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ROBERTO PAREDES


  POR QUÉ CAYÓ (FERNANDO) LUGO, 2012 - Por ROBERTO PAREDES


POR QUÉ CAYÓ (FERNANDO) LUGO, 2012 - Por ROBERTO PAREDES

POR QUÉ CAYÓ (FERNANDO) LUGO

Por ROBERTO PAREDES

Editorial SERVILIBRO

Dirección editorial: VIDALIA SÁNCHEZ

Corrección: BEATRIZ POMPA

Edición al cuidado del autor

Asunción – Paraguay

Julio, 2012 (268 páginas)

 

 

 

CAPÍTULO 1

La tragedia de Curuguaty: Pretexto o factor desencadenante

 

“En este mundo...

nada es verdad ni es mentira,

 todo es según el color

del cristal con que se mira”

(Ramón de Campoamor, poeta español del siglo XIX)

 

“La verdad no es contraria a

la mentira. La verdad es otra

mentira, pero cada vez más

cercana a la verdad.”

(Federico Engels, padre, con Carlos Marx, del socialismo científico)

 

El viernes 15 de junio de 2012 se convirtió, sin que nadie lo esperara, en uno de los días más luctuosos de la historia del Paraguay: 17 muertes violentas se produjeron en la mañana de ese día, en Curuguaty, Departamento de Canendiyú, poco después de que efectivos de la Policía Nacional trataran de efectuar un desalojo, dando cumplimiento a una orden judicial.

De acuerdo con las crónicas más equilibradas, el desalojo se produjo en una propiedad de 2.000 hectáreas en el denominado "Campo Morumbí", lugar en que se encontraban alrededor de 150 ocupantes, campesinos sin tierra, últimamente autodenominados "carperos", porque viven bajo carpas.

Faltando tres minutos para las 08.00 de la mañana un reducido grupo policial, integrado por ocho efectivos, encabezados por el comisario Lovera, jefe del Grupo Especial de Operaciones, GEO, ingresó a la propiedad con el propósito de comunicar a los líderes "carperos" acerca de la orden judicial que debía cumplirse. Sobre el suceso posterior las versiones divergen:

Versión 1: "Los efectivos policiales fueron emboscados, siendo literalmente fusilados por francotiradores bien armados, apostados en los árboles..."

Versión 2: "Los campesinos fueron agredidos por los policías, viéndose forzados a reaccionar..."

Versión 3: "Precedió a la balacera un forcejeo entre un líder "carpero", que se resistió a entregar su arma, y el jefe del GEO, Erven Lovera...".

Cualquiera haya sido el desarrollo concreto de los hechos, lo cierto es que en esa sub-fase del luctuoso suceso se fusilaron a los ocho efectivos policiales, de los cuales seis morirían y dos resultarían heridos de gravedad. De inmediato (segunda sub fase), los efectivos policiales, cuyo número ascendía a 320, reaccionaron y fusilaron a los "carperos".

Del total de 17 muertos, once fueron "carperos" y seis fueron efectivos policiales. De ochenta heridos, quince eran policías y 65 eran "carperos". La Policía Nacional habló de:

-        Armas de guerra, de grueso calibre,

- De instructores militares en la zona, del Ejército Paraguayo del Pueblo, EPP, o...

-        De "bombas cazabobos",

- Vestimenta militar tipo "camuflaje" entre los

"carperos".

Además de todo lo expuesto, se especuló sobre que existió participación directa de mafias vinculadas con el narcotráfico, activas en la zona.

Escapa por completo a la intención del autor establecer la veracidad de algunas versiones, pues al margen de la misma lo cierto es que el suceso no encontraba precedentes recientes ni remotos en la historia del país. Ni en el marco del combate a la guerrilla, a inicios de la década de 1960, en épocas de Stroessner, murió esa cantidad de gente en una única jornada.

El autor se inclina por desechar las diversas versiones -una más descabellada que la otra- que apuestan a encontrar "infiltrados", ya sean mafiosos o guerrilleros, o que tratan de descubrir una presunta conspiración, con la finalidad de deponer al presidente. El autor se inclina por aceptar que los protagonistas fueron los "carperos", entre cuyos integrantes hay personas propensas a buscar o a favorecer respuestas violentas.

Esto es relativamente fácil de entender, pues apenas basta considerar que la falta sistemática y permanente de respuestas aceptables ante la delicada problemática social se traducía con relativa facilidad en algo así como "una opción" por la violencia. Tanta es la frustración, la desesperanza, que hay gente, sobre todo jóvenes, que no ven en las negociaciones posibilidad alguna de resolución de los problemas.

Apostando a maquillar su completa inoperancia en el sub-sector, el Gobierno -por la vía de varios de sus exponentes, entre los que se incluyó el propio presidente ­habló de "infiltración", replicando la misma línea de argumentación que se hiciera común en la época de la dictadura del general Alfredo Stroessner, por medio de la cual se trataba de atribuir a la "agitación" las causas de la disconformidad social, que se expresaba en protestas de diversos tipos, desde pacíficas hasta violentas.

La tragedia de Curuguaty, al margen de los detalles últimos que la cercaron, encuentra su explicación última y definitiva en la estructura de propiedad rural, esencialmente injusta, cuyo rasgo distintivo es la coexistencia de dos extremos: grandes minifundios, en manos de poca gente, por una parte, y grandes masas de "sin tierra", por otra parte.

Esta contradicción más que centenaria se engendró a partir de la década de 1880, en que se procedió a la venta de las tierras públicas, incluyendo a los yerbales, con lo que se favoreció desde el Estado el funcionamiento de los latifundios. En el inmenso Chaco el negocio principal, aunque no el único, fue la extracción del tanino, con lo que se redujo progresiva e irreversiblemente la existencia del quebracho, hoy por hoy integrante del conjunto de plantas bajo riesgo de extinción.

La industria del tanino:

- convirtió a los propietarios de los inmensos quebrachales en empresarios inmensamente ricos,

-        tornó parte del Chaco paraguayo en un desertificado terreno aún más inhóspito,

- condenó a la miseria a miles de trabajadores del esquema, y

-        despojó al país de uno de los recursos naturales más valiosos a cambio de monedas.

Ni modernizó el Paraguay, ni mejoró la calidad de vida de los trabajadores directamente relacionados con la explotación del rubro.

En la Región Oriental, el negocio principal fue la explotación de la yerba mate, en que en similar proceso de explotación, los resultados socioeconómicos fueron esencialmente los mismos.

Muy a grandes rasgos y muy esquemáticamente, el desarrollo rural paraguayo tuvo las siguientes características distintivas en el período independiente:

1811 - 1840: recursos agro-forestales explotados limitadamente, coexistiendo con las "Estancias de la Patria" y una amplia red de cultivos de autoconsumo, sobre la base de la propiedad fiscal sobre la tierra. En el período en cuestión, incluso, el Estado se tornó un propietario más fuerte considerando la expropiación de las inmensas extensiones de tierras poseídas por los españoles terratenientes y por la Iglesia.

1840 - 1870: recursos agro-forestales racionalmente explotados, coexistiendo con una amplia red de cultivos de autoconsumo, sobre la base de la propiedad fiscal sobre la tierra. En el período en cuestión, el Estado, además de ser un gran propietario, se fortaleció al asumir el rol de agente clave en el proceso de comercialización con el exterior.

1870: la derrota paraguaya en el marco de la Guerra de la Triple Alianza significó la liquidación de un modelo de crecimiento, de un modelo de acumulación. Los vencedores, por medio de sus aliados locales, impusieron al país no solamente sanciones y castigos, sino que sus ideas, las que en lo fundamental consistían en el liberalismo doctrinario. A partir de entonces, las "ideas fuerzas" dominantes fueron:

"El Estado mínimo", un punto final a la intromisión del Estado en la producción de bienes y servicios, así como en la regulación de las relaciones sociales derivadas de las actividades económicas, y en consecuencia

El traslado de la responsabilidad central al sector privado -no más al Estado - en todos los procesos económicos de producción, distribución y comercialización.

1870 - 1880: como las "ideas fuerzas" necesitaban de condiciones básicas para implantarse, quedaron apenas en el papel en el período en cuestión. Los paraguayos y las paraguayas se dispusieron a reconstruir el país, devastado por completo durante la contienda desatada entre 1864 y 1870.

1880 - 1960: a lo largo de esos ochenta años no hubo novedades importantes en el campo de la propiedad rural. Conforme Oscar Creydt, el país soportaba una estructura semi-feudal; en rigor, coexistían inmensos latifundios, siendo los más productivos y rentables los yerbales de la Región Oriental y los quebrachales del Chaco, con minifundios, sobre todo en los departamentos más tempranamente poblados, como Central, Cordillera y Paraguarí. El Estado aún poseía inmensas propiedades.

1960 - 1970: a inicios de la década, el Instituto de Reforma Agraria, IRA, es reemplazado por el Instituto de Bienestar Rural, IBR. El Gobierno dotó al IBR de un patrimonio fabuloso, incluyendo 8.500.000 hectáreas de tierra; era propósito declarado otorgar parcelas de tierra con títulos de propiedad, en el marco del programa de Reforma Agraria. La estructura seguía siendo la misma, estando los agricultores vinculados masivamente a los cultivos de autoconsumo.

1970 - 1989: tres procesos de extendida influencia cambiaron por completo la realidad rural del país, que predominó -al margen de las diversas sub fases- durante largos cien años, desde 1870, en que finalizara la Guerra de la Triple Alianza, hasta 1970, en que se produjera "el boom de los años 70", impulso modernizador de inédito vigor. Los tres procesos puntuales que cambiaron la realidad específicamente rural fueron:

1.      La penetración brasileña: en el marco de lo que desde el Paraguay se denominó "Marcha hacia el Este", y en el Brasil "al Oeste", desde comienzos de la década de 1970 se constató el fenómeno de la penetración sistemática y progresiva de colonos brasileños en el país, que se sintió con especial fuerza en los departamentos fronterizos.

2.      Los cultivos de renta: la penetración brasileña trajo, en parte, el cultivo de ciertos rubros de renta (soja y trigo, sobre todo), pero lo más resaltante fue el fenómeno del "oro blanco", el cultivo masivo del algodón, rubro de extendida influencia social, pues se cultivaba en pequeñas propiedades, y con alta rentabilidad, debido a la crisis del petróleo que revalorizó la fibra del algodón.

3.      La mecanización de la agricultura: sobre todo por el lado de los colonos brasileños que ingresaron al país en el período, que impulsaron el cultivo de granos, que se realizaban en grandes propiedades y con escasa utilización de mano de obra, se experimentó un vigoroso proceso de mecanización de las actividades agrícolas, que se acompañó con la construcción de inmensos silos para almacenar los granos.

La realidad rural sufrió una drástica transformación, que se expresó en todos los aspectos:

-        Desde el punto de vista de las condiciones naturales, lo cierto fue que los ricos y saludables bosques que predominaban en los departamentos fronterizos con el Brasil, fueron literalmente devastados. Pero no se trató simplemente de desmontes para liberar

espacios para cultivos; se trató de un despojo de una riqueza forestal de inconmensurable valor que enriqueció a los capitales brasileños que penetraban en el país. Solamente para dar una idea sobre el tema puntual habrá que apuntar que en el Departamento de Amambay funcionaron, en el período, más de treinta aserradores de gran porte, de propiedad de brasileños.

-        Desde el punto de vista de las condiciones sociales, la progresiva expansión de los brasileños desde el extremo Este hacia el Centro del país se tradujo en la expulsión de los pequeños agricultores paraguayos de sus tierras. En gran medida, ese es el proceso madre de la problemática de los "sin tierra", pues si bien ya existía desde antes, lo cierto es que jamás hubiese alcanzado la envergadura actual si no estuviese estrechamente vinculado al otro.

- Aún desde el punto de vista social, el "campesino pobre satisfecho" (mboriahu ruata), esencialmente vinculado a los cultivos de autoconsumo, pasó a constituir el eslabón más débil de la cadena productiva del algodón, actividad en que los exportadores, acopiadores e intermediaros quedaban con las mejores tajadas del negocio, dejando para los productores directos magros beneficios. Más de un millón de paraguayos se vincularon al cultivo del algodón, rubro que hizo que el capitalismo irrumpiera con violencia en sus hogares, cambiando sus prácticas, sus perspectivas, su modo de vivir...

-        Desde el punto de vista de las condiciones económicas, el sector rural pasó a constituir el principal aporte en la composición del Producto Interno Bruto, PIB. La tierra se convirtió en "oro ku'i" (polvo de oro), por lo que jerarcas civiles y militares del stronismo se convirtieron en "sujetos de la reforma agraria", pasando a engrosar la lista de grandes terratenientes, con lo que la expulsión de los campesinos con títulos precarios o sin títulos se agudizó...

-        Desde el punto de vista cultural habrá que admitir, como punto de partida, que el contacto entre culturas diversas conlleva cambios inevitables...

1989 - 2008: cuando Stroessner fue derrocado, en febrero de 1989, era parte esencial de la agenda la resolución de la problemática agraria, que comprendía complejas y contradictorias realidades, que iban desde el contraste entre latifundios y "sin tierras", hasta la dependencia productiva de escasos rubros (algodón y soja, sobre todo) por lo que se hablaba de "monocultivo", pasando por la baja productividad y la escasa capacitación de la mano de obra.

En el 2008, Lugo heredó la compleja problemática, de cuya creación, extensión, dinámica y lógica ninguna responsabilidad tuvo. Pero, como levantó la bandera de la Reforma Agraria como parte esencial de su programa, se esperó que apostara a embestir de algún modo o de otro contra esa patética realidad. No lo hizo, por diversas razones:

-        No había hoja de ruta, con metas y objetivos fijados con claridad,

-        No existía plan estratégico, con medidas establecidas para alcanzar las metas y objetivos,

-        No había plantel conductor, compuesto por políticos y técnicos con probada capacidad para dirigir el proceso, y

-        No había plantel operativo.

El fracaso fue total, completo e inapelable. Y las consecuencias también fueron total, completa e inapelablemente adversas. La tragedia de Curuguaty fue la expresión más brutal de la irresolución de la problemática. En rigor, poco o nada se hizo para avanzar en dirección a la resolución de la cuestión campesina. El costo fue alto, pues el trágico episodio fue utilizado como pretexto central para promover la destitución del presidente.

Pero Lugo no cayó a causa de la tragedia; habrá que destacar con todas las letras que la tragedia fue solamente el pretexto final. A lo largo de los casi cuatro años de los cinco que comprendía el mandato presidencial, Lugo se manejó como un equilibrista, sorteando diversas adversidades. Parafraseando a "Bichito" Pesoa:

- No es que ellos eran demasiado vivos, nosotros éramos muy inútiles.

Algo similar se dio con el presidente Lugo hasta junio de 2012: No se lo destituyó por debilidad e impericia de sus adversarios, antes que por su especial habilidad para administrar conflictos.

En el marco de este trabajo se hará un desarrollo pormenorizado de las causas de fondo que llevaron a la caída de Lugo del poder. Por el momento, habrá que asumir como punto de partida que la tragedia de Curuguaty fue apenas un pretexto para proceder a la destitución del presidente.


 

CAPÍTULO 2

 

Por qué cayó Lugo I: El peso de la correlación de fuerzas

 

“Es preciso soñar, pero con

la condición de creer en

nuestros sueños. De examinar

con atención la vida real, de

confrontar nuestra observación

con nuestros sueños, y de

realizar

escrupulosamente

nuestra, fantasía.”

 

Nicolás Lenin

 

Desde una perspectiva doctrinaria socialista habrá que resaltar que el delicado tema de la correlación de fuerzas fue invariablemente tratado por los grandes teóricos del socialismo científico, entre los que se destacaron los trabajos de Nicolás Lenin, León Trostky y Rosa Luxemburgo.

Martha Hamecker, en una brillante y muy didáctica obra titulada Estrategia y táctica se empeña por penetrar en el pensamiento del que por casi todos los socialistas fuera considerado el más claro y eficaz conductor y estratega, y al referirse al delicado asunto que se irá a desarrollar sostiene que:

En Lenin... "el término más riguroso sería el de "correlación de fuerzas sociales "ya que el análisis se sitúa en el terreno de la coyuntura política. Sin embargo, no

es el más conveniente porque se presta a ser confundido con otro concepto del mismo autor que tiene un significado muy diferente: el de correlación de fuerzas. La "correlación ", es decir, la tendencia a variar concomitantemente, en el primer caso (Correlación de fuerzas sociales) se refiere a la forma en que se agrupan las distintas fuerzas sociales, unas en relación a las otras y a las variaciones que se producen en esta situación a medida que avanza la revolución; en el segundo caso (Correlación de fuerzas), en cambio, se refiere a la fuerza o capacidad que cada una tiene para imponer sus intereses de clase en una coyuntura determinada, capacidad que está íntimamente ligada a la capacidad que tienen las otras clases para hacer lo mismo.

Sobre la necesidad de observar rigurosamente este aspecto se llamó la atención del propio Fernando Lugo, así como de los principales referentes que lo cercaban desde el principio, o sea, desde el 2006. El documento que se reprodujo en el libro ¿A dónde va Paraguay? II, publicado once días antes de la realización de las elecciones del 20 de abril de 2008, fue esencialmente premonitorio. Decía:

"Lugo 2008, sobre todo, significa para la sociedad paraguaya una ruptura con el pasado, en todos los aspectos. Es lo que segmentos importantes que apoyan el proyecto anhelan y desean.

Pero eso solamente será posible en la medida en que el proyecto se muestre capaz de dar respuestas satisfactorias a los complejos problemas que plantea la realidad actual, con raíces en el pasado inmediato y mediato.

Dependiendo de cómo se llegue, sin embargo, Lugo 2008 podrá tener un perfil enteramente diferente, significando en lo esencial la conservación de muchos rasgos nocivos del presente.

La cuestión parece compleja pero resulta fácil de entender y de explicar: en pocas palabras, la correlación de fuerzas determinará, en última instancia, el carácter final del proyecto Lugo 2008.

Así, si la correlación es favorable a los sectores conservadores -lo cual se insinúa con alta probabilidad-, el carácter será esencialmente conservador, limitado; pero si la correlación es favorable a los sectores progresistas -escasamente probable-, la ruptura radical será posible.

De todos modos, cualquier cambio es mejor a ningún cambio, por lo que vale la pena apostar. Y si se coincide en eso, todo el esfuerzo deberá volcarse a trabajar porque el curso del proceso sea el mejor para el país. El riesgo de una gran frustración histórica es grande, casi inevitable, pero vale la pena intervenir con la deliberada intención de lograr el mejor desenlace."

La probabilidad de un peso dominante de las fuerzas conservadoras saltó muy tempranamente, lo que quedó en evidencia poco tiempo después, al divulgarse los resultados definitivos de las elecciones. Con insistencia se le volvió a llamar la atención a Lugo sobre la necesidad de tener en cuenta esa adversa realidad. Se le dijo, con todas las letras:

- Caminamos en campo minado, habrá que proceder con cuidado.

Se le arrimó tempranamente una propuesta, la del "Gran Entendimiento", una suerte de Concertación Nacional, acuerdo o pacto; hizo caso omiso.

En el libro: ¿A dónde va Paraguay? III, publicado en octubre de 2008, el autor divulgó, entre otros análisis, sobre el puntual lo siguiente:

"Lo primero que habrá que analizar en cuanto al Poder Legislativo es la composición del mismo, pues de una u otra forma refleja la correlación de fuerzas en el seno de la sociedad paraguaya, desde la perspectiva política.

Cámara de Senadores. Sobre un total de 45 bancas:

Partido Colorado: 15 bancas

Partido Liberal: 14 bancas

UNACE: 9 bancas

Patria Querida:  4 bancas

País Solidario: 1 banca

Tekojojá:    1 banca

Partido Democrático Progresista: 1 banca

Cámara de Diputados. Sobre un total de 80 bancas:

Partido Colorado: 30 bancas

Partido Liberal: 27 bancas

UNACE:    15 bancas

Patria Querida:3 bancas

Alianza Patriótica para el Cambio:  2 bancas

Tekojojá:    1 banca

Partido Democrático Progresista: 1 banca

Alianza Democrática Boquerón: 1 banca

El análisis de la distribución de las bancas permite extraer como primera conclusión relevante que, pese a perder la elección nacional, en ambas cámaras el Partido Colorado se mantuvo como la mayoritaria.

Más relevante resulta el hecho de que sumadas las bancas del Partido Colorado con las de UNACE tienen mayoría en ambas cámaras (15 9 = 24 sobre 45, en Senadores) y (30 15 = 45 sobre 80, en Diputados). Relevante, porque UNACE es básicamente un desprendimiento del Partido Colorado. Dicho de otro modo, las bancas de raíces coloradas constituyen cómodas mayorías en ambas cámaras del Congreso.

Un tercer dato relevante es que el Partido Liberal amplió su presencia en el Legislativo, reafirmándose como segunda fuerza, pero bien más a tiro de constituirse en primera fuerza.

Y un último elemento llamativo constituye la pérdida de espacios de los sectores independientes de los partidos tradicionales, que de por lo menos diez senadores bajó a siete, en total. Sobre todo, sorprendió el resultado discreto alcanzado por Tekojojá, denominado "el grupo de Lugo" por los medios de comunicación.

De todos modos, desde una perspectiva más doctrinaria, en la que para simplificar el análisis se caracterizará a dos grandes sectores: "conservadores" y "progresistas", se tiene una realidad bastante ilustrativa.

Se denomina, por lo general, "conservador" al sector político que apuesta, con diversos matices, a mantener (conservar) el estado de cosas vigente en lo fundamental, en lo básico. Se entiende por "progresista", la actitud inversa, también con diversos matices, en el sentido de apostar a cambios en el estado de cosas vigente en lo fundamental, en lo básico.

Midiendo con esos criterios a las fuerzas políticas paraguayas, existe un consenso entre todos los estudiosos y observadores sobre que son fuerzas conservadoras los partidos Colorado, Liberal, UNACE y Patria Querida, mientras que constituyen fuerzas progresistas los partidos País Solidario, Democrático Progresista y Tekojojá.

Si nos limitamos a la Cámara de Senadores, en el análisis, tenemos una realidad política que evidencia un fuerte contraste entre ambos sectores, ya que las fuerzas conservadoras tienen 42 de las 45 bancas, mientras que las fuerzas progresistas apenas tienen tres bancas.

Este contraste que se presenta en el Poder Legislativo sería ilustrativo pero irrelevante si el presidente hubiese sido de alguna fuerza conservadora, pero emerge como un problema de difícil resolución contemplando que el presidente es básicamente progresista.

¿Hay polvorín para un conflicto de poderes? Definitivamente sí, como nunca se había presentado en la historia política del país. Y el agravante es que se administra el Paraguay con una Constitución ambigua, en términos de definir el sistema como presidencialista o parlamentarista.

(Como reacción ante el excesivo poder que la Constitución anterior, la de 1967, otorgara al presidente, después del derrocamiento del general Alfredo Stroessner, la Convención Nacional Constituyente de 1992 decidió no solamente limitar los poderes del presidente, sino que determinó conceder al Congreso amplios poderes.

Antes que contribuir a una solución efectiva al riesgo autoritario, ese verdadero adefesio jurídico, que confunde sobre todo a inversionistas extranjeros, generó más distorsiones de las que existían, sentando las bases para que el Poder Legislativo se convirtiera en poco tiempo en la institución menos creíble y más averiada de la incipiente democracia paraguaya.)

Retomando el hilo del análisis, lo cierto y lo concreto es que el presidente Fernando Lugo contaba con escasos aliados en el Congreso Nacional, desde la perspectiva de su propósito central de imprimir a la política gubernamental un rasgo progresista.

Esta realidad, adversa al presidente, condicionaba todos sus movimientos. No solamente no iría a contar con una sólida base de sustentación en el Congreso, sino que debía cuidarse de cruzar ciertos límites, que eventualmente pudiesen llevar a los sectores conservadores a articularse y a desplazarlo del poder por la vía de un juicio político.

De hecho, por lo menos durante el primer año de ejercicio de la Presidencia, Lugo nunca osó desafiar a los sectores conservadores en cuestiones claves, caras a sus intereses.

Pero pese a no hacerlo, en repetidas ocasiones algunos exponentes conservadores levantaron la consigna del juicio político, aunque sin posibilidades de éxito. Y lo hicieron desde por disparatadas, como el hecho de haber viajado a Bolivia, presuntamente sin el pleno cumplimiento de formalidades, hasta por cuestiones menos disparatadas, como el hecho de haberse realizado en un cuartel un encuentro de jóvenes de izquierda.

Sobre la base de lo que podía resultar un equilibrio precario, pero equilibrio al fin, que se tejiera inicialmente para la conformación de la mesa directiva del Congreso, Fernando Lugo pudo haber gobernado durante el primer año en el marco de una relación más constructiva con el Congreso".

Existiendo la posibilidad de transitar por senderos diferentes, durante el primer año se transitó por caminos nada constructivos. Esto llevó tempranamente a la instalación de conflictos de gran envergadura y de menciones a una eventual destitución. En junio de 2009, Lugo trató de cubrir un enorme bache al promover la creación de una suerte de "Estado Mayor" para conducir el proceso.

En la reunión inicial, habló de:

-        La falta de hoja de ruta,

-        Falta de estrategia,

-        Falta de proyecto político...

Era impresionante constatar que el presidente era el que con mayor claridad se percataba de esas carencias. Se procedió, entonces, a arrimarle a él y al grupo elementos de análisis más completos para la comprensión del delicado asunto. Estos trabajos, presentados por escritos, dieron pie a la publicación de algunas reflexiones en el libro Revolución y Contra-Revolución en Paraguay, publicado en diciembre de 2010. Una reproducción parcial ilustra acerca del contenido:

"Desde una perspectiva meramente formal, el elemento divisor de aguas aporta apenas el apoyo a una candidatura presidencial X, siendo consideradas adversas u opositoras las que promovieron o apoyaron candidaturas distintas a la que alcanzara la victoria en la elección. Utilizando este criterio se tiene que como resultado de las elecciones del 20 de abril de 2008 son:

Fuerzas oficialistas (ganadoras):

Partido Liberal Radical Auténtico

Partido País Solidario

Partido Popular Tekojojá

Partido Democrático Progresista

Fuerzas opositoras (perdedoras):

Partido Colorado

Partido-Unión Nacional de Colorados Éticos

Partido Patria Querida

Si bien las fuerzas mencionadas son exclusivamente las que tienen representación parlamentaria, son más que suficientes para trazar la correlación. Empleando como factor de medición la cantidad de senadores de cada fuerza se tiene que los oficialistas tienen un total de 17 senadores (14 del Partido Liberal más 1 por cada uno de los demás partidos), mientras que los opositores tienen un total de 28 senadores (15 del Partido Colorado, 9 de la Unión Nacional de Ciudadanos Éticos y 4 de Patria Querida).

Es decir, aunque parezca un contrasentido, los opositores tienen una holgada mayoría sobre los oficialistas, 28 contra 17. Considerando que, desde que entrara en vigencia la Constitución de 1992, el Congreso tuvo un poder incrementado, super incrementado, se tiene que la constatación es muy relevante. De hecho, el poder del Congreso es tan significativo en el país que muchos extranjeros tienen justificadas dudas sobre si tiene más poder el Legislativo o el Ejecutivo.

¿Por qué se considera formal esta división de fuerzas? Por una cuestión fundamental: no se tiene en cuenta el nivel de afinidad ideológica o política, la división apenas tiene en cuenta la candidatura presidencial que se apoyó.

Ahora bien, si empleamos el criterio de afinidad ideológica, de lejos una cuestión de fondo, se tiene una composición de fuerzas enteramente diferente. Para no tornar innecesariamente compleja la cuestión se procederá a diferenciar a las fuerzas políticas en "conservadoras"

y "progresistas", entendiendo por conservadoras a las fuerzas que en lo esencial quieren conservar el estado de cosas, y por progresistas a quienes apuestan a transformar el estado de cosas.

Desde esa perspectiva, se tiene que apenas tres fuerzas son "progresistas" (partidos País Solidario, Tekojojá y Democrático Progresista) mientras que las demás fuerzas con representación parlamentaria son "conservadoras".

Se tiene, entonces, que los "conservadores" controlan 42 de los 45 votos del Senado (Partido Colorado 15 Partido Liberal Radical Auténtico 14 Partido-Unión Nacional de Ciudadanos Éticos 9 Patria Querida 4, total 42), mientras que los "progresistas" controlan apenas 3 votos, uno por cada partido. O sea, hay una mayoría aplastante de los sectores "conservadores", conclusión irrebatible.

Pero si nos restringiésemos a la composición de fuerzas al interior del Congreso, nos expondríamos a caer en errores posibles, ya que la realidad no termina en el Parlamento, sino que se extiende a otras esferas. Así, podemos trazar una rápida composición de fuerzas en el seno de la sociedad paraguaya, capaz de dar una idea clara sobre la correlación de fuerzas real en el país.

Conservadores:

Gremios empresariales no muy masivos, pero con amplia influencia y suficientes recursos.

Medios de prensa escrita, radial y televisiva abundante y altamente influyente.

Poderes fácticos -Iglesia y Fuerzas Armadas- muy propensos a apoyarlos.

Población esencialmente familiarizada con propuestas de tinte conservador. Progresistas:

Gremios de trabajadores con reducida adhesión, escasa influencia y sensible carencia de recursos.

Medios de comunicación limitados (algunas radios comunitarias, sobre todo), de baja influencia.

Poderes fácticos -Iglesia y Fuerzas Armadas - nada propensos a apoyarlos.

Población esencialmente poco o nada familiarizada con las ideas de ese tinte.

La cuestión es simple de comprender: en la sociedad paraguaya actual existe una correlación de fuerzas definitivamente favorable a los sectores conservadores,

lo que crea condiciones básicas complicadas para llevar adelante proyectos de cambios generalizados, como los que ciertos sectores reivindicaron en el entorno del presidente Fernando Lugo.

Teniendo en cuenta lo anterior es que se debe trazar una estrategia, estableciendo objetivos y mecanismos realistas. No existen estrategias de validez universal, aplicables a

cualquier situación; toda estrategia exitosa, para llegar a ser eso, exitosa, deberá partir de una completa comprensión de las condiciones básicas: Esto es tan elemental que a veces uno propende a obviarlo, pero de cara a los groseros desconocimientos de las condiciones básicas en el diseño y en la aplicación de políticas, se ve que es necesario repetirlo.

Cuando Fernando Lugo triunfó en las elecciones presidenciales del 20 de abril careció de dos cuestiones básicas: hoja de ruta y estrategia. Esto obedeció a la acción

conjunta de dos elementos altamente negativos: por una parte, evidenció la incapacidad de los sectores que lo apoyaban para elaborar ambos esquemas esenciales; y por otra parte, evidenció que al interior de las fuerzas que promovían la candidatura de Lugo no tenían la suficiente confianza en el triunfo.

Más grave, no obstante, fue que aún después de triunfar se siguió sin hacer esfuerzo alguno por cubrir los vacíos en cuestión, lo que evidenció la falta de capacidad -que se ratifica- sumada a la propensión elevada a adoptar respuestas improvisadas."

Resta hacer dos reflexiones finales para cerrar el capítulo:

Uno) ¿Por qué no se le prestó la debida importancia al delicado tema?

Por una razón sencilla: los integrantes del "Estado Mayor", en su inmensa mayoría, sabían de cualquier cosa, pero nada o casi nada de Estrategia y Táctica. Y peor, apostaron a una cuestión sumamente descabellada: adecuar la realidad a sus ideas, lo cual además de inscribirse en el idealismo filosófico, era la base de acciones voluntaristas sin sentido y nada más.

Dos) ¿Por qué Lugo se empeñó por desconocer la adversa correlación de fuerzas?

Porque pensó, ingenuamente, que tendría condiciones de imponer sus pensamientos y su dinámica a la realidad (Idealismo filosófico y voluntarismo). No entendió que era "preciso soñar, pero con la condición de creer en nuestros sueños. De examinar con atención la vida real, de confrontar nuestra observación con nuestros sueños, y de realizar escrupulosamente nuestra fantasía"


CAPÍTULO 6

 

La destitución de Lugo II: El Juicio Político

 

“Golpear al enemigo cuando está

desordenado. Prepararse contra él

cuando está seguro en todas partes.

Evitarle durante un tiempo cuando

es más fuerte. Si tu oponente tiene un

temperamento colérico, intenta

irritarle. Si es arrogante,

trata de fomentar su egoísmo.”

Sun Tzu - El Arte de la Guerra

 

El juicio político al presidente Lugo se decidió el miércoles 20 de junio, se inició el jueves 21 y concluyó el viernes 22 con la destitución de Lugo y el juramento de Federico Franco como su reemplazante para la conclusión del mandato.

Es importante recrear el proceso completo, pues de ese modo quedarán en evidencia las razones de por qué no pudo evitarse tal desenlace, así como entender de qué manera se presionó a ciertos sectores más bien tibios con respecto a la traumática propuesta y de qué modo reaccionaron los que estaban amenazados por el juicio, incluyendo a Lugo.

Si bien se habló de un eventual juicio político desde que se produjera la tragedia de Curuguaty, el viernes 15 de junio, fue desde el martes 19 de junio que la propuesta cobró fuerza. Por dar un ejemplo puntual: el lunes 18, el precandidato colorado Horacio Cartes realizó una visita a la Justicia Electoral, para felicitar a los ministros de la misma por la impecable organización de las elecciones a gobernador que se realizaron el día antes, domingo 17 de junio, en Misiones, donde triunfó por holgada mayoría un candidato colorado, adherente de Cartes.

En esa oportunidad, el precandidato colorado fue contundente, pues si bien cuestionó la designación de Rubén Candia Amarilla como ministro del Interior, se mostraba contrario a la utilización del luctuoso suceso con fines políticos. Ni oportunismo ni figuretismo, dijo en la oportunidad. Dos días después, sin embargo, su postura cambiaría radicalmente, manifestándose a favor del juicio.

El día miércoles -durante la mañana- casi todas las cartas ya estaban echadas sobre la mesa, por lo que resulta difícil entender por qué el presidente y los de su entorno se negaban a admitir la gravedad del caso.

El Partido UNACE fue contundente: su principal referente parlamentario aseguraba que el partido acompañaría la propuesta toda vez que el Partido Colorado se sumase a la iniciativa. El Partido Patria Querida sostenía que la mayoría de los miembros de la conducción se manifestaban favorables al juicio. El Partido Colorado decidió por unanimidad iniciar el juicio y el Partido Liberal otorgó un plazo al Gobierno, exigiendo la destitución de Candia Amarilla y de Sanabria.

Al final de esa mañana, Lugo habló al país sobre los trágicos sucesos de Curuguaty y no solamente se omitió de hacer un balance serio y responsable, sino que desafió al Partido Liberal, dando un NO categórico al pedido de su aliado formal, y su propuesta máxima fue la de formar una comisión para investigar los hechos de Curuguaty, descalificando a todas las instancias legalmente constituidas para realizar las investigaciones.

Lugo se había manejado con cierta habilidad ante amenazas anteriores, pero en esta ocasión cruzó de manera irreflexiva una tenue línea imaginaria, que separa lo racional de lo loco, y desafiando a propios y extraños se planteó enfrentar la peor amenaza que se le había presentado a lo largo de sus casi cuatro años de ejercicio de la Presidencia.

¿Por qué Lugo subestimó la amenaza de juicio político, pese a las nítidas señales de alerta? Por varias razones:

1. Porque se fió de "sus amigos colorados": A lo largo de los cerca de cuatro años de mandato, en el marco de un juego más bien errático que inteligente, Lugo y su entorno apostaron a tender un puente con respecto a ciertos referentes colorados, que no solamente fueron Víctor Bogado y Lilian Samaniego, sino que se extendió en ciertas circunstancias en dirección a todas las carpas que se oponían al Proyecto Cartes. Pensó erróneamente el presidente, que él mostraría quién era "el hombre de la lapicera" en el Paraguay.

2. Porque se fió de "sus amigos liberales": Al comienzo de su mandato, Lugo consiguió aislar y debilitar a Federico Franco, montando una alianza coyuntural con Llano y Alegre. Más adelante, sus amigos solamente fueron "los llanistas", pues había "excomulgado" a Alegre, en el marco de una errónea jugada a la que le indujeron los de su entorno, contentándose con la amistad de Llano, quien a su vez no se sentía ya cómodo en esa situación, pues estaba perdiendo legitimidad interna. O sea, Llano era su aliado, pero no su seguidor y mucho menos su servidor.

3. Porque su destitución "no era lógica": Desde un inicio -y es posible encontrar una lógica de hierro detrás de ese raciocinio- se consideró dentro y fuera del Gobierno, que Federico Franco era el mejor aliado de Lugo ante las amenazas de destitución, pues sobre

todo el Partido Colorado haría hasta lo imposible para evitar que un liberal llegase a la Presidencia, por lo menos de ese modo. Pero como hasta lo lógico a veces falla, algo les dijo a los colorados que la mejor jugada en ese momento era entregarle a Franco la Presidencia. ¡Y ojo! En esto no hay que engañarse: factor decisivo en la destitución de Lugo, por algo cambió la postura del partido con respecto al tema; resta ver si tenían razón.

4. Porque los interesados eran minoritarios: Con el seguro de los "amigos colorados" y de los "amigos liberales", y con el reaseguro de Federico Franco, en la línea de sucesión, Lugo y su entorno siempre pensaron que los interesados en un eventual juicio político jamás conseguirían reunir los votos necesarios para hacerlo. El problema fue que en las circunstancias tratadas Lugo no tuvo "amigos" en el Partido Colorado; tuvo el respaldo de un único referente liberal: Luis Alberto Wagner, y el factor de miedo de nombre Federico Franco no funcionó.

5. Porque uno cree, entonces, lo que quiere creer: Finalmente, habrá que dejar expresa constancia sobre que todos terminamos siempre creyendo lo que queremos creer. Lugo quería creer que todo estaba bajo control; y así le fue.

Después de la descabellada conferencia de prensa, que generó una fuerte sensación de frustración en la ciudadanía, porque nada de útil dijo, Lugo mantuvo en el transcurso de la tarde una reunión con los dirigentes del Frente Guazú, con quienes iría a evaluar cualquier cosa, menos la amenaza de un eventual juicio político.

En brillante reconstrucción de la jornada del miércoles, el periodista Rino Giret comentaba que la insólita reunión se interrumpió cuando los asistentes comenzaron a recibir

informaciones ciertas sobre que ya existían los votos suficientes para concretar el juicio. Lugo prefería escuchar otras versiones, que le aseguraban que no existía el número necesario de votos.

Según la reconstrucción, algunos exponentes del Gobierno se comunicaron incluso con algunos "amigos colorados", quienes llamaron a la calma: "No pasa nada". Pero como negativa e insistencia se repitieron a lo largo de la tarde, la conciencia tardía de que la situación empeoraba para sus intereses de manera acelerada, decidieron tomar algunas medidas para tratar de frenar la avalancha. El día siguiente, jueves 21, era clave, pues vencía el plazo fijado por el Partido Liberal.

A juzgar por todos los indicadores, lo del plazo liberal parecía ser una formalidad, pues durante la noche algunos referentes liberales vinculados a Lugo trataron de abrir una brecha, lo que resultó imposible.

A Lugo le habían insistido para que le llamara a Blas Llano esa noche del miércoles 20 de junio, pero Lugo replicaba:

- ¿Por qué no me llama él?

De lejos, el mejor jugador del plantel que manejaba, Lugo sabía que si existía una mínima posibilidad para negociar, Llano iría a llamar; y al no hacerlo se había manifestado con claridad: "Ya no hay nada que negociar". No en vano al día siguiente, los emisarios gubernamentales, Miguel López Perito y Ricardo Canese, fueron echados del local partidario, sin que les ofreciese la menor posibilidad de presentar sus ofertas o abrir una negociación; ya no había nada para hablar. Solamente un milagro podía salvarle a Lugo del juicio político.

A eso de las 08.00 de la mañana en estremecedor discurso Llano anunciaba que se había agotado el proceso con la Presidencia de Lugo. El Partido Liberal le retiró su apoyo, anunció el juicio político y llamó a todos los integrantes liberales del Gobierno a renunciar.

Esa tarde, en sesión de la Cámara de Diputados se trató sobre tablas el juicio político al presidente. Era más que evidente que esto ya se había acordado previamente. No se trataba de una reglamentación, de un proyecto de Ley o algo parecido. Se trataba de una medida política traumática: la destitución del presidente de la República.

La votación fue aplastante, pues sobre un total de 80 diputados, 76 se mostraban favorables al enjuiciamiento de Lugo. En el momento en que se votó no estaban todos, pero el apoyo se expresó de manera aplastante: 74 votos contra 1. De inmediato, se integró el equipo que iría a elaborar el libelo acusatorio -que ya estaba hecho, por supuesto- y ese mismo jueves 21 se presentó el documento ante la Cámara de Senadores, en el marco de una sesión en que a los ojos de todos quedaba en evidencia quiénes tenían una clara mayoría.

El libelo acusatorio contenía como causas del juicio político cinco puntos, por lo que se reproduce parcialmente el mismo, con parte de los argumentos contemplados:

 

2.1 ACTO POLÍTICO EN EL COMANDO DE INGENIERÍA DE LAS FUERZAS ARMADAS

En el año 2009, con autorización del presidente Lugo, se realizó una concentración política de jóvenes en el Comando de Ingeniería de las Fuerzas Armadas, el que fue financiado por instituciones del Estado, incluyendo a la Entidad Binacional Yacyretá. Fernando Lugo reconoció que dicha Entidad financió el encuentro de jóvenes socialistas de la región, llevado a cabo en el mencionado sitio.

 

2.2 CASO ÑACUNDAY

Fue el gobierno del presidente Lugo el único responsable como instigador y facilitador de las recientes invasiones de tierras en la zona de Ñacunday. La falta de respuesta de las fuerzas policiales ante las invasiones de supuestos carperos y sin tierras a bienes del dominio privado, solo ha sido parte de esa conducta cómplice.

 

2.3 CRECIENTE INSEGURIDAD

El presidente Lugo ha sido absolutamente incapaz de desarrollar una política y programas que tiendan a disminuir la creciente inseguridad ciudadana. En estos cuatro años de Gobierno, a pesar de los importantes recursos financieros que le fueron proveídos por el Congreso Nacional para potenciar a la fuerza pública, los resultados han sido no solo insatisfactorios sino también ha quedado por demás demostrado la falta de voluntad del Gobierno para combatir al Ejercito del Pueblo Paraguayo, que se ha convertido, al amparo y con la complicidad del Gobierno, en el azote de los ciudadanos de los departamentos de Concepción y San Pedro.

 

2.4 PROTOCOLO DE USHUAIA II

Este documento constituye UN ATENTADO CONTRA LA SOBERANÍA de la República del Paraguay y ha sido suscrito por el presidente FERNANDO LUGO MÉNDEZ con el avieso propósito de obtener un supuesto respaldo en su descarada marcha contra la institucionalidad y el proceso democrático de la República.

Dicho documento ya ha motivado un pronunciamiento de la Comisión Permanente del Congreso Nacional, destacándose la falta de transparencia en el procedimiento que dio lugar a la firma del documento y a su contenido al punto que, hasta la fecha, el Poder Ejecutivo no lo ha remitido al Congreso para su conocimiento y consideración. A través de ese documento, los países vecinos podrían cortar el suministro de energía a la República del Paraguay.

 

2.5 CASO MATANZA CURUGUATY

Los integrantes de la comisión acusadora fueron los diputados Carlos Liseras, Oscar Tuma, José López Chávez, Jorge Ávalos Marín y Clemente Barrios. En sesión de la Cámara de Senadores, iniciada a las 18:00 horas, en una hora y media presentaron los cargos.

La defensa fue escuchada al día siguiente, viernes 25 de junio, ocasión en que uno de los tres abogados de Lugo, Emilio Camacho, le pidió al Senado desestimar el libelo acusatorio. Fueron integrantes del equipo jurídico de la defensa del presidente los abogados Emilio Camacho, Enrique García y Adolfo Ferreiro. Emplearon en sus exposiciones una hora y 45 minutos de las dos horas que se les concediera.

Y en ese marco ya lanzaron lo que después se convertiría en la consigna de los impugnadores del juicio político: "Se violentó el derecho al debido proceso, al otorgarse un plazo excesivamente corto para que la defensa prepare sus argumentos...". Con ese argumento "chalái", para decir lo menos, hasta ahora se pasean por todos los países del continente, apostando a embaucar a propios y extraños.

En el marco del empleo del instrumento en cuestión, juicio político, el Congreso no se ajusta ni tiene porqué ajustarse a las normas jurídicas que fueron elaboradas para emplearse como normas en los procesos judiciales. De hecho, se trató de un juicio político, POLÍTICO, en cuyo marco el Congreso establece las normas bajo las que se dará el mismo, en cuanto a plazos, tiempo para la exposición de la acusación y tiempo para la exposición de la defensa... Después se dicta la sentencia, la cual es inapelable.

La lógica es simple: el Congreso, guardando las diferencias, procede con la misma fuerza que una Asamblea Constituyente, siendo habilitado a determinar todo lo relativo a las normas y plazos a ser empleados en el marco del proceso POLÍTICO. Como hacen parte del Congreso "los representantes de la nación", se supone que en su seno, y por encima de las divergencias, se hará sentir las voces de las mayorías, a través de votaciones libremente realizadas, sin coacción o presión alguna.

Para asegurar al presidente un elevado respaldo constitucional, se exige que se reúnan dos tercios de los votos para aprobar cualquier disposición; es decir, dos tercios o dos de cada tres de todos los representantes de la nación, que al igual que el presidente fueron electos en libres votaciones nacionales.

De hecho, desde la perspectiva formal, no existe argumento para desnaturalizar lo que los sectores que se sienten lesionados se empeñan por demostrar. O mejor: como todos tienen razones más que suficientes en toda discusión o debate, no existe otro mecanismo para dar la razón sino la mayoría de votos, libremente emitidos. Y en el caso en cuestión, los votos en la Cámara de Diputados se emitieron con absoluta libertad, en votación nominal, con una única voz en disenso.

En la Cámara de Senadores se dio similar determinación, pues con el respaldo de 39 votos de un total de 45, se decidió declarar culpable al presidente de todos los cargos POLÍTICOS que se presentaron en su contra, por lo que se lo condenó o destituyó, habilitando al vicepresidente, Federico Franco, a concluir el mandato.

Así se dieron los hechos, detalles más, detalles menos, y a partir del día 22 de junio de 2012, apenas 72 horas después de tomarse la determinación de destituir al presidente, Lugo pasó a la historia del Paraguay como el que había liderado un proyecto político que en el 2008 llevó a la llanura al Partido Colorado, después de más de 60 años en el poder. Lamentablemente, la cosa no terminaría ahí, pues Lugo, aparentemente empeñado en salir por otra puerta de toda esta historia, impulsó una serie de acciones locales e internacionales, todas ellas cortadas por la misma tijera, la de la temeridad, que puede terminar finalmente como un boomerang.

 

Los tiempos y la sabiduría popular

Antes de concluir el capítulo, habrá que referirse al delicado tema de los tiempos, lo que no se resuelve apenas en el frío terreno de la formalidad. El argumento empleado dentro y fuera del país es que se trató de un juicio extremadamente corto, en que no se dio al presidente la posibilidad de defenderse.

Esto es falso de falsedad absoluta: Fernando Lugo no fue condenado porque la defensa no dispuso de dos, tres o mismo sesenta días para defenderlo.

Fernando Lugo fue condenado por la Historia, por tratar de burlar realidades políticas y sociales que emergían a flor de piel. Apostó a adecuar la realidad a lo que él pensaba, y pagó las consecuencias. Así de simple.

¿Por qué se sostiene que el resto es cuento? En primer lugar, y se reitera por última vez, no fue sometido a proceso judicial sino a juicio político, siendo quienes lo juzgaron los representantes de una nación, quienes en mayoría aplastante se manifestaron a favor de su destitución.

Supongamos que Lugo hubiese contratado a los grandes pensadores como Aristóteles, Sócrates y Platón para defenderlo, en vez de Camacho, García y Ferreiro. ¿Alguien osaría pensar que estos grandes pensadores convencerían a quienes ya habían tomado la determinación de destituirlo y que apenas esperaban que se cumplieran los plazos procesales para emitir sus votos?

¿Alguien cree en serio que el trío Camacho-García­Ferreira era capaz de preparar una defensa suficientemente capaz de cambiar los puntos de vista de quienes fueron al Senado a destituir a Lugo?

Todo esto es un debate "al santo cohete", pues lo cierto y lo concreto es que Lugo terminó siendo destituido, en un abrir y cerrar de ojos, lo que puso a pocos en su lugar, por cierto, ya que soportan -en condiciones casi libertinas- el golpe de la caída.

 

Arandu Ka'aty

¿Por qué se hizo en tan corto tiempo? Más bien responde a esta cuestión la sabiduría popular. El dicho "lo que se alarga sale torcido", que en guaraní (jopará) se dice: "la ipujuva ikarémante vaera", es una norma que muchos tienen como dogma, como verdad indiscutible. Y de hecho, las experiencias cotidianas tienden a darle la razón a la misma, pues en este país concreto, en Paraguay, todo lo que se extiende suele salir mal, en todos los campos: empresarial, laboral, personal.

Pero en el campo político, la norma es más que vigente.

En el campo político, todo lo que se extiende, pero todo en serio, termina torcido.

Una expresión emblemática fue la acuñada por "don Blas", Blas N. Riquelme:

- Por el momento.

Quería significar apenas, el padre de la frase, que más adelante, que puede ser diez minutos después, diez horas después o diez días después, otra podría ser la determinación.

El general Andrés Rodríguez, al liderar el derrocamiento del general Alfredo Stroessner, les había dado una clara consigna a los encargados de llevar adelante el golpe:

- Aníke i ko 'e, que no amanezca.

Apenas quería significar Rodríguez que Stroessner tenía que estar preso, "vivo, en la Caballería, en mi casa", antes del amanecer, con lo que en otros términos decía: Si Stroessner amanece en libertad, otra será la historia.

Si se le daba tiempo a Lugo y a su entorno, no iban precisamente a concentrarse con el trío defensor a elaborar argumentos, sino a maniobrar para torcer el resultado, como es obvio. Y eso se podía torcer con dinero, con cargos cedidos..., hasta con presiones, pero no de otro modo, definitivamente.

 


 

CAPITULO 8

 

La destitución de Lugo IV: El comportamiento errático

 

Ser o no presidente: una

cuestión que no se

resuelve deshojando

margaritas.”

El Autor

 

No pretendas apagar con ,

fuego un incendio,

ni remediar con agua

una inundación.”

Confucio

 

Fue una constante en Fernando Lugo el comportamiento errático, desde a poco de elegirse presidente, cuando al designar a los miembros de su Gabinete entrara en abierta contradicción con la idea original expresada apenas días antes. En un primer momento, había enfatizado que ningún parlamentario sería convocado para la Administración Central y días después estaba designando a cuatro parlamentarios como ministros:

-        Rafael Filizzola en Interior,

-        Efraín Alegre en Obras Públicas,

-        Blas Llano en Justicia y Trabajo, y

-        Cándido Vera Bejarano en Agricultura y Ganadería.

Ante todas las decisiones conflictivas, sin que se omitiera en una sola de ellas, el presidente Lugo se mostró errático. Solamente para dar algunos ejemplos claves:

-        Dijo que Oviedo conspiró, después que no conspiró,

-        Estuvo a favor de que Nicanor jure como senador, después que no,

- Estuvo a favor de postergar las elecciones municipales, después no,

- Se mostró favorable a la privatización de los aeropuertos, después no...

En el marco de la crisis política terminal que le afectó a su Gobierno, de nuevo procedió de manera errática, descartando por completo la eventualidad de un juicio político en un primer momento y hasta cuando ya sobraban las evidencias, entrando literalmente en pánico después, cuando el desenlace, la destitución, ya era imposible de impedir.

Siempre se le dijo, a él y a parte de los de su entorno, que por regla nadie se percata de cuándo va a caer. Algunos ejemplos ilustran sobre el tema:

-        Fulgencio Batista, dictador cubano, estaba brindando en una fiesta de año nuevo, despidiendo a 1958, cuando las fuerzas de Fidel Castro estaban entrando a La Habana; salió pitando en medio del pánico general,

-        Anastacio Somoza, dictador nicaragüense, abandonó Managua desesperadamente el 17 de julio de 1979, cuando los sandinistas ya estaban controlando casi por completo Nicaragua,

-        En el Paraguay, quien más quien menos cuenta que el dictador Alfredo Stroessner se resistía a considerar con seriedad las insistentes versiones sobre un golpe de Estado, sospechando incluso el día del golpe que "Rodríguez era un rehén de los coroneles", y

-        Muy recientemente, el 21 de diciembre de 2001, hace apenas once años, Fernando de la Rúa, presidente argentino, se vio forzado a una huida de película de la Casa Rosada, siendo sacado en helicóptero para evitar cualquier trágico desenlace.

Tanto Lugo como parte de los de su entorno, escucharon hablar del tema reiteradas veces, sin nunca haber dado crédito a la cuestión, ajustándose por tanto a la regla general. En el libro Revolución y Contra-Revolución en Paraguay, publicado en el 2010, pp. 40 al 42, se hizo el siguiente recuento sobre el tema puntual:

Amenazas de juicio político: De la posible realización de un juicio político para destituir al presidente Fernando Lugo se habló desde los primeros meses. A finales de 2008 ya se decía que era posible esa eventualidad. La cuestión era simple: disponiendo de los votos necesarios se procedería a destituir a Lugo, quien debería ser reemplazado por el vicepresidente Federico Franco.

Un elemento que estimuló la instalación de la amenaza del juicio político-aunque no el único-fue la descabellada denuncia de presunta conspiración que se trató en el ítem anterior (Presunto intento de golpe propiciado por Lino Oviedo). Independientemente de cualquier otra consideración, lo cierto es que dos sectores políticos se mostraron propensos a favorecer iniciativas de ese tipo.

Habrá que aclarar, de hecho, que originalmente el vicepresidente no se vio tentado a estimular salidas como el juicio; fueron referentes del Partido Colorado, en el Congreso, los que agitaban el tema, muy subrepticiamente. (Y por más que parezca un contrasentido, esos mismos sectores son hoy por hoy los "aliados más confiables" del oficialismo en el Congreso.)

En la segunda mitad de 2009 sí ya se había instalado plenamente la intención de varios actores de realizar un juicio político para destituir al presidente Lugo.

En el campo de los rumores se habló, antes de octubre, de que los promotores:

-        Disponían de 3 millones de dólares para la compra de votos en el Congreso. Meses después se dijo que la suma disponible era ya de 30 millones de dólares.

-        Le faltaban apenas 3 votos, dos en Diputados y uno en Senadores. En determinados momentos "ya se contaba" con los votos necesarios.

-        La coordinación estaba a cargo de "Calé" Galaverna, si bien se utilizaba formalmente la figura de uno de los Franco.

Estos rumores, sin embargo, jamás pasaron a más. El único referente liberal que asumió públicamente que se encontraba conspirando en ese sentido fue el senador Alfredo Jaeggli; los demás negaban la existencia de conspiración alguna, si bien los más osados no descartaban utilizar la figura del juicio político "en caso necesario".

Al autor no le consta que haya existido intención real de sector político alguno para desplazar a Lugo. Lo que sí hubo, y hasta el hartazgo, es el empleo sistemático de una "guerra de nervios", con ese argumento, que puso al oficialismo a la defensiva. No solamente no se tomaron iniciativas; parte significativa de la "política" oficialista se redujo a defenderse ante tal eventualidad, haciendo concesiones aquí y allá. (Hay rumores sobre que el tema del juicio político se manejó con la intención de hacer negocios, lo que tampoco se confirmó.)

Pero lo que es cierto y definitivo es que la mayoría de los sectores NO tienen interés real en deponer a Lugo; para ellos es más "rentable" que Lugo llegue al final de su mandato.

Lo que se ajustaba a cierta coyuntura, la del 2010 y todo el 2011, se modificó radicalmente en el 2012, cuando resultó "más rentable" para los sectores políticos de oposición promover la destitución de Lugo. Y a la inesperada jugada se sumaron parte de sus aliados, de sus amigos de los partidos tradicionales, Colorado y Liberal, con lo que se le propinó el golpe final.

Pero sobre la eventualidad de una destitución se le advirtió a Fernando Lugo aún antes de lanzarse a la arena política, en diciembre de 2006. El documento en que se le advirtió expresamente resultó más que premonitorio, por lo que se reproduce en los mismos términos en que se publicara en diciembre de 2010 (Revolución y Contra-­Revolución en Paraguay, pp. 168 y 169):

Otra señal de alerta se lanzó aún en tiempos de la pre­campaña, en un momento clave: era el mes de diciembre de 2006 y Fernando Lugo se proponía muy seriamente salir de la Iglesia para encabezar un proyecto político. Se le acercó un documento a Lugo, en el que se sostenía que todo indicaba que sería mejor que no se retirara de la Iglesia, que se abandonara el proyecto político para el 2008. ¿Por qué?

Porque no había condiciones favorables para realizar un buen gobierno. No había planteles de administración, ni cuadros políticos para conducir el proceso, ni planes de gestión siquiera avanzados.

En esa carta (de diciembre de 2006) se le alertaba claramente a Lugo:

Ganar es relativamente fácil, lo difícil será gobernar.

Por tanto, se concluía:

Lugo puede terminar en una de tres situaciones:

1. Conclusión regular del mandato: Esto, a su vez, puede darse con dos variantes: una, entregando el mandato al sucesor en condiciones de alta respetabilidad y consideración pública; dos, entregando un país similar o desmejorado, en condiciones ya casi insostenibles de repudio social.

2. Entrega anticipada de la Presidencia: Como lo hizo Raúl Alfonsín, en la Argentina, quien en julio de 1989 tuvo que entregar a Carlos Saúl Menem el gobierno por anticipado, debido a la insostenible presión social.

3. Huida de la Presidencia: Como lo hizo Fernando de la Rúa, en la Argentina, quien en el 2001, hace menos de diez años atrás, tuvo que abandonar la Presidencia del país en el marco de una tremenda explosión social, instalando una profunda crisis política en el país.

Ironía de la Historia: en el mes de julio, el día jueves 5, Fernando de la Rúa comparó su huida de diciembre de 2001 con la destitución de Fernando Lugo en el Paraguay (ar.finanzas.yahoo.com).

Fernando Lugo, siguiendo rigurosamente la línea de comportamiento que le caracterizó desde que ganara las elecciones del 2008, se contradijo repetidas veces, aceptando en momentos la nueva realidad política, negándola en otros momentos.

El 22 de junio, después de ser destituido en el marco del juicio político, se pronunció en lo que pareció ser una de sus manifestaciones más lúcidas, sosteniendo que si bien

estaba en desacuerdo con la determinación tomada por el Congreso Nacional, se sometía a la misma, alertando sobre que si bien se alejaba de la Presidencia de la República, no se alejaba de la actividad política.

Pero este comportamiento maduro y responsable cedió, no se sabe por qué regla de tres, ante una actitud desafiante, en cuyo marco el exmandatario se proclamó de nuevo presidente, asegurando que Federico Franco era un usurpador de las funciones que legítimamente le correspondían.

Es más, apenas dos días después estaba anunciando que iría a participar de la Cumbre del Mercosur, en Mendoza, Argentina; foro del que él podía participar, pero no podía comparecer el presidente Federico Franco. Obviamente, ese anuncio también fue reemplazado por otro, menos de 48 horas después, en que el exmandatario informó a todo el país que no iría a la Cumbre del Mercosur.

En extrañas declaraciones a un medio de comunicación brasileño -y aparentemente en un lapso de lucidez plena ­Fernando Lugo llegó a decir que solamente un milagro haría que él pudiera volver a la Presidencia. Todo indicaba que el exmandatario estaba asumiendo la nueva realidad como irreversible, como un hecho consumado.

No obstante, y aparentemente alentado por la decisión del Mercosur de suspender a Paraguay hasta las nuevas elecciones generales programadas para el mes de abril de 2013, Lugo volvió a insistir que el presidente era él, mientras que Franco apenas estaría usurpando las funciones que le correspondían por derecho.

Cuando en el marco de la visita de la misión de la Organización de los Estados Americanos, OEA, liderada por Insulza, se le concedió un privilegiado espacio para exponer sus puntos de vista, Lugo no tuvo mejor idea que sostener, al concluir el encuentro, que esperaba que la OEA castigue al Paraguay con una sanción ejemplar.

En medio de todo esto, Fernando Lugo llegó a decir barbaridades como que podría ser candidato a presidente en las elecciones del 2013, entre otras cosas, con el argumento de que no se le había permitido completar su mandato constitucional, con lo que estaría en teoría habilitado para competir.

Y en otro momento, decía que sería candidato a senador, considerando que al interrumpirse su mandato, no podría ser ungido como senador vitalicio, cargo que se otorga por vía constitucional a todos los expresidentes. Lo llamativo de todo esto es que en ambos casos Lugo daba como por sentado que el presidente era Federico Franco y no él.

Sin embargo, como el que no quiere resignarse, sus abogados promovieron ante la Corte Suprema de Justicia un recurso de inconstitucionalidad, en cuyo marco reclamaban la anulación de las actuaciones del Congreso Nacional que llevaron a la destitución de Fernando Lugo (1) y la devolución al mismo del mando presidencial (2).

Después de su destitución es que Fernando Lugo proyectó las conductas más erráticas, poniendo en riesgo el capital político acumulado, que no era pequeño, pero del que podía haber sacado mayores ventajas en el futuro cercano, incluso. Como en anteriores situaciones, le falto un Estado Mayor, capaz de sacar el máximo provecho de la adversa realidad que en ese momento enfrentaba el bloque que lideraba.

Haciendo un poco de realismo mágico, se pudo haber trazado la siguiente estrategia de medio plazo:

- Establecer como objetivo asegurar una buena representación parlamentaria para el período 2013/2018, de manera que se pueda incidir sobre las decisiones, en general, así como para promover una reforma constitucional que viabilice la reelección, en particular.

- En consecuencia, presentar una lista completa para cargos electivos, con total autonomía de otras fuerzas, con la expresa finalidad de disputar el más amplio espacio parlamentario. El poder, hoy por hoy distribuido en partes, también le alcanzaría al grupo, como mínimo en un porcentaje correspondiente a la fuerza lograda en el Congreso.

- Asumir posturas simpáticas y creíbles, apostando a ganar la confianza de la gente para un eventual Proyecto Lugo 2018.

Ganado por el juego cortoplacista, Lugo y su entorno apenas entraron en disputa para conservar espacios que tenían que haberlos dado por perdidos, ya que la realidad implantada tras la destitución del presidente resultaba imposible de revertir. De ahí que al plantearse revertir el cuadro adverso, reponer al presidente y recuperar los espacios perdidos, expuso su capital acumulado a pérdidas aún mayores, más significativas.

Antes que ajustarse a una serena y prudente línea política, en los alrededores de Lugo se peleó a tientas y a ciegas por objetivos imposibles de alcanzar. O sea, se movilizó a la gente por consignas pre-destinadas a la derrota.

Resulta sumamente extraño cómo hasta algunos gremialistas urbanos y rurales, acostumbrados a manejar consignas y disputas con marcado realismo, se sumaron a la aventura de poner en juego el capital político acumulado.

De la experiencia de las luchas populares derivan algunos principios rectores, cuyo respeto otorga a los dirigentes alto nivel de legitimidad y extendida influencia:

1. Conquistar siempre algo, aunque sea mínimo, de manera que las bases sientan que su movilización no fue en vano, y

2. Nunca plantearse cosas imposibles de lograr, porque puede dejar una pésima impresión en las bases: un sentimiento de frustración por el resultado inmediato, seguido de una apatía ante nuevas convocatorias.

No solamente nada se logró en el marco de las movilizaciones impulsadas por Fernando Lugo y sus aliados, sino que en el marco de las mismas se levantaron consignas imposibles de alcanzar. Algunos dirigentes trataron de justificar sus actuaciones con el argumento de que por lo menos se estaba dejando un precedente: "No se permitió que el golpe quedase impune, sin oposición activa".

De todos modos, habrá que ver si el papel que debía desempeñar Fernando Lugo tenía que ser otro, no el de cuestionar un día, y desdecirse al siguiente, sobre si seguía siendo o no el presidente de la República. Tal vez un rol más positivo le hubiese valido un apoyo ciudadano mayor y mayores simpatías. Pero para ello, como punto de partida, se tenía que haber caracterizado la derrota como un revés pasajero, aunque lo pasajero se traduzca en años y mismo en décadas.

Si en vez de pedir el castigo al Paraguay, por parte de las instancias internacionales, el exmandatario se hubiese concentrado en abrir puertas cerradas en el exterior y en minimizar las reacciones adversas. ¿Hubiese caído mejor o peor en el seno del pueblo?

Y si en vez de llamar a movilizaciones para hostigar al nuevo presidente, hubiese llamado a la calma, a la serena reflexión y a cooperar con la nueva administración, ¿hubiese caído mejor o peor en el seno del pueblo?

Es probable que muchos de sus aliados-más despistados que nunca, pero siempre dispuestos a cuestionar todo­ hubiesen reaccionado con improperios y campañas calumniosas del tipo "se entregó", "se quebró"... o mismo "nos vendió", pero lo que Lugo y sus colaboradores más cercanos tenían que haber sopesado es lo que mayores beneficios podían arrojar a la figura política central en el marco del conflicto.

No solamente no se caminó en esa dirección, sino que se hizo en dirección inversa. Además de esquivar toda y cualquier responsabilidad en el desenlace que resultó altamente desastroso para el sector político, los aliados de Lugo -probablemente impulsados por la desesperación llamaron a resistir, con lo que fueron directamente a chocar contra un muro. La derrota fue total, contundente y con daños mayores de los que pudieron haberse dado.

En publicaciones posteriores a la destitución de Fernando Lugo, al reconstruirse los pormenores de cómo se desarrollaron los últimos días del presidente como tal, saltaron evidencias sobre quiénes eran los que fueron consultados por el exmandatario en el marco de la crisis. Y realmente era poco lo que podía esperarse.

En conclusión:

-        Un expresidente errático como nunca, más

-        La falta de un Estado Mayor eficiente, más

-        La falta de planteles operativos eficientes, más

- La extendida influencia de personas con poca visión,

constituyeron los factores de una terrible ecuación con tremendos resultados negativos. Se enfrentó la crisis en el peor escenario, con la absoluta falta de tino y capacidad para sortearla. Se estaba en una de esas situaciones medio extrañas donde las sumas restan, pero que existen y que generan profundas frustraciones, sobre todo cuando se tiene la percepción errada o cierta de que se está ante una gran oportunidad histórica.


 

PARTE FINAL

 

3 - La caída de Lugo

 

Pero llega un momento en que se torna

principal obstáculo para la victoria

este hábito de considerar más

poderoso al adversario.”

Leon Trostky

 

RBR, un brillante intelectual de la izquierda contemporánea preparó un escrito lúcido y elegante, que se reproduce íntegramente, sin realizar comentarios a propósito.

La inesperada destitución de Fernando Lugo de la Presidencia de la República a pocos meses de las elecciones generales representa un cambio radical en el panorama político y social del país y configura una coyuntura profundamente diferente que exige nuevas lecturas e impone nuevos desafíos y orientaciones. Ante todo, es necesario decir que la salida de Lugo de la Presidencia no significó, formalmente, la caída del gobierno sino la exclusión de todos los espacios de poder de los sectores representados por el exobispo: la izquierda y los grupos e individualidades progresistas que respaldaron su candidatura y su gestión. Para lograr este resultado, fue necesaria una muy infrecuente -quizás el único antecedente sea el caso del diputado socialista Rufino Recalde Milesi- unidad de todos, absolutamente todos los sectores tradicionales y conservadores (tanto político partidarios, como político gremiales), con el apoyo de los grandes medios de comunicación y de la jerarquía de la Iglesia Católica. El papel que le cupo a Estados Unidos en la conformación de esta entente no está muy claro todavía, aunque a juzgar por los cables revelados por Wikileaks por lo menos tenía conocimiento de las intenciones destituyentes. La maniobra puntual para el juicio político y el relevo de Lugo se produjo en tiempo récord, poniendo en evidencia 1) la existencia de un acuerdo previo, al menos independiente del suceso detonante (la muerte de 17 personas en el marco de un desalojo en circunstancias no aclaradas) y 2) la orfandad de respaldo popular a una conspiración de cúpulas. El proceso en el Congreso fue un simple trámite destinado a cumplir velozmente con las formalidades de la Constitución y las leyes, antes de que pudiera existir la más mínima reacción nacional o internacional.

En este contexto, la destitución de Lugo constituye un claro quebrantamiento de la voluntad popular, expresada en el 2008, mediante la acción concertada de los sectores más conservadores de la sociedad paraguaya. Para comprender el éxito de este golpe de cúpulas es preciso comenzar reconociendo que se cometieron profundos errores políticos y de gestión de parte de Lugo, sus colaboradores y la dirigencia de los partidos y movimientos que los sostuvieron. La única forma de encarar constructivamente la nueva coyuntura es partiendo de una fuerte autocrítica que arroje claridad sobre los elementos que precipitaron el golpe.

1. Viejos vicios de la vieja política. El triunfo electoral de Fernando Lugo en el 2008 fue posible porque su figura -un obispo católico con sensibilidad social- y su discurso -gobernar para todos los paraguayos- encarnaron la aspiración de millones de paraguayos por el cambio. Cambio de prácticas políticas y administrativas; cambio de prioridades y de orientaciones; cambio en la relación de la gente común con el poder; cambio de tradiciones y hábitos en la gestión pública y de personas y responsabilidad. Si bien se produjeron importantes avances en este sentido -el gobierno de Lugo es incomparablemente más cercano y afín a los sectores más desprotegidos y empobrecidos de la población que los anteriores gobiernos-, lo cierto es que en muchos aspectos dejó la sensación de que muy poco había cambiado en sustancia. Por ejemplo:

b. El prebendarismo y clientelismo. La utilización de los recursos públicos para fines particulares ha sido históricamente uno de los vicios de la gestión pública

más repudiados por la ciudadanía. Estos recursos no son solamente bienes, sino que incluyen también salarios, contratos, rubros y otras formas de gasto público. La contratación de funcionarios en las reparticiones del Estado sin considerar méritos ni aptitudes y en atención solo al fortalecimiento de la "clientela" partidaria o la formación de una "base" en la masa de empleados públicos es común en nuestro país. El gobierno de Lugo permitió el ingreso al sector publico de una importante cantidad de personas con gran capacidad, talento y trayectoria que aportaron su esfuerzo y su inteligencia muchas veces con un desprendimiento y una generosidad que merecen ser destacadas. Lamentablemente, sin embargo, la izquierda y los sectores progresistas también cayeron en las prácticas prebendarias que tanto rechazo causan en la población. Al ciudadano común empezó a costarle trabajo encontrar diferencias con los gobiernos anteriores en este asunto.

Ante la ausencia de una genuina estrategia de construcción política se produjeron dos fenómenos de resultados negativos 1) se apeló a la repartición de cargos o irregularidades semejantes -como la afiliación compulsiva o engañosa- como estrategia de fortalecimiento y 2) ocurrió la absorción de casi toda la capacidad militante de la izquierda y de los sectores progresistas en las estructuras del Estado. Una parte importante de los militantes se incorporó a las instituciones públicas y fueron devorados por las funciones burocráticas. Incluso la lectura política de la realidad nacional por parte de las organizaciones y su dirigencia y los consecuentes planes y acciones se vieron influidos o nublados por esta "fusión".

c.       Gravísimos problemas de comunicación. Una de las más graves deficiencias del gobierno de Lugo fue su incapacidad para comunicar sus logros, defenderse de los ataques de los grandes medios de comunicación -que si bien tuvieron un importante papel en la elección del exobispo, no tardaron en tomar distancia de él-, en instalar su propia "agenda mediática" y en formar su propia red de medios, propios o aliados. En un primer momento, el relato "luguista" se construyó -si cabe esta palabra- por oposición. Los ataques eran respondidos puntualmente, pero en ningún caso se concibió una estrategia de comunicación integral que abarcará las áreas y punto de ataque pero que también los excediera y superara. En el tramo final, el gobierno sencillamente abandonó el escenario, como un boxeador que deja el ring, permitiendo que su adversario convirtiera su discurso, su relato, su visión en hegemónica e incontestable. Los grandes medios de comunicación y su peso en la política y la cultura, en el "sentido común" de una sociedad, deben ser materia de un análisis profundo en un país de rasgos conservadores como el nuestro. Su papel en el proceso destituyente es al menos tan significativo como el que jugaron las cúpulas de los partidos tradicionales o de los gremios empresariales.

d.      Las autoridades alejadas de la gente. De las figuras presidenciales de la transición pos stronista, Fernando Lugo es por lejos quien posee un perfil más cercano a la gente sencilla, a la población común. Aunque de raíces campesinas, Andrés Rodríguez fue un militar llegado al poder a cañonazos y tanto él como su gobierno estaban todavía demasiado ligados a la dictadura de su consuegro Alfredo Stroessner. Su sucesor, Juan Carlos Wasmosy, un empresario plutócrata. Raúl Cubas duró solo algunos meses, aunque hay que decir que su sostén político, Lino Oviedo, gozó de una amplia simpatía popular en un momento. González Macchi representa a uno de los sectores más odiados: el que parasita a la sociedad desde los cargos públicos. Nicanor Duarte Frutos, "el tendotá", se entronca con la larga tradición de caudillos de liderazgo innegociable y con ribetes autoritarios. Lugo procede de la Iglesia Católica de una zona del país caracterizada por su pobreza y atraso y por una fuerte presencia de organizaciones campesinas con antiguas luchas. Es el "obispo de los pobres" el que llega a la Presidencia en el 2008. A medida que pasó el tiempo, sin embargo, este enorme potencial se fue desvaneciendo. El contacto con la gente se extinguió por completo, al punto que en los últimos años Lugo desaparecía sábados y domingos, recluido en quintas de amigos en el interior, oculto y anónimo, como si la exposición pública le significara un tormento o una pesada obligación. El resto de los integrantes de su gobierno, los altos funcionarios o sus colaboradores más cercanos, reprodujeron poco más o menos la misma conducta. Quienes detentaban el poder se mostraban una vez más -como en la política tradicional ­alejados de la gente común, del pueblo llano. Uno de los instrumentos de construcción política más poderosos, el propio presidente de la República, no tuvo intervención ni visibilidad en gran parte del tiempo que duró el gobierno.

e. Acuerdos de cúpula y "diplomacia secreta". Hechizados por los aspectos más formales del poder político, y alejados de la gente y de sus necesidades, las autoridades progresistas y los líderes de izquierda comenzaron a actuar con la misma dinámica y con el mismo comportamiento de cúpula de los partidos tradicionales y conservadores. Altas y herméticas componendas con los mismos detestados personajes de la política tradicional; contubernios poco claros y acuerdos por debajo de la mesa hechos con supuesta astucia en el marco del "juego político" se convirtieron en un elemento cada vez más frecuente en la gestión gubernamental (un ejemplo es el innegable acercamiento de Lugo y algunos de sus colaboradores más cercanos a los colorados). Las negociaciones con otras fuerzas políticas-incluso antagónicas- son imprescindibles, pero deben realizarse a la luz del día y estar sustentadas en principios y en una estrategia que vaya más allá de las necesidades de corto plazo. La condena al "secretismo" en política ha sido una bandera histórica de la izquierda. La abolición de la "diplomacia secreta" fue una de las consignas, profundamente democrática, levantadas por los socialistas antes y durante la Primera Guerra Mundial.

2. La realidad entra por la ventana... La caída de Fernando Lugo es, desde luego, en cierto sentido, un retroceso. Sin embargo, se trata de un hecho que tiene una virtud: nos arroja la realidad a la cara, corre el velo y nos confronta con verdades que por una u otra razón se mantenían disfrazadas o disimuladas. Esta "realidad histórica que se ha echado por la puerta, y vuelve a entrar por la ventana", según las palabras de Engels, tiene que ver con lecturas y evaluaciones equivocadas, así como con el abandono de la construcción política, interpretaciones viciadas de dogmatismo y hasta con fantasías y autoengaños difícilmente explicables. La caída de Lugo nos devuelve a la realidad y a la necesidad de hacer política.

a. Subestimación y sobrevaloración. Un primer ejemplo en este sentido tiene que ver con la correlación de fuerzas existente en el Paraguay actual. La alianza que llevó al gobierno a Fernando Lugo tuvo como socio principal al Partido Liberal, una agrupación de 125 años de historia, que gobernó el país por décadas, que estuvo al frente del gobierno durante una guerra internacional y que se enfrentó a la dictadura de Stroessner. Con alrededor de un millón de afiliados, el PLRA es la segunda fuerza política electoral de la República y cuenta con fuertes bancadas en ambas Cámaras del Congreso, con gobernaciones y municipalidades y un gran número de concejales municipales y departamentales. Al inicio de la alianza, la izquierda y los sectores no liberales de la Alianza tenían uno o dos legisladores y unos pocos concejales municipales. Si bien la elección del 2008 fue ganada por un candidato que no solo no era liberal -tiene incluso raíces coloradas- sino que tenía obvias simpatías por la izquierda, la desproporción entre las fuerzas que componían la alianza era abrumadora y constituía un elemento que no podía ser ignorado. De hecho, la suerte de Lugo se sella cuando pierde su único sustento efectivo en el Legislativo, las bancadas liberales. No cabe duda de que el PLRA intentó maniatar y manejar a su antojo a Lugo explotando su fuerza. Un sector del PLRA -precisamente el de Franco- trató de manipularlo como un títere desde

el comienzo y muchas iniciativas del Ejecutivo fueron repetidamente obstruidas por los liberales y otras fuerzas conservadoras. Pero también es cierto que la relación con este socio coyuntural tan importante no fue manejada con la suficiente habilidad y, sobre todo, no con la suficiente prudencia. Hubo una subvaloración de la fuerza del PLRA y de su dirigencia y se desestimó la posibilidad de que las alianzas políticas pudieran modificarse en función de los cambios ocurridos en la coyuntura. Se produjo una concomitante sobrevaloración de las propias fuerzas y de la capacidad de movilización, un error que solo puede estar originada en las conducciones de las organizaciones de izquierda, interesadas quizás en consolidar sus posiciones sustituyendo la auténtica construcción política por un relato fantasioso.

Resulta curioso el hecho de que la correlación de fuerzas se haya expresado con nitidez mucho antes del reciente juicio político. Ya al inicio del gobierno quedó claro que la renovación del Poder Judicial, uno de los pilares de la campaña electoral de Lugo, sería prácticamente imposible. El Poder Judicial -quizás incluso más que el Legislativo- es una trinchera inexpugnable de los sectores conservadores de la sociedad paraguaya.

b. El "luguismo" y su temprano final. En segundo lugar, hay que señalar el abandono de la política, de la construcción de una base política propia. Son simbólicas e ilustrativas en este sentido las declaraciones de Lugo pocos meses después de asumir la Presidencia cuando aseguró, en respuesta a la creciente inquietud de la gran prensa y de ciertos sectores, que "no hay ni habrá luguismo". La cuestión no pasa, naturalmente, por forjar una sustentación política para una persona, para un individuo. Pero esta renuncia -que no se limitó al discurso sino que se tradujo en la práctica cotidiana y que por cierto ahora al parecer está bajo "revisión" con la candidatura de Lugo al Senado- era innecesaria y contraproducente para el proyecto. Ahora bien, si esta renuncia puede ser aceptable para un individuo, no puede serlo de ninguna manera para las organizaciones. La desorganización y desmovilización de los sectores populares y sociales fue un claro indicador de la debilidad del gobierno de Lugo. Gran parte de las organizaciones sociales mostraron una increíble tolerancia hacia un gobierno que tendría que haber basado su fortaleza en ellas pero que no hizo nada por estimularlas o protegerlas desde el poder.

c. Izquierda contradictoria. Precisamente, este es un tercer punto importante: la cada vez más difusa diferenciación con respecto a las ofertas políticas tradicionales y conservadoras. Un breve recuento de algunos "puntos negativos" de este gobierno-"bolivariano", de izquierda, filo castrista según repitieron hasta la náusea la prensa y algunos "formadores de opinión"- permitirá comprender el alcance de las contradicciones.

-        Bajo el gobierno de Lugo fue presentada y aprobada una ley antiterrorista que establece límites muy polémicos y cuestionables a la libertad y los derechos de la población civil. Otorga además amplias facultades y prerrogativas a los organismos de seguridad y de represión, con la consecuente debilidad de las garantías para el ciudadano común.

-        Bajo el gobierno de Lugo se presentó e impulsó un proyecto de ley de privatización de los aeropuertos.

-        Las fuerzas de seguridad cometieron abusos y excesos contra población civil en el marco del estado de excepción decretado en algunos departamentos del país. Estos casos fueron debidamente documentados, testimoniados y denunciados.

- Se produjeron persecuciones sindicales y despidos masivos de trabajadores sin indemnización.

-        No se registró ningún avance en política rural. Los dos casos emblemáticos -la tramitación de la compra de las tierras de Teixeira con el acuerdo del propietario y la recuperación de tierras fiscales en Ñacunday mediante mensura pública- fueron abandonados por el camino por el gobierno, extremadamente timorato y débil para hacer frente al ataque de los grandes medios de comunicación y de algunos sectores empresariales.

- Hubo designaciones de personas de dudosa reputación o muy desprestigiadas en puestos claves de la administración pública y hasta en cargos políticos. Candia Amarilla en el Ministerio del Interior es uno de estos últimos casos.

3. Las enseñanzas de la resistencia. Si existe algo claro en la reacción de una parte importante de la población contra el golpe parlamentario es que sus reivindicaciones,

sus banderas, sus propósitos y su espíritu exceden por lejos a la figura de Fernando Lugo, de sus colaboradores y de la dirigencia de izquierda. Si la resistencia adopta todavía la forma de "Lugo presidente" -es decir, una restitución y la vuelta al escenario previo al juicio político­ es porque no existe aún una propuesta superadora y un núcleo representativo o una dirección que asuma la tarea de impulsar el movimiento en esa orientación. Es evidente a todas luces que la reposición de Lugo en la Presidencia del país es imposible. La premisa del presente documento es precisamente la urgencia de avanzar hacia objetivos y estrategias diferentes de cara ya a las elecciones del 2013.

Ante todo es preciso partir de una realidad imposible de ocultar: el desenlace del juicio político y el fin del gobierno de Lugo constituyen una durísima derrota y todas las

derrotas tienen responsables. Los líderes y las autoridades -empezando por Lugo- tienen el deber de someter su práctica y sus decisiones a una profunda autocrítica. El discurso de "víctimas de una conspiración" es, en el mejor de los casos, una visión incompleta y, de cualquier manera, no construye ni aporta nada. La posibilidad de que los sectores conservadores intentaran truncar el proceso estuvo latente desde el primer día, de manera que nadie puede alegar sorpresa, ingenuidad o estafa en la buena fe. El gobierno de Lugo cayó en buena medida por errores cometidos por él mismo y por su entorno. La autocrítica es indispensable para el proyecto que habrá de surgir del nuevo panorama ya que no es lógico cederle el volante a quien acaba de chocar a 200 Km/h.

Este nuevo escenario surge de un juicio político de sesgo claramente ideológico -más que mal desempeño, el pecado de Lugo fue su forma de pensar, su cercanía a ciertos grupos políticos y su tolerancia con determinadas organizaciones sociales- ya que el PIB tuvo un crecimiento histórico bajo su gobierno, los sojeros y ganaderos jamás se enriquecieron tanto y la industria conoció una expansión inédita. En términos electorales, el escenario parece apuntar a la postulación de dos grandes candidaturas conservadoras: en la ANR, el grupo retrógrado del partido o el nuevo sector bajo sospecha de vínculos con la mafia y el lavado de dinero del narcotráfico; por el otro lado, la alianza entre liberales y oviedistas con el probable añadido de Patria Querida, un partido en franca descomposición.

Por lo que puede notarse en la calle y en las rutas, el movimiento de resistencia toma cuerpo en tres grupos principalmente 1) el núcleo militante de izquierda o progresista 2) aunque tímidamente, las organizaciones campesinas y 3) la juventud urbana, especialmente universitarios. Es de hacer notar la completa ausencia del movimiento sindical en uno de los momentos más graves de nuestra historia reciente. Las centrales sindicales ni siquiera emitieron un comunicado ni sentaron una posición sobre los sucesos o sobre la destitución de Lugo.

Sin embargo, pese a las manifestaciones públicas como la del día del juicio político -que se dispersó rápidamente una vez que Lugo anunció que acataría la decisión del Senado-, la de defensa de la Televisión Pública y los cortes de ruta y marchas en el interior del país, en general el rasgo distintivo de la reacción de la mayoría de la población ha sido la indiferencia. Un presidente fue desalojado del poder con argumentos ridículos y mediante una "ejecución sumaria" pero no hizo falta mucho esfuerzo de la Policía para disolver las 10.000 personas que fueron a apoyarlo. Esa misma noche reinó completa calma en la capital y el resto del país. Por el otro lado: Un liberal está en la Presidencia después de más de setenta años, pero nadie festeja ni celebra y hasta se suspenden movilizaciones de respaldo. El gobierno de Franco tiene menos calor popular que ninguno desde la caída de Stroessner. Hasta González Macchi llegó a la Presidencia -de la mano de la Corte Suprema de Justicia- con cierto apoyo de la gente, que estaba estremecida por la sangre derramada en marzo del 99. El gobierno de Franco es obra de cúpulas irremediablemente divorciadas de la ciudadanía. Diputados y senadores hundidos en el desprestigio y que días atrás debieron huir por caminos de tierra para evitar la furia de grupos ciudadanos pusieron a Franco en la Presidencia.

Esta aparente indiferencia es la faceta pasiva del hartazgo e indignación de la ciudadanía ante el conjunto de la dirigencia política. Frustrada por las cúpulas tradicionales y decepcionada por el "gobierno del cambio", la ciudadanía puede mostrarse receptiva a una propuesta superadora y progresista. Las claves de la construcción de este planteamiento en su aspecto político deben ser la profundización de la democracia (la eliminación de las listas sábana, una Constituyente que modifique y mejore los marcos de la participación ciudadana, la reforma definitiva y radical del Poder Judicial, etcétera) y el combate a la hegemonía de las cúpulas conservadoras.


CONTENIDO

INTRODUCCIÓN

CAPITULO 1

La tragedia de Curuguaty:

Pretexto o factor desencadenante

CAPITULO 2

Por qué cayó Lugo I:

El peso de la correlación de fuerzas

CAPITULO 3

Por qué cayó Lugo II

El peso de las fuerzas del triunfo

CAPÍTULO 4

Por qué cayó Lugo III:

La desmovilización de las bases

CAPÍTULO 5

La destitución de Lugo I:

El manejo de la crisis

CAPÍTULO 6

La destitución de Lugo II:

El Juicio Político

CAPÍTULO 7

La destitución de Lugo III:

La crisis internacional

CAPÍTULO 8

La destitución de Lugo IV:

El comportamiento errático

CAPÍTULO 9

La destitución de Lugo V:

La resistencia popular

CAPÍTULO 10

La destitución de Lugo VI:

Carácter y expresiones de la crisis

CAPITULO 11

La caída de Lugo I:

¿A quiénes benefició en el país?

CAPITULO 12

La caída de Lugo II:

¿A quiénes benefició en exterior?

CAPÍTULO 13

La caída de Lugo y la sucesión presidencial I

El Partido Colorado

CAPÍTULO 14

La caída de Lugo y la sucesión presidencial II

El Partido Liberal

CAPÍTULO 15

La caída de Lugo y la sucesión presidencial III

El Partido UNACE

CAPÍTULO 16

La caída de Lugo y la sucesión presidencial IV

El Frente Guasu

CAPÍTULO 17

Las elecciones del 2013

PARTE FINAL

Debate sobre una derrota histórica

1 - Dialéctica de una derrota

2 - Tímida autocrítica

3 - La caída de Lugo

 

 

 

 

 

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