible que sea un explosivo activado contra sus propios cimientos. Es posible incluso que se trate de una diáspora guaranítica que dará lugar a una tercera y tal vez a una cuarta lengua probablemente también de tradición oral, al fin de los tiempos cuando el guaraní se haya disuelto, pero las conclusiones no pasarán de este nivel predictivo hasta tanto los estudios hayan ganado terreno, al respecto de lo cual no somos optimistas.

Aun más, al fenómeno de fusiones del guaraní con sus lenguas fronterizas, a la educación "extranjera" para el guaraniparlante, se debe sumar un elemento llegado con fuerza en los últimos 20 años al país: la televisión. A la fecha, la ANDE asegura que 87 por ciento del territorio está cubierto por las redes eléctricas, y oficialmente la venta de estos aparatos ha crecido a niveles explosivos en promedios que superan el 30 por ciento anual en la década (16) anterior a 1996, en un ritmo crecientemente expansivo.

El producto llegado a través de las ondas televisivas es esencialmente en español y además en un español generalmente extraño al castellano promedio hablado en el país.

En fin, junto con el fenómeno de los medios electrónicos de comunicación, otros elementos tales como la descampesinización del campo, la ruralización de las ciudades, o las cíclicas migraciones a las urbes regionales en períodos de grave carencia económica, conforman toda una trama de vetas probables de investigación respecto al bilingüismo paraguayo, y sin embargo permanecen inexploradas y bajo riesgo de quedar sepultadas por avalanchas de otros problemas que se insinúan cercanos.

Pero el planteamiento de estas y otras problemáticas relacionadas con el tema que nos ocupa, merecería un tratamiento exhaustivo y detallado en un sinnúmero de ensayos y proyectos que no caben en el marco de este examen, por lo cual parece adecuado pasar a una conclusión que será necesariamente sumaria y parcial, aunque con el agregado de varias hipótesis, unas prestadas y otras propias.

 

PARTE CUARTA: CONCLUSIÓN

 

Para el gusto personal de quien suscribe, dentro después de lo visto a lo largo de estas páginas, la conclusión más acabada y coherente parece favorecer a Melià: el guaraní es diglósico respecto al español, y el individuo monolingüe guaraní está condenado a padecer desde una merma de oportunidades de educación hasta discriminaciones laborales por esta causa.

Sin embargo, como este ensayo está planteado a modo de ejercitación de conceptos, parece adecuado ensayar una tesis propia (declaradamente apriorística y elemental) resultante de agregar ideas y formular variantes a las propuestas de Melià. El resultado es el siguiente:

1:Se puede agregar que -con base en la experiencia del guaraní y otros casos como el crèole y los pidgins (17), siempre que dos o más comunidades lingüísticas se hallen en contacto prolongado, es posible llegar a la conformación de una lengua local híbrida y tributaria de otra u otras lenguas. Es posible que el jopara urbano típico (resultante de guaraní español) sea efectivamente esa tercera lengua en conformación y que el mismo fenómeno progrese con otras (portugués, por ejemplo). Desde ya, existen elementos para considerarlo un protoidioma en cualquiera de los casos citados.

2: También es posible que simplemente el guaraní esté en proceso de desplazamiento lingüístico. Es decir, en tránsito de abandono de su práctica como lengua materna. Este fenómeno ocurre con frecuencia cuando se integran dos grupos culturales diferentes. La minoría tiende a tomar la cultura mayoritaria circundante. Se debe tomar en cuenta que hasta por lo menos mediados de siglo, la mayor parte de la población paraguaya era casi exclusivamente guaraniparlante, pero que esta proporción se invirtió aceleradamente con la difusión de medios masivos de comunicación, con ayuda del carácter ágrafo del guaraní y la consecuente dificultad de la acumulación del saber en esta lengua, además de la difusión del sistema educativo formal.

3:Existe un proceso de aculturación lingüística del guaraní paraguayo, entendida como una acelerada deformación, restricción y retroceso de su uso respecto a la primera mitad del siglo, sobre todo desde la aparición de la televisión a mediados de la década de 1970. En este proceso, la televisión debe ser considerada como factor cultural.

4: Pero también existe un factor político - económico concomitante y es que el estado paraguayo carece de proyecto real de pervivencia a futuro, y por tanto carece de los rudimentos organizativos para establecer una política educativa acorde con las necesidades evolutivas del guaraní, que busque su afirmación frente a una lengua dominante.

5:Finalmente, un tercer factor, estrechamente relacionado con el anterior es el factor demográfico, que atraviesa tanto el problema político como el cultural, y se trata de la evidente pero poco estudiada descampesinización del campo paraguayo producto de grandes desplazamientos humanos provocados por el acaparamiento de la tierra, la urbanización de las áreas rurales y la campesinización de los cinturones de miseria de las ciudades en un continuum cultural amorfo.

 

NOTAS

 

1. Bousfield, Walter. En Verbal learning and verbal behavior. McGraw - Hill. Nueva York, 1961. Pág. 167.

2. Ervin - Tripp, Susan. Desarrollo del Lenguaje. Artículo en Enciclopedia internacional de las ciencias sociales. Aguilar, México, 1982. Pág. 545 y sgts.

3. Melià, Bartomeu. Una nación, dos culturas. Edición y Arte. Asunción, 1997. Pág. 70.

4. Tylor, Edward B. en Primitive culture. Tomo I.Origins of culture. Editorial Smith. Gloucester, 1958.

5. Bobbio, Norberto. Diccionario Político. Tomo II. Publimex. México, 1998. Pág. 1.022.

6. Melià. Op. Cit. pág. 70.

7. Adaptación libre de Memoria del Fuego II. Las caras y las máscaras (Eduardo Galeano).

8. Melià. Una nación, dos culturas. Op. cit.

9. Melià, Bartomeu. El guaraní dominante y dominado. Apartado en Una nación, dos culturas. Edición y Arte. Asunción, 1997. Pág.41.

10. Diglosia: convivencia de dos lenguas en un mismo escenario cultural, donde una goza de status político o social superior relegando a la otra.

11. Melià. El guaraní que nos hablamos. La cuestión del bilingüismo. Opúsculo reproducido en Realidad social del Paraguay. J. Caballero - R. Céspedes, compiladores. CIDSEP. Asunción, 1999. Pág. 488.

12. Miguel Chase - Sardi sostiene en Cultura Guaraní y cultura campesina: nexos apenas estudiados (ensayo fechado en 1989) que "no existen estudios globales sobre las sociedades y culturas guaraníes ni sobre las campesinas paraguayas" que permitan conclusiones definitivas sobre la herencia, y más que nada sobre el proceso de imbricación de ambas culturas.

13. Melià. El guaraní dominante y dominado. Op. cit. Pág.42.

14. Rubin, Joan. National Bilingualism in Paraguay. Obra citada por Melià. n.a.v.

15. Melià. El guaraní... Op. cit. Pág. 46.

16. Vide Secretaría Técnica de Planificación.

17. Crèole y Pidgins son idiomas resultantes de fusiones entre varias lenguas. El primero tiene por base el francés, el segundo el inglés, pero incorpora estructuras del español, portugués y lenguas africanas.

BIBLIOGRAFIA

Bousfield, Walter. Verbal learning and verbal behavior. McGraw - Hill. Nueva York, 1961.

Ervin - Tripp, Susan. Desarrollo del Lenguaje. Artículo en Enciclopedia internacional de las ciencias sociales. Once tomos. Aguilar, México, 1982.

Melià, Bartomeu. Una nación, dos culturas. Edición y Arte. Asunción, 1997.

Tylor, Edward B. Primitive culture. Dos tomos.Editorial Smith. Gloucester, USA, 1958.

Bobbio, Norberto. Diccionario Político. Dos tomos. Publimex. México, 1998

Galeano, Eduardo. Memoria del Fuego. Dos tomos. Editorial del Chanchito. Montevideo, 1992.

Melià. El guaraní dominante y dominado. Apartado en Una nación, dos culturas.

Melià. El guaraní que nos hablamos. La cuestión del bilingüismo. Opúsculo reproducido en Realidad social del Paraguay. J. Caballero - R. Céspedes, compiladores. CIDSEP. Asunción, 1999.

Chase - Sardi, Miguel. Cultura Guaraní y cultura campesina: nexos apenas estudiados. Ensayo reproducido en Realidad social del Paraguay. J. Caballero - R. Céspedes, compiladores.

Gumperz, John J. Comunidades bilingües. Artículo en Enciclopedia Internacional de las ciencias sociales.

Susnik, Branislava. El guaraní en la vida socioeconómica colonial. Ensayo en Pasado y presente de la realidad social paraguaya. Centro Paraguayo de Estudios Sociológicos. Asunción, 1995.

Susnik, Branislava. Una visión antropológica del Paraguay. Museo Etnográfico Andrés Barbero. Asunción, 1993.

Godoy Zyogas, Marilyn. Orígenes de la supremacía masculina en la sociedad paraguaya. Ensayo en Pasado y presente de la realidad social paraguaya. Centro Paraguayo de Estudios Sociológicos. Asunción, 1995.

Velázquez, Rafael Eladio. Rebelión de los indios de Arecayá. Ensayo en Pasado y presente de la realidad social paraguaya. Centro Paraguayo de Estudios Sociológicos. Asunción, 1995.

Plá, Josefina. La esclavitud en el Paraguay, el rescate del esclavo. Ensayo en Pasado y presente de la realidad social paraguaya. Centro Paraguayo de Estudios Sociológicos. Asunción, 1995.

Cardozo, Efraim. El Paraguay colonial. El Lector. Asunción, 1996.

Cardozo, Efraim. El Paraguay en la conquista. El Lector. Asunción, 1996.

 

 

NOVAPOLIS – REVISTA DE ESTUDIOS POLÍTICOS CONTEMPORÁNEOS

EDICIÓN Nº 5 – FEBRERO DE 2003

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