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JUAN SPERATTI


  MBUYAPEY - ORIGEN, EVOLUCIÓN Y REALIDAD ACTUAL, 1966 - Por JUAN SPERATTI


MBUYAPEY - ORIGEN, EVOLUCIÓN Y REALIDAD ACTUAL, 1966 - Por JUAN SPERATTI

MBUYAPEY

ORIGEN, EVOLUCIÓN Y REALIDAD ACTUAL

Por JUAN SPERATTI

Mbuyapey – Paraguay

1966 (55 páginas)

 

HOMENAJE

A la memoria de los hermanos Manuel A. y Tomás A. Ferreira,  fundadores de la primitiva capilla de Mbuyapey; a Demetrio  Ayala, caudillo y héroe civil del traslado del pueblo a su actual ubicación; a los miembros de la primitiva Junta Econó­mica Administrativa y de la posterior Junta Municipal, institu­ciones de tesonera actuación en la vasta tarea de la apertura y conservación de los caminos del distrito, el tendido de puentes y de la línea telegráfica a Quyquyhó, la habilitación del servicio de correos, la creación de las primeras escuelas rurales del par­tido y el ordenamiento de la vida municipal; a los directores y  maestros, del pasado y el presente, de la decana escuela "Presi­dente Eligio Ayala"; a los directores y maestros de la novel escue­la Nº 361 y las escuelas rurales de la jurisdicción; a la Asociación de Ex-Combatientes de la Guerra del Chaco; a la directora y­maestros del Liceo "Monseñor Juan Sinforiano Bogarín"; a los dirigentes naturales de la comunidad, a todos ellos, rendimos nuestro homenaje por sus desvelos y sus luchas y por lá impor­tante obra de civilización y cultura realizada, y que están reali­zando, a lo largo del dilatado periodo de dos siglos, en medio de las mayores penurias y adversidades, en beneficio del adelanto, el progreso y el alto destino de éste apartado rincón de la república.

Mbuyapey, octubre de 1966

EL AUTOR

 

 

PORTADA

La presente semblanza de Mbuyapey, no es la obra de un especialista, ni el fruto de un afán literario. Es sí la modesta expresión de un esfuerzo realizado a reclamo de mi íntimo deseo de ser útil a quien sea y donde sea y, mas aún, cuando ese quién es una comunidad de ese pueblo cuyo adelanto cultural y social, decoro cívico y mejor suerte, fueron siempre motivos de mis inquietudes y las causas de algún padecimiento.

Fue así que, llegado a éste pueblo en expiación de no se qué hechos y males que me fueron imputados y que jamás los cometí ni imaginariamente, a modo de dar una aplicación sana a mi forzado ocio, me apresté para el intento de escribir la semblanza de Mbuyapey, en la certidumbre de enfocar y satisfacer una necesidad de significación cultural.

Recurrí a propósito a instituciones y personas, en averigua­ción de los datos y las referencias requeridos. El trabajo no dejó de ofrecer dificultades a causa de la carencia y limitación de documentos y a las muchas incongruencias e inexactitudes de las informaciones en base a los recuerdos personales, que debieron ser objeto de ajustes y depuraciones.

Respecto del origen de la primitiva capilla de Mbuyapey, no fue posible disponer de otros datos que los de trasmisión oral proporcionados por caracterizados vecinos y descendientes, a la vez, de los hermanos Manuel A. y Tomás A. Ferreira, reputados como fundadores de la misma, En cuanto a la fecha de fundación, resulta imposible precisar el año. A lo más se da un período apro­ximado. Algunas otras referencias aisladas y una reproducción de la delineación de la planta de la vieja capilla con la ubicación de las viviendas de las antiguas familias y las instituciones públicas
de la época, constituyen todos los elementos de juicio en que se funda la reseña del nacimiento y la primera etapa de la vida de Mbuyapey.

A partir de los hechos relacionados con el traslado de la capilla a su actual ubicación, la semblanza se basa ya en las constancias de los documentos y fuentes de información que se men­cionan en cada caso y que se hallan detallados al final del presente trabajo. Las informaciones complementarias que no se basan en testimonios escritos, se refieren a acontecimientos y circunstancias de público asentimiento.

Mis aspiraciones al emprender el trabajo y darlo a publicidad, no han sido otras que las de proporcionar una versión del origen histórico de la capilla, los hechos relacionados con su traslado, registrar sus realidades actuales y dar a conocer la actuación y los méritos de sus dirigentes naturales y oficiales.

Finalmente, me valgo de esta oportunidad, para dejar expre­sado mi especial reconocimiento y gratitud o todas las personas que me brindaron su colaboración para la efectividad de mis

propósitos, así copio a quienes me honraron con la bondadosa acogida de su hospitalidad y las expresiones de su amistad.

J.S

 

 

MBUYAPEY

I

LA PRIMITIVA CAPILLA

 

Rodeado de fértiles tierras de labor y vastos campos de pastoreo, el pueblo de Mbuyapey se halla asentado en lo alto de una espaciosa loma, en el seno de una comarca surcada por nume­rosos arroyos que alimentan el caudal del rio Tebicuarv. Su extensa jurisdicción tiene por limites: al norte, el arroyo Cristal; al este y al sur el rio Tebicuary, que presenta en esta región un gigantesco recodo rectangular; al oeste, el arroyo Mbuyapey.

Una ramificación de la cordillera de Ybytymí cruza el distrito de norte a sur, con los nombres de Ñua-Puá Guazú y Ñuapuá-mi cerro Morotí, este último, situado a tres kilómetrosal Oeste del pueblo. Los precitados límites, encierran de 74 a 76 leguas cuadradas.

Según referencias de origen local, toda esta vasta extensión de tierras, o la mayor parte de ella, perteneció, originariamente, en virtud de una gracia cedular de la corona de España, a dos súbditos aragoneses, los hermanos Manuel A. y Tornas A. Ferreira, los primeros colonizadores de la región y los fundadores de la primitiva "capilla" de Mbuyapey. Según las mismas fuentes, hacia fines de la primera década del siglo XIX, los hermanos Ferreira, enagenaron gran parte de su propiedad a otros compatriotas de apellido Ayala, entonces recién llegados al país. Un miembro dc esta familia, llamado José del Rosario Ayala, afincado en la comarca, edifico, en años que precedieron al gobierno de D. Carlos Antonio López, la casa solariega que se mantiene hasta el pre­sente; distante, poco mas o menos, dos kilómetros del pueblo, conocida con el nombre de Ayala Guazú. En dicha casa nacieron y pasaron sus primeros años, José de la Cruz Ayala y Eligio Ayala, dos figuras de prominente actuación en la vida de la nación.

En cuanto al origen y las circunstancias de la fundación de la capilla y la vida y dedicación de sus habitantes se carece por completo de datos fehacientes. Con solamente algunas referencias y la nocion acerca de la estructura y los móviles de la sociedad colonial, lo único que cabe, es intentar componer una imagen aproximada de lo que fue el comienzo y las posibilidades de evolución de la capilla.

Escogido el lugar para su fundación en la falda del cerro Morotí, próximo a su extremo sur, la capilla fue levantada hacia la década de 1710 a 1780, bajo la protección espiritual de la Virgen de Dolores.

El trazado de la misma fue una réplica de la delineación de estilo en todas las fundaciones de la era colonial. Una espaciosa plaza con el edificio de la iglesia en el centro y la hilera de casas de las manzanas colindantes. Dos calles abiertas prosiguiendo los opuestos extremos de la prolongación del eje del edificio de la iglesia, la ponían en comunicación con los caminos a Quyquyhó y Caazapá, respectivamente. Las viviendas levantadas en torno a la iglesia, pertenecientes todas a la familia de los Ferreira, parien­tes y allegados, fueron poco numerosas.

Los hermanos Ferreira habrían sido los amos y señores de una numerosa encomienda de aborígenes y de negros afirmación está fundada en la existencia cierta de actuales familias de este origen que llevan el apellido de sus antiguos amos. Repartidos en las chacras de los aldeanos del Área urbana, los encomendados se hallarían completamente excluidos de la posibilidad de convertirse en pobladores dela capilla. Resultado inmediato de este régimen de organización del naciente poblado, común, por lo demás, a todas las fundaciones de la época, seria la inmovilidad o la ex­trema lentitud de su crecimiento, tal como quedo demostrado a través de los cien años de vida de la primera capilla la que, según referencias de antiguos vecinos, cuando fue trasladada a su actual ubicación, contaba apenas con diez a doce viviendas.

Quiere esto decir, que no obstante haberse declarado la independencia de la colonia, los antiguos encomendados siguieron viviendo prácticamente, la misma vida de exclusiones y subordi­naci6n económica y espiritual. De hecho, la proclamación de laindependencia, acelerada por acontecimientos políticos de origen internacional de la época, más que consecuencia de las deman­das populares resultantes de un proceso de madurada evolución, sorprendió a la inmensa mayoría de la población nativa, en esta­do de manifiesta incapacidad cívica y hasta para guiarse y sos­tenerse sin el consejo y la protección de sus antiguos amos, quie­nes, por lo demás, no fueron privados, legalmente, por los pri­meros gobiernos patrios, de los derechos que venían ejerciendo en cuanto al régimen de las encomiendas.

Fue preciso que pasaran muchos años para que el pueblo salido de la servidumbre colonial, fuese adquiriendo conciencia de su nueva situación. A los críticos años inmediatos al estallido de la revolución debieron seguir la dura experiencia franciana, totalmente negativos para el adelanto de la educación popular y la formaci6n de la conciencia cívica republicana, como correspondía a su proclamación como régimen de organización del gobierno nacional. Fue necesario aún que transcurrieran los lúcidos y fe­cundos afanes del gobierno de Don Carlos Antonio López, tra­ducidos en la multiplicación de las escuelas, el fomento de la enseñanza superior, 1a extensión considerable de las vías de comu­nicación y la iniciación del intercambio de las ideas y del comercio con otros pueblos, para que el espíritu de sumisión y el atraso heredados del régimen colonial fueran cediendo paso a la con­ciencia de la ciudadana y la noción de la solidaridad de los inte­reses representados por la republica.

Recién después de transcurrido este largo proceso de evolu­ción de la mentalidad popular del país, los habitantes de la capilla fueron madurando sus convicciones acerca de los problemas de su inmediato interés. Como prueba de ello, llegaron a la conclusión de que la suerte de la población se veía sometida a los obstáculos y los padecimientos derivados de su inapropiada ubicación. Surgió entonces la idea de cambiar el asiento de la capilla. Poco tiempo después de la guerra contra la triple alianza, fueron promovidas las gestiones pertinentes. Pero, sobrevenida la contienda, se vio frustrada la consumación de la idea.

Desatada la guerra, la capilla, a semejanza de lo que ocurría en toda la república, se vio sometida a las adversidades ocasionadas por la infortunada marcha de las operaciones. La insaciable leva de contingentes para la reposición de las perdidas del ejército nacional, acabo por privarla de todos sus hijos en edad de portar armas y, finalmente, de toda su población, arrastrada al doloroso éxodo de la residente. A más de esta contribución de sangre, Mbuyapey figura entre los pueblos que mas oro y alhajas contri­buyeron para la defensa nacional.

Los que retornaron al final del trágico desenlace de la guerra fueron, apenas, un puñado de los que partieron para los campos de batalla y el incierto peregrinaje de la residente. Con su población poco menos que acabada y debatiéndose en la mayor caren­cia, terriblemente aislada por su confinamiento geográfico y la virtual paralización de la vida del país, la capilla vivió años extre­madamente difíciles.

Su recuperación demando tiempo y sacrificio. No solamente tenía que trabajarse para reponer las riquezas destruidas y desaparecidas. Debía de comenzarse por repoblarla. Y esto dicho en el sentido más estricto, a partir de la referencia de que en el año de 1888, a diez y ocho años de la terminación de la guerra, la población de la capilla ascendía a "no mas de 135 a 140 individuos, incluyendo en el número, los adultos y los parbulos",- según la afirmación contenida en la nota dirigida por el jefe político D. Demetro Ayala, al señor ministro de justicia, culto e instrucción pública, con relación al pedido de autorización para el traslado de la capilla:

No obstante la persistencia de los efectos del desastre de la guerra, hacia fines de la década del 80, el país había avanzado en la recuperación del ritmo de su actividad productiva y, paralela­mente, el gobierno nacional, libre ya de las preocupaciones de la firma del tratado de paz con los países vencedores y la ocupación extranjera del suelo patrio, comenzaba a extender su interés en la atención de las necesidades de las poblaciones del interior. Como prueba de lo dicho y en lo que respecta a Mbuyapey, procedió el nombramiento de una comisión de vecinos con la misión de ocuparse de la refacción del edificio de la iglesia y la construcción de casas para las escuelas públicas del distrito.

A propósito de escuelas públicas sea dicho que, según los elementos de juicio de que aquí se pueden disponer, la primitiva capilla no habría contado con tales establecimientos. Las gentes antiguas del lugar afirman con alarde de seguridad, la ubicación de las viviendas de las ultimas familias que residieron en la vieja capilla así como la de las dependencias públicas como la jefatura política, la case parroquial, etc. pero no pueden dar refe­rencia alguna acerca del asiento escolar. Se diría, además, que en ninguna de las muchas notas intercambiadas entre autoridades locales y nacionales con motivo del traslado de la capilla, figura alusión alguna a local escolar, a mudanza de la escuela, ni ningún otro hecho relacionado con la existencia de dicho establecimiento Estas reflexiones permitirían sostener que la enseñanza impartida en la primitiva capilla, no sería otra que la proporcionada por preceptores privados a los familiares de las principales casas. En ese sentido, se recuerda, explícitamente, que un señor de nombre Mariano Sisa actuaba como preceptor de miembros de la familia  Ayala mencionada al comienzo de este trabajo. De este origen serian, pues, las primeras letras tanto de Monseñor Bogarín, de José de la Cruz Ayala, de su hermano José del Rosario y otras figuras de la época de actuación local. Cabe anotar, por último, que el mencionado régimen de la enseñanza local estaría, de hecho, fundado en el principio de las distinciones sociales instituido por la dominación colonial y, que se mantendría muy arraigado en las principales familias como consecuencia de la originaria composición social de la capilla.

 

 

II

LA NUEVA CAPILLA

 

Estimulados por el clima de recuperación del país y deseosos de coadyuvar su propio mejoramiento, los habitantes de la capilla, pensaron, de nuevo, en el traslado de la misma a otro sitio mejor. Sirvió al parecer, de eficaz estimulo para que el pensamiento adqui­riese la eficacia de un propósito cierto, la medida gubernativa del nombramiento de la comisión para la reparación de la iglesia la construcción de edificios para locales escolares.

En fecha 22 de marzo de 1888, el jefe político D. Demetrio Ayala, se dirigió al señor Presidente de la república, en nota que textualmente dice: "A Su Excelencia el Señor General D. Patricio P. Escobar, Presidente de la República. El infrascrito, miembro de la Comisión nombrada por el gobierno de V.E. para entender en la refacción de la Iglesia y la construcción de casas para Escue­las Públicas en este partido, individualmente, en su calidad de Jefe Po. y-Juez de Paz, se permite dirigirse a V.E. antes, de pro­ceder de llevar a efecto tales obras, esperando que V.E. le prestará su autorizada atención a las siguientes exposiciones. Primero: la situación de ésta Capilla, es sobremanera defectuosa por su posi­ción topográfica, porque se halla a una gran distancia de todo camino de tránsito general que pudiera darle algún impulso. Se­gundo: Está situada en la estrecha falda de una serranía que no da lugar para extender la población, fuera de la pequeña manzana que rodea a la iglesia, dado caso que tuviera algún incremento. El lugar carece totalmente de aguada permanente, lo más esencial para un pueblo, de modo que, pasando 15 o 20 días sin llover, (lo que sucede muy frecuentemente) nos vemos obligados a recu­rrir al arroyo Mbuyapey, que dista de la capilla una legua, poco mas o menos, para dar agua a los animales. Por los motivos ex­puestos, el que suscribe, respetuosamente se permite proponer a V.E. sea trasladada la capilla a otro sitio que más recursos cuen­te para la creciente población. A distancia de una y media le­gua, poco mas o menos, hay un lugar que ofrece todas las comodidades de que carece ésta capilla; es en la orilla del camino real Caazapá a Paraguarí y vise versa, que con poca diferencia, que­da a un punto equidistante del primer pueblo citado al de Ybicuí, sobre la costa de un arroyo permanente; su adelanto material será seguro en vista del mucho tránsito que hay diariamente en éste trayecto; en lugar de haber 12 a 15 carneadas por año, que es el máximo como ahora sucede, y que es de siempre, se espera con fundamento que se despachará una res por semana, por lo menos. Seria difícil señor Presidente, citar un pueblo que tuviese mejores condiciones, en el sentido de reunir en sí, todas las circunstancias ventajosas que requiere una capilla. A más, a juicio del infrascrito merece ser considerado, que el presupuesto sobre la refacción de Iglesia, se calculó lo más aproximadamente que fue posible, lo que podría costar; pero como puede resultar que deshaciendo el edifi­cio, la decadencia sea mucho mayor de lo que se cree ahora y que exteriormente demuestre, porque entonces se descubrirá, tal vez, defectos que están todavía ocultos; y, de todos modos, la com­postura que se hiciere no sería más que ligera y poco duradera o, que exigiría mayores gastos. El costo de trasladar la Iglesia al punto indicado, según opinión aunque poco autorizada del infras­crito, se calcula en 6.000 pesos fuertes, contando con los materiales viejos útiles, como sea tejas, puertas y ventanas y el maderamen, que parte de ello será también útil. La idea que el infrascrito acaba de proponer a V. E. fue promovida anteriormente a la pasada guerra por el vecindario, teniendo en cuenta las desventajas de su posición, cuya idea fue frustrada a consecuencia de dicha guerra, y por la misma razón vuelve a nacer hoy ese mismo pensamiento en el vecindario, a impulsos del desalentador aspecto que presenta el pueblo por su misma posición natural, acompañado del triste desengaño de su porvenir. El infrascrito se permite hacer estas observaciones a V. E. haciéndose intérprete de las aspiraciones del pueblo a cuya cabeza se halla, teniendo en cuenta que su gobierno no omite medios de dar todo el impulso posible por el adelanto, tanto moral como material de los pueblos de campaña, como espera con la mayor suma de confianza que V. E. no desoirá la indicación que el infrascrito se ha permitido hacer bajo los auspicios de un lisonjero porvenir de éste desgraciado pueblo; pues, Sr., Presidente, el suscrito se forma un juicio de bastante transcenden­cia en resultado, de la favorable acogida que de V. E. espera me­reces su humilde indicación, en el sentido de llevar a cabo la traslación de ésta capilla a un punto más conveniente, con la esperanza de un positivo resultado en su porvenir. El que suscribe, ruega a V. E. previa consideración de todo lo expuesto en la pre­sente, se sirva honrarle contestando a ésta su comunicación para los fines que el caso exige, ellos son: de llevar o no a cabo las obras, tanto la refacción de Iglesia como la construcción de casas para Escuelas Públicas en este punto. El infrascrito tiene el honor de saludar con él debido respeto a S.E. a quien Dios guarde muchos años. D. Ayala".

Con el objeto de asistir al resultado favorable de su petición, D. Demetrio Ayala, se dirigió mediante otra nota, fechada el 14 de abril del ya citado año, al Ministerio de Instrucción Pública, en la que después de reproducir los argumentos aducidos en la que fuera dirigida al Señor Presidente de la República, expresaba: "El infrascrito y compartes de la propiedad del sitio que se tiene en vista para la situación de la capilla, que se hallan presentes, siempre, que resultase de la partición que se hará entre ellos y otros ausentes, más tarde, les correspondiese a los primeros, se compro­meten hacer una donación gratuita sobre la porción necesaria para la fundación de la Iglesia y el cuadro de las primeras aceras de casas que se formasen a beneficio de la misma, reservándose el derecho sobre la porción excedente al cuadro respectivo y los sitios de casas que ellos elegirán en las aceras para levantar las suyas". Obtenida la autorización solicitada, los trabajos pertinentes tuvieron diligente ejecución en uno y otro sitio, según notas dirigidas por el jefe político D. Demetrio Ayala a distintas autori­dades, dando cuenta de la marcha de los mismos.

En fecha 20 de julio de 1888, informaba al señor Ministro del Interior, que los trabajos de la delineación y la apertura de las calles, confiados al ingeniero D. Félix Guerber, habían terminado con todo éxito. En otra dirigida al Consejo Superior de Educación, de fecha 13 de diciembre del mismo año, comunicaba que el local para la escuela de la nueva capilla "está terminada de techar con zing de canaleta, con una capacidad de 14 varas de largo por 9 de ancho"; proponía a la vez los nombres de los señores D. Ceferino Ayala; D. Domingo Solís y D. Benigno Ferreira, para miembros de la comisión escolar local. En otra nota de fecha, igualmente, 3 de diciembre, le comunicaba al cura párroco presbítero Dionisio Coronel, con asiento en Caapucú, para las medidas que el pudiera adoptar, que el 15 de enero de 1889, se dará comienzo a la cons­trucción del edificio de la iglesia de la parroquia. El 21 de febrerode éste mismo año, daba cuenta al señor Ministro del Interior que los trabajos de la demolición de la vieja iglesia se hallaban acabados y muy adelantados los de la traslación de los materiales del mismo al nuevo sitio para la construcción. Por lo demás, par­ticipaba que había resuelto, en forma definitiva, fijar su residencia, en la nueva capilla, alojando en su casa particular, el despacho de la jefatura política.

El trazado de la nueva capilla era la cabal repetición del modelo de la primitiva. Se reproducía, por tanto, la espaciosa plaza con el edificio de la iglesia en el centro y la ringla de casas del contorno, ocupando la destinada a la escuela, uno de los costados. No más de tres a cuatro casas principales edificadas sobré las manzanas que cuadraban la de la iglesia y una decena de ranchos de estaqueo y techo de paja, componían toda la edificación de la nueva capilla, en los primeros años.

El edificio de la iglesia era un cobertizo con paredes de adobe, no concluido aun cuando se procedió al traslado de la población en el fin de dar alojamiento decoroso a la imagen de la santa patrona, se acabó de construir un pequeño alojamiento para la sacristía y allí se armó un altar de emergencia.

El acto oficial del traslado de la capilla, representado por la aducción de la imagen de la Virgen de Dolores a su nueva morada, se cumplió en el día de su festividad, el 15 de setiembre  de 1889. A propósito de la mudanza de la población, se reproduce seguidamente, su descripción extraída del trabajo "Vida de la Escuela Superior N° 74 Presidente Eligio Ayala", escrito por la Señora Dolores Ferreira de Ayala, de autorizada palabra en la materia. Dice el relato: "Y es así como la capilla fue traslada a su privilegiada ubicación, en una luminosa mañana de fines 1889, hecho inusitado en la vida de los pueblos y del cual que en la memoria y en la retina de los escasos sobrevivientes de aquel inolvidable episodio, el recuerdo del pueblo fervoroso que a pie, a caballo y en carretas, seguía a la imagen de la Santa Patrona la Virgen de Dolores, en un recorrido de legua y media, en cuyo trayecto los hombres se turnaban por el insigne honor de transportar la santa imagen. El capitán de artillería D. Demetrio Ayala digna astilla de su broncínea generación, que conquistó sus galones en los campos de la gloria y del dolor y sufrió graves heridas en la contienda, fue el héroe de la gesta civil que significó el traslado del pueblo a su actual ubicación, en una hermosa colina, sobre el fresco arroyo Ytú, a diez kilómetros de una de las playas más hermosas del Tebicuary".

Diremos, a nuestra vez, que la iniciativa y la exitosa ejecución del traslado de la capilla, constituyen altos y lucientes motivos de honra para la vida pública de D. Demetrio Ayala. Pero, con ser tales, no agotan el caudal de sus méritos. Porque desde muchos años antes y después de éstos acontecimientos, D. Demetrio Ayala vivió entregado por entero, como ciudadano y funcionario, a una ardua labor de dirigencia civil de múltiples proyecciones. A más de Jefe político, juez de paz, agente del Banco Agrícola, presidente de la comisión escolar y agente escolar, fue el servidor, por antono­masia, de la población de la capilla.

Por lo que fue e hizo en favor de la mejor suerte de Mbuya­pey, el pueblo le debe un acto de reconocimiento condigno, hon­rando su memoria como la del refundador de la capilla y su más preclaro servidor.

 

 

III

EVOLUCÍÓN Y REALIDAD ACTUAL

 

En la reseña del origen de la capilla quedó dicho que las tierras de su asentamiento, eran de dominio privado. Tal situación dominial no se vio modificada ni con la revolución de la emanci­pación nacional, ni con el régimen de principio socialista del go­bierno de los López. En ese estado de cosas sobrevino la guerra, y, a su término, la sanción de la constitución nacional del año 1870, sostenedora acérrima de la propiedad individual sin restric­ciones. Bajo su vigencia, las tierras de éste origen quedaron de he­cho como de propiedad de los herederos. Sin embargo, a raíz de la disposición gubernativa ordenando el nuevo empadronamiento de las propiedades como medida destinada a la legitimación fiscal de los derechos dominiales, y que los registros primitivos se ha­bían perdido o quedaron gravemente desorganizados a consecuen­cia de la guerra, las tierras de referencia sufrieron algunas restric­ciones. Vecinos y ocupantes, mediante actas testificales, hicie­ron reconocer como propias, algunas fracciones de ellas.

En lo que ésta tradición dominial se relaciona con el asiento de la capilla, diremos que la misma fue trasladada de una propie­dad privada de régimen colonial a otra de igual carácter de régi­men nacional. Del mismo modo, las exclusiones y privilegios de la época colonial que impedían que los nativos, que no fueran los descendientes de los señores, pudieran establecerse en la capi­lla primitiva, en la nueva, la exclusión sería el resultado del sobera­no derecho de la propiedad individual, instituido por la constitu­ción nacional del año 1870.

Se ha dado a conocer las bases bajo las cuales se operó el traslado de la capilla en lo que respecta a las tierras de su asen­tamiento. Las únicas parcelas cedidas a beneficio de la población, fueron las destinadas a la fundación del edificio de la iglesia y el asiento de las casas que se construyeran a beneficio de la misma, en las primeras aceras, como reza el texto pertinente de la nota de D. Demetrio Ayala, al señor ministro de justicia e instrucción pública. Quiere esto decir que, desde las manzanas siguientes a la inmediatas de la edificación de la iglesia, todo lo demás, era d propiedad privada. En otros términos, la capilla no poseía una pulgada de tierra fiscal o municipal, para la expansión futura de la población urbana.

Hacia el año de 1900, las tierras del asentamiento de la capilla fueron enagenadas por uno de los herederos de la sucesión. .Desde ese momento la vida municipal se vio sometida a las privaciones y exigencias del nuevo propietario, las que, en más de una ocasión, crearon estado de tirantez con las autoridades municipales.. Para salvar ésta anomalía y dotar a la capilla de las tierras requeridas para la población de entonces y del futuro, durante el gobierno del Dr. Eligio Ayala fueron adquiridas del señor Ramón Silva, 502 Hs. 3490 mts.2, según plano obrante en la municipalidad local. Parte de dicha fracción fue reservada para. el asiento urbano y el excedente para el asiento de una colonia que, con el correr del tiempo, fue. registrada con el nombre de "Presidente Eligio Aya1a".   

En la época del traslado de la capilla, las tierras de la comarca se hallaban cubiertas de grandes bosques, ricos en las variedades de maderas típicas del país, extensos yerbales y naranjales naturales. Cuando los ávidos mercados del Plata abrieron sus posibilidades a la comercialización de éstos productos, la zona de Mbuyapey se convirtió en una de las grandes exportadoras de naranjas y maderas. Desde la extensión de la vía del ferrocarril central, las maderas trabajadas en vigas, como se acostumbraba en las prime­ras décadas del siglo, eran conducidas a la Estación Maciel para su despacho. En menor cantidad, armadas en jangadas. eran trans­portadas por el Tebicuary, a Pilar o Corrientes.

Paralelamente a la intensa explotación de los montes, se cultivaban grandes áreas dé tabaco y caña de azúcar, el primero para la exportación y la segunda para las numerosas fábricas de caña establecidas entonces en el distrito. El algodón se comenzaría a cultivar recién hacia el año 1928.

Concentradas como se hallaban las tierras en manos de unos pocos terratenientes, los agricultores de la zona se vieron obligados a convertirse en arrendatarios. Las tierras eran nuevas y de gran productividad, y los agricultores contraídos a sus labores. No obs­tante éstas circunstancias la condición económica de los mismos nunca pudo sobrepasar la holgura de poseer una carreta, algunas yuntas de bueyes y lecheras, en el caso de los más afortunados. El crédito bancario, que nunca conoció el agricultor mbuyapeyense, se hallaba reemplazado por un bien organizado servicio de crédito comercial. Por las modalidades del funcionamiento de éste servicio, bien se puede decir que el aconsejado régimen del crédito supervi­sado, instituido en nuestro país con el Crédito Agrícola de Habi­litación, fue practicado en la zona, con carácter privado, por una firma desplaza. El señor Hermógenes Ferreira, firma comercial establecida hacia comienzas de la primera guerra mundial, mante­nía el servicio de crédito, consistente en provisiones y pequeñas sumas de dinero otorgados sobre la base de las áreas de cultivo, el estado de limpieza y el desarrollo de la plantación, verificados mediante inspecciones periódicas a cargo de personal destacado al efecto. Este régimen de crédito se mantuvo en plaza hasta hace no muchos años proseguido, en mayor escala, por el señor Juan B.­ Filártiga.

Esta experiencia constituye una demostración práctica de la necesidad del crédito agrario y sus posibilidades de rendimiento para el agricultor y la institución bancaria, siempre que se lo racionalice y se lo controle adecuadamente.

Volviendo al problema de las tierras para las actividades agrí­colas, cabe hacer notar que la carencia de las mismas sigue sin variación hasta el presente, con negativa repercusión para el pro­greso de Mbuyapey. Pues, no solamente dificulta el ingreso de nuevos pobladores rurales en el distrito sino que, a la vez, obliga á los nativos y viejos afincados, a emigrar a otras zonas con mejores perspectivas. Tenemos de este modo, el contrasentido de que un distrito necesitado de población, contribuya, con lo poco que tiene, a poblar otras zonas del país.

La ganadería explotada en la comarca desde la época de la primitiva capilla, fue terriblemente castigada con motivo dé la guerra de la triple alianza. Su repoblación se efectuó sobre la base de las pocas haciendas restantes y mediante nuevas adquisiciones de los establecimientos ganaderos de Corrientes. Según referencias tales adquisiciones fueron realizadas a cambio de oro y alhajas salvados del desastre de la guerra.

Hacia la primera década del siglo, según la nómina proporcionada por la Guía General del Paraguay, correspondiente al año 1907, editada bajo la dirección del señor Manuel W. Cháves, los hacendados del distrito fueron: Antonio Martínez y Hnos.; Rodol­fo Mascheroni; Zacarías Zuloaga; Francisco Merino; Carlota M. de Pastore; Buenaventura Ortiz; Severa de Solís; Francisco Barrio­canal; Ceferino Ayala; Benigno Caballero; Severa Ugarte; Juan Bautista León; Lázaro Ayala; Carlos Pastore; José Domingo Solís; Patricio Bogarín; Daniel e Indalesio Ferreira; Ana Vda, dé Ayala; Ramón Silva; Escolástica de Ayala y Augusto Ferreira.

Zona ganadera y de grandes terratenientes, el crecimiento de Mbuyapey, se caracteriza por su lento proceso y la gran concen­tración económica. Ganadería, comercio, barracas, acopio de frutos, explotación forestal, fábricas de caña, en una palabra, todo el movimiento de plaza, corría por muy pocas manos. Según la misma fuente, en los años de nuestra referencia, los más fuertes comer­ciantes de plaza fueron los señores Carlos Pastore, Ceferino Ayala y Pablo Sánchez, dedicados a la vez al acopio de cueros. El señor Lázaro Ayala, por su parte, poseía destilería de petit-grain de aguardiente, explotación forestal, entonces en pleno apogeo, fá­brica de ladrillos y tejas.

A la desaparición de éstos y a partir de los años de la primera guerra mundial, figuraron al frente del movimiento de la plaza, los señores: Hermógenes Ferreira, Simeón Ferreira, Emilio Ayala y doña Gertrudis Ocampo.

En la actualidad, el comercio de plaza, se halla representado por las siguientes firmas: Lidia Vda. deFilártiga, Rubén Darío Ayala y Rafael Flores. Todas ellas, a más de casas comerciales de ramos generales, son fuertes acopiadoras de frutos. Otras casas comerciales de activo movimiento son las de los señores Rodríguez Álvarez y Agripino Pérez.         

La principal riqueza de la región sigue radicando en la producción agropecuaria. En los campos que se extienden en el contorno del pueblo y en las compañías del distrito, tienen su asiento importantes establecimientos ganaderos, muchos de ellos iniciados en los métodos y procedimientos modernos de la acti­vidad pecuaria.

Entre los principales establecimientos del distrito, pueden mencionarse: Herederos de la Ganadera Martínez; "Campos Y Montes San Sinfó", de la Curia Metropolitana; "Las Palmas" y "Lomitas" de los hermanos Pastore; "San Vicente" de Vicente Zaputovich; "La Potranca" de Andrew Kennedy; "Loma Guazú" `de Etelvina Vda. deFlores, el del Sr. Enrique Aponte y doña Ramona Vda. de Pacheco.

Todos estos establecimientos se dedican, exclusivamente, a la hacienda de cría para el abastecimiento del consumo interno y de los frigoríficos. Según datos estimativos, el distrito cuenta de 20 a 25.000 cabezas de ganados.       

Con tal número de haciendas, el distrito carece de leche para el consumo del pueblo. Los hacendados prefieren a la producción y la comercialización de la leche, el buen desarrollo de las reses para su venta en básculas. Como criterio económico, inobjetable. Pero, en presencia del interés por el mejoramiento del régimen de la alimentación del pueblo, a juzgar por los planes del gobierno como de los organismos especializados de la colaboración  inter­nacional, no se puede dejar de señalar el hecho, que constituye una verdadera anomalía, al considerar el carácter ganadero del distrito. Si la finalidad fundamental del PAEN, programa de ins­piración gubernamental, es la de producir alimentos protectores con miras a posibilitar esa mejor alimentación, cabría preguntarse si la asistencia crediticia para el fomento de tambos destinados a proporcionar leche abundante a las comunidades del interior, no sería un positivo e indicado medio de coadyuvar al logro de la finalidad perseguida. Por lo demás, parece evidente que la práctica de un nacionalismo progresista debe guiarnos a tratar de evitar un estado de cosas como el comentado. Nadie podrá negar que constituye un chocante contrasentido nacionalista que una po­blación como la de Mbuyapey, centro de una actividad pecuaria progresista, tenga que estar consumiendo leche importada, pagada en dólares.

En cuanto a la producción agrícola, el tabaco y el algodón ocupan los primeros puestos. Los años de buena producción, prin­cipalmente del tabaco, son años de gran actividad laboral en la plaza.

El cultivo del arroz, emprendido años atrás con gran vigor, con el empleo de maquinaria agrícola moderna, terminó en un lamentable fracaso tanto para los agricultores como para el banco que proporcionó los créditos, debido a la falta de experiencia, en algunos casos a administración descontrolada y, principalmente, a la falta de mercado, traducido en el bajo precio del producto.

Con motivo de ésta infortunada experiencia, nos parece opor­tuno formular una observación. Con grandes gastos y muchas esperanzas en los saludables resultados económicos y sociales es­perados del mejoramiento técnico y el aumento de la producción agrícola, fue promovida la creación y el mejoramiento progresivo de la Escuela Nacional de Agricultura. Centenares de profesionales egresaron de sus aulas. Mbuyapey cuenta con un selecto y nume­roso grupo de hijos del pueblo diplomados en agronomía. Y lo cierto es que, excepción hecha de los que se hallan fuera del país, ninguno o casi ninguno de ellos, trabaja en su profesión. La con­clusión que cabe deducir de esta elocuente experiencia es que, con únicamente los conocimientos técnicos, sin los recursos de tierras, créditos adecuados, mecanización, abonos e insecticidas y mercados seguros y remuneradores, el propósito de la mejor y mayor produc­ción seguirán siendo una quimera y no una realidad.

Con el aumento de la población rural de la zona, el número de las compañías ha ido aumentando con el tiempo. Actualmente son en número de diez y siete, a saber: Boquerón, Loma Guazú, Tuna, Ñunapá, Ñuapuamí, Ñuahí, Ñandú-ruguá, Solís-cué, Caaguy-guazú, Roa-ruguá, Isla Naranja, Arroyo Costa, Labarú, Costa Pucú, Costa Capilla-cué e Isla Alta. Algunas de estas compañías distan del pueblo, cinco, seis y siete leguas, resultándoles por ello más práctico comerciar con Quyquyhó, Ybycui y Florida. El área del municipio abarca, actualmente, unas cincuenta manzanas de raleada población. Las calles son anchas y por lo general, cubiertas de pasto. El movimiento de vehículos, aun de carretas, es escaso. Muchas de las casas de la parte céntrica, tienen veredas pero que no se utilizan para el movimiento de los peatones porque todas, o la mayor parte, se hallan protegidas por barreras de maderas para evitar la incursión de los animales sueltos.

Existen dos plazas. En una de ellas tiene su asiento el edificio de la iglesia. En la otra, el del mercado, sin otra función que el expendio de carne. No hay feria de productos agrícolas y huerta.

En la plaza de la iglesia y frente a la alcaldía local, se halla erigido un alto y trabajado mástil de madera en el que, en los días patrios, es enarbolado el pabellón nacional, sirviendo de lugar de cita a las concentraciones escolares y cívicas.

La primitiva iglesia de la capilla se mantuvo hasta el año 1937, en que el cura párroco, presbítero Julio Duarte Ortellado, de celebrada memoria, procedió a levantar el moderno edificio actual. Contó para el efecto con la eficaz colaboración de la asociación del Sagrado Corazón de Jesús y la asistencia solícita de toda la población. El edificio no alcanzó a ser terminado cuando el padre Duarte Ortellado tuvo que alejarse de la parroquia. Prosiguieron la obra, los curas párrocos, presbíteros Francisco Ríos y Melanio Zacarías.

Aún en época de la antigua iglesia, hacia el año 1925, cuando actuaba de cura párroco el presbítero Domingo Diez Vera, espa­ñol, fueron adquiridos el altar mayor, que se conserva en el nuevo, y las imágenes del Sagrado Corazón de Jesús y la Inmaculada Concepción y una campana que, sometida a nueva refundición, se mantiene en uso.

Es actual cura párroco el presbítero Herminio Estigarribia.

La institución municipal, iniciada con el nombre de junta Económica Administrativa, fue creada por decreto del 17 de enero de 1903. Fueron sus primeros miembros: Pte. D. Ceferino Ayala; Srio. D. Emilio Ayala y D. Gabriel Agüero. Antes de ésta junta las funciones municipales estuvieron a cargo de un Regente. En el año 1910 la junta Económica Administrativa pasó a denominarse junta Municipal. Con ésta nueva denominación aparee sellada por primera vez el acta del 15 de marzo de dicho año.

La junta Municipal actualmente en funciones se halla integrada de la siguiente forma: Pte. D. Hugo O. Filártiga; Miembros: D. César F. Noguera, D. Largión Rodríguez, D. Heriberto Cano, D. Abdón González y D. Alfredo Ayala.

La Municipalidad cuenta con edifico propio, levantado durante la administración del señor Guillermo López Moreira. El Juzgado de Paz se halla a cargo del Sr. Pedro Benítez Giménez. Funciona en un local donado  por el Sr. Juan B. Filártiga.

La Alcaldía está desempeñado por el Comisario Inspector , Sr. Juan Pablo Correa Gauto. Cuenta la repartición a su cargo con local propio.

Los medios de comunicación de que dispone el pueblo, son de servicio diario de ómnibus y micro con la capital; servicio de radiocomunicaciones de la Antelco; pista de aterrizaje para el servicio aéreo, de gran actividad en las épocas de lluvia en que  los caminos se hallan intransitables.

El problema crónico de Mbuyapey es el de su confinamiento geográfico. Rodeado por el curso del Tebicuary y arroyos de des­bordadas crecidas, su comunicación con la capital y otros puntos del país, resulta sumamente azaroso. Como resultado de esta sin­gularísima situación, el movimiento de su comercio ha tenido que cambiar de itinerario repetidas veces. En los años de la reanuda­ción de las actividades comerciales, después de la guerra grande, cuando la vía férrea llegaba solamente a Paraguarí, sus productos se dirigían a dicha estación. Más tarde, cuando la extensión de la línea férrea alcanzó Piropo y quedaron habilitadas las estaciones intermedias, la corriente comercial se dirigió a la estación de Maciel. Hacia el año 1938 en que quedó habilitado el servicio de transporte automotor entre Asunción e Ybycuí, se comenzó a viajar a este último punto a caballo y en carretas. Las mercaderías pesadas con­tinuaban siendo transportadas exclusivamente por ferrocarril. La corriente del tráfico por Ybycuí se vio aumentada, cuando se ter­minó de construir la ruta Asunción-Ybycuí, en el año 1945. En el año 1959, el señor Marcial Ferreira inició el servicio del transporte automotor con este último punto, utilizando un tractor. Al año siguiente se le sumó el señor Eliseo López, con un ómnibus. Fi­nalmente, cuando a iniciativa del STICA fue construido el ramal de enlace de la Ruta I con la estancia Barrerito, el cual, en la práctica, llegó hasta Quyquyhó, los hijos y vecinos de Mbuyapey, emprendieron la construcción del camino de unión de éstos dos pueblos como medio de conectar con la ruta I.

Como información ampliatoria de las vicisitudes y los esfuer­zos realizados para superar las desfavorables condiciones del medio, sea dicho que allá por el año 1930, en un empeño de precursores, el comandante Enrique Oliver y el señor Ricardo Ayala, introduje­ron los primeros vehículos motorizados en la plaza, con los que llegaron a realizar varios viajes a Paraguarí conduciendo fardos y­ trayendo mercaderías  para las firmas locales. En otro orden, ha de decirse a la vez, que hacia el mismo año, también el Sr. Ricardo Ayala fue el introductor del primer receptor de radio, que se escu­chaba con auriculares.

En la certeza de que constituyen motivos de general interés, cabe señalar que Mbuyapey padece de ciertas carencias. Por ejem­plo, resulta indudable que el distrito constituye un importante centro de producción agrícola. Y sin embargo, ninguno de los ser­vicios de asistencia crediticia y técnica de que dispone el país, tiene su oficina aquí, ni el Banco de Fomento, ni el Crédito de Habilitación, ni el STICA. No se cuenta ni tan siquiera con la visita periódica de un agente de demostración de este último or­ganismo. El PAEN con un interesantísimo programa a desarrollar con los alumnos de las escuelas urbanas, tampoco ha asomado en la zona. Siendo más exactos, hace dos años, personal del PAEN entregó a la escuela un lote de herramientas para trabajos de huer­ta. Pero nada más. El Centro de Salud, de tan importante papel, no solamente por el servicio médico y asistencial que proporciona, sino también por la campaña de educación sanitaria que desarrolla en favor de la población campesina, brilla igualmente por su au­sencia. Y ésta falta es tanto más de señalar, teniendo presente que la población carece, asimismo, del servicio privado de un profesio­nal médico. Si las razones invocadas para explicar éstas ausencias fueran las del aislamiento del pueblo y las dificultades de sus vías de comunicación, cualquiera pensaría- con mayor fundamento que, precisamente, tales razones, son las, que hacen aún mas inexcusa­bles que la población de Mbuyapey tenga que vivir sin los servicios de tales organismos.

A modo de nota final de ésta semblanza, se da una somera referencia acerca de la actualidad de la vida local a través de los afanes y esfuerzos del vecindario, tendientes a impulsar las iniciati­vas y las obras de adelanto y de progreso del pueblo.

En éste orden cabe decir, que después de varios años de estan­camiento de la vida del pueblo suscitado por los efectos paralizan­tes de las distinciones internas surgidas en el seno de la seccional del partido gobernante, Mbuyapey está viviendo los momentos iniciales de lo que podríamos llamar una etapa de recuperación y de esperanzas en su mejor suerte. Este modo de ver se funda en hechos y manifestaciones positivas, conforme se demostrará a con­tinuación.

La Asociación de Ex-Combatientes de la guerra del Chaco, organización apartidaría y de credo nacionalista, presidida por el Mayor (S.R.) D. Lucio Ayala, ha tenido un destacado papel en la promoción de una iniciativa de verdadera trascendencia: la crea­ción del Liceo "Monseñor Juan Sinforiario Bogarín", dedicado a la enseñanza del ciclo básico, institución llamada a influir en forma positiva en la formación cultural y espiritual de la juventud mbuya­peyense.  

Con ese motivo, los hermanos Pastore donaron un local para el establecimiento que, totalmente modernizado en la actualidad, constituye a la vez un motivo de adelanto edilicio del pueblo.

Hace poco tiempo, promovida igualmente por la entidad de los Ex-Combatientes, una delegación de vecinos visitó al Sr. Pre­sidente de la República con el objeto de solicitarle su disposición para el arregló del camino Mbuyapey-Quyquvhó y la construcción de la ruta Mbuyapey-Ybycuí. Como resultado de tales peticiones, el camino Mbuyapey-Quyquyhó se halla en plena reparación. Es de señalar que el Centro Mbuyapeyense de Asunción, ha prestado su valiosa colaboración en ésta empresa, teniendo a su cargo todas las gestiones administrativas a ser cumplidas ante los poderes pú­blicos.

Hace igualmente poco tiempo quedaron organizadas las co­misiones Cooperadoras de ambas escuelas del pueblo. La de la escuela Nº 74 ha dado término al techado del salón de actos, para­lizado durante varios años. La comisión cooperadora de la escuela N° 361 ha procedido al alambrado completó del predio cedido por la Municipalidad local para el fundamento del nuevo edificio escolar a levantarse y ha procedido hace pocos días, a la inaugura­ción de la piedra fundamental.

La Municipalidad local, por su parte, ha efectuado la refacción general del palacete municipal; ha terminado la reparación del edificio del mercado y del matadero municipal y muy pronto dará comienzo a los trabajos de la habilitación de un parque infantil.

La Alcaldía local a cargo del Comisario Inspector Sr. Juan Pablo Correa Gauto, será igualmente objeto de reparación com­pleta.

La escuela N° 74 “Presidente Eligio Ayala" ha sido también sometido a numerosos trabajos de reparación y de mejoras, gracias a los esfuerzos y la laboriosidad de su director el Profesor Víctor A. Leiva Ledesma.

Ante tales emprendimientos y realizaciones demostrativos de una alentadora renovación espiritual y de propósitos del vecindario y de las autoridades, resulta legítimo abrigar fundadas esperanzas en el futuro de Mbuyapey caracterizado por un clima de cooperación y de convivencia armoniosa,

 

 

DESARROLLO SOCIAL Y CULTURAL

I

CONSIDERACIONES GENERALES

 

Diversos factores y circunstancias de orden local, concurren a configurar las condiciones sociales y culturales de Mbuyapey. Entre los de mayor influencia, figuran: la situación geográfica del pueblo, el número de sus habitantes en relación a la extensión del distrito; el régimen dominial de la propiedad inmueble y la natu­raleza de la actividad económica predominante en la región.

Su alejamiento de las principales vías de comunicación y las características topográficas de la comarca de su asentamiento, al dificultar y entorpecer la asidua comunicación de sus habitantes, lo mantienen en un semiaislamiento. Situación ésta que perseve­rada a lo largo de toda su existencia, ha influido en forma negativa para las posibilidades del desarrollo cultural de la región. Debido a ello, sus moradores viven aferrados a las ideas y las experiencias herederas de sus antepasados, los usos y las costumbres de invete­radas rutinas, ignorando los adelantos y los cambios operados en el régimen del trabajo moderno.

Este estado de mentalidad es, por lo demás, resultado de la aguda carencia de medios de información de que padece el pueblo, periódicos, revistas culturales, profesionales y técnicas, monogra­fías, ediciones económicas de libros de tesis y novelas etc., desti­nados a proporcionar y actualizar los conocimientos sobre diversos temas de la preferencia personal. Las exhibiciones de películas, las representaciones teatrales, los actos culturales y artísticos, a cargo de empresas privadas o servicios de desarrollo comunitario, tan frecuentes en otras localidades, son aquí sucesos inusitados.

La escasez de la población con respecto a la extensión del distrito, al convertirse en la causa de la formación de numerosas compañías de reducidas vecindades, constituye asimismo, una circunstancia poco favorable para el adelanto social y cultural de la región. Como resultado inmediato de esta realidad, proliferan las escuelitas rurales de ínfima categoría, de muy precarios frutos.

Las incidencias negativas de los factores anotados, se ven aun agravadas por la realidad dominial imperante en la región, caracterizada por los grandes fundos que sirven de asiento a los establecimientos ganaderos, circunstancia que contribuye, por su parte, a diseminar la población dificultando e impidiendo la labor educativa de un importante sector de la niñez en edad escolar.

En lo que atañe a la antigüedad de la organización institu­cional de la enseñanza pública, Mbuyapey se contaría entre los primeros en tener un establecimiento escolar estable. Como queda referido más adelante, el funcionamiento de la escuela local data del año 1890, fecha en la que, aproximadamente, otros pueblos de la república alcanzaban también a dar alguna regularidad a la enseñanza escolar. En la ya citada Guía General del Paraguay, al dar cuenta de las instituciones con que contaba Mbuyapey en el año de 1907, al referirse a la escuela dice que la Escuela Gra­duada mixta de la localidad, es la primera en su género en todo el distrito.

En cuanto a las escuelas de radicación rural, la primera sería la de Roa-ruguá, cuyo local escolar concluía en el año 1905 con la colocación de puertas y ventanas, según acta de la Junta Económico-Administrativa, denominación primitiva de la Munici­palidad, de fecha 6 de julio del año citado. Según la prisma fuente, en su sesión del 15 de junio de 1914, la Junta adopta las si­guientes resoluciones: "2° Gratificar al señor Nicolás Romero con ochenta pesos por sus servicios en la construcción escolar en Loma Guazú; 3° Aceptar las condiciones del señor Amalio Vera para la edificación de la Escuela en Boquerón, quedando autorizado el señor Hermógenes Ferreira a hacer los gastos necesarios para facilitar al señor Vera, medios de subsistencia durante el trabajo; 4º También en el mismo sentido, favorecer al señor Andrés Meza, quien se compromete hacer el edificio para la escuela de Ñandú Ruguá, en condiciones mucho más ventajosas que fue propuesta por Raimundo Lezcano, por tanto se le encarga el trabajo en referencia". Los datos relacionados con las demás escuelas de las compañías, no hemos podido obtenerlos.

En lo que respecta al desarrollo de la enseñanza pública en el medio local, cabe decir que hasta hace muy pocos años, Mbuyapey contaba solamente con establecimientos de enseñanza primaria. Este hecho en si permite formarse, desde ya, una idea acerca dehas posibilidades culturales del medio. Pero a fin de poder abarcar en todo su alcance las limitaciones que este índice educacional supone, habría que considerar las condiciones en que se desen­vuelve la labor pedagógica.

En punto a los medios y materiales de enseñanza, la carencia de que padecen las escuelas del distrito es notoria. Las numerosas y excelentes publicaciones especializadas, tan profusamente utili­zadas en las escuelas de la capital y de otros centros de educación del país, ni siquiera asoman en las escuelas locales. En cuanto a los medios de información cotidiana acerca de los acontecimien­tos que dan matiz y sentido al proceso de nuestro tiempo, se hallan igualmente, fuera del alcance de maestros y alumnos.

Si se advierte, por lo demás, que la gran mayoría de los alumnos no disponen ni siquiera de los textos y manuales en uso, por incapacidad económica o indiferencia de los padres, se podrá apreciar en toda su realidad, las dificultades con que tropieza la actividad docente en el medio local. Súmese a esto la acentuada ausencia escolar de los alumnos de los cursos más adelantados, por la razón aducida de que deben ayudar a sus padres en las labores agrícolas, y se tendrá, finalmente, el cuadro real de las posibilidades educativas y culturales de la región.

 

II

INSTITUCIONES EDUCATIVÁS

I

ESCUELA GRADUADA COMPLETA N° 74

"PRESIDENTE ELIGIO AYALA"

 

En la reseña de la fundación de la capilla, se hizo referencia a la nota dirigida por el jefe político de la localidad, comunicando al Consejo Superior de Educación, que se había terminado de te­char la construcción para el local de la nueva escuela. Se trataba, precisamente, de una parte del edificio ocupado por la escuela "Presidente Eligio Ayala".

Con posterioridad a dicha comunicación, en nota del 17 de marzo de 1889, el jefe político acusaba recibo de otra del Consejo en la que se le hacía saber que se había "destinado la suma de trescientos pesos fuertes para la conclusión del edificio en cons­trucción". Con dicha suma ascendía a quinientos pesos la can­tidad destinada por el gobierno para la edificación escolar de referencia, según rendición de cuentas efectuada al término de la obra. La edificación levantada era dé paredes de adobe, techo de zing y piso de tierra.

Finalmente, en nota del 7 de mayo de 1890 dirigida, igual­mente, al Consejo de Educación, se comunicaba que "se halla completamente terminado el local, habiéndose librado al servicio".

Otros datos documentados acerca de los primeros años de vida de la escuela, no se poseen. A propósito de ésta aserción, el director del establecimiento, D. Hermógenes Ferreira, en su infor­me reglamentario de fin de año al Consejo de Educación, de fecha 23 de noviembre de 1910, decía lo siguiente: "El archivo de la escuela, incompleto, por descuido de los primeros maestros y por saqueo durante la revolución de 1904, no arroja completa luz sobre la fundación de la escuela. Solo consta que el funcionamiento regular data de 1889 en que era de 3ra categoría hasta 1894; desde el año siguiente hasta 1.898 funciona como de segunda categoría; desde aquí hasta 1902, corlo especial Mixta; luego, hasta 1904, como elemental mixta y desde este año hasta el presente, como graduada doble".  -

El dato de 1889 que aparece en la precedente transcripción como el año de funcionamiento inicial de la escuela, se presta a aclaraciones. La nota del jefe político de fecha 7 de mayo de 1890 en la que se daba cuenta de haberse librado al servicio el nuevo local, no daría lugar a pensar que la escuela hubiese funcio­nado desde el año anterior. Por los demás, el traslado de la capilla se efectuó en el mes de setiembre de 1889. Resulta procedente creer que la escuela no pudo haber funcionado este último año, en la nueva capilla y, siendo así, debe entenderse que la escuela inició sus actividades en la vieja capilla en el año de su traslado.

Otros datos sur más fundamento de certidumbre que la severación de vecinos consultados sobre el particular, son los relacionados con las personas que ejercieron la dirección del es­tablecimiento entre los años de 1890 y 1907. Fueron ellos: D. Germán Mac Kay López (español); D. Fernando Koler (guaireño); Sta. Teófila Vera (Caapucu); D. Francisco Regís Bareiro (hijo del pueblo); D. José Montiel y Fernández (caazapeño); D. Feliciano Prete; D. Salvador Capará Villar (correntino); D. Emilio Ayala (hijo del pueblo); D. Abel G. Delgado (catamarqueño).

A partir del año de 1908 el proceso de la vida de la escuela puede seguirse con mayor certeza en base a las constancias del archivo escolar, lamentablemente incompleto.     .

Para el curso lectivo de dicho año, asume la dirección de la escuela el maestro normal D. Hermógenes Ferreira, egresado el año anterior de la escuela normal de la capital.

Entre las primeras atenciones del ejercicio de su cargo figura el cuidado que puso para el mejoramiento de la preparación y el adiestramiento del personal a su cargo, en las modernas técnicas de la enseñanza, mediante conferencias pedagógicas efectuadas regularmente. En otro orden, desplegó sus mejores esfuerzos, para llevar a la práctica la Ley de Educación Obligatoria del año 1909. En relación a la labor cumplida con éste objeto, en nota dirigida

al Consejo de Educación, de fecha 10 de abril de 1910, expresaba: "haciendo uso prudente y limitado de la Ley de Educación Obli­gatoria, sin violencia de ninguna clase y sin protesta, he conseguido se alisten en las clases de mi escuela, en la fecha, cuatrocientos diez y siete niños de ambos sexos (varones 264 y 163 niñas), lo que representa un aumento de noventa y ocho alumnos sobre la ins­cripción del año anterior". Cuidó celosamente de la disciplina de maestros y alumnos. Así también del decoro y la corrección de la vestimenta. En relación con esto último, prescribió que "está completamente prohibido a los maestros el presentarse con polai­nas, con bombachas y con el cuello desnudo". Prohibió a los alumnos el uso del poncho en la escuela. Hizo hincapié en el aseo de los niños. Previno acerca de la necesidad de que la conducta del maestro se ajuste a los principios y las reglas que enseña. "El maestro debe ser modelo de cultura y aseo. El mejor elemento moralizador es el ejemplo y no los preceptos", rezaba una adver­tencia del libro de novedades a cargo de la dirección. "El interés del niño está en relación directa al del maestro. Si el maestro se sienta, los niños bostezan; si el maestro está perdiendo el tiempo, los niños hablan sin medida; si el maestro bosteza, los niños duermen" expresa otra observación del libro citado.

Por lo que puede apreciarse fue D. Hermógenes Ferreira una inteligencia lúcida y un educador consagrado a las responsa­bilidades de su cargo. En el año 1912 renunció al cargo. Designado, más tarde, Agente Escolar del distrito, continuó viviendo las preo­cupaciones del mejoramiento educativo de la población.

En su reemplazo fue nombrado el maestro normal D. Simeón Ferreira, a la sazón maestro de grado de una de las escuelas de la capital. Asumió el cargo el día 12 de junio de 1912, según comunicación pertinente al Consejo de Educación. El nuevo Director continuó las orientaciones establecidas por su antecesor, tanto en el orden de las labores pedagógicas como en el disciplina­rio. Permaneció en el cargo hasta comienzos del año 1918.

Designada para reemplazarlo la Sta. Etelvina Ayala, se pose­sionó del cargo, a mediados de marzo de dicho año. Desempeñó sus funciones hasta fines de 1923. El archivo de la escuela, no conserva documento alguno relacionado con su actuación como de la de su antecesor inmediato.

Al año siguiente asumió la dirección, la maestra normal Sta. Ana Pastore Goiburú. Con el fin de formar juicio acerca de su desempeño en el cargo, nada más a propósito que la reproducción de los conceptos asentados en el libro de Visitas de Inspección por el Supervisor Regional de Escuelas, Sr. Cristóbal Pérez. En el acta de la primera visita, a pocos meses de la actuación de la nueva directora, se lee lo siguiente: "La joven señorita Ana Pastore ha tornado a su cargo la Dirección de este establecimiento, desde el presente curso escolar, iniciándose así en la noble carrera del magisterio. Ciertamente, carece de las experiencias que sólo a través de muchas y desveladas prácticas pueden ser adquiridas, pero consciente de la responsabilidad que había contraído, se ha entregado con fe y optimismo a su elevada misión civilizadora. Su actividad y entusiasmo en pro de la causa educacional, satis­facen los anhelos del pueblo y ésta Inspección le alienta con éstas líneas a proseguir de la misma manera el camino que se ha abierto con perspectivas muy halagüeñas".

El tiempo se encargaría de justificar éstos optimistas juicios. En efecto, el acta labrado en ocasión de la visita efectuada al año siguiente, contiene las apreciaciones que siguen: "Iniciada hace apenas un año en el magisterio, ha empezado a destacarse por sus iniciativas provechosas y por la moderación y cultura con que dirige la institución y gobierna a sus subalternos. Escuela que cuenta con maestros que anteponen a sus intereses particulares los intereses del cargo, como la señorita Pastore, irá lejos y llenará ampliamente el rol que debe desempeñar como centro de edu­cación y cultura". En el capítulo "iniciativas de la dirección" de la referida acta, se dice: "Inició la construcción de dos tabiques de tabla en el salón más largo, el cual quedó dividido en tres piezas; establecimiento de la huerta escolar; adquisición de nuevas obras para la biblioteca escolar; dispone que los alumnos del 6° grado, en ciertas horas libres, observen las clases dadas por las maestras, labrando un acta sobre dichas clases, del mismo modo como hacen los alumnos del primer curso de las escuelas normales y así aprenden la manera de enseñar". Entre otras realizaciones, a lo largo del ejercicio de su cargo, demostrativas del dinamismo y la fecundidad de iniciativa de que hizo gala la señorita Pastore, figuran: adquisición de una fracción de terreno para ampliar el patio escolar y la nivelación de la misma; adquisición de un aparato gimnástico; instalación de un servicio de lavatorios para cada uno de los grados, la adquisición de un telar, etc.

Los juicios del Inspector Departamental señor Cristóbal Pérez, contenidos en las actas de los años de 1926, 1927 y 1928, con relación al desempeño de la Sta. Pastore, son todos altamente encomiásticos. El correspondiente al año de 1929, el último de su actuación, expresa: "La escuela marcha por un sendero cada vez más en consonancia con los ideales de las doctrinas pedagógicas de la época y de acuerdo con la organización y el sistema de trabajo escolar propiciados por la Dirección General de Escuelas, lo cual refleja la buena capacidad directiva de la Sta. Ana Pastore G. y el desempeño y dedicación de sus distinguidas colaboradoras, seño­ritas Concepción Ayala, Rafaela Ferreira, Teodora Irrazábal, Mer­cedes Aquino, Elsa Ferreira, Carmen Calderón, Delia Pastore, Amalia Ayala y Catalina Agüero. A todas ellas mis sinceras y calu­rosas felicitaciones y mis deseos de que perseveren en la realización de una buena obra de cultura popular a través de las aulas esco­lares.­

Para el curso lectivo del año de 1930 ocupó el cargo, durante ese único año, la Sta. Rosaura Oliver.

Desde el Siguiente año entró a ejercer la dirección la Sra. Petrona B. de Caballero. Durante su actuación, en el año 1932, la escuela recibió el nombre de 'Presidente Eligio Ayala" en home­naje al esclarecido hombre público desaparecido. Durante el go­bierno del Dr. Ayala, sea dicho de paso, la escuela local recibió en donación, un piano y un excelente telar para dar enseñanza de la institución.

En el acta de la visita correspondiente al año 1935, el Inspec­tor Departamental, asentó los siguientes juicios relacionados con el desempeño de la Sra. deCaballero: "El grado de adelanto de los niños es suficiente por su calidad y cantidad, lo que justifica el celo con que cumple su tarea diaria el personal directivo y do­cente". Fue dicho año, el último de su actuación al frente del establecimiento.

La reemplazó la maestra normal Sta. Dolores Ferreira. Ejerció cl cargo durante el año lectivo de 1936.

Al año siguiente fue nombrada para el desempeño de la Dirección, la señorita Ana María Clérici. Bajo su administración, el día 24 de octubre de 1938, con motivo del octavo aniversario de la muerte del ex-presidente de la república, Dr. Eligió Ayala, se celebró un gran acto popular que contó con la presencia del Inspector Departamental Sr. Cristóbal Pérez, "autoridades, miem­bros del personal directivo y docente y alumnos de todas las escue­las del partido y numerosos padres de familia y vecinos espectables del departamento y pueblos vecinos. Dio realce y solemnidad al acto la presencia de la venerable anciana doña Manuela Ayala, madre del extinto", según reza el acta labrada con la fecha arriba indicada.

La señora Dolores Ferreira de Ayala ocupó, nuevamente, la dirección del establecimiento, para el curso lectivo del año 1939.

Hasta entonces las concentraciones pedagógicas del personal, habían sido dedicadas, exclusivamente, a las demostraciones prác­ticas de la enseñanza de las distintas asignaturas. La señora de Ayala introdujo la innovación de utilizarlas para disertaciones sobre temas pedagógicos y, ética profesional, que corrían a su cargo en su carácter de presidenta de tales reuniones.

Según las constancias de las actas correspondientes, las diser­taciones predichas versaron sobre los siguientes temas: pelagogía: concepto, educación, fines, factores y agentes; instrucción y edu­cación; educación física, su relación con la intelectual y moral etc. Con motivo de las fiestas mayas, la conferencia se refirió al nacionalismo, su objeto y la forma de encararlo. En otras charlas se ocupó de la didáctica, la conciencia y, la honradez profesionales etc.

Los días 12 y 13 de octubre de 1943, el Inspector Departa­mental realizó su visita reglamentaria a la escuela. En el acta co­rrespondiente y con relación al desempeño de la Directora del establecimiento, se dice: “Dejo constancia de la marcha muy buena del establecimiento, gracias a la dedicación talentosa de la Direc­tora y a la laboriosidad y colaboración entusiasta e inteligente del personal subalterno".

En el año 1944 se organizó una comisión pro-escuela con el fin de levantar un nuevo pabellón. La integraron las siguientes personas: Presidente, D. Emiliano Moreno; V. Pte., D. Rafael Flores; Sria. Sra., Dolores Ferreira de Ayala; Tes., D. Emiliano Ferreira; Vocal D. José D. Cubilla. Esta comisión llegó a adquirir 50.000 ladrillos y piedras para el cimiento y los marcos de puertas y ventanas para el nuevo pabellón.

La señora de Ayala dejó la dirección del establecimiento a raíz de los sucesos del año 1947.

La maestra normal señorita Erica Céspedes ocupó el cargo, a comienzos de 1948. En dicho año la escuela fue elevada a la categoría de escuela superior. La señorita de Céspedes permaneció otro año más al frente de la dirección.

La señora Rosario Ferreira de Ferreira, designada nueva di­rectora, entró a ejercer él cargo desde el año lectivo de 1950. El concepto sobre su desempeño estampado en el acta del año 1956, expresa: "La Sra. Rosario de Ferreira se caracteriza por su dina­mismo y así en cada curso realiza obras de importante adelanto para la institución a su cargo". Ejerció la dirección hasta el 29 de junio de 1957, año en que se acogió a los beneficios de la jubilación.

La profesora normal Sta. Concepción Tilleria, fue designada para reemplazarla. El juicio del Inspector Departamental acerca de su desempeño en la dirección del establecimiento, asentado en el acta de fines de 1958, reza así: "La actuación de la Sta. Con­cepción Tilleria al frente de la escuela y del personal docente, es eficiente; lo cual se aprecia al ver el local totalmente reformado, los muebles adquiridos, los hermosos carteles que adornan las salas, el patio bien alambrado y en parte cultivado con plantas de adorno. Además, se ha adquirido un inmueble adyacente con el que se amplió el patio y se está construyendo un salón para aulas que está casi a la altura del maderamen. La Comisión Cooperadora dirigida por el Sr. Juan B. Filártiga ha prestado importantes servicios para la realización de esta obra". La Sta. Tilleria permaneció otro año más al frente de la dirección.

Durante los años 1960 y 1961 actuó al frente de la dirección la Prof. Sta. Teresa Duarte. El libro de Visitas de Inspección no contiene acta alguna relacionada con su actuación. Ejercía entonces el cargo de la Inspección Departamental la Sra. Margarita Es­cario de Fretes.

Reemplazó a la señorita Teresa Duarte, la señora Serafina Barreto de Acosta, a partir del año lectivo de 1962. Actuó hasta fines de 1963.

Durante los años de 1964 y 1965 desempeñó el cargo de la elección el Prof. Normal Sr. Esteban Martínez Fretes. No se registran juicios sobre su desempeño como de su inmediata ante­cesora.

En el presente. año lectivo asumió la dirección el profesor normal señor Víctor A. Leiva Ledesma. Colabora con él en la enseñanza el siguiente personal docente: Profs.: Stas. Teresa Duar­te González, Irina Edit Ibarra Valdés y Enrique Leiva Ledesma; Maestras normales Sta. Ana Fulvia Calderón y señora Norma Pastore de Valenzuela; maestras de cuarta categoría, señoritas Ni­dia Antonia Armoa e Ignacia Larrosa y señoras Apolonia Ortiz de Rojas, Teresa Pastore de León y Filomena Vera de Garayo Prof. demanualidades Sra. Blanca Roa de Ferreira yprofesor de gim­nasia señor Lorenzo Acosta Franco.

Finalmente, sea dicho que el establecimiento cuenta con una biblioteca de antigua formación. Su utilidad práctica es muy rela­tiva. Sus informaciones resultan, en muchos casos, inaprovecha­bles por haberse tornado inactuales. En otras, porque las tenden­cias y finalidades de la educación moderna responden a nuevas espiraciones. Por lo demás, la producción bibliográfica nacional para fines docentes, ha adquirido un gran desarrollo con relación a épocas pasadas. Mientras treinta años atrás todos o casi todos los libros utilizados en la enseñanza, excepción hecha de los textos de lectura y uno que otros libros para la enseñanza elemental, eran de autores extranjeros, en la actualidad, en su inmensa mayoría, son de educadores paraguayos.

Ante tales circunstancias cabe decir que para que la biblioteca de nuestra referencia pueda llenar cumplidamente su misión, pre­ciso es actualizarla renovando y enriqueciendo su existencia con libros y textos modernos. Este requerimiento que representa una exigencia normal para cualquier ambiente, aquí constituye, estric­tamente hablando, una necesidad si se tiene en cuenta que las posibilidades de disponer de una fuente de información extraescolar, para los requerimientos del personal docente y directivo, son prácticamente nulas por el escaso desarrollo cultural del medio y por que no está en la práctica corriente la de formar y mantener una biblioteca actualizada.

Cabe, pues, sostener que una de las misiones que una Comi­sión Cooperadora escolar debe imponerse con fundamental prio­ridad, es la de renovar la existencia de la biblioteca escolar con el fin de darle efectiva funcionalidad.

 

 

II

ESCUELA GRADUADA COMPLETA Nº 361

 

Con alumnos segregados de la escuela "Presidente Eligio Ayala", y parte de su personal docente, quedó organizada, con fecha 1° de marzo del presente año, la escuela urbana del acápite. Se halla alojada, provisionalmente, en un edificio céntrico. La dirección del establecimiento se halla empeñada en la tarea de arbitrar los predios para la edificación del local propio, contando con la colaboración del pueblo. Con vistas a la materialización de tal propósito, se ha constituido últimamente la Comisión Coope­radora de la casa de estudios, con espectables vecinos. Los cargos de la misma se hallan distribuidos en la siguiente forma: Pte: Sr. Rafael Flores; V. Pte.: Sr. Alfrodi Cano Páez; Srio. deRelaciones: Sr. Silvio Ferreira; Sria. deActas. Sra. Dolores Ferreira de Ayala; Tesorero: Sr. Rubén Darío Ayala; Pro- Tesorero: Sr. Hugo Filár­tiga; Vocales: Sres. Lorenzo Acosta Franco, Líder Caballero y Osvaldo Cabrera; Suplentes: Sres. Juan de la Cruz Sotelo, Vicente

Soto, Víctor Staple, Sra. Ofelia Vda. deLarrosa y Blanca Roa de Ferreira.

El personal directivo y docente del establecimiento se halla compuesto de la siguiente forma: Directora: Profesora Serafina Barreto de Acostar Personal docente: Pfra. Teresa Duarte Gon­zález, Irma Edith Ibarra, Ana Fulvia Calderón, Norma Pastore de Valenzuela y Profesor Enrique Leiva Ledesma y maestra de 5º categoría señorita Ignacia Larrosa.

 

III

ESCUELAS RURALES

 

En las compañías del distrito funcionan diversas -escuelas rurales, con enseñanza máxima de segundo grado, en su inmensa mayoría. Como excepciones, las escuelas de Boquerón y Paso Typy, poseen escuelas con enseñanzas de cuarto grado y Roa Rugua y con una de tercer grado.

La radicación de dichas escuelas es como sigue:

a) Dependientes de la supervisión de la escuela N° 74 "Pte. Eligio Ayala".

 

ESCUELAS                                    PERSONAL DIRECTIVO Y DOCENTE

Nº 1140 Boquerón                      Martina Orzuza, Delfina D. de Tiileria y Concepción R. de Ferreira

" 2400 Arroyyo Costa                María A. Irrazábal cabrera

" 2690 Labarú                                Florencia A. de Cabrera

" 2250 Costa Pucú                      María Julia Ruíz

" 2765 Isla Alta                            Quiteria Torres de Esteche

" 2245 Ñandú Ruguá                  Tomasa Fernández de Montiel

" 3049 Solís-cué-                        Pablo Ramón Meza

" 2696 Caaguy-Guazú                Juana B. Adorno R.

" 2040 Isla Alta                            Ana María Irrazábal

Costa Capilla-cué                        Miguel A. Armoa

 

b) Dependientes de la escuela Nº 361

" 1343 Paso Typy                       Lidia B. de Caballero y Andrés A. Bareiro

" 2249 Larrosa I                         Brígida González de Cañiza

“ 2291 Nuahí I                             Apolonia Benítez Ruiz Díaz

" 2618 Ñuapá,                            Fabio Benítez

" 2708 Isla Naranja                  Silvia Silvero de Maciel

3078 Tuna                                  Juliana Giménez de Noguera

" 3173 Ñuhaí II                           Jorgelina Bareiro de Noguera.

" 3260 Nuapuamí                      Petrona Fernández

“ 2982 Larrosa II                      Salustiana Gavilán de Noguera

 

IV

LICEO "MONSEÑOR JUAN SINFORIANO BOGARIN"

 

En la asamblea general ordinaria de la Asociación de Ex Combatientes de la Guerra del Chaco de la localidad, efectuada el día 20 de mayo de 1962, se procedió a la elección de una nueva comisión directiva, resultando electos los siguientes socios: Pte.: Mayor Lucio Ayala; V.Pte.: José Pastore T.; Miembros: Cap. D. Oscar Pastore, Mayor D. Adolfo Ferreira; Cabo 2º D. Juan R. Godoy; Soldado Hipólito Gaona; Cabo 2º Alício Díaz de Vivar; Sgtos. 1° D. Rufo Rolón y D. Juan de la Cruz Sotelo.

Esta C. D. en su sesión del 28 de julio de 1963, entre otras resoluciones, acordó: "Iniciar gestiones ante las autoridades supe­riores para la creación de un colegio de ciclo básico, a fin de mejo­rar la cultura de los jóvenes de la jurisdicción".

Con el fin de proseguir las gestiones iniciadas con el expresado objeto, en el mes de diciembre del mismo año, el cuerpo auxiliar femenino de la asociación, autorizó a la Secretaria Sra. Dolores Ferreira de Ayala para presentarse ante las autoridades competentes con el objeto de. activar los pasos dados. Satisfechas todas las exi­gencias para el funcionamiento del liceo, el Ministerio de Educa­ción firmó la resolución correspondiente para su habilitación y cedió, por ese único año, el local de la escuela para el funciona­miento del curso.

Designados el Director Profesor Esteban Martínez Fretes y los catedráticos para las distintas asignaturas Profesoras Serafina del Pilar Espínola, Amada de Jesús Irrazábal, Aida Josefina Duarte, Anatolia Romero de Rolón y el Sr. Ramón Salinas, el liceo inició sus clases con treinta y tres alumnos inscriptos, el 2 ,de marzo de 1964, en carácter de incorporado a la Escuela Nacional de Comer­cio "Ramón Mereles", de Paraguarí, dirigida por el Contador Pú­blico Sr. Juan Serrín Sugasti.

Como acto de homenaje a un ilustre hijo de Mbuyapey y en adhesión a la celebración del centenario de su natalicio, las auto­ridades de la institución, resolvieron dar al establecimiento la denominación de Liceo "Monseñor Juan Sinforiano Bogarín".

El acto de la inauguración contó con la presencia de los miem­bros de la C. D. de la Asociación de Ex-Combatientes y del Cuerpo Auxiliar Femenino de la entidad, de las autoridades del pueblo y numerosos vecinos. Pronunciaron las palabras de circuns­tancia: el Presidente de la Asociación Mayor Lucio Ayala, el Di­rector del Liceo Profesor Esteban Martínez Fretes y la Sra. Dolores Ferreira de Ayala.       `

Para el año 1965 la señora Eugenia Ullon Vda. de Ferreira, cedió gratuitamente, para el funcionamiento del liceo, la casa de su propiedad ubicada en el pueblo y facilitó varios muebles para las oficinas de la institución.

El 6 de mayo del mismo año, los padres y familiares de los alumnos, reunidos en asamblea, acordaron la formación de la Comisión Cooperadora del liceo, llenándose los cargos de la mis­ma en la siguiente forma: Pte.: Sr. Alfrodi Cano; V. Pte.: Sta. Elsa Bareiro; Secretaria: Sra. Apolinaria de Rojas; Tesorero: Sr. Rubén Ayala; Vocales: Sra. Ramona de Allende, Sr. Patrocinio Francisco Cabral, Sta. Otilia Mendoza y Sr. Arturo Moreno.

La comisión constituida acordó orientar todos sus esfuerzos a la edificación de un local propio para el establecimiento. Con vistas a dar efectividad a tal propósito aceptó el ofrecimiento de venta dé una finca, formulado por la señora Ramona Ayala Vda. deFerreira, firmándose, el compromiso de compra-venta correspon­diente.

Formalizado este compromiso, la Comisión inició un progra­ma de visitas a los vecinos de la localidad y a los hijos del pueblo radicados en Asunción. Fueron expresamente autorizados para la recolección de las contribuciones los Sres. Mayor Lucio Ayala y D. Vicente P. Ferreira. La solicitud de contribuciones fue generosamente correspondida. La nómina de los contribuyentes es la siguiente: María Pastore Vda. deAyala, Etelvina Vda. de Flores, Rubén Darlo Ayala, Ramona O Vda. de Pacheco, María y Concep­ción Ayala, Santiago Pastore, Andrés Kennedy, Gervasio Álvarez, Alfredo Martínez y Juan de Rosa Godoy.

Por su parte, la Junta de Administración Parroquial, con la fundamentada anuencia del cura párroco presbítero Melanio Za­caría, donó a la Comisión Cooperadora del Liceo, la suma de veinticinco mil guaraníes, correspondiente a un porcentaje de la ofrenda del pueblo católico realizada en el año 1965.

Con posterioridad a estas recaudaciones y a raíz de la visita de los comisionados para la colecta de contribuciones hicieron a los hermanos Pastore, éstos resolvieron de común acuerdo, efec­tuar la donación de la suma destinada a la adquisición de la finca objeto del contrato predicho, en memoria de sus difuntos padres y hermano D. Carlos Pastore, Doña María Coronado Vda. de Pastore y Cap. Mario Agustín Pastore. Con el objeto de dar pú­blica fe de la donación prometida, las hermanas señora Ana Pastore Vda. de López Moreira y María Leonor Olmedo de Pastore y la señorita Sara Pastore, concurrieron a una reunión conjunta de la C. D. de la Asociación de Ex-Combatientes y del Cuerpo Auxiliar Femenino de la entidad, de la Comisión Cooperadora del Liceo así como de las autoridades y vecinos de la localidad. En tal opor­tunidad dieron a conocer a la vez, qué los donantes se harían cargo de los gastos de la reparación y acondicionamiento del edificio con el fin de ponerlo en condiciones de cumplir adecuadamente con la misión que le fuera asignada.

Desde el curso lectivo del presente año, el liceo funciona en un nuevo local, cuyas reparaciones se hallan en proceso de pronta terminación. Todos estos trabajos como del nuevo cercado de la finca sé efectúan bajo las instrucciones y la supervisión de la direc­tora de la institución, señora Dolores Ferreira de Ayala.

Tanto la directora señora Dolores Ferreira de Ayala como la administradora señora Leopoldina Ferreira de Ayala ejercen el cargo en carácter ad-honoren, como una contribución espontánea en favor dela superación cultural de la comunidad local y, muy especialmente, como un acto de cooperación con los ex-combatien­tes y los padres de los hogares más modestos que no estarían en condiciones de afrontar los gastos exigidos por el estudio dé sus hijos en los centros educativos de la capital u otro punto del país.

Al final del presente año lectivo, egresará la primera promoción de alumnos del establecimiento.

 

V

ACADEMIA FEMENINA DE CORTE Y CONFECCIÓN

 

En el mes de marzo del año 1965 se inició la enseñanza pro­fesional del ramo a cargo de la academia de corte que funciona bajola dirección de la señora Lidia Ferreira Vda. de Filartiga, al propio tiempo su fundadora. La enseñanza sé halla a cargo de la Profesora Sra. Blanca Roa de Ferreira.

La habilitación de la Academia figura como una iniciativa de la seccional colorada de la localidad,

Se benefician con su enseñanza más de veinte alumnas.

 

VI

LA LIGA MBUYAPEYENSE

 

Otro acontecimiento positivo de éstos últimos años fue la constitución de la Liga Mbuvapeyense cuyos antecedentes se dan a continuación.

A iniciativa del señor Rafael Fariña, entonces juez de paz de la localidad, se reunieron el día 11 de junio de 1965, en el domi­cilio particular del cura párroco presbítero Melanio Zacaría, los delegados de las distintas instituciones deportivas del distrito, con el objeto de considerar la posibilidad de la formación de la liga deportiva local.

Con el parecer favorable de los delegados presentes y con vistas a dar forma definitiva a la organización proyectada, se resolvió constituir una comisión especial encargada de promover una reunión más amplia en la que sería elegida la comisión direc­tiva de la entidad.

Reunida la nueva asamblea el 17 del mismo mes, con la asistencia de los delegados señores: D. Hugo Filártiga y D. Casto Sánchez por el "Sportivo Mbuyapey"; D. Líder Caballero y D. José Garayo por el "11 Estrellas"; D. José D. Pastore y D. Atilio Valenzuela por el "8 de Diciembre"; D. Emilio Cabrera por el "Sol de Mayo" de Potrerito; D. Juan L Domínguez por el “Juven­tud de Larrosa" y D. Ramón Díaz por "1° de Marzo" de Tuna y los señores Adolfo Duarte, Ramón Staple y Victoriano Ibarra y numeroso público, fueron adoptadas las siguientes resoluciones: a) Dejar constituida la "Liga Mbuyapeyense"; b) elegir la primera comisión directiva, la que quedó integrada con las siguientes personas: Pte.: D. Rafael Fariña; V. Pte.: D. Líder Caballero; Srio.: D. Atilio Valenzuela; Pro Srio.: D. José Garayo; Tesorero: D. Rafael Flores; Pro Tesorero: D. Agripino Pérez; Síndico Titular: Pro. Melanio Zacaría; Spte.: D. Silvio Ferreira; c) Autorizar a la C. D. a promover las gestiones para el fichamiento de la Liga Mbuyapeyense en la UFI.

La actual C. D. de la Liga sé halla constituida en la siguiente forma: Pte.: Sr. Rafael Flores; -V. Pte.: Sr. Líder Caballero; Srio.: Sr. Antonio González; Pro Srio.: Sr. Miguel Angel Ocampos; Tesorero: Sr. Rubén Darío Ayala; Pro. Tesorero: Sr. Alfrodi Cano Paez; Síndico Titular: Sr. Ramón Cáceres; Sínd. Suplente: Sr. Rafael Fariña.     ..

 

 

EXPONENTES DE LA CONTRIBUCION DE MBUYAPEY AL ADELANTO CULTURAL DEL PAIS

 

Contemplar la modesta presencia física de Mbuyapey y aqui­latar su contribución en valores humanos, culturales y profesionales al adelanto del país, es encontrarse con lo inesperado. La compro­bación de la existencia de una pléyade de nativos de Mbuyapey de formación universitaria y académica y entre ellos de un haz de selectas personalidades, brindados a la nación, suscitan esa sorpresa.

En el abigarrado conjunto que compone el retablo de los hijos sobresalientes y ejemplares de Mbuyapey, vemos erguirse en primerísimo plano, la figura del ilustre Monseñor Juan Sinforiano Bogarín, por los méritos inherentes a su alta investidura de obispo y primer arzobispo del Paraguay y los genuinos de su vasta y la­boriosa obra apostólica y su lúcida inteligencia y tacto demostrados en el cumplimiento de su delicado ministerio; descuella a su lado, con méritos igualmente de primérimo rango y de muy noble cepa, la efigie del Dr. Eligio Ayala, ex-presidente de la república, austero patriota e integérrimo gobernante; le sigue la original estampa de José de la Cruz Ayala, el señero Alón, periodista escla­recido y denodado adalid y mártir de la democracia paraguaya; la de José del Rosario Ayala, ex director del colegio nacional de Encarnación y de Correos y Telégrafos del Paraguay, ex diputado y senador de la nación; la de don Emilio Ayala, honrado en vida por su virtuosa consagración al servicio de los intereses del pueblo y su humanitaria asistencia a los necesitados. Entre las figuras que aún viven, se cuentan: el Monseñor Bartolomé Adorno, Vicario de la Arquidiócesis de Asunción , el Dr. Santiago Pastore, ex-di­rector del hospital de clínicas y profesor en la facultad de medicina; el Dr.. Carlos Pastore, abogado distinguido, publicista, luchador político, ex presidente del Partido Liberal.

En otros planos aparecen una legión de personalidades de menor relieve pero de muy legítimos méritos por la capacidad consagración demostradas en el cumplimiento de los deberes de su cargo y el servicio de su vocación.

Entre los que abrazaron 'la carrera del magisterio, varios de ellos ejercieron, con reconocida competencia, la dirección de la escuela local y de otros pueblos y ciudades. Son ellos D. Emilio Ayala, D. Hermógenes y D. Simeón Ferreira, Sra. Etelvina vda. deFlores, Sra. Ana Pastore vda. deLópez Moreira, Sra. Rosaura Oliver de Monjes, Sra. Dolores Ferreira de Ayala, Sra. Rosario Ferreira de Ferreira, Sta. Concepción Tilleria, Sta. Teresa Duarte, Sra. Serafina B. de Acosta, Sra. Francisca Tilleria de Velázquez, Sr. Ramón Ullón Villalba. Otras educacionistas son: Pfra. Serafina del Pilar Espínola, Amada Irrazábal, Doris Ayala Ferreira, Del Rosario Chávez, Epifanía C. Molinas de Pérez, Irma Ibarra y Aida Duarte. Maestras normales: Sra. Norma Pastore de Valenzuela, Sta. Sarita Pastore, Sra. Juanita Pastore de Bañuelo, Sta. Rafaela Pastore, Sta. Fulvia Calderón y Exa Aguero de Paiva. Maestras rurales: Stas. Concepción Ayala, Rafaela Ferreira y Teo­dora Irrazábal. (antigua escuela con asiento en Villarrica).

Otros profesionales de títulos universitarios y académicos: Médicos: Dr. Joel Holden Filártiga, Dr. César Ramón Pastore y, Dr. Elíseo Sánchez.

Abogados: D. Odilón Casco "Molinas y Fernando Duarte.

Ingenieros Agrónomos: Sres. Moisés Pastores y Delio Sánchez.

Veterinario: Sr. Arinindo Clerici.

Agrónomos: Sres. Milciades Ayala, Francisco y Arturo Mo­reno, Adolfo, Aníbal, Amílcar, Aristides, Alejandro y Marcial Fe­rreira, Antonio Ibarra, Rafael Flores, Rubén Darío Ayala, Ramón Staple, Aníbal Ferreira Larrú, Heriberto Clérici, Demetrio Clérici, Victoriano Carreras, Carlos Ferreira, Necemio Caballero y Jacinto Giménez (F. Agronomía); Péritos Agrónomos: Sr. Emiliano Mo­reno, Sr. Néstor Pastore y Sr. Ramón Falcó.

Contadores Públicos: Sres. Prisciliano Ferreira Ullón, Pedro Torres López, César Aristides Solís, Alejandro Ferreira, Agustín Irrazábal, Silvio Ferreira, Ramón Cáceres, Celestino Sánchez, Be­nacio Chávez (est. Ciencias Económicas), Antolín Giménez y Sta. Guillermina Allende.

Sacerdotes: Juan Ayala Solis, Alfonso Lares Irrazábal, Domingo Romero Rolón, Antonio Ayala Ferreira, Norberto Fernández. Eu­genio Rolón y Emiliano Adorno González,

Militares: Cnel. Hermenegildo Irrazábal, Mayores D. Adolfo Ferreira, Alfonso Ayala y D. Lucio Ayala; Capitanes: Oscar Dimas y Agustín Pastore, Derliz Ferreira, Santiago Ayala; Cap. de Corb. Ceferino Solís y Guardia Marina Ricardo Ayala.

Religiosas: Vicentinas: Sor Vicenta Ferreira, Gabriela Aguero, María Espínola, Rosa Torres, Nidia Barrios, Arminda Barrios y Gabriela Duarte; Misericordia: Sor María Celia Ferreira y María Dulciana Ibarra, Silencio del Sagrario Ocampo, María Luján Ocampo y María Leonarda Benítez; De la Inmaculada Concepción: Sor Emilce Cabrera Fideli Ullón, Juana Isabel Cabrera, Evangelista Isea, Dominicanas: Sor María Olga de la Sagrada Familia Irrazábal, María de la Paz Ayala Solis y Tomasa Avalos; De Cristo Rey: Sor Isabel Pastore y Paulina Chávez; Salesianas. Sor María Fernández.

A modo de destacar el ponderable esfuerzo y el mérito de la formación de tan numeroso y calificado conjunto de valores voca­cionales, debe señalarse que, muchos de ellos, pertenecen a familias de muy humildes recursos y, por consiguiente, han tenido que superar grandes dificultades para emprender sus estudios en alejados establecimientos educativos como Asunción, Encarnación, San Ignacio, Caazapá, Villarrica, etc.

La formación de las religiosas se debió, en gran parte, a la eficaz colaboración de las congregaciones respectivas.

 

 

EPÍLOGO

 

La suerte de Mbuyapey no debe continuar, como hasta hoy, dependiendo en forma exclusiva de las iniciativas y las realizacio­nes de sus dirigentes naturales y los gestores ordinarios de los servicios públicos de asiento local. Preciso es que las posibilidades de su adelanto y su progreso sean racional, orgánica y perseverante­mente impulsados mediante la acción de planes y programas adecuados.

Se trata del caso de una comunidad que, como consecuencia de la geografía de la comarca de su asentamiento y las condiciones y particularidades del proceso de su desarrollo, ha quedado rezaga­da en relación al adelanto de otras áreas del país, logrado, precisa­mente, merced al estímulo de la asistencia desarrollista del gobierno de los organismos especializados que desde hace años actúan en nuestro medio. Pero frente a este hecho negativo de su evolución. Mbuyapey ofrece como contrapartida, otros factores de indudable importancia para los propósitos de los emprendimientos colec­tivos, que lo recomiendan como un campo apropiado para la aplicación sistemática de planes de desarrollo. En primer lugar, Mbuyapey es exponente de una comunidad de arraigo histórico y como tal, con interesases y vínculos materiales, espirituales y de sangre; que en el aislamiento de su existencia ha podido desarrollar y conservar hábitos de moralidad tradicionales, usos y costumbres de urbanidad estimables; cuyos habitantes cultivan el íntimo sen­timiento del mérito y la honra de haber brindado al país figuras y servidores de quilates excepcionales y, por sobre todo, alimentan un vivo entusiasmo localista traducido en la decidida colaboración para el éxito de todas las iniciativas y las obras de adelanto y progreso comunales.

Son estos factores los que hacen de Mbuyapey un ventajoso y recomendable campo de experimentación de los aludidos planes y programas, en comparación con las colonias organizadas con los elementos de la más diversa procedencia y, en muchos casos, cen­trifugados por sus comunidades de origen.

A modo de concreción de los problemas locales, puede decirse que el obstáculo fundamental para el progreso de Mbuyapey, radi­a en la carencia de una vía de comunicación permanente y eco­nómica. Solucionar esta deficiencia o este mal, significará, colocar, a los agricultores del distrito en igualdad de posibilidades con los agricultores de otras zonas, en cuanto a los precios de comercializa­ción de sus frutos, ya que en la actualidad no cuenta con esa posibilidad a causa de los altos fletes locales que llegan a compen­sarse a su costa. Por extensión importará, asimismo, beneficiar a toda la población, con la consiguiente rebaja de los precios de los artículos de consumo.

La solución adecuada del problema de la vía de comunica­ción segura y de menor extensión para llegar a la capital, el trayecto por Ybycuí, contribuirá por sí sólo, a acrecentar la radicación de nuevas familias en el distrito. Pero el incremento logrado mediante este único expediente, carecerá de la fuerza necesaria para tal im­pulso más acelerado que Mbuyapey necesita para la superación de su actual estado de postración económica, social y cultural. Y una de ellas es, sin lugar a dudas, la incentivación de los planes de la reforma agraria a cargo del I.B.R. con vistas, por un lado, a man­tener la población rural del distrito que en un 70 a 80% son ac­tualmente arrendatarios, y por otro a aumentar, en crecido número, la radicación de nuevos colonos.

Como una exigencia de las necesidades actuales y de las que en mayor escala se harán sentir con el aumento de la población del distrito, se hace impostergable la habilitación local de las ins­tituciones y servicios de que disponen los otros pueblos del país para la atención de las necesidades de toda la población y, en particular, de los trabajadores agrícolas.

Una agencia del banco de Fomento, una oficina o algún ré­gimen de orientación técnica del STICA y un Centro de Salud constituyen las instituciones básicas indispensables para el mejora­miento de las posibilidades y las condiciones de vida de Mbuyapey.

La consecución de estas creaciones y la ejecución de un plan de reforma agraria racionalmente estudiado y ejecutado deben ser motivos del empeño organizado y perseverante de sus hijos, como la más fecunda contribución al mejoramiento económico, social y cultural de la región.

 

 

FUENTES DE INFORMACIONES:

Archivo de notas de D. Demetrio Ayala relacionadas con el traslado de la capilla, en poder de la Srta. Concepción Ayala.

"Vida de la Escuela Superior Nº 74 Pte. Eligio Ayala" por la señora Dolores Ferreira de Ayala.

Guía General del Paraguay, año 1907, editado por el Sr. Manuel W Cháves.

Libro de observaciones diarias de la dirección de la escuela N° 74 años 1908 - 1918.

Libro "Visitas de Inspección" desde 1924 a 1963, de la es­cuela N° 74.

Libro de Actas de la Asociación de Ex-Combatientes de Mbuyapey.

Libro de Actas de la Liga Mbuyapeyense.

Informaciones orales de los vecinos: Mayor D. Adolfo Ferrei­ra, Sra. Dolores Ferreira de Ayala, Srta. Concepción Ayala, Señor Atilano Calderón.

Libro de Actas de la junta Económico Administrativa y junta Municipal desde 1903 a 1936.

 




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