El contenido de esta página requiere una versión más reciente de Adobe Flash Player.

Obtener Adobe Flash Player

Inicio Nosotros TV Online Paraguay Contactos Idioma:
Galería de Artes Visuales
(Lista de Autores en Orden Alfabético)
  Galería de Literatura y Ciencias
(Lista de Autores en Orden Alfabético)
Powered by
Seguinos:
NELSON AGUILERA

  RELATOS y POEMAS de NELSON AGUILERA


RELATOS y POEMAS de NELSON AGUILERA
RELATOS y POEMAS de

 

 
 
 
LA SERPIENTE
 
A lo lejos se divisaba la cabeza de la serpiente electrónica. Ella lo miraba fijamente a los ojos. Su corazón latía apresuradamente. Él la miraba con ternura. Sus grandes ojos azules expresaban miles de mensajes tácitos. Te amo. Siempre te amé. Te amaré hasta el fin.  Yo tampoco te olvidé pero esta despedida se convierte hoy en nuestro camino. La serpiente iba deslizando su metálico cuerpo entre las cordilleras. En la estación la gente comenzaba a aglomerarse. Voces. Lágrimas. Abrazos. Besos prolongados. Pañuelos blancos. Besos apurados. Narices chorreantes. Miradas eternas. Miradas azules. Siempre te amaré. La distancia es mi enemiga. El tiempo mi verdugo. Sigue amándome aun en el silencio. Ella acomodó el cuello de su abrigo. Él la ayudó. La miró sin pestañear. Sus azules manantiales detuvieron dos lágrimas en la frontera de los ojos. La sinuosa y alargada serpiente se detuvo detrás de ella. Ya llegó la hora de tu partida. Lo sé. Detén el tiempo. ¡Cuánto quisiera! No puedo. No debo. Mata a la serpiente. Es de metal. Es de invierno. Es de olvido. ¡No! Es de separación pero no de olvido. La puerta está por cerrarse. Siempre te amaré. Ve con Dios. ¿No tienes nada que decir? ¡Ve con Dios! Ella absorbió su mirada por última vez, giró los ojos por la vetusta estación como para guardarla en el recuerdo y fue caminando lentamente hacia la serpiente electrónica. Sintió unas ganas tremendas de voltearse, correr a sus brazos, mirarlo miles de veces más, pero se contuvo. Una palabra más, y en su pecho explotaría el llanto. Una mirada más, y quebraría sus promesas. Subió un peldaño, otro, otro… y sintió la llamarada de sus ojos en la espalda. La serpiente cerró sus bocas laterales. Él se quedó en la estación mendigando su mirada. Ella no se la dio. Él suspiró. Ella secó unas lágrimas. Él miró a la serpiente alejarse en la distancia por entre los llanos cubiertos de nieve. Ella fue a un vagón casi vacío donde un joven de veinte años derramaba miradas azules hacia el ayer. Ella lo miró. Le pidió fuego. Sus manos temblaban de frío. Aspiró el humo una y otra vez con desesperación. El joven la sonrió. Ella se la retornó. La serpiente iba ascendiendo la ladera de la montaña. El vagón se llenó de calor. Ella se sacó el abrigo. Él derritió otra sonrisa. La serpiente no detuvo su ascenso. Ella no se lo impidió. El joven tampoco. Al llegar a la cima cruzaron el túnel rumbo hacia otro sueño.



EL INDIO FRANCISCO

Asunción, 18 de abril del 2003

Querida Hannelore:

Hoy, Viernes Santo la tristeza me embarga al pensar que no puedo estar en la aldea por lo menos para mirarte desde lejos y contemplar tu felicidad fabricada por tu tradición y el férreo fariseísmo de tu padre.

Siempre recuerdo cuando éramos aún niños y jugábamos con tus muñecas hechas de palo santo y mi pelota de trapo hecha por tu madre quien con la caridad a flor de labios me daba un poco de saft y stollen mientras mi padre se quebraba el lomo trabajando para tu padre en la estancia por un poco de comida para mis hermanitos.

Hannelore, hoy sólo el recuerdo me hace compañía. Tú estás distante como ese primer beso que te di aquella tarde de enero en nuestra picada secreta al cumplir tus quince años.

- Ich liebe dich Francisco

- Ich auch Hannelore

Después nuestros labios se unieron en un amor que llevaremos hasta la tumba. Un amor que no puede ser realidad porque mi raíz salvaje y mi color se interponen ante tu cabellera venida de Holanda y tus ojos celestes de las praderas de Rusia.

- ¿Qué importa la diferencia Francisco? Te amo y sólo eso basta.

- Para ti y para mí tan sólo el amor basta, pero no para tu gente.

- ¡Mi gente!

¿Te acuerdas cuando tu padre nos descubrió besándonos detrás del algarrobo aquella tarde de octubre cuando el viento norte soplaba sin misericordia y tú te escapaste de la siesta obligada para verme? Y mi padre tuvo que soportar nuestro dolor.

- ¡Ramón! Tu hijo es un mal hijo.

- ¿Por qué señor?

- Porque estuvo besando a mi hija. ¡Cómo se atreve! ¿Qué se ha creído? Mi hija no puede ni debe relacionarse con los indios y que tu hijo no vuelva a pisar mi casa porque ...

La voz de tu padre tronó como la de un impío. Sus predicaciones domingueras en nuestra aldea sobre el amor al prójimo cayeron al vacío y fueron llevadas por las ráfagas calientes del viento norte hasta el templo de los fariseos. No pude entender cómo un hombre que me hablaba del amor de Cristo podía al mismo tiempo rechazarme por ser un niño nacido bajo el arrullo de la selva y el manto de una noche estrellada.

Después me enteré de que te enviaron al Canadá para casarte cuanto antes con alguien que tuviera tu mismo color de pelo y su piel fuera tan blanca como la misma leche de las colonias. Tu raza y tu cultura separaron nuestro amor tejido en las marañas chaqueñas.

Yo recibí las consabidas reprimendas de los pastores chulupíes y como castigo fui enviado a estudiar en el seminario bíblico con la consigna de no volver a posar los ojos en ninguna mujer blanca.

Ser pastor nunca fue mi sueño y atrás dejé Homilética, Griego y Hebreo para dedicarme a luchar por los indígenas que andan sangrando miserias por las calles de Asunción. Están tan solos como yo, perdieron la razón de su existencia, como yo, y sólo sueñan con una tierra en que el odio, las diferencias y la hipocresía no tengan lugar, como yo.

Hannelore, la última vez que te ví fue el año pasado, el domingo de Pascuas. Tú salías de la iglesia del brazo de tu marido y tus dos hijitos rubios, no mestizos. La alegría se paseaba entre todos ustedes y el sol resplandecía en tu cabellera de oro, mientras una triste sombra se encargaba de llenar mis ojos de lágrimas.

Hoy Viernes Santo, cuando recordamos la muerte de Nuestro Maestro quien proclamara el amor al prójimo y al enemigo yo te escribo esta carta para decirte que te perdono, por no haber expugnado las fortalezas que separaban nuestro amor y por permitir que mis sentimientos sigan llorando su funeral inconcluso.

Se despide quien siempre te amará,

El indio Francisco.


 
 
 
 
 
POEMA
 
1
 
Dejaré a tus ojos brotar
en las ramas de la poesía,
colgados de metáforas
 iluminados
en sinestesias.
Tus ojos no son tuyos.
Son de la poesía.
Ella te los robó
mirándote a las pupilas
y los oculta
de todos
los que morimos
por verte.
 
2
 
Aquieta tu mirada de olivos
con el arrebol de dos soles.
¡No la bajes!
Liba el rocío de mis pupilas.
Sumérgete en el negro misterio
de mi iris,
y hállate a ti misma
en el amor
que tengo escondido
en el meollo de mis ojos.
 
3
 
 Mis ojos de candela
quemaron la sombra azabache
de la quieta madrugada.
En cada llama del recuerdo
tus ojos de lagos tranquilos
 intentaron tragarse
 la vorágine del fuego.
Se consumió la candela
 los recuerdos se hicieron cenizas
y tus ojos escaparon durmiendo
 en las alas del sueño inesperado.
 
4
 
¿En qué ojos amaneció tu mirada
este tórrido día de enero?
 ¿En qué labios encendiste un beso
en el albor del verano?
No lo sé.
Sólo sé
que esos ojos ladrones
 y esos labios extraños
se están robando
poco a poco
y soslayadamente
los pedazos de tu vida.
 
5
 
¿Qué son estas ganas
de cautivar tu mirada
en un puño
y engañar a la nostalgia
con sólo abrirlo
para perderme
en tus pupilas opalinas?
¿Qué son estas ganas
de aprisionar tus labios
en otro puño
y calmar la sed
con sólo abrirlo
para encontrarme contigo
 en el sello
 de un beso atribulado?
 ¿Qué son estas ganas
 de convertirte en un puñado
de viento,
sol
 mar
 o
arena
para seguir soñando ilusiones
en las manos
de un amor alucinado?
 
6
 
Si me amas
dilo muy quedo,
para que las estrellas
no se roben tu voz.
Si me amas
dilo con los ojos
para que el mar
no se robe tu mirada.
Si me amas
bésame en el silencio
para que la rosa
no se robe tus labios.
Si me amas
ciñe al mar con las estrellas
 en el silencio de tu amor.
Y sigue besándome
con la rosa de tus labios
hasta que el silencio
se torne mar estrellado
 y no murmure más que:
Te amo.
 
7
 
Yo leí a la Tristeza en tus ojos.
 Era gris, sinuosa
atiborrada en nostalgias.
Sus letras compusieron el texto
de tu herido y solitario corazón.
 Yo leí a la Tristeza en tus ojos.
Quise atraparla
con la yema de mis dedos,
mas tu silencio la ocultó
detrás de una sonrisa
hecha de vientos
y una caricia
dibujada en escarchas.
Yo leí a la Tristeza en tus ojos.
 
8
 
Soy un amante furtivo
amordazado
 con las cuerdas del tiempo,
y me robo tus besos
tu aliento
tus ojos.
Soy un amante furtivo
 aprisionado
en celdas de ausencias
y me bebo a sorbos cortados
tu risa
tus suspiros
tu vida.
 
9
 
Qué es esto de tenerte y no tenerte
de estar entre mis brazos
y escurrirte entre mis dedos
de encontrarme en tu mirada
y perderte en el recuerdo.
 Qué es esto de gustar
la culpa
 el perdón
el amor
 y el odio
de una misma copa.
Qué es este huérfano desvarío
que intenta florecer
 en el árido suelo
de la confusión.
Qué es este amor tardío
que no nace
que se pierde
 que se muere
 en los brazos de una pasión
y en el beso
 de un no puede ser.
 ¡Qué es esto!
 
10
 
 Eres una flor en llamas
 consumida en su fuego.
Tus pétalos celestes
van incendiando
 tu ardiente gineceo
enmudecido
 en el tórrido jardín
del amor no concebido.
Eres una flor en llamas
consumida en su fuego,
 y yo soy
Agua,
Bálsamo
sumergido en Amor
que puede apagar
tu incendio.

 
 
Fuente en Internet:

 
 
 
 

ENLACE INTERNO A ESPACIO DE VISITA RECOMENDADA


(Hacer click sobre la imagen)


 



Compartir FB

Ver Perfil y otras Obras del Autor...


 

Leyenda:
Solo en exposición en museos y galerías
Solo en exposición en la web
Colección privada o del Artista
Catalogado en libros en artes visuales o exposiciones realizadas
Venta directa
Obra Robada

Buscador PortalGuarani.com de Artistas y Autores Paraguayos
 

Portal Guarani © 2014
Oficina: Asunción Super Centro - Gral. Diaz entre 14 de Mayo y 15 de Agosto - Local 372, 2do. Piso
TeleFax.: 451-486, Celular: 0981 564-220 - Contacto: info@portalguarani.com
PortalGuarani.com en fuente oficial de informaciones e imágenes del Paraguay para Wikipedia.org
Asunción - Paraguay - Proyecto Desarollado por Apunto