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BACÓN DUARTE PRADO


  BOSQUEJO DE LA DOCTRINA DE LA ASOCIACIÓN NACIONAL REPÚBLICANA, 1959 - Por BACON DUARTE PRADO


BOSQUEJO DE LA DOCTRINA DE LA ASOCIACIÓN NACIONAL REPÚBLICANA, 1959 - Por BACON DUARTE PRADO

BOSQUEJO DE LA DOCTRINA DE LA

ASOCIACIÓN NACIONAL REPÚBLICANA

(PARTIDO COLORADO)

Por BACON DUARTE PRADO

Publicación de la JUNTA DE GOBIERNO DE LA A.N.R.

Secretaría de Difusión Doctrinaria y Propaganda

Asunción, Mayo de 1959 (35 páginas)

 

 

PALABRAS INICIALES

 

         Por Resolución de la Honorable Junta de Gobierno, ha sido creado un organismo auxiliar de la misma, con la denominación de "Secretaría de Difusión Doctrinaria y Propaganda", estructurada en base a tres Secciones: Prensa, Radio y Propaganda; Cursos, Conferencias y extensión cultural; e Investigación histórica y doctrinaria.

         Esto no quiere decir que antes de ahora las funciones encomendadas a dicho organismo no fueran cumplidas a través del esfuerzo de la intelectualidad colorada en sus expresiones más egregias, lo cual desde luego desmiente el abundante material doctrinario e ideológico acumulado por el Coloradismo en su itinerario histórico. Simplemente se ha querido que funcione una entidad organizada a los fines de ordenar dichos materiales, darles la mejor difusión posible y actuar como un factor de estímulo al afán creador e investigador de los hombres embanderados con la enhiesta enseña levantada por el genio taumatúrgico del General Caballero y de sus seguidores.

         La doctrina representa el aspecto sustantivo y permanente de un Partido político; es el espíritu y la vida entrañable de la Institución. Los hombres cobran significación y adquieren relevancia en la medida en que la interpretan en su pensamiento y la traducen en su acción práctica. En este orden de ideas más vale -para el Coloradismo- un hombre sin mayores luces pero fiel cumplidor de la doctrina, que aquel otro, imbuido de ideas ajenas al esquema doctrinario, aunque posea estimables condiciones intelectuales. Se ingresa en un Partido Político para servirlo; y servirlo significa adecuarse a su espíritu, impregnarse de su Historia y fundamentos ideales para reflejar todo ello en la efectiva acción política. El Partido es un fin ético y social, no un factor de éxito personal logrado por la violencia ejercida sobre dicho espíritu y sus fundamentos ideales. El ciudadano debe servir a su Partido, y a través de él, contribuir al bien común, que de esta guisa le brinda la retribución de sus esfuerzos y sacrificios. Vida partidaria significa solidaridad de afanes y fidelidad a los principios insertos en la doctrina.

         La doctrina del Coloradismo es una creación colectiva, una dirección histórica sin contradicciones internas, un estado espiritual de la Nación revelador de una profunda conciencia de su identidad y de su destino. No ha surgido, pues, como una emanación de la pura razón, sino que ha ido estructurándose en función de la realidad social, cultural e histórica que es el Paraguay eterno, a incitación del obrar colectivo canalizado en pautas y directrices que fueron integrando la urdimbre doctrinaria de nuestra gran Asociación política.

         El opúsculo que hoy damos a publicidad no es sino una modesta contribución a la formación cívica del ciudadano colorado, en forma de un conjunto de nociones que juzgamos útiles para su desenvolvimiento en los ajetreos de la vida política y que puedan proyectar en su conciencia, la realidad esencial e histórica que es el Coloradismo. Tiene, pues, pretensiones didácticas, formativas e informativas. Su naturaleza es, desde luego, elemental; no se ha buscado desentrañar los aspectos más profundos y complejos de esa realidad, sino mostrar sus notas más resaltantes e individualizadoras.

         No se busca tampoco la originalidad en el planteamiento de las bases científicas de la Sociedad y de la Política, sino dar una idea más o menos fiel de lo que son los objetos de ambas disciplinas. Por ello adoptamos la más de las veces, el tono dogmático, sin llegar a enunciar las controversias que se suscitan entre los tratadistas sobre diversos puntos sujetos a la disparidad de criterios.

         En cuanto a la interpretación de la doctrina partidaria, hemos tratado de ser en lo posible, objetivos, sin caer en exageraciones o deformaciones oriundas de una postura extremista.

         Llegue, pues, este libro, a los correligionarios de la ciudad y del campo como un mensaje de sano Coloradismo, como una incitación a la fidelidad a sus principios y a sus tradiciones, y como modesta contribución de su autor a la causa nacional que representa la Asociación Nacional Republicana (Partido Colorado).

 

 

NOCIONES SUMARIAS SOBRE LA SOCIEDAD,

LA POLITICA, EL ESTADO Y LOS PARTIDOS POLITICOS

 

         EL HOMBRE ES UN SER SOCIAL. El hombre es un ser social; está en su naturaleza que sólo pueda vivir y desenvolver su personalidad en el seno de la sociedad, en compañía de sus semejantes. Todo lo que lo rodea lleva el sello del esfuerzo común desplegado, tanto por los que contemporáneamente integran la sociedad, como también por la serie de generaciones que se vienen sucediendo en el tiempo, desde el momento de la aparición del ser humano en la superficie del planeta. Todas las obras materiales de la civilización, así como las obras de sentido espiritual, son creaciones de muchísimos hombres que vivieron en diversos periodos de tiempo, es decir, se trata de productos profundamente influidos por el medio social. El hombre, pues, se halla fuertemente socializado; nada o muy poco podría hacer librado a su propio esfuerzo, sin la ayuda o colaboración de sus semejantes. La ley de la vida humana es, pues, vivir en Sociedad, es decir, CONVIVIR. A menudo se ha dicho que es mucho más fácil vivir que convivir, y ello es muy exacto; vivir es un hecho biológico, común al hombre y a los demás seres de la escala zoológica, en tanto que el convivir revela la verdadera naturaleza del ser humano. La vida social es un hecho esencialmente humano; las pretendidas sociedades animales no son realmente tales, porque carecen de un elemento específico de toda sociedad: la finalidad y el progreso. Y se dice que es difícil convivir por cuanto que la convivencia de individuos y grupos humanos crea una serie de problemas dimanantes de la imperfecta naturaleza humana y que ocasionan conflictos de todo orden, latentes o actuales.    

         LA SOCIEDAD: Lo que caracteriza primariamente a la Sociedad es que ella se muestra como una reunión de seres humanos; los  hombres viven agrupados. Pero ni bien meditamos con alguna profundidad sobre su verdadera naturaleza, es decir, si nos preguntamos en qué consiste esa realidad que denominamos Sociedad, caemos   en la cuenta de que ella no es solamente una aglomeración, un conjunto, una pluralidad. En efecto; es más que todo eso: es un conjunto de influencias o interacciones que se ejercen mutuamente entre los miembros de ese conjunto. Ese haz de influencias recíprocas no se reduce a hechos de carácter físico, como lo es la presencia material de un conjunto de hombres reunidos, sino que ostenta un claro sentido espiritual.

         Además de la presencia física y de las vinculaciones, interacciones e influjos mutuos de carácter espiritual, hallamos en la sociedad, un orden, una determinada disposición de sus elementos, una coordinación de partes. Esto es la organización. Así como un organismo animal tiene distintos órganos adecuados para las diversas funciones de la vida, que actúan armónicamente en dependencia funcional, la Sociedad también se organiza con sus elementos humanos, asignando a cada grupo una función determinada. En esa forma la Sociedad puede realizar lo que no podrían hacerlo sus integrantes por sí mismos.

         LA DIVISION DEL TRABAJO SOCIAL: De acuerdo a lo apuntado más arriba vemos que la división del trabajo o de las tareas y funciones necesarias que deben cumplirse en la Sociedad, es un factor muy importante que contribuye a definir la esencia de lo social. Algunos grupos se dedican a las faenas de la producción y repartición de objetos de valor económico; otros se ocupan de la defensa del conglomerado social, otros se encargan de las funciones religiosas y docentes; y otros, finalmente, crean obras artísticas, etc.

         LA AUTORIDAD: La Sociedad se hace presente en la vida de los individuos como una instancia que obliga a que éstos adapten su conducta a los modos colectivos de obrar; es decir, ejerce una cierta presión o coacción en la voluntad de sus miembros para que éstos sigan esas pautas o normas instituidas. El grado de esta influencia varía según la naturaleza del hecho sobre el cual incide. La Sociedad requiere para mantener su cohesión y permanencia, un sistema de normas que regulen las relaciones entre los individuos, y entre éstos y los diversos grupos que se dan en la Sociedad, prohibiendo ciertos actos o conductas que se consideran perjudiciales a la existencia y desenvolvimiento de la Sociedad. Esta limitación, en las etapas primitivas de la evolución social, se funda en creencias de orden mágico o sobrenatural; es el Tabú, palabra que designa en la lengua polinésica, lo prohibido, vedado o impuro. Por otra parte queda fijada por las normas, una zona libre en la cual pueden moverse los individuos siguiendo la línea de sus propios intereses.

         Hay dos clases de normas reguladoras; unas no tienen otra sanción que la propia conciencia: son los preceptos de carácter moral; otras son obligatorias, acarreando su incumplimiento una sanción o castigo. Estas últimas son las normas jurídicas cuyo carácter es la coactividad, o sea la obligatoriedad; a las cuales deben ceñirse los individuos quieran o no. Como se advierte, debe existir en toda Sociedad, personas o grupos a cuyo cargo se halle la función de hacer cumplir esas normas obligatorias, por medio de la aplicación del poder social o la amenaza del mismo. Estas personas o grupos ejercen, pues, el mando o la autoridad. La autoridad es el ejercicio del poder o fuerza social; una función especializada que permite la vigencia del Derecho.

         Por primitiva que sea la Sociedad existe siempre en ella una autoridad, un sistema jerárquico. Por qué existe la autoridad? O dicho lo mismo en otros términos; cual es el fundamento de la misma? Se responde a esto expresando que solamente la autoridad puede imponer el orden, sin el cual la Sociedad no sería tal sino una aglomeración amorfa y anárquica, en donde se aplicaría la ley del más fuerte en detrimento del débil y el desvalido. El anarquismo es una utopía en el sentido de que es irrealizable en el ámbito humano. Los hombres tienen intereses Y pasiones egoístas; librado cada cual a su propio albedrío, la convivencia social sería imposible.

         EL DERECHO: El Derecho viene a ser un sistema de normas o preceptos, permisivos o prohibitivos que reglan la conducta de los individuos, limitándola a los actos que permiten el desarrollo y progreso social y estableciendo sanciones para los que se alzan contra dichos preceptos. Se orienta hacia el valor justicia.

         LA JEFATURA: Existen hombres de fuerte personalidad moral e intelectual o de enérgica voluntad, que por su propia gravitación son seguidos u obedecidos por los demás. Se imponen naturalmente a su medio social; ejercen la dominación; son jefes natos; proyectan una poderosa influencia o sugestión en los demás miembros de su grupo y se ofrecen como un modelo que imitar. Se puede afirmar que el fundamento de la dominación y de la jefatura se halla en la misma naturaleza espiritual del hombre, quien se muestra dispuesto a seguir u obedecer, conforme la fuerza de la sugestión, simpatía o voluntad de sumisión. Podríamos definir pues al Jefe como la persona investida de autoridad. Esta autoridad puede provenir de la Ley o de factores de hecho, como lo son las condiciones personales que posea el Jefe.

         GRUPOS O UNIDADES SOCIALES: Vienen a ser las diversas formaciones que resultan de la integración de los elementos individuales de la Sociedad; tienen un carácter más o menos permanente y se dan dentro de la Sociedad total y contribuyen a determinar sus estructuras. Unos son biológicos o naturales, y otros son creaciones artificiales o voluntarias. La familia es un grupo natural y a la vez moral porque su fundamento es tanto biológico - la reproducción de la especie - como ético- el cuidado y educación de los hijos; la dignidad de la vida que debe enmarcar el grupo familiar. Hay grupos que tienen una base territorial o espacial: son grupos de vecindad. En cambio, como ejemplo de grupos de base artificial o voluntaria podemos citar a los partidos políticos.

         EL ORDEN Y EL BIEN COMÚN: Toda Sociedad tiende a su conservación y al propio tiempo a su perfeccionamiento. Por el orden y la organización se cumple el objetivo de la conservación y permanencia. El orden engendra la seguridad y la paz social, de suerte que cada uno pueda cumplir su rol individual y social.

         La Sociedad se perfecciona según se vaya adecuando la conducta de sus integrantes para la configuración del bien común, que es la más alta finalidad social que se cumple a través del esfuerzo mancomunado de sus miembros.

         Así como el individuo, considerado aisladamente, vive por y para algo, es decir va llenando su vida con contenidos espirituales y materiales, la Sociedad también busca realizar ideales obrando en su conjunto: aspiraciones y anhelos que apuntan hacia una finalidad suprema. En una palabra: la Sociedad busca plasmar en su seno el bien común, la felicidad y bienestar colectivos, y al mismo tiempo, el perfeccionamiento integral de sus componentes humanos. Es así como vemos que la Sociedad es esencialmente finalista, esto es, se orienta y realiza objetivos que transcienden a finalidades.

         EL HECHO POLITICO: Hemos caracterizado a la Sociedad como un conjunto de partes interdependientes y a la vez como un orden funcional. Sus partes son los diversos grupos o unidades que se forman en su seno, que vienen a ser como círculos concéntricos en los cuales se inscribe la persona humana en su medio social. La persona, entonces, se halla en estos círculos, ofreciendo un aspecto de sí misma o una faceta de su personalidad. Así, una persona puede ser miembro de un grupo gremial, profesional, y a la vez pertenecer a un club social, deportivo o recreativo, al par que ser miembros de una secta religiosa o una organización de carácter político. Cada función social agrupa en su seno a quienes están llamados a cumplirla, formando una estructura, una organización, pues la Sociedad viene a ser un orden funcional, una relación dinámica de partes interdependientes y complementarias.

         Entre los diversos hechos sociales, unos se centran alrededor de la actividad que significa la conducción, orientación y coordinación de las fuerzas sociales: regir la sociedad haciendo cumplir compulsivamente las normas de Derecho. Esta función la desempeñan los gobernantes. El Gobierno viene a ser pues, una forma de autoridad.       Todas las actividades que desarrollan los individuos y que se orientan a la conquista del poder o por lo menos, a tener influencia en él, son las que constituyen la Política, son hechos de carácter político, de acción política. Todo lo vinculado con las relaciones que se orientan hacia el poder social, es pues, política.      El hecho Político es un hecho social; sólo puede darse entre hombres que viven en una Sociedad. Su característica es la voluntad        de conquistar el poder público o social. Implica también la Política las diversas maneras, formas o técnicas con que se ejercita ese poder adquirido, es decir, expresa la manera de gobernar, el arte de gobierno.

         LA NACION Y EL ESTADO: La Nación es un grupo social asentado en un determinado territorio, cuyos integrantes poseen rasgos naturales y culturales comunes y se hallan vinculados por las mismas tradiciones, por un lenguaje propio y por la conciencia de su solidaridad y común destino.

         El Estado viene a ser la misma Sociedad, pero considerada desde el ángulo político y jurídico. Es la Sociedad organizada dentro de los moldes normativos del Derecho; constituye la estructura política de la Sociedad. Se lo puede definir como un organismo jurídico-político que tiene por fin el bien común. La base de la Nación es de carácter predominantemente natural, en tanto que el Estado es una creación artificial. Puede haber una Nación sin Estado y vice versa. Aclaremos este punto. Una nación es un conjunto de hombres, una categoría sociológica, que puede o no haberse constituido en Estado, ya que, como ya se dijo, el Estado es una estructura política y jurídica. En la

mayoría de los casos     la Nación se halla inmersa, enmarcada, en el Estado, y es su expresión demográfica, como en el caso del Paraguay. Aquí la Nación paraguaya se halla dentro del orden constitucional del Estado paraguayo. No ocurría lo propio con los judíos, quienes hasta hace pocos años, si bien constituían una Nación, no se hallaban organizados en Estado. Hay casos también en que un Estado se integra con dos o más naciones, como el caso de Checoeslovaquia. La Nación es un hecho natural, el Estado es producto de la convención humana, artificial en suma. El Estado es una entidad abstracta y la Nación constituye un hecho concreto.

         ELEMENTOS DEL ESTADO: Son sus elementos: El pueblo, el territorio, el ordenamiento jurídico, la soberanía y el fin. El pueblo es la base humana del Estado; es la población considerada en sus relaciones y dependencias respecto del Estado. La nación es o puede ser el mismo pueblo, pero considerado como un grupo social que posee una clara conciencia de su unidad y solidaridad fundadas en factores biológicos y culturales.

         El Territorio es el asiento físico del Estado; es el espacio geográfico donde radica y opera el pueblo, y que marca los límites dentro de los cuales el Estado ejerce su soberanía. El principio de la territorialidad admite dos excepciones: a) el Estado puede ejercer su potestad respecto de sus conciudadanos aún estando éstos fuera de su territorio; b) los casos de aplicación del fuero de la extraterritorialidad cuando por una ficción jurídica se consideran los edificios y dependencias de las misiones diplomáticas extranjeras acreditadas en el País, como una prolongación ideal del territorio de los Estados a que pertenecen dichas misiones.

         Ordenamiento Jurídico: Hemos caracterizado al Estado como una estructura jurídico-política. En su propia esencia está su naturaleza jurídica. Supone su inserción en un ordenamiento jurídico, su sometimiento a un conjunto de normas legales que fijan los límites de su poder. Hemos expresado que el Derecho es un conjunto de reglas y preceptos de carácter obligatorio al que están sujetas las personas; pues bien, el Estado es el organismo dotado de poder público o social a los efectos de hacer cumplir las normas jurídicas. A su vez el Estado está reglado en su acción por las normas jurídicas, que le fijan ciertos límites a los que debe ceñirse en el ejercicio de sus funciones. Es decir, el Estado se auto limita en el ejercicio de su poder.

         Soberanía es la máxima potestad de que se halla investido el Estado; es el poder de hacer valer sus decisiones a todos los habitantes del territorio, y que en cuanto a las relaciones con los demás Estados, no reconoce ninguna otra potestad que limite la suya respecto de sus facultades de gobernar.

         Fin del Estado. El fin supremo del Estado es el bien común, que es un concepto que comprende la suma de los objetivos o fines particulares del Estado. El bien común engloba tanto los valores espirituales como los materiales y así también las condiciones necesarias para que éstos afloren y adquieran permanencia y posibilidades de proyectarse hacia el futuro. El bien común es un ideal, el bien que conviene a todos o del cual todos participan y a la vez contribuyen a crearlo. Consta de elementos permanentes y circunstanciales o históricos. Los elementos permanentes se fundan en los atributos esenciales de la naturaleza humana y en la estructura de la Sociedad, en tanto que las de carácter circunstancial son los que las condiciones del medio y el momento van creando en los diversos planos sociales.

         FUNCIONES DEL ESTADO: a) Asegurar y garantizar la paz interna y externa, el orden en que se manifiestan las actividades de los particulares en el ámbito del país, y su defensa contra posibles ataques del exterior. La paz interna asegura el ejercicio de las libertades y la plenaria manifestación de la entidad humana, b) Organización de la educación y fomento de la cultura, c) Estímulo a las actividades económicas en las que deberá intervenir toda vez que la iniciativa privada se muestre insuficiente para asegurar el regular desenvolvimiento de la vida económica o provoque situaciones contrarias a la justicia social o al bien común de la Nación. En una palabra; el Estado canaliza las actividades individuales y sociales de la población, dentro del respeto a los derechos y a la dignidad de la persona humana.

         EL GOBIERNO: Es el órgano a través del cual el Estado cumple y realiza sus funciones y su fin. Viene a ser, pues, en la práctica, el conjunto de personas que detentan efectivamente el poder, el mando político. El Estado es el marco ordenador, una construcción ideal y normativa, una instancia permanente. Para realizarse dinámicamente debe encarnarse en un grupo de personas que lo representen; este conjunto es el Gobierno, el representante de la persona jurídica que es el Estado. Ambas entidades no se confunden; el Estado permanece, el Gobierno cambia. El Gobierno es el agente humano que actualiza y dinamiza al Estado. El Gobierno actúa como el sujeto o depositario del poder social, dentro de los límites fijados por el ordenamiento jurídico vigente.

         No todos los Gobiernos son iguales, es decir no ostentan ellos idéntica estructura ni son expresión de un mismo ideal o forma de convivencia política. Son reductibles a tipos genéricos o clases determinadas. El régimen político define la esencia del gobierno, su naturaleza y sus límites. El régimen político puede definirse como "el conjunto de las instituciones que, en un grupo dado y en circunstancias determinadas organizan la sociedad civil y ordenan el ejercicio del poder." Hay tres grandes categorías o tipos fundamentales de regímenes políticos, y sub-secuentemente, de gobiernos: el régimen monárquico, el aristocrático u oligárquico y el republicano. La Monarquía puede ser absoluta o constitucional. En la primera forma, el poder o soberanía se concentra en una sola persona y se trasmite por herencia. Este poder no admite limitación ni cortapisas. Actualmente sólo existe en ciertos estados árabes. La Monarquía relativa o constitucional es aquella en la que el poder del monarca está limitada por la ley.

         La característica esencial de la Monarquía es, según Jellinek, a quien sigue Fischbach, "la personificación en el Rey del poder supremo del Estado".

         Régimen Republicano. Se caracteriza porque el cargo de Jefe del Estado es electivo, en tanto que en la Monarquía es hereditario (Raccioppi).

         Según Adolfo Posada, "lo que distingue a una Monarquía de una República es que en aquélla el Jefe del Estado es una persona legal y constitucionalmente irresponsable,         determinada de por vida y según el principio hereditario", y en los Gobiernos Republicanos "las funciones del Estado se atribuyen y ejercen según el principio de la vocación y de la aptitud personales, siendo responsables todos los funcionarios que específicamente la desempeñan".

         LOS PARTIDOS POLITICOS: Se define a un Partido político como "un grupo de personas con un mínimo de organización, que se propone la conquista del poder del Estado a fin de aplicar un programa de acción". Son sus elementos:

         a) un conjunto de hombres

         b) organización

         c) permanencia

         d) doctrina

         e) programa

         f) mística.

 

         a) Como conjunto de hombres que es, un Partido constituye un grupo social, una estructura que integra la Sociedad. Pertenece a la categoría de los grupos voluntarios, ya que su origen debe buscarse en una espontánea decisión de la "voluntad de sus fundadores y de sus militantes o afiliados para la canalización de comunes ideales y propósitos.

         b) Es una organización por cuanto supone la coordinación, jerarquía, gobierno interno, normas estatuarias; en la que cada militante cumple una función dentro del todo social.

         c) Un Partido político no nace por razones circunstanciales o transitorias sino que pretende encarnar aspectos y necesidades permanentes de la Sociedad política. Es, en ese sentido, una institución social, pues su vida no depende de la de sus miembros actuales, sino que se proyecta en el futuro; los hombres pasan pero los Partidos permanecen.

         d) La doctrina es una concepción general de la política y sus ideales, que a su vez tiene como motivación racional, una consideración del hombre y de la Sociedad. En suma; un Partido político encarna una Filosofía. La doctrina se apoya en una serie de principios fundamentales; el programa traduce esos principios en proyectos de carácter político, económico y cultural; viene a ser la planificación de la acción actual y futura de un Partido político.

         f) La mística partidaria viene a ser el substractum sentimental que sostiene la acción y la conducta de los militantes, y se funda en valores, anhelos y propósitos encarnados en la doctrina y programa. Se afinca en la fe en los ideales partidarios.

         Como se ha dicho, los Partidos políticos orientan su acción hacía la conquista del poder para realizar por intermedio de éste; su programa y dar actualidad a su doctrina. Los Partidos políticos son los canales por donde discurre la vida cívica de la Nación; son vehículos de expresión ciudadana, factores modeladores y orientadores de la opinión pública.

         EL TOTALITARISMO Y EL PARTIDO UNICO. Los regímenes totalitarios de gobierno, es decir aquéllos que suprimen la libertad individual, aplican el sistema del Partido único, que se identifica con el Estado o Gobierno. En esta forma, desaparece la verdadera vida cívica para ser suplantada por la servil sumisión de los integrantes del partido único, que desde luego, propiamente no es tal, ya que Partido, etimológicamente, quiere decir parte, porción, o sea, una parte de la ciudadanía que se caracteriza por su propia concepción de la política y representa un sector de la opinión pública en dicha materia; tiene un programa de acción que se propone realizar desde el poder.

         El totalitarismo no considera a la persona humana como un fin en sí misma sino como un medio o factor para el desenvolvimiento y auge del Estado; es un régimen estatolátrico, es decir, una postura de adoración o sobrevaloración del Estado, en detrimento del ciudadano.

         El Comunismo, fascismo y el nacional – socialismo son regímenes políticos de partido único, y por lo mismo, negadores de la Democracia y desconocedores de la dignidad humana.

 

 

 

DOCTRINA Y PRINCIPIOS DEL COLORADISMO

 

PRINCIPIOS DEL COLORADISMO

 

         Hemos caracterizado antes de ahora la doctrina de un Partido político, como una concepción general de la política y de sus ideales, que se relaciona con la idea que se tiene del hombre y de la sociedad, así como de su destino. En definitiva se trata de una postura filosófica. Toda doctrina es una construcción ideal, en el sentido de que es elaborada racionalmente como algo que debe ser y a lo cual debe propender la sociedad política para encuadrar su existencia y orientar su expansión espiritual y material. Una Sociedad política es una entidad real; es como es; la doctrina dará los diseños ideológicos que han de encuadrar el desenvolvimiento y el progreso del grupo humano, al ceñirse a sus pautas y valoraciones. La doctrina marca, pues, un ideal, un orden del deber ser cultural, social y político.

         El progreso en materia política, referido a la doctrina, es el proceso vital e institucional por el cual una Sociedad marcha hacia lo que debe ser; implica un desplazamiento del ser real al ser ideal. La doctrina no es solamente una enunciación conceptual de lo que debe ser un Partido, sino que es, esencialmente, una invitación a la obra, un imperativo de adecuación de los hechos y comportamientos a los módulos normativos que postula. La doctrina debe ser éticamente fundada, socialmente satisfactoria y contemplar la compleja realidad humana a la cual ha de aplicarse, de tal suerte que respete su genio, carácter y modalidades y no se constituya, por consiguiente, en letra muerta, en un cuadro esquemático sin vida y sin vigor.

         La doctrina se articula en principios básicos, en lineamientos de carácter general, en directrices madres que gobernarán la vida y acción que ha de asumir la institución política en el área de la realidad cívica.

         La doctrina y los principios indican metas, modos de conductas, enseñan, fijando el esquema en el cual se inscribirá la Historia de un Partido político. Es la nota permanente que resuena durante los sucesivos momentos en que se va desplegando la vida partidaria y plasmando su destino. En puridad, la doctrina viene a constituir la determinación del deber ser partidario, su ESENCIA, y el fundamento o razón de su presencia histórica.

 

DOCTRINA COLORADA

        

         Creemos posible resumir la doctrina del Coloradismo en los siguientes fundamentos: HUMANISMO, NACIONALISMO, DEMOCRACIA, TRADICIONALISMO, PROGRESISMO E IDEALISMO ETILO.

         HUMANISMO: Es una posición filosófica que reconoce al hombre su condición de ser valioso, refirma su dignidad y proclama su rango ontológico, correlativamente a lo cual le asigna DERECHOS sin requerir o subordinar a otra condición accesoria. El ser humano es una persona; no una cosa ni tan sólo individuo. La cosa es el ser sin unidad; el ser dotado de vida es el INDIVIDUO. El hombre es individuo, pero al propio tiempo es, PERSONA; un ser espiritual, "un creador de valores". El hombre como persona forja la cultura; la vive y la renueva con su aliento creador. El humanismo es aspiración a la perfección del hombre, aspira a la humanización del hombre.

         NACIONALISMO: El nacionalismo colorado es una posición que considera al nacional, esto es, al paraguayo, como sustancia capaz de evolucionar y perfeccionarse librada a su propia dinámica creadora. Le asigna el papel eminente de protagonista de la Historia y de la Cultura, y considera que la función estatal debe proyectarse de manera a crear las condiciones para que la Nación se defina a sí misma en sus obras y en su destino, respetando su autenticidad, su carácter y singularidad. Defiende y estimula los valores culturales originados en el propio medio y los considera capaces de adquirir su elevación a rangos de sentido universal. Alienta la incorporación de valores culturales universales, fórmulas y técnicas foráneas, en función del hombre paraguayo y de su medio, en la medida en que puedan ser adaptados y asimilados, sin desmedro de su originalidad y de su espontaneidad creadora. El Nacionalismo colorado tiene fe en las virtudes de la raza, en su destino mejor y en todo factor capaz de revelar el genio del nativo.

         DEMOCRACIA: Es una fórmula de convivencia política que considera que la soberanía reside en el pueblo, la ciudadanía, el cual gobierna por medio de sus representantes libremente elegidos. La Democracia colorada aspira a que este sistema de gobierno sea fiel expresión de la realidad nacional y no sistema que comprima o asfixie al pueblo paraguayo en su aspiración por forjarse un propio destino y una incanjeable personalidad histórica. Defiende la libertad del hombre y sus derechos a una vida plena, sin otras limitaciones qué las fundadas en la felicidad o interés colectivo; y la igualdad como una conquista práctica y real y no como mera enunciación teórica.

         TRADICIONALISMO: Se define la tradición como un proceso social por el cual se trasmiten de generación a generación, los elementos del patrimonio cultural de los pueblos. El tradicionalismo es un conjunto de ideas y sentimientos que se expresan en el respeto a las aportaciones del pasado de la Nación, en todo lo que ellas mantengan actualidad y vigencia, en lo que no se opongan a las conquistas alcanzadas por el progreso. La tradición contribuye a mantener la fisonomía espiritual de los pueblos como un nexo de unidad y solidaridad entre el presente y el pasado y como factor de continuidad histórica de la entidad nacional. El tradicionalismo no es regresión ni estancamiento sino respeto al pasado y reconocimiento al papel formador que corresponde a los legados de las generaciones que nos precedieron. El tradicionalismo colorado es una actitud a la vez racional y sentimental; acepta y reverencia las prácticas e ideas que juzga dignas de ser respetadas y conservadas, implica simpatía en los factores integrativos de la esencia del espíritu social aposentados en cada paraguayo fiel a lo que han sido sus mayores. Por el contrario, los hechos irrelevantes son desechados y considerados como magnitudes residuales: El tradicionalismo colorado se funda en la valoración de los elementos POSITIVOS Y VIGENTES trasmitidos de generación a generación, que sostienen la PERSONALIDAD histórica y auténtica de nuestra realidad nacional. "El hombre necesita apoyarse, para resolver muchos problemas, en lo que recibe ya hecho de los demás y del pasado" (Recasens Siches).

         PROGRESISMO: En general el progresismo es la doctrina que considera al hombre y a la sociedad como susceptibles de progresar, es decir, capaces de desplazarse hacia metas ideales a que apuntan sus diversos intereses. El hombre progresa cuando va mejorando y perfeccionando su personalidad, con los elementos nobles de su naturaleza y por la inhibición de los impulsos antisociales, egoístas y regresivos. La Sociedad política progresa cuando promueve el bien común, perfecciona las instituciones y fortifica los lazos de solidaridad entre sus miembros. La Civilización marca la tensión progresista en el sentido del dominio del medio físico por el hombre; la cultura expresa el dominio del hombre por el espíritu.

         El Coloradismo, como concepción del hombre y de la Sociedad, es decir, como filosofía, es progresista, sin desmedro de su estimación de los valores tradicionales de la estirpe. Considera a la tradición y al progreso como dos constantes históricas que marcan el rumbo de su devenir. Dentro de esta concepción, ambos valores no se contraponen ni interfieren. La tradición es el sedimento del pasado, la presencia actuante de lo pretérito no fenecido; el progreso es la incitación de lo nuevo, el apoyo de factores que mueven la voluntad social hacia realizaciones cada vez mejores en los planos de la civilización y de la cultura. La tradición es acumulación de experiencias; el progreso es optimista visión de porvenir. La tradición es la conciencia de lo que fuimos y somos; el progreso es la conciencia de lo que llegaremos a ser.

         IDEALISMO ETILO: El Coloradismo considera a la Ética indisolublemente unida a la Política, pues ambas disciplinas abarcan MODOS DE CONDUCTA individuales y sociales. Desecha, pues, de manera absoluta, el AMORALISMO POLITICO y su cínico corolario de que "el fin justifica los medios".

         El idealismo es tendencia hacia lo mejor, es decir, hacia lo ideal, hacia lo que debe ser. Es un impulso perfeccionista que lanza al hombre y a las sociedades a la conquista de mejores condiciones de existencia en los planos espirituales y materiales de la vida. Se es idealista cuando se lucha por el mejoramiento integral del hombre y de su medio físico y social; cuando se percibe un orden mejor y se afana en conquistarlo a base de la tensión y del esfuerzo.

         El idealismo colorado no es ensoñación mística o veleidad romántica; es efectiva movilización de la potencia creadora del hombre para objetivos lúcidamente percibidos y que señalan un orden ideal, mejor o deseable.

         El idealismo de nuestros mayores debe marcar el derrotero de nuestra acción presente y futura para forjar en el yunque del esfuerzo común, las estructuras de un orden político, social y cultural en el que el paraguayo halle las condiciones esenciales para una vida plena.

 

 

EL ESTADO EN LA DOCTRINA COLORADA

 

         El Coloradismo es servidor de lo nacional, por consiguiente, el Estado, dentro de esta concepción, debe ser el instrumento de la libre y espontánea manifestación de las potencias creadoras de lo nacional, del hombre paraguayo.

         El Estado es servidor del hombre libre, pero no se confunde con el Estado liberal, que considera la libertad política y económica, en sí mismas, como el desiderátum de la sociedad. La experiencia histórica ha demostrado que tal actitud pasiva del Estado ha desencadenado las grandes crisis políticas, sociales y económicas. El Liberalismo es una doctrina en quiebra, ampliamente superada por las nuevas concepciones de la Política y de la Economía.

         La iniciativa privada, los intereses individuales se afirman en actitudes egoístas que pueden lesionar los intereses de la colectividad. La libertad y la igualdad, fundamentos de la teoría democrática, cuando son confiadas a la espontaneidad de los juegos de los diversos intereses de los particulares, tórnanse en ilusorias, en meros conceptos sin contenido real y efectivo. En salvaguarda de esos valores y para que tengan plena vigencia, dentro de la justicia, el Coloradismo propugna la intervención estatal en la vida social y económica de la Nación "para evitar el abuso del interés privado y promover el bienestar general, sin infringir injusticia a los particulares".

         El límite de la intervención estatal -dentro de la doctrina del coloradismo- está dado por la justicia, la libertad y la igualdad. Excluye el privilegio, o sea el tratamiento preferencial de una persona, grupo o clase social, en detrimento de la justicia y de la igualdad; y también el tratamiento injusto de los particulares cuando el interés de éstos se opone o atenta contra el interés social.

         El individuo y la sociedad hallan en el Estado colorado la armonización fundada en la justicia y el bien común, de sus respectivos intereses. Ni los intereses del individuo son aplastados arbitrariamente por la sociedad, ni ésta perjudicada por el egoísmo de las actividades del individuo.

         El poder del Estado no es originario, es decir, no nace en sí mismo por un título propio, sino que le es delegado por la ciudadanía. El Estado es representante o agente de la Sociedad política. La soberanía reside en el pueblo.

         El Estado colorado busca plasmar en el plano de las efectivas vigencias, las libertades de los ciudadanos para estimular una opinión pública responsable. En este sentido la libertad es activo fermento de vida política, crisol donde se van gestando las grandes decisiones que afectan la suerte misma de la Nación. La libertad proclamada por el credo republicano es aquélla dimanante de una recta conciencia y que se endereza hacia objetivos de interés general y que revela la buena intención de sus beneficiarios; la otra libertad, aquélla que sólo busca promover el desorden y el desconcierto en el seno de la vida pública, ganada para objetivos inconfesables, no tiene protección estatal. El Estado es una entidad ético-política; no puede asistir a los que se mueven dentro de la órbita de la inmoralidad política para designios claramente antisociales.

         El abuso de la libertad, como todo abuso del Derecho, deja propiamente de ser un Derecho para tornarse en una violación del mismo.

         El Estado no puede permitir el abuso del Derecho y debe disponer que se lo ejercite dentro de sus propios límites, más allá de lo cual le retira su protección.

         La igualdad que proclama el Coloradismo, a través del Estado prudentemente intervencionista, se reviste de efectividad, pues la función estatal, como voluntad jurídica puede imponerla con medidas eficaces en los casos en que determinada clase o estamento pretenda desvirtuarla, ya sea en los ordenes políticos, civiles, económicos, sociales o culturales.

         El intervencionismo ajeno a la concepción estatal del Coloradismo tiene dos caracteres fundamentales: es esencialmente limitado y sólo se ejerce cuando es el único arbitrio para armonizar los intereses sociales con los individuales. Quiere ello decir que no tiene cariz socialista ni tampoco individualista, pues ha de realizar por dicho medio, el bien común. No es socialista porque el fin del Estado no es solamente la defensa de los intereses colectivos sino también la de los intereses particulares. No se sofoca la libre iniciativa en nombre e interés de la colectividad, ni por el contrario, se permite infligir perjuicio a la colectividad so color de defender la esfera de los derechos individuales. Cuando lo individual y social entran en pugna, el Estado dirime la cuestión en términos de justicia, no tan sólo social sino que también individual. Imparte la justicia distributiva como también la conmutativa.

         El Estado, si bien interviene, no dirige, y sólo interviene cuando le asiste una justa causa, lo que elimina toda arbitrariedad o autoritarismo.

         El Estado servidor del hombre libre, interviene en la vida social y económica, precisamente para servir al hombre libre, removiendo los obstáculos que impidan el ejercicio de la libertad individual y destruyan la igualdad, tornándola teórica.

         La fórmula final es: El Estado para el hombre y no el hombre para el Estado.

 

 

FORMACIÓN CIVICA

 

         EL CIUDADANO: Es la persona a quien la ley considera sujeto de derechos y deberes políticos.

         El ciudadano afiliado al Partido Colorado se halla sometido a sus normas estatutarias y debe actuar dentro de los principios y doctrina partidarios, observando una conducta disciplinada, conforme a los fines perseguidos por nuestra Asociación política. Esta conducta debe apuntar hacia el bien común nacional y partidario. La acción partidaria será siempre un medio para llegar al bien nacional; se sirve a la Nación a través del Partido. El Coloradismo es servidor de lo nacional.

         EDUCACION CIVICA: Es el proceso intelectual y volitivo por el cual el ciudadano adquiere una clara conciencia de sus deberes y derechos, interpreta con claridad los fenómenos sociales y políticos, forma un lúcido criterio para juzgar las diversas situaciones políticas que se van sucediendo en el escenario de la vida nacional, y por último, fortalece el carácter cívico dándole firmeza para actuar en el sentido de las convicciones.

         INSTRUCCION CIVICA: Viene a ser el aspecto intelectual, de la educación cívica, y consiste en el acopio de conocimientos sobre la doctrina política, el ámbito de los derechos y deberes que competen al ciudadano y todas las nociones concernientes al gobierno de la Sociedad política. La instrucción por sí sola no basta para formar al buen ciudadano; se requiere además, la educación, que es el mejoramiento de las facultades intelectuales y morales de la persona, cristalizadas en el carácter y manifestadas en la conducta y el pensamiento. Por la instrucción se SABE lo que es la Política; por la educación se comprende cómo actuar convenientemente, de acuerdo a los altos fines de dicha disciplina.

         VIRTUDES CIVICAS: Son las cualidades o condiciones positivas del ciudadano. Son las principales: el patriotismo, el espíritu de justicia, el idealismo, el espíritu de solidaridad, lealtad partidaria, disciplina, tolerancia, espíritu de orden, conciencia del deber y espíritu de partido.

         MORAL CIVICA: Es el conjunto de preceptos o normas que debe observar el ciudadano para cumplir su función política y social en la esfera de la vida pública y partidaria. Nada duradero puede crearse sin el respaldo de una conducta cívica obediente a los dictados de la Moral. La Moral cívica impone DEBERES, los cuales siempre se orientan hacia el bien colectivo. A medida que el ciudadano correligionario va escalando las diversas jerarquías          de mando político, sus DEBERES van en aumento, pues su conducta debe constituirse en ejemplo para los demás.

         EL PATRIOTISMO: Es la virtud política fundamental; todas las demás son referibles a ésta y en última instancia reductibles a aspectos de esta virtud, la más alta y excelsa. Es el patriotismo un estado de espíritu permanente señalado por el amor a la patria y a sus instituciones. El patriota SIENTE la patria con indeclinable intensidad; goza con el triunfo y el progreso de la patria, y participa en sus sufrimientos y penurias con igual simpatía. El patriota olvida sus propios intereses para servir a la patria, y aún brinda su propia vida si ése es el tributo que se te exige para el cumplimiento de su deber moral. Cada ciudadano debe contribuir de acuerdo a su posibilidad      y capacidad, a la grandeza de la patria; las grandes crisis político-sociales se registran a consecuencia de una declinación o debilitamiento de este formidable sostén de la continuidad histórica de la sociedad. En este sentido, el Comunismo, cuya esencia internacional desconoce y niega todo cuánto se afirma en el patriotismo, es una doctrina que pervierte y esteriliza la más eminente virtud que adorna la personalidad del ciudadano. El Comunismo no tiene patria; obedece a directivas centralizadas en la Rusia soviética.

         El Coloradismo rinde culto reverente a todas las expresiones del patriotismo, una de las cuales constituye su Nacionalismo. Por tanto no puede ser buen colorado el ciudadano antipatriota, el derrotista, el negador de las grandezas de la Patria.

         ESPIRITU DE JUSTICIA: Es la clara discriminación que se produce en el fuero mental del ciudadano sobre aquello que corresponde o que se debe a su semejante, a la colectividad y al Estado. Debe saber dónde termina su derecho, y comienza el de los demás. La libertad es un derecho que no puede quedar librado a su propio juego, o dinámica, sino restricta en nombre de la justicia, de la convivencia general, del bien común.

         El ciudadano justo sabe ubicar a cada cual en el plano de consideración y respeto que se merece por sus méritos y calidades.

         IDEALISMO:      El idealismo como virtud, cívica es el noble afán de servir los intereses colectivos sin aguardar otra retribución que la conciencia del deber cumplido y la de haber sido útil a la Nación y al       Partido. El idealismo     es voluntad de realizar y efectivizar los contenidos de las ideas, en lo que éstas tengan de favorables al desenvolvimiento y auge de la sociedad política. Se es idealista sirviendo a la idea para el mejoramiento y perfeccionamiento de las estructuras sociales y políticas. Es  una actitud dinámica del espíritu, en contraposición al yerto conformismo de quienes se sienten incapaces de influir en su medio para elevarlo hacia metas de perfección. El idealismo es esfuerzo creador, disposición del ánimo para brindarse a las causas nobles sin cálculos y sin esperar premios o retribuciones; es generosidad, amplitud, sed de Bien y de Justicia, el olvido del yo por la sustitución con el nosotros. -La génesis histórica y espiritual del Coloradismo tiene rasgos inconfundibles de sano idealismo, de modo que la continuidad que debemos a nuestros mayores nos señala esa línea de conducta en nuestra función política, cualquiera que sea la esfera de nuestra militancia partidaria. Debe tenerse presente como un claro precepto, el sacrificio de tantos hombres que nada ganaron para sí pero cuyo holocausto es simiente de futuro y fuerza moral incontrastable.

         ESPIRITU DE SOLIDARIDAD: Lo social es un grado de integración interindividual; la solidaridad marca un punto más alto. En lo social coexisten las actitudes altruistas con las egoístas en una tensión dialéctica; dentro de la solidaridad sólo caben las primeras. La solidaridad es un modo de inserción en el conglomerado social y responde a pautas de carácter moral. En la política partidaria se practica o se vive la solidaridad cuando se tiene conciencia del ligamen que une a todos los correligionarios, en el pasado, presente y futuro. Se actúa solidariamente cuando cada gesto individual es realizado en vista a su incidencia en la estructura de la entidad. Los intereses individuales deben ser armonizados con los de la institución para no entrabar la acción de ésta ni disminuir el área de su prestigio y respetabilidad.

         LEALTAD PARTIDARIA: El ciudadano colorado debe ser fiel a la consigna de bien público que sustenta nuestra bandera ideológica; se asciende o desciende en la posición política y social, con el Partido, nunca a sus espaldas o contraviniendo su orientación. Si no se está de acuerdo con la dirección que asume en la vida institucional de la Nación, no queda otro recurso que retirarse de sus filas o influir en la opinión pública partidaria para buscar una rectificación, si ella tuviese su razón de ser. La deslealtad partidaria puede desembocar hasta en la traición.

         ESPIRITU DE ORDEN: El orden partidario se presenta como un estado de equilibrio entre las diversas estructuras humanas e institucionales que integran el organismo partidario. Dimana el orden de la fiel observancia de las virtudes cívicas por parte de cada ciudadano, de la paz social, del trabajo de cada cual en la        esfera de su función social y política. El espíritu de orden viene a ser, en consecuencia, la expresión de una conducta orientada hacia el mantenimiento del orden, consciente de que ese es uno de los medios de colaborar, para preservar la paz y el progreso colectivo.   DISCIPLINA: Donde hay orden hay disciplina. La disciplina consiste en la adopción, plenamente consciente y libre de una conducta sincronizada al ritmo de la labor de la colectividad, en un afán contributivo. Es la obediencia a las normas de convivencia política. La disciplina es siempre consciente; de no ser así, estaremos en presencia de la sujeción. La disciplina es dinámica, activa y creadora; la sujeción es inerte, pasiva e imitadora. La disciplina supone la unidad; la sujeción se revela por la uniformidad. La disciplina es virtud que ostenta el ciudadano; la sujeción es penuria que padece el súbdito o siervo. La disciplina es dignidad y decoro; la sujeción es indignidad abominable. El hombre libre es disciplinado; el pusilánime es servil.

         TOLERANCIA: Si nos tomamos el trabajo de confrontar las ideas que en materia de conducción política y partidaria tiene cada uno de los miembros de un Partido político, observaremos que no son pocas las discrepancias y distinciones. Cada ser humano es un microcosmos que refleja a su manera el orbe exterior. Como expresaba nuestro gran FUNDADOR, está en la naturaleza de las cosas que no todos piensen de idéntica manera, de modo que es absurdo buscar la absoluta coincidencia sobre cada punto concreto que ha de abarcar la acción partidaria. Otro tanto ocurre respecto de la posición de los demás Partidos que militan en el medio político nacional. Si nuestras ideas las estimamos como buenas, igual convicción asiste a los demás. Si nuestra mayor cultura nos lleva a considerar la opinión de los menos doctos como equivocadas, cometeríamos una ligereza, pues la razón no es patrimonio de quien esté mejor pertrechado intelectualmente, aunque muchas veces ocurra así. Todos estamos sujetos al error, y esta conciencia de nuestra falibilidad es la que debe inducirnos a adoptar una postura TOLERANTE con las ideas y propósitos de nuestros semejantes. Hay que saber escuchar y comprender el punto de vista del prójimo, porque si todos tratásemos de llevar adelante nuestras ideas e imponerlas a los demás, sobrevendrían el caos y la anarquía. El          cotejo, la ponderación reflexiva, la discusión respetuosa de las ideas en juego, pueden dar una solución adecuada a los problemas que se suscitan. La Democracia VIVE en el seno espiritual de cada ciudadano en la tolerancia; sin ésta no hay convivencia democrática sino mero autoritarismo, coacción arbitraria.   CONCIENCIA DEL DEBER: La condición de ciudadano y de afiliado impone una serie de deberes instituidos para asegurar la pervivencia de las instituciones políticas y labrar el bien común. No basta CONOCER estos deberes, sino hay que tenerlos siempre presentes y CUMPLIRLOS, darles efectiva vigencia en la órbita personal.

         ESPIRITU DEL PARTIDO: Se manifiesta el espíritu de Partido cuando cada iniciativa, determinación o actitud en el ciudadano colorado, se afirma en la consideración de que revertirán sobre el Partido en forma favorable a sus altos intereses patrióticos y progresistas. El correligionario debe conocer su Partido, sus hombres representativos, sus figuras próceres y fundadoras, y actuar de modo a contribuir a que la figura histórica del Coloradismo vaya cobrando cada vez mayor luminosidad y prestigio.

 




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