El contenido de esta página requiere una versión más reciente de Adobe Flash Player.

Obtener Adobe Flash Player

Inicio Nosotros TV Online Paraguay Contactos Idioma:
Galería de Artes Visuales
(Lista de Autores en Orden Alfabético)
  Galería de Literatura y Ciencias
(Lista de Autores en Orden Alfabético)
Powered by
Seguinos:
LUIS A. CAMPOS DORIA

  PARAGUAY: UNA ECONOMIA DE ENCLAVES (Obra de LUIS CAMPOS DORIA)


PARAGUAY: UNA ECONOMIA DE ENCLAVES (Obra de LUIS CAMPOS DORIA)

PARAGUAY: UNA ECONOMIA DE ENCLAVES

 Obra de LUIS CAMPOS DORIA

 

UNA ECONOMÍA DE ENCLAVES

 

            Como se dijera en el capitulo anterior, las leyes de enajenación de las tierras fiscales de 1883-1885 forman parte de un contexto económico-político mucho más amplio que sobrepasa el marco de la política agraria gubernamental y obedece a una estrategia de desarrollo nacional del gobierno.

            En efecto, el estrepitoso fracaso de los gobernantes de la inmediata posguerra, en implementar una política coherente, en razón de su incapacidad y corrupción, condujo al país al borde del colapso.

            Con la interrupción de los servicios de deuda externa en 1874, era imposible obtener algún crédito en el exterior. La creciente deuda interna era contrarrestada solo con emisiones monetarias descontroladas; a todo esto se agrega la inestabilidad política.

            En este contexto, la élite gobernante en el período 1880-1886 emprendió medidas que Bourgade la Dardye describía de la siguiente manera:

            "En 1885, La República Argentina, vecina del Paraguay, era arrastrada bajo la presidencia del General Roca, a un gran movimiento de desarrollo que había producido en muy poco tiempo una gran valorización de sus terrenos. Se trataba, para el gobierno paraguayo, de sacar provecho de las fuerzas que desarrollaban la república vecina e intentar desviar una parte de las mismas hacia su territorio. Para ello dos cosas eran necesarias: ofertar en condiciones aceptables y seguras la mercancía que ella disponía, es decir, sus tierras, y, en segundo lugar, elevar su crédito para valorizar su oferta. De ahí, dos medidas de incontestable importancia fueron tomadas por el gobierno: 1º) la ley de venta de tierras públicas; 2°) la misión a Londres de don José Segundo Decoud para el arreglo de la deuda contraída en ese mercado en 1870. Esas dos medidas conexas estaban íntimamente ligadas la una a la otra, y el suceso de la segunda dependía del resultado de la primera" 272.

            El nuevo contrato firmado en Londres en diciembre de 1885 redujo la deuda a 850 mil libras esterlinas. En compensación por los intereses no pagados, el Estado paraguayo cedió a los tenedores de bonos ingleses un terreno de 500 leguas cuadradas (937.500 hectáreas).

            En 1889 los citados bonoleros constituyeron en Londres la ANGLO PARAGUAY LAND CORPORATION LIMITED, sociedad territorial destinada a la gestión de las mencionadas tierras273.

            Ambas medidas, la venta de tierras públicas de 1885 y los acuerdos sobre la deuda de Londres, resultaron un éxito en cuanto a los fines propuestos por los gobernantes de la época.

            Así lo declara el presidente Escobar, a la vez que definía la nueva estrategia de desarrollo:

            "Después de haber rehabilitado su crédito en el exterior (...) colocándose en condiciones excelentes para ulteriores negociaciones financieras, trata ahora (se refiere al Paraguay, N. del A.) de resolver el primero de los problemas que debe preocupar preferentemente a una nación: la realización de grandes empresas de manifiesta utilidad pública por el empleo del capital extranjero, destinadas a promover directamente su progreso y bienestar" 274.           

            Este conjunto de medidas, que ha puesto en manos de extranjeros los sectores clave de la economía, marca el inicio de un nuevo período de la historia económica del país, que caracterizamos como el de los enclaves extranjeros.

 

            1.         LOS ENCLAVES

 

            De gran importancia para la reflexión y búsqueda de una definición, aunque sea en forma tentativa, de los enclaves, representa el trabajo de Eric Wolf y Sidney Mintz "Hacienda y Plantaciones en Mesoamérica y Antillas"275. Así, si la palabra PLANTACIÓN evoca imágenes de "... Esclavitud, colonialismo y pobreza persistente difíciles de borrar"276, para el caso paraguayo difícilmente podríamos hablar de "plantaciones" por la peculiaridad de la actividad económica del país. La plantación sugiere una actividad agrícola de cultivo intensivo (caña de azúcar, café, cacao, caucho, bananas, cte.), mientras que en el Paraguay se dieron una actividad económica extractivo-industrial (explotación forestal de yerba, quebracho y madera) y la actividad ganadera en gran escala. No obstante, las particularidades de la plantación, ya sea en Pernambuco, Jamaica o Luisiana, se asemejan increíblemente a la organización de las explotaciones de tanino, yerba mate, madera e incluso a la ganadería en gran escala del Paraguay.

            Por ello, nosotros pensamos que lo que denominamos como ENCLAVE evoca las mismas imágenes de "... esclavitud y colonialismo y pobreza persistente" y se aplica perfectamente al caso paraguayo. Las condiciones generales277 para el surgimiento de los enclaves se fueron dando ya al término de la Guerra de la Triple Alianza, mediante la conformación progresiva de un sistema político-legal favorable (descrito en el anterior capítulo): la ley de enero de 1871 que sujeta la mano de obra a los patrones, las garantías al capital extranjero, y la política de venta de tierras, muy especialmente la de 1885, plasman, por así decir, el cuerpo político legal necesario. Por ENCLAVE entendemos: la empresa -societaria o unipersonal- que utiliza abundante capital, una tecnología más sofisticada que la utilizada en el país, cantidad de tierra, de mano de obra numerosa y barata, con vista a abastecer a un mercado en gran escala (internacional) que por lo general dominan, y cuya finalidad es la máxima rentabilidad y expatriación de sus utilidades278.

            Estas empresas se encargaban de toda la organización del proceso productivo, del transporte 279 y comercialización de sus productos (materias primas y/o bienes de consumo), y contaban con un cuerpo administrativo superior idóneo, compuesto en su mayoría por extranjeros.

            Una característica de estos Enclaves -que los diferenciaba de las Plantaciones descritas por Mintz y Wolf- es que, aparte de la actividad económica principal (tanino, yerba, etc.), desarrollaban otras actividades anexas. En efecto, casi todas las empresas tanineras, madereras y yerbateras explotaban, secundariamente, la ganadería. En muchos casos, la extracción de madera (para vigas, durmientes, muebles o construcción civil) acompañaba a la explotación taninera o yerbatera, etc. Pensamos que esta "diversificación" de actividades se debía a la abundancia de tierras y montes baratos aptos para dichas explotaciones; y a la posibilidad de explotar mano de obra barata.

            El nuevo período económico del país, que nosotros denominamos el de los ENCLAVES, porque éstos dominaban los sectores estratégicos de exportación, en relación muchas veces con un sector de comerciantes-latifundistas y políticos domésticos, comprende dos fases:

            1) la de conformación, desarrollo y auge del sistema de enclaves; y

            2) la de crisis y decadencia de la economía de enclaves.

            La primera fase va de 1885 a la Segunda Guerra Mundial. La segunda, de entonces a los años 1970. En un sentido muy general, el liberalismo económico -plasmado en la Constitución de 1870- sintetiza la política estatal de la primera fase. La injerencia del Estado como regulador de la vida económica en respuesta al fenómeno de crisis -plasmada en la Constitución de 1940- caracteriza la segunda fase.

 

            1.1. EL ENCLAVE TANINERO

 

            El extracto de quebracho o tanino es una substancia tánica cuya principal propiedad es la de acelerar el proceso de curtiembre en varios meses. Es elaborado a partir del árbol de quebracho, que se daba con la debida densidad para justificar su explotación económica, en el Chaco paraguayo y argentino. La primera planta de extracción se instaló en el Paraguay en 1889. Hasta entonces los troncos se exportaban hasta Europa para su fabricación. Los alemanes, que fueron los primeros en descubrir el alto contenido tánico del quebracho, continuaron comprando rollos de quebracho que transportaban en veleros a sus fábricas en Alemania, hasta la Primera Guerra Mundial280.

            La empresa Carlos Casado Limitada nació en 1887 281 gracias a las compras masivas de tierras hechas por su propietario en 1886: 5.625.000 hectáreas (casi equivalente al territorio de Bélgica y Holanda reunidos) compradas a 0,05 $ oro la hectárea (0,25 francos). A principios de siglo la empresa revendió 2.475.000 hectáreas a las empresas tanineras incorporadas más tarde, a un precio muy superior al que pagara. No obstante, continuó siendo la empresa latifundista más grande del país.

            En 1909, su capital alcanzaba a 1,5 millones de $ oro. El complejo fabril y portuario de Puerto Casado respondía a los adelantos de la época: electricidad, 54 kilómetros de ferrocarril, tiendas, panaderías, etc. Hacia 1910, la capacidad productiva era de mil toneladas diarias. Parte de la mano de obra empleada por las tanineras eran indios que habitaban esas tierras desde tiempos remotos, hasta que la Casado se presentó con los títulos de propiedad. Les asignaron los trabajos más duros. No obstante, la gran mayoría de los peones y obreros tanineros provenían de las regiones minifundiarias más pobladas del este del río Paraguay.

            El pago en vales y el endeudamiento del peón eran los métodos más comúnmente empleados para la sujeción de la mano de obra:

            "Los que trabajan en los grandes establecimientos industriales, están muy a menudo perpetuamente en deuda con sus empleadores. No acumulan riqueza y por lo tanto no representan poder adquisitivo"282.

            El método del endeudamiento aún continuaba vigente en 1946, como lo describe Natalicio Olmedo, autor muy comprometido con las empresas tanineras:

            “Las empresas y sus habilitados tienen en concepto de pérdidas, por personales deudores que se han escapado, gruesas sumas”283.

            Estas empresas nunca permitieron a sus peones o familiares el cultivo de pequeñas chacras o la cría de animales domésticos. Todos, obligatoriamente, dependían de las tiendas de la compañía. Aún en 1970, la Casado mantenía esta práctica284. El ingreso al interior de las tanineras era "relativamente libre"'. El estricto control se debía a que:

            "... se infiltra siempre un gran porcentaje de parásitos, que con la simulada denominación de tíos, primos o sobrinos, ocultan su verdadera misión de jugadores, agitadores o prófugos, si son mujeres: timberas o prostitutas" 286.

            Las milicias privadas de los primeros tiempos fueron reemplazadas por las autoridades policiales, no sólo para controlar el ingreso de las personas, sino también las salidas de "deudores".

            Se debe señalar que todas las autoridades nacionales en los enclaves: jueces, alcaldes, sargentos y conscriptos, al igual que los funcionarios aduaneros, recibían sueldos y otras "subvenciones" de las compañías287.

            La mayor parte de los peones estaban ocupados en trabajos no fabriles. Los montes directamente en explotación (obrajes) estaban a cargo de HABILITADOS (subcontratistas) de las empresas, quienes organizaban el proceso de extracción de los rollizos de quebracho. Ellos contrataban directamente la mano de obra, al HACHERO, sobre quien recaía la parte más dura del trabajo. Éste, munido de un hacha debía internarse en la selva y realizar la norma diaria de una a dos toneladas288. Se le descontaban además los gastos de alimentación y vestido. Por lo general estos habilitados eran personas políticamente influyentes: alcaldes, jueces, etc., que se enriquecían fácilmente prestando grandes servicios a las tanineras289.

            Los principales mercados del extracto de tanino eran el norteamericano y el europeo (Alemania, Francia, Inglaterra). A partir de 1907 empezaron los primeros acuerdos de precios entre las grandes empresas argentinas y paraguayas. No obstante, recién en 1916, como respuesta a la coyuntura favorable creada por la I Guerra Mundial, surge el cartel taninero del Río de la Plata, con sede en Buenos Aires. Paraguay obtuvo el 18% del mercado mundial; en 1940, dicha participación fue elevada al 20%290. La parte del león le correspondió a la empresa inglesa THE FORESTAL LAND TIMBER AND RAILWAY CO. LTD., que con un capital de 7 millones de libras esterlinas y 5 fábricas tanineras en la Argentina, cubría más de la mitad de la producción de dicho país.

            Le pertenecía en el Paraguay la empresa QUEBRACHALES FUSIONADOS. La Forestal se vio asignada la función de agente de ventas del cartel; al efecto, centralizaba toda la producción del extracto, debiendo asegurar precios mínimos a sus asociados, y la división proporcional del excedente en caso de precios muy elevados291.

 

            1.2. EL ENCLAVE YERBATERO Y MADERERO

 

            La Industrial Paraguaya, fundada en 1886, con un capital de un millón de pesos oro, es el segundo latifundio más grande del país (hasta fines del siglo XX) y el más importante de la Región Oriental del Paraguay.

            En su primer ejercicio (1887-1888) esta firma pagó a sus accionistas el equivalente al 62,88% del capital292.

            La empresa fue incorporada a principios de siglo XX al gigantesco Farquhar Syndicate de Londres (capital mayoritario inglés). La Industrial tenía oficina central en Londres y una administrativa en Asunción.

            Su inmenso territorio estaba dividido en 3 zonas administrativas, que en realidad correspondían a divisiones territoriales del país: los departamentos de Concepción y San Pedro, en el Alto Paraguay y Tacuru- pucú en el Alto Paraná. Tenía molinos yerbateros en Asunción, Corrientes y Buenos Aires. Además de la producción de yerba, tenia obrajes para la explotación de madera y diversas estancias ganaderas (5 en actividad en 1918)293.

            A principios de siglo, de 15 a 20 mil peones paraguayos trabajaban en los yerbales del Paraguay, Brasil y Argentina; todos sujetos mediante contratos por deuda:

            "... no se conchaba jamás al peón sin anticiparle una cierta suma que el infeliz gasta en el acto o deja a su familia. Se firma ante el juez un contrato en el cual consta que el patrón será reembolsado en trabajo. Una vez arreado a la selva, el peón queda prisionero los doce o quince años que, como máximum resistirá a las labores y a las penalidades que le aguardan" 294.

            Como en el caso del enclave taninero, una porción del YERBAL en explotación estaba a cargo de un HABILITADO, quien contrataba directamente a los peones y organizaba la extracción de las hojas de yerba mate. La norma diaria exigida al MINERO296 era un mínimo de 8 arrobas (92 kilos):

            “... Ocho arrobas a hombros, traídos de una legua, de legua y media por la picada! Cuando el minero suelta el raido, nadie se acerca al desgraciado, que por lo común se desploma al suelo. Los capataces le respetan en ese instante. Una desesperación sin nombre se apodera de él, y sería capaz de asesinar" 297.

            Las tiendas de la empresa eran las únicas autorizadas a vender alimentos, ropa y caña a los obreros. Estos tenían prohibido mantener cultivos particulares, incluso criar gallinas. La política de la empresa era de “...evitar a toda costa que el siervo goce de propiedad alguna" 298.

            Las compañías yerbateras no se han quedado atrás en el empleo de la violencia como forma de sujeción de la mano de obra: el cepo y el grillo fueron los métodos tradicionales, no faltando el ESTAQUEAMIENTO, que consistía en:

            “...amarrar a la víctima de los tobillos y de las muñecas a cuatro estacas, con correas de cuero crudo al sol. El cuero se encoge y corta el músculo; el cuerpo se descoyunta. Se ha llegado a estaquear a los peones sobre tacurús (nidos de termita blanca) a los que se ha prendido fuego" 299.

            En caso de fuga se organizaba una verdadera cacería humana al winchester; los habilitados se avisaban unos a otros y la consigna era "traerlo vivo o muerto". Las yerbateras recuperaban "desertores" incluso después de 4 ó 5 años de haberse fugado300.

            Como en el caso de las tanineras, el habilitado yerbatero era por lo general una persona influyente, juez o jefe político de la región. En 1907, el costo de producción de una arroba de yerba por el habilitado era de 2 $. Éste vendía a 4 $ la misma arroba a otro habilitado, quien revendía a la empresa por 7 $. El precio de venta de La Industrial era de 30 $301.

            La segunda empresa yerbatera en orden de importancia era la compañía Domingo Barthe, de nacionalidad francesa, conocido como "el rey del Alto Paraná". Tenía molinos en Buenos Aires, Rosario y Santa Fe. La oficina central estaba en Buenos Aires. Otras actividades de la empresa comprendían la explotación maderera, la ganadería, el comercio (principal comerciante de Encarnación), y poseía además la segunda flota fluvial más importante del Plata302.

            Después de 1870, el Paraguay perdió la condición de abastecedor semimonopólico de yerba mate a la Argentina. El Brasil y más tarde la Argentina, se lanzaron a la producción desde los territorios anexados al Paraguay luego de la guerra. La Argentina continuó siendo el principal mercado de la yerba. Desde principios de siglo, el abastecimiento paraguayo a ese país fue en constante disminución: 29% en 1901; 18,5% en 1905; 4,8% en 1910; 11% en 1915; 6% en 1918303. Este fenómeno se debió:

            1°) Al establecimiento por parte de la Argentina de un "derecho" de introducción de la yerba de 0,15 $ oro por kilo de yerba canchada (semi-elaborada) y de 0,4 $ oro por kilo de yerba molida, con el evidente propósito de asegurarse el proceso final (molido) en su territorio304.

            2°) Teniendo en cuenta la mejor calidad de la yerba paraguaya, el cartel yerbatero305 del Río de la Plata acordó mezclarla con la brasileña en proporción de 5 a 1, vendiéndola posteriormente como paraguaya306.

            Según el Ministerio de Agricultura argentino, las fórmulas comerciales de la yerba en ese país se componían de la siguiente manera hacia fines de la década de 1920:

 

            I.         YERBA EXTRA:

            50% yerba paraguaya

            30% yerba argentina

            20% yerba brasileña

 

            II.        YERBA TIPO BUENO:

            50% yerba argentina

            20% yerba paraguaya

            20% yerba brasileña de Paraná

            10% yerba brasileña de Río Grande

 

            III. YERBA TIPO INFERIOR:

            80% yerba brasileña de Río Grande

            20% yerba brasileña de Paraná307.

 

            Estas medidas favorecieron la implantación de la yerba canchada brasileña en la Argentina, así como a la industria yerbatera de este país (las empresas establecieron el molido y el empaquetado final en ese país). Por el contrario, el gran perdedor fue el Paraguay: de principal productor y exportador de yerba molida desde fines del siglo XVI, se vio forzado a exportar el producto semi-elaborado para mezcla o, lo que es igual, se vio despojado de lo que fuera durante siglos la fuente principal de su riqueza.

            Si bien las empresas del Enclave Maderero merecerían ser analizadas en un parágrafo aparte, la escasez de información y cierta similitud con el Enclave Yerbatero, nos impulsaron a tratarlas juntas, más que nada a titulo ilustrativo. En efecto, todo indica que la vida, la organización del trabajo, la forma de contratación de la mano de obra en el obraje maderero, no se diferenciaban de la de los yerbales (o la del obraje taninero).

            Dos empresas retienen particularmente nuestra atención: la COMPAÑÍA DE MADERAS ARGENTINO PARAGUAYA y el Establecimiento Maderero de PUERTO YBAPOBÓ.

            La primera, otro elemento del Farquhar Syndicate, fue constituida en Buenos Aires en 1911. En ese año se fusionó con la principal empresa maderera paraguaya, la Fassardi y Cía. Estuvo estrechamente relacionada con el Ferrocarril Central del Paraguay (a la sazón también controlado por el Farquhar).

            Utilizaban una línea férrea que la empresa ferroviaria habla extendido expresamente hasta sus obrajes (ramal Borja-Fassardi). A la disolución del famoso sindicato, la Fassardi recobró su autonomía; la empresa ferroviaria y la Compañía de Maderas Argentino Paraguaya quedaron ligadas a intereses ingleses que anteriormente habían participado en el Farquhar Syndicate.

            En 1938, una polémica surgió en el Senado argentino en torno a las tarifas preferenciales extremadamente bajas aplicadas por el Ferrocarril Central del Paraguay a la citada compañía de maderas, que perjudicaba a los intereses madereros del Río de la Plata308. En cuanto a la empresa Puerto Ybapobó (Alto Paraguay), hacia 1920 estaba controlada por la filial Buenos Aires del First National Bank of  Boston (USA). Explota una línea propia de ferrocarril (40 km)309.

 

            1.3. EL ENCLAVE GANADERO

 

            El proceso de industrialización y urbanización europeos, principalmente el inglés de la segunda mitad del siglo XIX, amplió considerablemente el consumo de carne (y otros productos alimenticios), lo que obligó a la Gran Bretaña a buscar nuevos abastecedores, fuera de los tradicionales.

            Fueron los Estados Unidos, que disponían de hatos de bovinos de alta calidad, los que abastecieron ese mercado en carne vacuna y animales en piel311.

            Los planteles de ganados de Argentina y Uruguay, compuestos esencialmente de animales criollos de baja calidad, solo permitían abastecer a los saladeros, que producían carne seca para el consumo de los esclavos de Estados Unidos, Cuba y Brasil.

            Con el fin de la esclavitud en América, los saladeros, que en la primera mitad del siglo XIX jugaron un importante papel en el desarrollo de la ganadería, entraron en progresiva decadencia.

            Entre tanto, las primeras exportaciones argentinas y uruguayas de carne conservada y extracto de carne a Inglaterra y Francia comenzaron en 1887.

            Sin embargo, a principios del siglo XX el mercado mundial de la carne vacuna habría de modificarse completamente como consecuencia de: 1°) la limitación en los Estados Unidos de la tierras ganaderas en beneficio de la agricultura, lo que disminuyó la cuota de exportación norteamericana; 2°) los avances de la técnica de mantener enfriado y congelado, así como del transporte frigorífico; y 3°) el mejoramiento de los hatos de ganados argentinos y uruguayos, que permitió a estos países convertirse en grandes abastecedores del mercado mundial312.

            En el Paraguay las cosas fueron diferentes. Si luego de 1870 hubo un rápido aumento del stock ganadero (2.413.780 animales en 1.901)313, éste estaba compuesto exclusivamente de animales criollos. Los primeros saladeros se instalaron recién a principios del siglo XX314. Estos abastecieron un mercado ya abandonado por los países vecinos"315.

            Recién a fines de la Primera Guerra Mundial se instalaron las primeras plantas empaquetadoras de carne conservada y extracto de carne. Ninguna de ellas se dedicó al negocio de la carne enfriada o congelada, debido a que las reses paraguayas no tenían la suficiente cantidad de grasa para el congelado316. En el Cuadro N° 9 317 se pueden apreciar la importancia del enclave ganadero, el monto de sus capitales, la extensión de sus campos, el número de estancias que representan (verdaderos sistemas de haciendas), la importancia del stock ganadero, la mano de obra conchabada y el mercado que abastecen (internacional). Interesan particularmente la Société Fonciére du Paraguay, la Leibig's y la International Product Corporation.

            A las otras empresas, subsidiarias de otros Enclaves, nos pareció conveniente caracterizarlas como tales, antes que caracterizarlas como simples haciendas. Es el caso de la South American Cattle Farms y de la Sociedad Rural Belga Sudamericana (subsidiarias de la Liebig's); la Paraguay Land and Cattle Co del Farquhar Syndicate. La compañía Domingo Barthe integra el Enclave Yerbatero antes citado; la compañía taninera Puerto Galileo, el grupo de intereses de la Mihanovich.

            La organización interna de estos establecimientos prácticamente no se ha modificado desde la época de las "Estancias de la Patria" de la primera mitad del siglo XIX.

 

            1.3.1. LA SOCIÉTÉ FONCIÉRE DU PARAGUAY

 

            Fue sin dudas la empresa más racionalmente explotada del Paraguay; una especie de modelo para la ganadería nacional. La oficina central se encontraba en París y el principal accionista era el banquero M. Cohen d'Anvers. El cercado de sus tierras alcanzaba casi 1.800 kilómetros de alambrados. Cada estancia se dividía en potreros con galpones, baños, tajamares, etc. Una línea telefónica de 240 kilómetros las conectaba unas a otras, que contaban con sus propias curtiembres y tiendas para el personal.

            Esta empresa fue la primera en dedicarse al refinamiento de reses en el Paraguay, importando para el efecto animales de la Argentina. Desde principios de la década de 1920 hasta 1932 explotó un saladero.

            Una de las características de la ganadería fue siempre la escasa utilización de mano de obra, comparativamente a la enorme cantidad de tierra a su disposición. En ese sentido la Fonciére confirma la regla: tenía un peón por 1.570 hectáreas318.

 

            1.3.2. LA LIEBIG'S EXTRACT OF MEAT CO.

 

            Esta compañía británica inició sus actividades con la compra en 1898 de 323.130 hectáreas. Pronto a estas tierras se agregaron otras, convirtiéndose en una de las mayores propiedades del país. Sus tierras, divididas en 15 estancias, se encontraban en las mejores regiones ganaderas. La empresa nunca fue incorporada a la legislación paraguaya, por lo que se desconoce su capital operativo en el país. Sus subsidiarias eran la South American Cattle Farms, que estaba capitalizada en 300 mil libras esterlinas, y la Sociedad Rural Belga Sudamericana S.A., formada en Amberes, con 1.500.000 francos y 300 mil hectáreas de campos319. En 1922 la Liebig's compró una de las empresas empaquetadoras de carne, la de la compañía americana Swift and Co. que había comenzado a funcionar en 1918. La fábrica, situada en Zeballos Cué, algunos kilómetros al norte de Asunción, empleaba a mil obreros 320. Contrariamente a las empresas yerbateras y tanineras, la mayor parte de la mano de obra empleada era fabril y no de campo. Como señaláramos, ello se debe a la poca absorción de brazos de la actividad ganadera. En 1977, la Leibig's empleaba un peón de estancia por 733 hectáreas de tierra en uso321. Hasta 1963, la empresa mantuvo intacta su propiedad, posteriormente vendió el 46% de la tierra "menos productiva", que en realidad nunca la utilizó322.

            Por otra parte, el carácter estacional de las plantas empaquetadoras, en las que el 90% de los obreros eran "zafreros" que perdían el trabajo parte del año, permitía a la empresa reducir fuertemente sus costos 323. Contrariamente al esfuerzo desplegado por la Fonciére para aumentar la productividad de sus haciendas, la Liebig's no se preocupó mucho de este aspecto, como lo demuestran sus bajos índices de densidad de pastoreo y de tasa de extracción324.

            Cabe señalar que las empresas empaquetadoras en el Paraguay no solo se abastecían de ganado vacuno de sus propias estancias, sino que en gran medida utilizaban la producción del hacendado nacional321.

            La producción de la planta empaquetadora de la Liebig's abastecía directamente al mercado europeo, utilizando para ello la cadena de distribución y comercialización de la compañía.

 

            1.3.3. LA CENTRAL PRODUCT CORPORATION (CPC)

 

            Fue subsidiaria de la compañía taninera norteamericana International Products Corporation (Puerto Pinasco). La Central Products empezó sus actividades a partir de la compra, en 1917, de una de la plantas empaquetadoras en construcción, situada en San Antonio (cerca de Asunción), la que por las dificultades generadas por la Primera Guerra Mundial recién entró en funcionamiento luego del armisticio.

            En 1919, la taninera International Product y la empaquetadora de carne Central Product se incorporaron bajo legislación paraguaya como International Products Co. Esta empresa, que tenía su casa central en Nueva York, pertenecía a su vez a la American International Corporation, entre cuyos principales accionistas se encontraba Percyval Farquhar326.

            A diferencia de la Liebig's que compró la casi totalidad de sus tierras a principios de siglo, la empresa IPC fue adquiriendo sus campos progresivamente: alcanzando unas 200 mil hectáreas en 1935; 620.825 en 1946 y 643.441 en 1975327.

            Hasta 1920 empleaba 1.400 obreros, sujetos también al régimen de zafra. Los peones de estancia (270 en 1977) representaban uno por cada 1.193 hectáreas de tierra en uso de la empresa. La densidad de pastoreo y la tasa de extracción eran inferiores al promedio de la ganadería nacional.

            La participación con ganado propio en el abastecimiento anual de la planta empaquetadora era de sólo 6,4% en 1977, el resto provenía de las haciendas nacionales328. La producción de la empresa IPC. abastecía preferentemente al mercado norteamericano. Las ventas se efectuaban a la propia sede central en ese país, que se encargaba luego de la comercialización final 329. La Liebig's y la IPC330, que durante casi medio siglo dominaron el mercado interno de la carne, nunca se interesaron en el negocio del enfriado y congelado, ya que, como se demostró, no hicieron nada por mejorar la calidad de los vacunos. Al contrario, todo indica que en realidad habían escogido explotar el hato ganadero de baja calidad del Paraguay321 en desaparición en los países vecinos, que se lanzaron de lleno al negocio principal de la carne: el congelado 332. De esta manera, estas compañías, que buscaron (y obtuvieron) la máxima rentabilidad, perjudicaron enormemente a la ganadería nacional, que gran parte del siglo XX mantuvo un gran atraso respecto a los países vecinos.

 

            1.4. LA HACIENDA GANADERA

 

            En el Paraguay la HACIENDA es prácticamente sinónimo de actividad ganadera, el hacendado es inmediatamente asimilado al ganadero. Es, pues, en este sentido que nosotros caracterizaremos a la hacienda.

            Entendemos por hacienda ganadera a la empresa preferentemente unipersonal que utiliza escaso capital (comparado al enclave ganadero), tecnología tradicional, gran cantidad de tierras (aunque menos que los enclaves), que emplea poca mano de obra, con vista a:

            1°) compartir el abastecimiento de las plantas empaquetadoras de los enclaves y de la empaquetadora nacional;

            2°) coyunturalmente la venta de animales en pie a los países vecinos, y

            3°) la venta de animales para el consumo de las ciudades y pueblos del país. La finalidad de la hacienda ganadera estaría compartida entre la búsqueda de ganancia y la de status social y político 334.

            Evidentemente en el Paraguay, teniendo en cuenta la cantidad de tierras y animales (que nos da una idea del monto de los capitales), así como del mercado que abastecían (a las empaquetadoras y/o al consumo de Asunción, o para el consumo de los pueblos del interior), habría que distinguir la gran hacienda, de la mediana y pequeña hacienda ganadera335. En el caso de la primera, sus conexiones político financieras tienen una importancia nacional, mientras que en las otras, su incidencia es solo regional o local. En el Cuadro N° 10-A386 se presenta un listado, que no pretende ser exhaustivo, de la gran hacienda ganadera de principios de siglo XX. No todos los grandes hacendados son exclusivamente ganaderos. Tal como se señala en el Cuadro N° 10-A, algunos, aparte de la ganadería, se dedicaban a la explotación forestal y/o comercial. En ese sentido, es interesante el caso de B. Quevedo y Cía. Este importante maderero y ganadero al fusionarse con otros intereses comerciales (importación-exportación) crearon la poderosa SOCIEDAD COMERCIAL NORTE DEL PARAGUAY, que incluso tiene trazos de un enclave.

            La hacienda LA RURAL ESPAÑOLA era subsidiaria de la casa importadora-exportadora más importante del país: la RIUS Y JORBA.

            Angulo y Cía, M. Berthomier, Brun y Cía., De los Ríos Hnos. y R. Heyn, aparte de grandes hacendados, constituían las más importantes casas comerciales asuncenas. Todas estaban representadas en los directorios de los principales bancos de plaza, junto con la más alta élite política de la República.

            Como en el caso del enclave ganadero, algunas haciendas (las pocas explotadas con cierta racionalidad) adoptaron la misma organización interna jerarquizada existente en las "Estancias de la Patria" hasta 1870. No obstante:

            “...la mayoría de las estancias están administradas casi instintivamente. No se aplican en ellas los procedimientos más expeditos y modernos de administración. Hay estancias que carecen de la más simple y sencilla contabilidad, de una elemental libreta de recuento de procreación del ganado. No saben ni lo que tienen, ni lo que pierden, ni lo que ganan"337.

            Esta precaria situación de las haciendas (persistente durante gran parte del siglo XX) es uno de los principales motivos del atraso de la ganadería paraguaya, que se manifiesta en el estancamiento y baja calidad del stock ganadero nacional (fundamentalmente compuesto de animales "criollos").

            Por otro lado, si bien el peón de estancia percibía salarios en moneda, 20 $ oro al mes y entre 100 y 200 $ oro tratándose de un capataz, hacia 1920335, estos eran salarios nominales ya que al personal en todos los casos se le descontaban los gastos de alimentación y vestido. Era común que la hacienda se autoabasteciera de carne y de otros productos alimenticios de su propia chacra (maíz, mandioca, etc.). Mientras que los otros artículos, ropas, aperos, herramientas, productos farinosos, etc., fueran proveídos por el mercado.

            En ciertos casos, a una parte del personal le era permitido el cultivo de pequeñas chacras de subsistencia, como incentivo no salarial. Con frecuencia, la hacienda, aprovechando la abundancia de tierras de que disponía y del hecho del contar como vecinos a una abundante población campesina sin tierras (sobre todo en la región Oriental del Paraguay), cedía porciones a aparceros, sobre todo para cultivos de renta. El inquilinato, así como los conflictos de tierras entre la hacienda y los asentamientos minifundiarios campesinos eran muy frecuentes, tal como se verá más adelante.

            En el Paraguay, aparte de la enorme cantidad de tierras en manos de los enclaves y de los grandes hacendados latifundistas, existía un indeterminado número de Grandes Latifundistas Especuladores339, en su mayoría extranjeros, que detentaban una gran cantidad de tierras, con fines exclusivamente especulativos. Ninguno de ellos ha efectuado ninguna actividad forestal o ganadera. De los bancos citados, sólo el Banco Francés del Río de la Plata tenía otros intereses en el país.

 

            1.5. LAS CASAS DE IMPORTACIÓN Y EXPORTACIÓN

 

            En la posguerra las principales casas comerciales deAsunción340 tuvieron un rol capital en la comercialización de la producción agropecuaria, sobre todo aquella producción exportable. Estas casas fueron creadas inicialmente como importadoras de productos de ferretería, telas, ropas, productos alimenticios, etc. Tal es el caso de RIUS Y JORBA, que figuraba entre las principales tiendas importadoras ya en 1886 341 y que pronto habría de extender sus actividades a la exportación de frutos del país342: En este sentido es importante destacar a la Sociedad Exportadora del Paraguay, suerte de sindicato que agrupaba a fuertes exportadores de Asunción, liderado por F. Krauch, y que obligaba -por estatuto- que sus miembros fueran a su vez importadores343. Hemos visto la estrecha relación existente entre estas casas comerciales y la hacienda ganadera. Menos evidente pero no menos estrecha era la relación existente entre las referidas casas y las chacras campesinas, productoras de tabaco, algodón, maní, etc., a través de agentes intermediarios o acopiadores. De esta manera, las casas comerciales centralizaban prácticamente toda la producción agrícola exportable del país.

            "La mayor parte de la producción la compran unas cuantas firmas de Asunción que envían a sus agentes a las zonas de cultivo, o compran a través de mercaderes locales, a quienes avanzan el dinero necesario o los productos contra los cuales el agricultor intercambia su trabajo. Estas firmas son a la vez, en su mayoría importadoras en general. Con el crédito obtenido de la venta del tabaco, cancelaban sus deudas" 344.        Sin lugar a dudas, estas casas comerciales, que como se ve en el Cuadro N° 11345, estaban estrechamente vinculadas con los más importantes bancos de plaza, eran los principales agentes del crédito agrícola del Paraguay. Es más, el hecho de capitalizar en divisas fuertes, y pagar sus costos operativos en pesos que se depreciaban permanentemente, les permitía prácticamente dominar el mercado financiero de Asunción. De ahí su vinculación con las más altas instancias financieras del país346.

            Si bien algunas de las firmas expuestas en el Cuadro N° 11 han ido desapareciendo poco a poco y surgido otras en el curso de la primera mitad del siglo XX, consideramos que el mecanismo de exportación de los productos agrícolas continuó vigente hasta los años 1960, en algunos casos incluso hasta más tarde.

 

            1.6. LA IMPORTANCIA DE LOS CAPITALES EXTRANJEROS

 

            No todas las empresas descriptas precedentemente se encontraban yuxtapuestas. Entre ellas existía una estrecha vinculación gracias a diversas formas de concentración de sus capitales.

            En efecto, podemos ver una concentración horizontal entre "Quebrachales Fusionados" (Puerto Max y Puerto María)350 y la enorme compañía taninera inglesa La Forestal, que controlaba la producción argentina de tanino y era, además, el agente de ventas del cartel taninero del Río de la Plata.

            Se pueden observar dos casos de concentración vertical:

            1°) la constituida por la "Compañía Argentina de Navegación N. Mihanovich" con las empresas tanineras Quebrachales Puerto Sastre y Quebrachales Puerto Galileo. En ambos casos el grupo Mihanovich controlaba el paquete accionario. La Compañía de Navegación "Mihanovich", fundada a principios del siglo XX en Buenos Aires, fue totalmente reorganizada en Londres en 1909, con un capital de 2,6 millones de libras. El paquete accionario estaba mayoritariamente en manos de la "Royal Mail Steamship Co.", participando además la "Dodero Hnos. Ltd". La "Lamport & Holt", "Nelson & Co.", la "Compañía Transatlántica Italiana", "Transports Maritimes, Sud Atlantique" y "Chargeurs Réunis". Es decir, estaba controlada por las más importantes compañías marítimas del atlántico sur. En el curso de la década 1910, MIHANOVICH absorbió todas las otras compañías de navegación fluvial, asumiendo el monopolio absoluto del transporte de pasajeros entre Asunción y Buenos Aires, y el control de los precios de los fletes del sistema fluvial del Plata. El comercio exterior paraguayo quedó durante muchos años bajo la dependencia de esta empresa351.

            2°) El "Banco de la República", constituido en 1908 por el "Banco Francés del Río de la Plata" como principal accionista, un grupo de poderosos comerciantes importadores-exportadores locales y más o menos simbólicamente -ya que nunca integró su parte- el Estado Paraguayo 352. El Banco de la República, con un capital de 6 millones de $ oro, estuvo rodeado de grandes privilegios: derecho de emitir sus propios billetes de curso legal; exoneración de impuestos sobre sus operaciones y de tasas municipales y fiscales; era tesorero de los fondos públicos y agente fiscal del gobierno en el país y en el exterior. El Estado solo tenía derecho a controlar el respaldo en metálico del banco, pero no podía ejercer ninguna vigilancia sobre la tasa de interés. Mediante estas concesiones el Banco de la República ejerció un poder decisivo sobre las finanzas públicas y las tasas de cambio, beneficiando enormemente al grupo de intereses ligados a él 353.

            3°) pero, sin dudas, la más notable fue la concentración de tipo conglomerado de principios de siglo liderada por el “FARQUHAR SYNDICATE”354. La primera empresa adquirida en 1906 por el sindicato fue la "Compañía Brasilera de Ferrocarriles", inmediatamente incorporada bajo las leyes "liberales" del Estado de Maine (USA), ilustra claramente los métodos empleados por el grupo:

            “... era una verdadera empresa internacional con registro americano, promotores asociados canadienses, propiedades brasileras, financiamiento en el mercado de Londres y fondos en gran parte suministrados por inversores franceses y belgas (…) era esencialmente una holding Company”.355

            La presencia del Farquhar Syndicate en el Cono Sur Argentina      y Bolivia) provocó un pánico generalizado en los medios de negocios británicos del Brasil y Río de la Plata, que vieron en él la penetración financiera norteamericana, en una zona reservada desde el siglo XIX  a los intereses ingleses356. En realidad, por el origen de sus capitales el Farquhar dependía esencialmente del merado financiero de Londres y otras plazas europeas357. Lo que probablemente causó recelo en el Río de la Plata fueron sus métodos agresivos de penetración. Las actividades que interesaron al sindicato, aparte de los ferrocarriles, incluían puertos, servicio de tranvías, electricidad, hoteles, madera, ganadería, gas y navegación fluvial.358 No obstante, a partir de 1914 el Farquhar Syndicate comienza a desintegrarse,  debido fundamentalmente al estrechamiento del mercado financiero que precedió a la Primera Guerra Mundial y, también, a la rápida expansión del grupo que exigía financiación en sectores no rentables a corto plazo (como el aumento del valor de las tierras y la mejora de la calidad del ganado vacuno); a la compra a precios muy elevados de acciones en los ferrocarriles argentinos; a la pérdida de confianza de los inversores por los oscuros manejos del sindicato ("pots-de-vin", etc.)359.

 

 

 

 

 

            La desintegración igualmente se debió al desconocimiento de las practicas de corporación americanas y, finalmente, a la diversidad y complejidad de los diversos intereses dentro del holding.

            En el Paraguay, el Farquhar invirtió en los mismos sectores que en los países vecinos362. Aparentemente, la primera empresa en ser controlada por el sindicato fue la del ferrocarril paraguayo en febrero de 1908. Como viéramos, originalmente formada por el Estado, en 1874 pasó a manos de un grupo de traficantes venidos con los ejércitos de la Triple Alianza, siendo revendido en 1886, luego de haber vuelto a manos del Estado por un corto período, a capitalistas ingleses, quienes formaron en Londres la razón social "The Paraguay Central Railway Co. Ltd". A su vez, ésta fue controlada por el Farquhar en febrero de 1908, teniendo como socio menor al gobierno argentino. Poco después la línea fue extendida hasta empalmar, en Encarnación, con el "Argentine North Eastern and the Entre Ríos Railway", también bajo control del Farquhar. Por otra parte, entre 1910 y 1914 la "Paraguay Central Railway" fue accionista principal de la compañía de electricidad y transporte de la capital: la Asunción Tramway Ligth & Power Co 363.

            La "Compañía de Maderas Argentino-Paraguaya", resultado de la fusión del holding con la empresa paraguaya "Fassardi y Cía", estuvo bajo control del Farquhar entre 1911 y 1914. Fue una de las más poderosas empresas madereras del Río de la Plata364.

            En el sector ganadero el Farquhar absorbió la "Paraguay Land and Cattle Co", compañía británica establecida a fines del siglo XIX, con 112.500 hectáreas, 45 mil vacunos y un saladero. Tuvo fuertes intereses en el Banco del Paraguay y Rio de la Plata, desaparecido a fines del siglo XIX365.

            Quizás la operación más fructuosa del sindicato en el Paraguay fuera el control en 1912 de La Industrial Paraguaya367, la más poderosa empresa yerbatera del país, íntimamente relacionada con la élite política que entre 1880-1890 dirigiera el proceso de venta de las tierras fiscales. El control de La Industrial Paraguaya permitía al grupo relacionarse con el "Banco Mercantil" uno de los principales bancos de negocios del país que representaba los intereses de los bonoleros ingleses, y que integraba además a un fuerte grupo de comerciantes importadores exportadores. En fin, la última inversión realizada en el Paraguay por el Farquhar Syndicate fue la instalación en 1917 de la planta empaquetadora de carnes de San Antonio. No obstante, ese mismo año la planta citada fue vendida a la "Central Product Co.", cuya casa matriz era la "American International Corporation" de NewYork. Entre los principales directores de esta última empresa figuraba el nombre de Mr. Percival Farquhar363, que parece ser fue el único interés conservado por éste en el Paraguay a la disolución del sindicato. En efecto, en 1927 Mr. Percival Farquhar figuraba como presidente de la "International Product Co", participando entre los directores de la compañía el Dr. Eusebio Ayala369. Notemos que la IPC controlaba -caso único- dos poderosos enclaves: taninero y ganadero.

            Al igual que en los países vecinos, entre 1914 y 1918 el Farquhar fue perdiendo el control de sus empresas en el Paraguay. No obstante, la mayoría de ellas pasaron a manos de un grupo de intereses ingleses anteriormente ligados al sindicato. Ese fue el caso del "Paraguay Central Railway", la "Paraguay Land & Cattle", de la "Industrial Paraguaya"370 y de la "Compañía de Maderas Argentino Paraguaya"371.

            En lo que respecta a la cuantificación de los capitales extranjeros presentes en el país desde principios de siglo, la historiografía paraguaya ha manifestado un escaso interés, por no decir ninguno. Todo intento al respecto enfrenta dos problemas: la dispersión de fuentes y la sobrevaloración de los intereses argentinos, ya que por lo general es a partir de las filiales en dicho país que se instalaron en el Paraguay. En el presente ensayo nos abocamos a centralizar el máximo de información respecto al capital, origen, tecnología, forma de organización, mano de obra y tierra de estas empresas. Para ello utilizamos, especialmente en lo que respecta a movimientos de capital, fuentes externas. Estas fuentes no están exentas de un doble juego: sobrevaloración de los capitales argentinos y, tratándose de fuentes americanas: buena información respecto a los otros capitales extranjeros, lo menos posible referente a los propios. Shurz constituye la gran excepción. Las fuentes inglesas presentan las mismas características.

            Teniendo en cuenta estas observaciones, aceptamos como cálculos aproximativos las estimaciones realizadas por Frederic M. Halsey respecto al valor y procedencia de las inversiones extranjeras correspondientes al año 1917: británicas = de 15 a 20 millones de $ oro la cifra (comprendía la deuda externa, el Ferrocarril Central, La Industrial Paraguaya, tierra y ganados); francesas = 5 millones de $ oro (Banco de la República y ganadería); norteamericanas = 5 millones de $ oro (I.P.C.);la participación alemana (comercio y colonización agrícola) sería de menor cuantía. En 1912 fue organizado en la Argentina un "Centro de Establecimientos forestales y ganaderos del Paraguay", cuyos intereses sumarían más de 30 millones de $ oro. El monto total de las inversiones extranjeras se elevaría pues -según Halsey- a más de 60 millones de $ oro (300 millones de franco francés) 372.

            Todo esto nos confirma que entre 1885 y la Primera Guerra Mundial se conformaron los grandes enclaves en el Paraguay. Además queda establecida -y en forma permanente- la relación del mercado nacional con el mercado mundial. En la división internacional del trabajo, el país toma la plaza de productor de materias primas, insumos y bienes de consumo vegetales y/o animales; y dependiente de capital, tecnología, bienes de consumo durables, instrumentos de trabajo, etc.

 

            1.7. LAS CHACRAS AGRÍCOLAS

 

            Las leyes de 1870-1885, que consagran el despojo de la tierra al campesino y la conformación del minifundio agrícola, contribuyeron decididamente al fracaso de establecer una agricultura agro exportadora moderna -como fue el caso en la Argentina y el Uruguay- en base a la captación de inmigrantes europeos de fines del siglo pasado. En consecuencia, la producción agrícola del Paraguay, quedó en manos de las pequeñas chacras minifundiarias del país.

            Por CHACRAS AGRÍCOLAS entendernos: las pequeñas unidades de producción que operan sin capital operativo propio, con escasa cantidad de tierra (que muchas veces no les pertenecía), con instrumentos de trabajo y técnicas de cultivos primitivos. Unidades de producción que ocupan fundamentalmente mano de obra familiar y producen para consumo propio, y cuando hay excedente, para el mercado regional y/o para un acopiador a quien están sujetos por deuda.

            Una descripción muy similar encontramos en Shurz, que decía en 1920:

            "La típica granja paraguaya es una pequeña porción alquilada (chacra) de unos pocos acres, donde el campesino cultiva lo suficiente para las necesidades de su familia y un excedente para cambiar en el pueblo por los productos manufacturados que se ve forzado a comprar. El alquila del propietario en partes; pagando generalmente entre 15 y 20% de su producción... " 373.

            Las primeras estadísticas fiables, que confirman la importancia de las chacras agrícolas, corresponden al censo agrícola realizado por el STICA (Servicio Técnico Interamericano de Cooperación Agrícola) en 1942/ 1943.

            Las mismas indican que las condiciones generales de la agricultura paraguaya (sistema de tenencia de tierras, régimen legal, crédito, comercialización, tecnología y métodos de cultivo, etc.) no han variado esencial mente desde fines del siglo pasado hasta fines de la década 1950. Esta es una opinión prácticamente generalizada en el país374. En consecuencia admitimos que los resultados del citado censo reflejan la situación del pequeño productor agrícola luego de las ventas masivas de tierra de 1885.

 

 

            Estos guarismos muestran la gran concentración de las tierras en manos de unos pocos: 1% de los propietarios superiores a 100 hectáreas ocupan el 53% de la tierra agrícola. Al otro extremo, un gran número de agricultores con pequeñas superficies: 38% de las hectáreas (de 1 a 5 hectáreas) disponían solo del 8% de la superficie agrícola total. Los campesinos con parcelas inferiores de 1 hectárea eran considerados como asalariados agrícolas. El censo de 1942-1943 registra 23.392 unidades de este tipo.

            Los problemas derivados de la situación legal de la tenencia de tierra (arrendamiento, aparcería, ocupación, etc.), si bien históricamente han sido muy poco sistematizados, han existido377. En ese sentido Shurz cuando caracteriza la chacra paraguaya "típica", la describe en situación de arrendamiento y "generalmente" de aparcería378. La ocupación consistía en la apropiación de terrenos fiscales, de latifundios ausentistas inexplotados y de zonas periféricas de los enclaves.

            La tecnología utilizada en las chacras era de lo más tradicional:

            “... una azada fuerte y un machete constituyen el equipo inevitable del agricultor. Además de esto una pala, un rastrillo de mano y un arado primitivo tirado por bueyes completan sus instrumentos. La racional rotación de cultivos es completamente desconocida. El mismo cultivo se planta en la misma tierra año tras año y sólo se trabaja una fina capa del suelo fértil, profundo. Los fertilizantes son, por supuesto, ajenos a todo sistema de cultivos" 379.

            La razón de la escasa utilización de instrumentos modernos (12 tractores y 5.465 arados de hierro importados entre 1912 y 1918) era el alto costo380 en relación a los escasos medios de los chacreros. Prueba de esto es que, como resultado de una coyuntura internacional extremadamente favorable durante los años 1920, los campesinos tuvieron mayores alicientes y poder adquisitivo, lo que hizo aumentar considerablemente las importaciones de implementos agrícolas. Más adelante volveremos sobre esto último.

            En lo que se refiere al crédito agrícola "institucional", el único organismo bancario existente entre 1887 y 1945 fue el Banco Agrícola. Sus funciones fueron bien amplias, pero, a nuestro juicio, tres de ellas definen su carácter y prácticamente las políticas del Estado en materia agraria:

            1º) La garantía de mercados y precios: Su tarea era la de asegurar precios y mercado a los agricultores que cultivasen ciertos cultivos de exportación nuevos (fue el caso con el tabaco y más tarde con el algodón), hasta que compradores privados asumieran ese rol. Además tenía que garantizar precios mínimos a los otros cultivos381. Pero al actuar de esta manera (comprador y vendedor) chocaba con los intereses de los comerciantes privados382. En realidad, como tendremos la oportunidad de ver, el Banco Agrícola intervenía en el mercado agrícola interno cada vez que los precios internacionales caían y en momentos de crisis en el mercado mundial. Cuando los precios eran buenos cedía la plaza a los comerciantes locales. De esta forma estos últimos estaban cubiertos contra toda contingencia, el negocio era sin riesgo.

            2°) Garantía de calidad. Adjunto al Banco Agrícola funcionaba la Oficina Revisadora de Tabacos (a partir de la segunda década del presente siglo abarcó también al algodón). El rol manifiesto de esta Oficina era asegurar los mercados externos de los productos paraguayos, garantizando calidad. Así, toda producción de tabaco o algodón á ser exportada que no llevase el visto bueno de la Oficina, debía pagar derecho de aduana383. Era éste un elegante mecanismo que permitía a los exportadores quedar libre de todo gravamen, una suerte de subvención estatal.

            3°) Los préstamos a la agricultura. Si bien el Banco se destacó en el apoyo a la agroindustria384, el hecho de exigir hipoteca de bienes (para lo cual se necesitaba ser propietario) impedía, como se comprenderá, a la gran mayoría de las chacras acceder a estos créditos385. Además, esto iba en contra de los intereses de los comerciantes.

            En efecto, la única fuente de crédito accesible al pequeño agricultor era el “no institucional” de las grandes casas comerciales:

            "El (campesino) está a la merced del intermediario que le compra su producción para enviarla a las grandes ciudades (...) A estos intermediarios y a los agentes de las grandes casas exportadoras se les llama acaparadores"' 386.

            El acopio tenía un doble carácter de crédito usurero y comercialización o despojo simultáneamente. Esto último teniendo en cuenta que el agricultor tenía un escaso margen de maniobra, tanto en lo referente a las transacciones crediticias como en la fijación de precios de su producción. El intermediario o "acopiador" realizaba prácticamente el mismo trabajo que el habilitado (yerbatero o taninero): extracción-centralización de la producción. En ese sentido la situación del agricultor y del peón (taninero y yerbatero) era idéntica: permanentemente endeudados.

            Por otra parte, los actuales estudios socioeconómicos del Paraguay, en lo que respecta al análisis histórico, cubren el período 1870 a principios de siglo, y de fines de la Segunda Guerra Mundial a nuestros días. Existe pues un gran vacío -por razones que nos escapan- entre principios de siglo y la Segunda Guerra Mundial. Esto ha impedido tener una visión de conjunto, de largo plazo, del desarrollo económico, social e incluso político del país. Este hecho no ha permitido hacer una periodización objetiva de la historia económica y social contemporánea, y ha alimentado grandes equívocos.         

            Así, por ejemplo, en el primer Plan Nacional Económico y Social se afirma que la economía paraguaya no había tenido ninguna sensibilidad a las fluctuaciones del mercado mundial, tanto en lo que se refiere a la I Guerra Mundial, a la gran crisis de 1929-1933, como a la Segunda Guerra Mundial. Este fenómeno, continúa el referido documento, se debería a "... la inmadurez de la economía de mercado nacional" 388.

            Rivarola en su citado trabajo afirma que la agricultura paraguaya estuvo largo tiempo atrapada en una economía de subsistencia... “con solo una limitada participación en la economía monetaria”389.

            Sobre el particular existen otras posiciones más drásticas. Así en un Borrador de Discusión del Banco Paraguayo de Datos se afirma como supuesto inicial, que solo en el curso de la década 1970 la agricultura paraguaya está "…pasando de un modo productivo con predominio de formas previas al capitalismo a un modo más estrictamente capitalista" 390.

            Miranda, analizando el mismo período, señala qué una proporción significativa de la fuerza de trabajo rural estaba inserta en una economía pre-capitalista sustentada en cultivos de autoconsumo391.

            Anthony Hill, luego de afirmar -refiriéndose a la agricultura paraguaya de las primeras décadas del presente siglo- "El mantenimiento de lo que solo puede ser descripto como una economía natural de subsistencia al lado de latifundios de explotación extensiva de ganado" 392; señala, en medio de una gran confusión, la existencia de:

            “... un equilibrio estructural entre las variadas formas y modos de producción en la formación paraguaya, sin que ninguna de ellas dominara o estuviera en transición hacia la dominancia”393.

            Según este autor, la “...transición hacia la dominación del modo de producción capitalista” se estaría plasmando hacia 1954 394.

            Sensibilidad o no de la economía paraguaya al mercado internacional, grado de monetarización de la agricultura, economía natural o forma pre-capitalista de producción, tendremos oportunidad más adelante de volver sobre estas cuestiones. No obstante, quisiéramos señalar aquí que la economía de mercado o monetaria era, al menos desde principios de siglo, mucho más importante que lo señalado por los autores arriba citados, tal como lo describe el cónsul inglés, en 1933:

            “El agricultor paraguayo es muy ignorante en cuanto a las razones de las fluctuaciones de los precios de los productos, siendo indebidamente influenciado por precios particularmente bajos o particularmente altos en un año dado" 395.

            Aunque parezca increíble, Mr. Tottenham-Smith se queja aquí de la "sensibilidad" de los campesinos a la economía de mercado.

            En realidad, la historiografía paraguaya ha subestimado el papel de la agricultura en el contexto global de la economía, rol que los diplomáticos ingleses y norteamericanos tenían muy bien puntualizado, no por un interés académico, sino porque éstos orientaban a los inversores y comerciantes de sus respectivos países:

            “El comercio no está afectado por otras industrias principales del Paraguay tan extensiva o directamente como por las dos ramas de la agricultura brevemente analizadas" (se refiere al algodón y tabaco. N. del A.)396

            Más nítidamente aún:

            "Desde el punto de vista del valor en efectivo (la madera) es la más importante industria: sin embargo no afecta al poder adquisitivo y consecuentemente al comercio del país tan directamente como la agricultura. Lo mismo se aplica en mayor o menor grado a otras industrias forestales como la yerba, extracto de quebracho y petit grain" 397.

            “...mucho también depende del cultivo del algodón y tabaco. Si éstos son pobres, las importaciones de textiles bajarán a un mínimo" 398.

            En síntesis, para estos señores el comercio interior y las importaciones de textiles (que interesaban tanto a Inglaterra) estaban en relación directa con la agricultura. Realmente no tenían ninguna duda sobre el carácter de los enclaves.

            Finalmente, un aspecto importante a señalar es lo referente a la correlación al interior mismo de las chacras, entre cultivos de renta y cultivos de subsistencia 399. Al respecto Shurz señalaba que:

            "Todo agricultor planta un pedazo de su tierra con maíz para alimentar a su familia y sus animales y si hay excedente y precios estimulantes, lo vende en el mercado local" 400.

            Esta doble función productora de las chacras se confirma plenamente, como veremos más adelante, cuando en el curso de los años 1920 una coyuntura internacional extremadamente favorable rompe el equilibrio existente entre cultivos de renta y subsistencia en perjuicio de este último, debiendo recurrirse incluso a importaciones.

            En consecuencia, podríamos afirmar que la debida proporción renta subsistencia se determinaría en función a los precios del mercado interno, como lo señala Shurz, y a los precios alcanzados por los principales productos de renta en el mercado internacional.

            La literatura paraguaya, en general, no ha tratado este problema en toda su complejidad, diferenciando chacras con cultivos de renta y chacras con cultivos de subsistencia. Estas últimas se insertarían en una economía natural, pre-capitalista.

            Sin embargo, Galeano y Fogel, basados en investigaciones realizadas en áreas minifundiarias tradicionales, no comparten esta última opinión:

            "La producción de autoconsumo y la comercialización (...) no constituyen dos economías separadas, ya que en las explotaciones agrícolas estudiadas aparecen en forma combinada en interrelación estrecha" 401.

            La misma posición es defendida por Rivarola:

            “... la organización agraria paraguaya ha mantenido hasta el presente (...) una agricultura asentada primordialmente en pequeños y medianos productores que combinan en su gran mayoría los cultivos de renta con los de subsistencia" 402.

            El mismo término cultivo de subsistencia es bien aleatorio. Así, en caso de excedente -como lo sugiere Shurz403- la producción es vendida al mercado. En este caso, el maíz deviene en un producto de renta en relación al mercado interno. Y aquí descubrimos una de las funciones socioeconómicas más importantes efectuadas por las chacras: la de reproducción de la fuerza de trabajo urbana.

            En efecto, prácticamente hasta los años 1960, la antigua periferia rural de Asunción, que abarcaba un perímetro de 50 km alrededor de la capital404, aseguraba esa función vital al principal centro urbano del país. Hasta inicios de los años 1960, era común ver burreras por las calles de Asunción, comercializando directamente los productos de las chacras. Por este motivo no cabe duda que el más significativo reconocimiento a las chacras paraguayas, como proveedor de productos alimentarios a la población, sea la canción popular paraguaya "Burrerita":

            "No despunta aún el alba cuando inicias tú la marcha y al mercado te diriges a llevar mba-é repî; Y trotando burrerita, desde tu humilde tapiîentre montes y praderas cien caminos reiîpicui. Con tus arganas bien llenas de naranja y mandi-ó, vas por calles asuncenas repartiendo ca-avó. Por el duro pan diario legua y legua vas andando sobre el lomo del burrito al que tienes como irû" 405.

 

 

2.DESARROLLO Y AUGE DE L A ECONOMÍA DE ENCLAVES

 

2.1. EVOLUCIÓN ECONÓMICA DEL PARAGUAY (1885-1940)

 

 

2.1.1. DE 1885 A LA PRIMERA GUERRA MUNDIAL

 

            Los años de bonanza de las finanzas públicas, por los ingresos extraordinarios percibidos en 1885-1890 en concepto de ventas de tierras y montes estatales (3.717.482 $ oro406, equivalentes al 87% de la deuda de Londres), habrían de terminar estrepitosamente. Dos fenómenos contribuyeron a ello. El primero, independiente de la voluntad de los gobernantes, la crisis económica que conmovía a los países del Plata entre 1890 y 1894 (conocida como crisis Baring) que tuvo repercusión inmediata en el Paraguay: parálisis comercial, disminución de las importaciones, escasez de divisas, aumento de la masa monetaria, depreciación de la moneda y, desde 1892, nueva interrupción del pago de la deuda externa. El segundo, con la activa participación de los círculos gobernantes y paralelo a la crisis, la corrupción de la administración.

            En realidad las leyes que a partir de 1883 facultaban a tres bancos privados a emitir billetes convertibles407 y que permitían a éstos efectuar el reembolso en oro o plata, "olvidaron" completamente el patrón oro en favor de la plata, en momentos en que este último metal se depreciaba fuertemente frente al oro408. Coincidente con la crisis, los bancos de emisión no pudieron cumplir con sus obligaciones de reembolso al público, por lo que a mediados de 1890 el Estado asumió al 100% el control del Band Nacional del Paraguay, que a su vez absorbió los otros bancos de emisión y el Banco Agrícola "…para encontrar solo montones de papel sin valor y completamente irrealizables" 409. Nuevamente el Estado quedó a cargo de la circulación fiduciaria, pasándose al régimen de curso forzoso410. De esta manera el tesoro público fue empleado para cubrir un descomunal desfalco, como lo sintetiza Freire Esteves:

            "... Los Bancos de emisión, incluso el Agrícola, fueron saqueados por los gobernantes, lo que dio lugar a la bancarrota general, cuya prueba es la gran desvalorización del papel moneda, que está al seis por uno en relación al oro. El Banco Nacional estaba agónico a consecuencia de sus capitales malversados y pillados por la aparcería política. El 18 de mayo de 1892, se declaraba su liquidación: El país atraviesa un período de gran crisis económico financiera" 411.

            Esta situación que se traduce en el aumento de precios de los artículos de primera necesidad y la disminución del poder de compra de los asalariados y de la población en general, provocó un gran movimiento huelguístico, aunque espontáneo, de los trabajadores. El movimiento se amplificó a partir de 1892, influenciado por las luchas obreras argentinas e impregnadas de las ideas anarquistas de la época. El levantamiento cívico-militar de octubre 1891, que tuvo amplia repercusión popular, a pesar de haber fracasado en su intento de derribar al gobierno, puede ser interpretado como la manifestación política de la profunda crisis que atravesaba el país412.

            Si bien las causas internacionales de la crisis de 1890-1894 desaparecieron, hacia fines del siglo XIX y principios del XX el Paraguay se encontraba en una situación económica caótica, teniendo en:  

            “...aumento constante la cantidad de papel moneda sin sujeción a un plan determinado (...) y como no ha bajado la tasa del interés, que es de 12 a 15% anual, no se han desarrollado los negocios en forma tan rápida que absorbieran los aumentos de la moneda, y así ha resultado que el oro como todas las mercancías y la mayor parte de las riquezas se han inflado subiendo los precios a las nubes y haciendo que sea privilegio de unos pocos poseedores de capital barato, por su crédito en el exterior, el desenvolvimiento de los negocios” 413.

            El descontento popular entre 1897 y 1904 provocó en Asunción un creciente número de huelgas, y en el campo, las tensiones llegaron a tener un carácter violento414. Esto, sumado a la corrupción de los gobernantes y el fraccionamiento del partido de gobierno, creó las condiciones para el levantamiento civico-militar de fines de 1904, que puso fin a casi de décadas de gobierno colorado 415.

            Tres parecerían haber sido los problemas a los que se enfrentaba la “revolución” de 1904:

            1º) El saneamiento de la administración pública.

            Al respecto, si bien al principio hubo cierto progreso en comparación a los últimos años, la "anarquía liberal" que siguió al movimiento de 1904 (golpe palaciegoen 1906, golpe de Estado en 1908 y guerra civil en 1911-1912), como resultado del enfrentamiento del sector “cívico” y del sector “radical” del Partido Liberal`, dejo a las finanzas públicas totalmente devastadas, a tal punto que en 1912 tuvo que ser contratado, en forma reservada, un nuevo empréstito en Londres, por 440.326 libras esterlinas417.

            3°) La búsqueda de soluciones a la quemante situación social.

            Los liberales, que alentaron y colaboraron estrechamente con el movimiento sindical desde fines del siglo XIX418, una vez en el gobierno, no solo los ignoraron, sino que sus problemas fueron tratados como temas de orden público y como tal, problemas específicamente policiales o de “incumbencia policial”.419

            En lo que respecta a los problemas agrarios, en vez de ser solucionarlos, fueron agravados. En efecto, la anarquía política hizo que la población rural huyera a los montes y a los países vecinos. Además, el reacomodo del mercado internacional que permitió a la Argentina exportar masivamente carne congelada, abandonando el negocio de carnes, posibilitó la instalación en el Paraguay de los primeros saladeros, incluso permitió la exportación de animales en pie a la Argentina 420. Todo esto aceleró el proceso de expansión del latifundio ganadero iniciado a fines del siglo pasado, pero en detrimento de la población campesina, que resultó expulsada de sus tierras, no quedándole otro camino que la migración 421.

            3°) El saneamiento monetario del país. Para muchos, una de las causas de la rebelión de 1904, se debería a la inestabilidad monetaria que beneficiaba únicamente a un grupo reducido de grandes comerciantes y a las compañías extranjeras. En vista a la corrección de esta situación, las nuevas autoridades proyectaron la creación de un banco que tendría el monopolio de la emisión fiduciaria, a la vez que se pasaría, nuevamente, del curso forzoso al régimen de la conversión. Esta última operación no se realizó. En cuanto al Banco de la República, devino en poco tiempo en una potencia, sus intereses y su política fueron contrarios a la estabilidad monetarla422.

            Curiosa la situación del Paraguay a partir de 1904. Por una parte, la tasa de crecimiento de la masa monetaria en 1904-1906423 fue de 19%, para mantenerse invariable hasta 1913. Aumentó en un 86% como consecuencia de la guerra civil. La expansión monetaria continuó, incluso se aceleró comparado a los años inmediatamente anteriores a 1904. El peso papel, en término medio, pasó de 10 por peso oro en 1904 a 16 $, en 1909. A partir de entonces, a pesar de la anarquía política y prácticamente hasta la Primera Guerra Mundial, se observa un proceso de valorización del $ paraguayo. En lo que respecta la Balanza Comercial del país, fue deficitaria durante todo el período 1904-1913, a excepción de 1909424.

            La explicación de este fenómeno es que coincidió con el periodo de expansión del latifundio ganadero, la instalación de los enclaves taninero y maderera en el Alto Paraguay (el enclave yerbatero se conformó ya en el siglo pasado). A lo señalado se agregan también los trabajos de cambio de trocha y extensión de la línea del Ferrocarril Central (terminado en 1911), la unificación y electrificación del transporte tranviario de Asunción y, sobre todo, el empréstito inglés de 1912.

            Todo esto representaba una masa de capital muy importante que permitió, a pesar de la anarquía política, que el peso paraguayo no tuviera un derrape mucho más importante (entre 1904 y 1909) y, posteriormente, aseguraba su revaloración. Se explica también de esta forma el fuerte aumento de las importaciones, fundamentalmente de Inglaterra y Alemania425. Cabe señalar al respecto que el material ferroviario instalado en el país era fundamentalmente alemán e inglés y en menor medida americano426.

            Es lamentable que no existan estudios sobre la Balanza de Pagos del país de esa época; no obstante nos parece evidente que el desequilibrio comercial estaría compensado con los fuertes ingresos de capital.

            Las causas generales de la devaluación constante de la moneda serian: la fuga permanente de divisas en concepto de intereses y dividendos de los capitales extranjeros establecidos en el país, los pagos de servicios y amortizaciones de la deuda externa y los déficits del comercio exterior427. A esto habría que sumar la política de muchos gobiernos de recurrir a emisiones descontroladas cuando se encontraban faltos de recursos. Pero sin dudas el factor decisivo en la determinación del valor de la moneda paraguaya era la acción especulativa de los comerciantes:

            “...ya que éstos se beneficiaban con la depreciación de la moneda nacional. Reciben en pago de sus exportaciones moneda extranjera y pagan materias primas, salarios, servicios, etc., en moneda depreciada. Ganan con la operación de compra-venta de monedas. Mejor cuando sea mayor la diferencia de valor del papel en el momento de la venta con la de compra" 428.

            Si comprendemos el fenómeno monetario como "... un signo, un indicador, un informador sobre fenómenos complejos y ocultos"429 y para situar y comprender el fenómeno monetario paraguayo en su contexto global, es necesario seguir la trayectoria de lo que nosotros llamamos el Circuito Económico Nacional, esquemáticamente representado en el Gráfico Nº III430.

            Como hemos visto, los comerciantes exportadores de Asunción, mediante el acopio, acaparaban los principales rubros agrícolas, cueros y otros artículos exportables del país, para venderlos en Buenos Aires. Con el dinero así obtenido y previa intervención en el mercado monetario argentino (giros, letras de cambio, etc.) adquirían los artículos de importación. Las grandes casas comerciales de Asunción contaban para el efecto con oficinas y sus representaciones en Buenos Aires. En el Paraguay, sus agencias y sucursales en el interior se encargaban de la distribución y redistribución de los artículos importados, repitiéndose de nuevo el ciclo: acopio exportación-importación-acopio.

            Pero, además, con las ganancias obtenidas los comerciantes estaban en capacidad de influir decididamente sobre las tasas de cambio diarias de la moneda paraguaya y sobre el mercado financiero en general. Para ello detentaban, tal como lo hemos visto, posiciones claves (Banco de la República y Banco Mercantil, especialmente) y en las finanzas públicas. Desde principios de siglo existían dos tasas de cambio, la de la Bolsa de Comercio, que era la adoptada para los negocios y el comercio en general, y la del Ministerio de Finanzas, adoptada por las oficinas gubernamentales para el pago de tasas y derechos aduaneros al comercio exterior. Las tasas oficiales eran menores que las otras. Las transacciones mercantiles diarias, así como el pago de salarios se efectuaban en papel moneda nacional. La mayor parte de las operaciones en gran escala (venta de grandes extensiones de tierra, por ejemplo) se realizaba en peso oro argentinos ,y la compraventa de ganado en peso papel argentino. Las tasas a las exportaciones y el comercio exterior se ajustaban en base a la tasa fija del peso oro. Las compañías extranjeras, la del ferrocarril, las empaquetadoras, de carne, tanineras, etc., estaban sometidas al mismo régimen.

            Los bancos y las casas comerciales que mantenían relaciones con el exterior debían mantener sus libros en tres monedas: en peso papel paraguayos, en peso oro y peso papel argentinos431.

 

 

           

            En síntesis, de todo lo visto hasta aquí se desprende:

            1°) El rol clave de los comerciantes en la economía nacional, aspecto que no ha sido hasta ahora situado en su verdadera dimensión.

            2º) El valor de la moneda fiduciaria paraguaya433, en vez de determinarse en base al peso roe (moneda de cuenta cuyo hipotético respaldo en metalico434 estaba dado por la libra esterlina y el franco francés), era determinado  en realidad en base al valor del peso oro argentino (o su equivalente en $ papel argentino en el mercado de cambios de Buenos Aires) y, en segundo lugar, por la acción de los comerciantes-especuladores en el mercado de cambios de Asunción.

            3º) Se comprenderá mejor porque durante los periodos de crisis internacionales (tanto en 1890-1894 y se verá más adelante durante las dos guerras mundiales) la economía paraguaya era afectada esencialmente por las medidas proteccionistas argentinas: inconvertibilidad del peso oro, control de cambios, limitación de las importaciones, etc.

            Esto significaba para el Paraguay escasez de divisas, parálisis de las importaciones, que afectaban a la actividad económica del país y en consecuencia a las exportaciones. Como los gravámenes a las importaciones representaban la parte fundamental de los ingresos del Estado, el déficit presupuestario se hacía inevitable, al igual que la suspensión de los pagos de la deuda externa, nueva emisión monetaria, alza de precios, proceso inflacionario, etc.

            4º) En lo que respecta a la participación de los enclaves en la economía nacional, la primera constatación 435 es el papel de dicho sector en el mercado de cambios de Asunción, tanto para el envío de dividendos al exterior como para la compra de moneda nacional necesarias para el pago de salarios, etc. Evidentemente una valorización del $ paraguayo aumentaba los costos operativos de estas empresas436. Coincidiendo, pues, sus intereses (devaluación monetaria) con los de los comerciantes.

            Por otro lado, aparte del ganado que recibían de los ganaderos nacionales para sus plantas empaquetadoras y de la compra de mercaderías a los comerciantes, los enclaves, como lo señala González Erico, estaban “...más integrados a la economía rioplatense que a la paraguaya" 437.

            La agitación política (guerras civiles, etc.,) raramente les afectaba. El contrabando fue una actividad ampliamente desarrollada por estos establecimientos, tanto en lo que se refería a su producción, como a todo tipo de artículos importados438.

            Si a esto se agrega que en el Paraguay el impuesto territorial era casi inexistente, no estaban gravados el capital ni las utilidades, los derechos a la exportación eran mínimos439, y que por el contrario existía una "protección oficial" a las empresas440, se comprenderá mejor por qué las calificamos de enclaves insertos en la economía nacional.

 

 

 

 

           

2.1.2. EFECTOS DE LA PRIMERA GUERRA MUNDIAL SOBRE LA ECONOMÍA PARAGUAYA

 

            El primer efecto fue de crisis: a las medidas de inconvertibilidad del $ argentino y la prohibición de exportar oro de ese país (agosto y setiembre 1914)441 y la inquietud sobre la suerte del mercado de exportación europeo (Hamburgo, Bremen, Ámsterdam) 442, siguió una emisión de 30 millones de $ en agosto de 1914 y otra de 35 millones en febrero de 1915, lo que

            “... sirvió para aplacar al país por la crisis ocasionada por el cese temporal de los giros habituales y las facilidades de crédito" 443.

            Consecuencia de esto fueron la caída de las importaciones, la depresión del papel moneda444, el déficit presupuestario (en 1915-1916 y 1918), la interrupción del pago de la deuda externa (restablecida en 1915) y el encarecimiento del costo de vida 445.

            Paralelamente fueron tomadas dos medidas de gran importancia: la primera, del 24 de setiembre de 1914, ponía fin al monopolio de la emisión monetaria del Banco de la República446 y, la segunda, de enero de 1916, creaba la Oficina de Cambios que debía intervenir en el mercado de cambios y estabilizar la moneda447.

            Sin embargo, la implementación de estas medidas no fue muy eficaz. En el primer caso, porque el Banco de la República continuó emitiendo billetes y realizando operaciones de crédito con entera libertad de fijas las tasas de interés sin control de nadie 448. En el segundo caso, porque si bien la Oficina de Cambios pretendía forzar a los exportadores a vendes sus divisas a la tasa fijada por ella, a la vez que se autorizaría la venta de divisas solo a los importadores que justificaran necesidades de pago al exterior, limitando así la especulación sobre el mercado interno, sin embargo…

            “... Se desconoció una cosa muy evidente en el Paraguay, que la gran mayoria de los exportadores, el 90% al menos, son al mismo tiempo los importadores u que es precisamente con el producto de sus ventas al extranjero que saldan sus compras. Todo esto acrecentó aún más la especulación” 449.

            Además, la Oficina de Cambios no contó con los recursos necesarios para hacer frente a la situación. Esto confirma, una vez más, la fuerza del "gremio" de los comerciantes. No obstante, pasado el primer momento crítico, el conflicto mundial provocó un auge sin precedentes de prácticamente todos los productos exportables del país. La gran demanda de carne y subproductos en el mercado internacional puso a trabajar a los saladeros del país a plena capacidad, absorbiendo gran parte de la producción de la ganadería nacional que, a su vez, encontró también buenos precios en la exportación de animales al merado argentino. Es en ese contexto que se instalaron en el país las primeras plantas empaquetadoras de carne (meatpaking) que, no obstante, entrarían a funcionar recién al finalizar la guerra450. Los establecimientos tanineros que hacia 1913 se encontraban en una situación difícil, se reactivaron rápidamente ante la repentina demanda de curtir cueros para botas, zapatos y equipamiento militar por parte de los países beligerantes451. Los demás productos paraguayos –tabacos, maderas y yerba- tuvieron también demanda sostenida y buenos precios452.

            Es en el transcurso de la Primera Guerra Mundial que el Enclave Ganadero adquiere su configuración definitiva. Por otra parte, la coyuntura extremadamente favorable para la expansión de las capacidades productivas del país, y las limitaciones forzadas de las importaciones impuestas por la guerra (Balanza Comercial favorable), así como los ingresos extraordinarios de moneda argentina por la construcción de las plantas empaquetadoras, tuvieron n indiscutible efecto positivo sobre la economía nacional453.  Al igual que en el periodo anterior a la guerra, se observa en 1916 una progresiva valorización del $ papel paraguayo454 que, en 1919, llego hasta 15 $ por $ oro455. Esta brusca valorización, al pulverizar los intentos de estabilización de la moneda nacional de la Oficina de Cambios, benefició a la especulación y perjudicó a la economía en general y en particular a los productores de tabaco que recibieron menos de lo esperado por $ oro456:

            “La idea de estabilización del cambio, e indirectamente del papel moneda fue combatida, no tan sólo durante el proceso de elaboración de la ley, si no después de ser ésta votada. Los adversarios de la estabilización fueron los que sacaban directamente ganancias de las fluctuaciones del cambio y las diversas personas adictos a ellos o dependientes de ellos. Así es que, solapadamente combatida, ante todo por los propios Gobiernos, la ley del 28 de enero de 1916, no se aplicó efectivamente y en toda su amplitud”457.

            Al mismo tiempo, desde 1915, se percibe una reactivación del movimiento obrero bajo la dirección de la Federación Obrera Regional del Paraguay (FORP)458. Esta federación agrupaba a 16 sindicatos y contaba con más de 2 mil adherentes. Luchaba por la reducción de las horas de trabajo y fundamentalmente contra el encarecimiento del costo de vida, debido a la permanente fluctuación de la moneda paraguaya. Paradójicamente, los trabajadores no se beneficiaron mayormente del gran boom de la Primera Guerra Mundial, ya que, si bien la valorización de la moneda les significaba un nuevo poder adquisitivo, éste “...se opacó con el aumento radical de los precios" 459.

            En consecuencia, el número de huelgas fue en aumento, en 1918-1920. En ciertos sectores económicos esas huelgas lograron la reducción de horas de trabajo e incluso el aumento salarial. Las huelgas más espectaculares fueron en 1919: paralizaron durante un mes la ciudad de Concepción y afectaron a los establecimientos industriales del Alto Paraguay, por un lado, y, por el otro, la gran huelga de los empleados y obreros de la compañía de vapores Mihanovich.

            Esta última empezó en 1919 y duró casi todo el año 1920, interrumpiendo totalmente el tráfico fluvial entre Buenos Aires, y el Alto Paraguay460.

 

            2.1.3. PERÍODO ENTRE LAS DOS GUERRAS MUNDIALES

 

            A fines de 1919, las condiciones favorables para el comercio exterior desaparecieron con la caída de precios y el cese repentino de la demanda externa de casi todos los productos de exportación. Los saladeros y las empaquetadoras cerraron una tras otra, porque con la crisis que también afectaba a la Argentina, los productos paraguayos no podían competir con los de ese país. La demanda de cueros bajó enormemente; las ventas de animales en pie, así como las exportaciones de madera, fueron interrumpidas. En cuanto al tabaco, cuyos productores se vieron severamente afectados por la valorización del $ papel paraguayo, fue uno de los sectores más perjudicados por la gran huelga del transporte fluvial de 1919-1920, que coincidió con la disminución y posterior interrupción completa de la demanda del producto en 1920461.

            Esta situación prácticamente paralizó la economía del país:

            “Las firmas importadoras, que en su mayoría también son exportadoras, al no poder liberarse de su producción tuvieron dificultades en hacer frente a las cuentas que quedaban pendientes por productos previamente ordenados, y los excepcionalmente fuertes llamados a los bancos obligaron a dos de las principales instituciones de crédito a cerrar sus puertas y por unos meses existió una situación muy crítica. En lo que concierne a las casas importadoras y exportadoras más grandes se llegó sin embargo a acuerdos con los acreedores por los cuales los productos ya enviados se recibirían y se pagarían en períodos extendidos. Un numero de negocios más pequeños fue, sin embargo, al paredón, pero como estos están en su mayor parte establecidos sobre créditos, en la obtención del cual demasiadas facilidades han sido anteriormente acordadas, su desaparición no puede ser considerada como un mal.

            El estrechamiento del crédito, que resultó del cierre de los bancos, ha servido en gran parte para limitar las operaciones de crédito de naturaleza especulativa, demasiado empleada por los comerciantes locales, y a pesar que el proceso de eliminación que está en curso puede ser doloroso, para muchos, el efecto general en el comercio promete ser saludable" 462.

            Esta cita del cónsul Paris, aparte de expresar el más genuino pensamiento económico inglés, demuestra un profundo conocimiento del funcionamiento de la economía paraguaya.

            Los bancos en cuestión eran el de España y Paraguay y el otrora floreciente Banco Mercantil del Paraguay, que cerraron en setiembre y noviembre de 1920, respectivamente. Para evitar la asfixia, el gobierno decidió "dotarse" de los recursos necesarios autorizando dos emisiones monetarias no respaldadas, por un total de casi 58 millones de pesos 463, que tuvo como primer efecto lógico la depreciación del $ papel nacional.

            Los fondos del Banco Agrícola y de la Oficina de Cambios (estatales) fueron utilizados en la infructuosa operación de "salvataje" de las instituciones bancarias citadas464. Otro salvataje autorizado fue la compra por el Banco Agrícola de 1.200 toneladas de tabaco de la cosecha 1921, “...a bajo precio, en vista a salvar a los productores de la ruina total”465.

            Fueron creados también nuevos impuestos internos, aumentados los gravámenes a las importaciones y disminuidos los correspondientes a las exportaciones de tanino, ganado, cueros y madera. El presupuesto de 1921, a pesar de las reducciones, resultó deficitario y desde 1920 quedó nuevamente interrumpido el pago de la deuda externa466. El país quedó muy empobrecido, al punto que los pedidos de los comerciantes bajaron notablemente ante la caída del comercio al menudeo. Disminuyó incluso el número de pasajeros transportados por el Ferrocarril Central del Paraguay, debido a que la población rural no tenía manera de pagar el aumento de los pasajes467.

            Hacia mediados de 1921 aparecieron signos de recuperación en el mercado del tabaco, cueros y madera; para 1922 el fin de la gran depresión de la posguerra se confirmaba, los productos exportables del país encontraban buena demanda en el exterior468. Todo presagiaba que se iniciaba una nueva etapa de auge. Sin embargo, el repentino deterioro de la situación política469, el temor durante la primera mitad de 1922 a "disturbios futuros", y el levantamiento militar de junio de 1922 hicieron que las transacciones comerciales se redujeran a un mínimo -en un primer momento- y prácticamente cesaran posteriormente470.

            El sector ganadero se vio rápidamente paralizado y al quedar interrumpido el tráfico del Ferrocarril Central, fueron afectadas las exportaciones de madera (disminución del 25% en 1922). Si los establecimientos tanineros no se vieron involucrados, el sector yerbatero sí, especialmente La Industrial Paraguaya, seriamente afectada, ya que se peleó en su establecimiento principal de Tacurupucú471.

            En lo que respecta a la agricultura, el pequeño productor fue directamente afectado, con lo que el cultivo de tabaco, entre otros, disminuyó. Además, durante el asalto de las tropas rebeldes a Asunción en julio 1923, fueron destruidas 1.200 toneladas de tabaco que esperaban ser enviadas al exterior; las exportaciones de este producto cayeron a los niveles mediocres de 1913472.

            Sin embargo, a pesar de la agitación política, las exportaciones de 1922 no disminuyeron; al contrario, aumentaron un poco473. Esto se debió a que los comerciantes se apresuraron a recolectar los productos antes del estallido de las hostilidades.

            Por el contrario, las importaciones fueron afectadas ya que el conflicto impidió el abastecimiento de las agencias, sucursales y comerciantes del interior del país474.

            En 1923, luego de la aguda crisis de la posguerra, la economía mundial entraba en una nueva fase de expansión. Esto significaba para el Paraguay buenos precios y demanda de casi todos sus productos exportables. Además, un fenómeno sorpresivo haría que el país, luego de cuatro años de crisis económica y política, pasara súbitamente a una etapa de crecimiento económico. Dicho fenómeno fue una repentina escasez de la producción algodonera norteamericana que desequilibró el mercado internacional y dio un gran aliento a su cultivo en el Paraguay.

            Si hasta 1921 el algodón nunca había pasado de la fase experimental ya que el único comprador, el Banco Agrícola, pagaba precios poco atrayentes para los agricultores, poco después, incluso antes de finalizada la guerra civil, firmas interesadas en "comprar, desmotar y exportar" el producto desarrollaron una intensa propaganda con la ayuda del gobierno y del clero.

            Así, cuando la cosecha, excepcionalmente buena, estuvo lista a principios de 1923, se generó una gran competencia entre las cuatro desmotadoras ya instaladas ese año pagándose no sólo altos precios, sino que, fenómeno nuevo, directamente al productor y en efectivo: 6,50 y 5,50 $ el kilo de primera y segunda clase, respectivamente475. Esto constituyó

            “...un estímulo poderoso para las clases agrícolas. Bajo el ambiguo y pernicioso sistema por el cual su futura cosecha de tabaco y todo lo demás que poseía (el agricultor. N. del A.) era amortizado por un escaso suministro de alimentos, ropa y equipos. El productor estaba virtualmente en las manos del comerciante o del almacenero (…) En cierto sentido (el algodón) ha efectuado la emancipación de las clases agrícolas paraguayas" 476.

            Con el dinero disponible, los campesinos se abalanzaron a los almacenes creando una enorme demanda de productos que liquidó rápidamente las existencias. En consecuencia, para la temporada de 1924 se creó una gran expectativa. Además el tabaco, producto tradicional de renta -afectado por cuatro años de crisis económica, social y política (1919-1923)- hacía frente a una fuerte competencia de las Antillas y el Caribe, que dificultaba en los últimos dos años la salida de la producción nacional. Muchos de sus productores se pasaron al algodón, con lo que el área cultivada de este producto aumentó tres veces respecto a la del año anterior. Los almaceneros del interior pasaron fuertes pedidos a sus representantes asuncenos, aumentando consecuentemente las importaciones del país477.

            La expansión del algodón afectó no sólo al cultivo del tabaco. También disminuyeron los cultivos de consumo doméstico, como la mandioca y el maíz. En efecto, la producción de este último producto pasó de 58 mil toneladas en 1923 a 27,5 mil toneladas en 1924, teniendo que recurrirse a la importación para asegurar la demanda interna 478.

            Sin embargo, en 1924, la sequía, los gusanos y las langostas redujeron la cosecha a un poco más que las del año anterior (1924 = 10.860 hectáreas cosechadas) 479. Además, como la crisis internacional que afectaba dicho producto fue superada, los precios disminuyeron y el ingreso de los campesinos fue menor. Los almaceneros e importadores quedaron fuertemente sobre abastecidos, fenómeno que hubiera sido grave en años anteriores, pero en vista de la nueva coyuntura, el cónsul Paris calculaba que sería absorbido por el mercado en unos 6 meses480.

            Superados estos primeros desajustes, el algodón se incorporó en forma permanente como otro cultivo de renta, ampliando así el horizonte de la agricultura paraguaya. Rápidamente devino el primer producto de exportación agrícola, sustituyendo en esa plaza al tabaco. Por otro lado, aumentó la oferta de producción nacional en el mercado internacional y, a partir de la instalación en 1926 de la primera planta textil481, fue factible el aprovechamiento industrial de materia prima.

            En lo que respecta a la "emancipación de las clases agrícolas" con el boom algodonero, debemos señalar que, pasado el primer momento de euforia y a pesar de que la "prosperidad" de las comunidades del interior se mantuvo prácticamente sin interrupción hasta principios de la década de 1930, el sistema expoliador de crédito y comercialización "acopio" vigente para la producción agrícola en el Paraguay, se restableció plenamente. Gracias a este sistema la Anderson & Clayton se convirtió en el principal agente acaparador dé algodón, seguido por otras firmas nacionales, entre las que podemos citar a la ya conocida Rius & Jorba.

            Los índices de precios de los principales productos de consumo ofertados en el mercado de Asunción durante la década de 1920482 nos permiten observar la evolución de la agricultura paraguaya durante este período. Así, entre 1920 y 1923, coincidente con la agitación política, los precios en general se mantuvieron inestables, con tendencia a disminuir. En lo concerniente a los productos ganaderos (carne y grasa de vaca), los precios cayeron por un periodo largo, evidentemente, por la mayor oferta sobre el mercado interno debido al cierre el mercado internacional. Por el contrario, en 1924-1925 se registra una rápida subida de todos los precios de los productos agrícolas, debido probablemente a la alteración de la proporción entre cultivos de renta y consumo (o de exportación y consumo doméstico), al interior mismo de las chacras, ocasionada por el boom algodonero.

            En la segunda mitad de los años 20, una vez logrado el nuevo equilibrio, los precios de todos los productos disminuyen, se estabilizan, incluso se observa una tendencia a la baja.

            En cuanto a la prosperidad de las comunidades del interior, mencionada por todas las fuentes -americanas e inglesas- citadas, convendría advertir que si bien aumentó el consumo de telas baratas, de zapatos de fabricación doméstica, etc., lo que confirma un poder de compra acrecentado por parte de la población rural del país, como lo constata Rollo S. Smith, al analizar el mercado paraguayo para drogas y medicamentos preparados y que podría ser válida para otros artículos de cierta sofisticación:

            “...solo 25 al 40% de la población puede ser considerada como compradores potenciales, debido al extremadamente limitado poder adquisitivo , de la mayoría de los habitantes" 483.

            ¿Cuál ha sido el efecto del auge algodonero sobre otras áreas de la economía? En lo que concierne a las finanzas, muy positivo. Efectivamente, desde 1923 el cambio pudo ser estabilizado al tipo 42,61 peso papel por 1 $ oro, equivalente a 18,75$ papel paraguayos por 1 $ argentino484. La Oficina de Cambios fue autorizada a intervenir en el mercado, emitiendo billetes contra moneda argentina al tipo indicado. Así se evitó una rápida valorización de la moneda paraguaya -como la de 1919- ante el fuerte ingreso de circulante argentino para el pago del algodón. Esto permitió a su vez, a la Oficina de Cambios, acumular reservas que garantizaban la emisión monetaria paraguaya en más del 50%485.

            De esta manera se superaron los déficits presupuestarios; se disminuyó la deuda interna en más de 2 millones de pesos oro, al cancelarse un sobregiro estatal en el Banco de la República. Fue disminuida también la deuda externa al eliminarse una deuda con el Banco de la Nación Argentina. En fin, fue restablecido en 1925 el pago de los servicios de la deuda de Londres, interrumpidos desde 1920486.

            La expansión algodonera provocó un aumento de las importaciones de implementos agrícolas, especialmente de arados de hierro (el promedio de venta entre 1918-1923 era de 136 unidades, contra 1.283 en 1924) y de rastras487.

            También aumentaron las importaciones de tractores y aparecieron por primera vez camiones para extraer la producción agrícola, lo que obligó a mejorar los caminos de las principales zonas productoras del país. Prueba suplementaria de la nueva coyuntura económica, en 1924 aparecieron los primeros ómnibus de pasajeros enAsunción488.

            Este período de prosperidad económica y de condiciones internacionales favorables coincidió con un período de estabilidad política y, cosa nunca vista desde 1870, contó con una sana administración pública, muy especialmente la de Eligio Ayala (Presidente de la República 1924-1932)489.

            La gran crisis mundial, iniciada en 1929, detuvo el crecimiento económico del país -igual que el de los otros países latinoamericanos- con la caída tanto de las exportaciones como de las importaciones490. Si el deterioro del comercio exterior era relativamente importante en 1929-1930, la crisis se hizo sentir fuertemente desde 1931.

            En efecto, las rigurosas medidas de control de cambios impuestas en la Argentina en octubre de ese año 1931 habrían de agravar la situación paraguaya, expresada en la dificultad de obtener divisas, lo que afectaría a las importaciones491, a los ingresos de aduana 492, así como al Presupuesto del Estado493.

            En junio de 1932 fue necesaria la creación de una Comisión de Control de Cambios paraguaya para trabajar con la de Buenos Aires, a fin de distribuir la "cuota" de moneda argentina, atribuida al Paraguay, tanto para las necesidades gubernamentales como para el comercio y las importaciones. Por otro lado, la falta creciente de liquidez obligó a suprimir, a partir de junio de 1932, y por quinta vez desde 1874, los pagos de la deuda de Londres 494.

            El estallido, en julio de 1932, de la Guerra del Chaco con Boivia495 ocasionaría el segundo gran golpe a la economía del país. En consecuencia, ese mismo mes de julio, el Congreso autorizó la emisión de Bonos de Defensa Nacional, para el pago de las requisiciones necesarias para el ejército. En diciembre, se decretó el control de las exportaciones, que exigía a los exportadores negociar el 50% de sus divisas con la Oficina de Cambios y al tipo oficial. Estos fondos fueron enteramente destinados a fines militares496.

            En abril de 1933 la Argentina completaba su dispositivo anticrisis bloqueando los fondos de firmas o individuos de países limítrofes depositados en bancos argentinos. Para el Paraguay, donde los depósitos en oro o papel argentinos estaban sujetos a las reglamentaciones de Control de Cambios (por lo tanto congelados), estas medidas suplementarias aumentaron la crónica escasez de divisas:

            “... Como la moneda argentina se tiene que comprar como una preliminar para obtener otras monedas, el negocio de las importaciones está, necesariamente, severamente afectado. Más aún, los depósitos de moneda paraguaya en varios bancos que se acumulan en forma de fondos a la espera de remisiones al extranjero, han aumentado enormemente llegando a unos 64 millones de $, de los cuales 20 millones corresponden a pagos de créditos comerciales y remesas de utilidades de las empresas extranjeras" 497.

            En la activa bolsa negra surgida simultáneamente a la crisis, el $ argentino prácticamente duplicó al tipo oficial de 18,75 $ paraguayos, vigente desde 1923. Además, como la ley de Control de Cambios prohibía la venta de divisas al tipo oficial para la importación de artículos de lujo, estas divisas debían ser negociadas en el mercado negro, afectando -en consecuencia- a los comerciantes. En réplica, éstos prefirieron, a la espera de tiempos mejores, mantener sus stocks a un mínimo498.

            Las condiciones económicas difíciles afectaron por sobre todo al sector productivo. Así el tabaco, a partir de 1931 y debido a la caída del mercado internacional, tuvo una creciente dificultad de salida. En 1933 el Banco Agrícola tuvo que “ayudar” a los productores, avanzándoles hasta el 50 % de sus cosechas; mientras se autorizaba a la Oficina de Cambios a redescontar documentos relativos a avances a los productores de tabaco, hasta la suma de 10 millones de pesos. Esto obligo al Banco Agrícola a encargarse de la comercialización externa de la producción, colocándola exitosamente en el mercado europeo499.          

            Los bajos precios también afectaron al algodón, al punto que en 1932 se temió que los agricultores abandonaran el cultivo. Sin embargo, la anunciada pérdida del 30 % de la producción americana fue un poderoso aliciente para comerciantes y productores paraguayos, aumentando consecuentemente el área cultivada y las exportaciones500.

            La crisis afectó severamente a los productos forestales. En efecto, la caída del principal mercado de las maderas paraguayas (argentino) sumió al sector en una larga y profunda crisis. Un fenómeno semejante ocurrió con la yerba a pesar de que el Congreso eliminó todo impuesto a la exportación del producto, las condiciones adversas continuaron en el mercado argentino. Las fabricas tanineras igualmente pasaron un mal momento en 1931, pero la rápida disminución del impuesto a la exportación (de 1,50 a 0,25 $ oro la tonelada) y el mantenimiento de precios internacionales relativamente satisfactorios, permitieron a las empresas continuar en actividad501.

            La ganadería es el sector donde más claramente se observan los efectos combinados de la crisis internacional y de la guerra. Efectivamente las restricciones a las exportaciones de ganado paraguayo impuestas por la Argentina en 1931 (hasta entonces se exportaban unas 40 mil cabezas anuales) y la caída de precios del extracto de carne y de la carne conservada en Europa, tuvieron como resultado el de aumentar enormemente la oferta interna.

            Este fenómeno coincidió con el estallido de la Guerra del Chaco y las subsecuentes requisiciones de ganado para el ejército. Si bien éstas absorbieron la sobreabundancia del mercado, al ser enajenados contra Bonos de Defensa Nacional en nada mejoró la situación de iliquidez de los ganaderos 503. Las requisiciones continuaron hasta el final del conflicto.

            Ante esas condiciones el saladero de la Fonciére cerró definitivamente en 1931. La planta empaquetadora de IPC cerró temporalmente, desde 1933 a 1935.

            Si se observa la evolución de los precios de los principales productos de consumo doméstico, entre 1929 y 1935504, arribamos a las siguientes conclusiones: en 1929-1930 los precios se mantienen estables, con ligeros movimientos en alza y baja de algunos artículos. En 1931, coincidente con la agravación de la crisis internacional y medidas restrictivas en la Argentina, el conjunto de productos ofertados en el mercado aumenta, la tendencia de los precios es a la baja; tendencia que se confirma plenamente en 1932. A partir de 1933, con la persistencia de la difícil situación económica internacional y el gran esfuerzo de guerra, la tendencia de precios se revierte: al alza. La tendencia alcista es bien fuerte en 1934 y brutal en 1935 505.

            La creación de una Junta de Abastecimiento de carne y el congelamiento de deudas mediante una ley de moratoria506, en 1934, confirman las dificultades por las que atravesaba la economía paraguaya.

            El encarecimiento del costo de vida fue acompañado desde 1932, por un vertiginoso aumento de la emisión fiduciaria que provocó inmediatamente la devaluación del peso paraguayo frente al argentino y a otras divisas507.

            Si bien esta elevada inflación debería imputarse a las condiciones particularmente difíciles que vivía el país, se constata igualmente un cambio en la política monetaria vigente desde 1923.

            En efecto, el gobierno electo en 1932 fue...

            "... partidario de la inestabilidad monetaria y consiguiente adversario de toda intervención del Estado en la formación del cambio internacional. Bajo el pretexto de la guerra del Chaco, ese gobierno se negó rotundamente a hacer intervenir la Oficina de Cambios (...) subiendo pues éste hasta 9.900% por 100 $ moneda argentina" 508.

            En 1933, mientras se atribuían a la Oficina de Cambios funciones bancarias de tipo comercial, simultáneamente se le reducían los Fondos de Conversión, mediante los cuales esta institución regulaba el mercado de cambios. La permanente emisión monetaria fue la causa fundamental de la devaluación constante del $ papel509.

            El costo total de la guerra fue evaluado en unos 10 millones de dólares. Una gran parte fue cubierta por las reservas de divisas disponibles por el Estado antes del conflicto; por los Bonos de Defensa Nacional y, en gran parte, gracias al 50% de las divisas de exportación percibidas por el Estado, desde fines de 1932. Al término de la contienda la deuda interna global, sin incluir la deuda de Londres, llegó a 3.275.000 $ oro510.

            En diciembre de 1935 se acordó la emisión de Bonos Oro para el arreglo y consolidación de la deuda interna, por un total de 10 millones de $ oro. Los servicios de la emisión fueron garantizados mediante el 15% de los impuestos a las importaciones y todas las de exportaciones no afectadas al pago de la deuda de Londres. La operación, aparentemente, se efectuó de la manera siguiente: a la par 100 $ papel por 1$ oro tratándose de deuda en efectivo; y a la par 150 $ papel por 1$ oro contra certificados de requisición de ganados. Simultáneamente se quería aprovechar la ocasión para retirar de circulación el equivalente de 6,5 millones de $ oro para disminuir la circulación monetaria (de ahí que el Estado pagara mejor las deudas en efectivo), a 350 millones de $ papel511, operación a nuestro juicio utópica.

            En cuanto a la deuda de Londres, desde setiembre 1935, se dispuso que los fondos recolectados fueran nuevamente depositados en una cuenta especial de la Oficina de Cambios. Los pagos deberían recomenzar recién en 1937512. La deuda externa del Paraguay se vio acrecentada por compras de armas en Italia y Bélgica, y un préstamo argentino, efectuados durante la guerra513.

            Al fin de la guerra las medidas referentes a las divisas de exportación fueron mantenidas. Se efectuaron dos devaluaciones, en agosto 1935 y febrero 1936, del tipo oficial del $ paraguayo respecto del argentino, pasando de 18,75 $, vigente desde 1923, a 25 y 35 $, respectivamente. Estas medidas tendían a disminuir la enorme diferencia existente entre el tipo oficial y el del mercado libre que, en diciembre 1935, alcanzaba a 91 $514.

            Los ajustes monetarios permitieron sobre todo a las empresas de servicios públicos y empresas con capital extranjero en general, aumentar sus tarifas congeladas durante la guerra, acelerando la espiral inflacionaria. En fin, fueron creados nuevos impuestos y continuó la tendencia alcista de los precios internos515.

            La pérdida del poder adquisitivo de la moneda y el encarecimiento de la vida provocaron un gran malestar social, que se tradujo en huelgas (de obreros de la Liebig's y de la Compañía de Electricidad y Transporte, entre otros). La amplificación de estos problemas, más el complejo proceso de desmovilización del ejército, que fijó en los alrededores de Asunción a numerosos excombatientes en búsqueda de mejores oportunidades de vida, además de la incapacidad del régimen liberal de dar atención a distintos problemas sociales, resultaron en el levantamiento militar de febrero de 1936, que contó con el apoyo, sobre todo, de excombatientes y trabajadores de la capital516. Este movimiento, que rompió con el monopolio del poder político de los partidos tradicionales, es conocido en la historiografía paraguaya como la "Revolución Febrerista" (febrero 1936-agosto 1937).

            La Constitución de 1870 fue derogada, se decretó la "identidad" de la Revolución con el Estado.

            La actividad de los partidos políticos fue suspendida por un año. F.S. López fue declarado Héroe Nacional, el Dr. Francia y Carlos Antonio López, "Padres de la Patria"517.

            En materia económica una de las primeras medidas (del 22 de febrero) fue la transformación de la Oficina de Cambios en el Banco de la República del Paraguay518, cuyo objetivo declarado era:

            “...alcanzar la independencia económica del país, a través de un sistema monetario independiente como base fundamental para ello... "519.

            Sus operaciones comerciales fueron disminuidas y se volvió a reforzar el Fondo de Conversión con 2.400.000 $ argentinos520.

            El flamante Banco de la República recibió nuevos poderes respecto al control de las divisas provenientes de las exportaciones. Se le autorizó a comprar hasta la totalidad de las divisas a una tasa no inferior del 15% de la tasa de venta del Banco, para las respectivas monedas extranjeras. En la práctica la cantidad y la tasa de venta se establecieron de acuerdo a las condiciones del mercado, basados en un 70% de los precios CIF Buenos Aires, que según el cónsul inglés, aseguraba a los exportadores una disponibilidad de divisas para ganancias, seguros, etc. 521.

            Por otra parte, se prohibió operar con monedas extranjeras tanto a individuos como a las empresas522. Pero, como el mercado libre de cambios también había sido suprimido y los bancos comerciales solo habían sido autorizados a comprar $ argentino al nuevo tipo vigente desde febrero 1936, de 61,50 $, sin poder venderlos, fue imposible evitar transacciones clandestinas. Posteriormente, estas medidas fueron relajadas, normalizándose el funcionamiento del mercado libre 523.

            Como resultado de esta política se contuvo por varios años la emisión monetaria, lográndose además estabilizar la tasa de cambios a alrededor de 74 $ en el mercado libre, contra 61,50 $ papel por peso argentino en el mercado oficial. Esto podría considerarse satisfactorio, si se tienen en cuenta las bruscas fluctuaciones de hasta 99 $ en los últimos tiempos 524.

            En lo referente al pago de las deudas congeladas por la ley de moratoria de 1934, el cónsul Tottenham-Smith, basándose en fuentes de bancos comerciales, señalaba una mejora sustancial. Efectivamente, los fondos de créditos comerciales destinados a dicho efecto, que al 30 de abril alcanzaban unos 200 mil $ argentinos, habían sido reducidos a 150 mil en noviembre 1936. Lo mismo con las ganancias de empresas extranjeras, a la espera de fondos de conversión y remisión: 125 millones de pesos, reducidos a 80 millones en el mismo período. Además, la misma fuente señala una exitosa adaptación del mercado a las nuevas condiciones monetarias y la desaparición del mercado negro de cambios525.

            No obstante, el aumento de los precios de los artículos de consumo continuó, y con ello el encarecimiento del costo de vida 526. El origen del proceso inflacionario no sería ya monetario, sino el aumento de los derechos aduaneros y los impuestos al consumo de ciertos productos importados y algunos nacionales, establecidos para incrementar los ingresos del Estado. Pero la causa fundamental de la tendencia alcista de los precios era:

            "... probablemente debido a la falta de confianza de los comerciantes quienes para cubrirse calculaban sus precios al detalle de productos importados a tasas considerablemente más altas de las que realmente rigen, una tendencia que está siendo reflejada en los precios de los artículos de producción local" 527.

            Finalmente, dos resoluciones completaban el conjunto de medidas económicas del Gobierno Provisorio. La primera, fue un intento de reabrir la Bolsa de Valores, cerrada en 1923. El experimento duro sólo un mes, a pesar de los suministros de moneda argentina por el Banco de la República. La segunda, fue la creación de un Departamento de Industrias y Monopolios, para controlar la producción de materias primas, aconsejar al gobierno en la creación de monopolios estatales y estudiar la posibilidad de industrializar materias primas del país. Le fueron asignados fondos creados por la Ley Agraria 528.

            Por otro lado, si bien el señor Tottenham-Smith tenía razón cuando observaba que la cuestión laboral era una cuestión política de la que dependía la estabilidad del gobierno529, las relaciones entre éste y la CTP no siempre fueron cordiales. En efecto, si el atraso de los sueldos y salarios frente al sostenido aumento del costo de vida no facilitaba las cosas entre el gobierno y la central sindical, la decisión gubernamental de arrestar y exiliar algunos dirigentes sindicales "comunistas" luego de la manifestación del 1° de mayo de 1936, resultó en una huelga general de los trabajadores"530.

            En junio de 1936 y aparentemente como consecuencia de las acciones sindicales descritas, fue creado el Departamento General del Trabajo, vieja reivindicación de los trabajadores531, como oficina dependiente del Ministerio del Interior.

            El departamento tuvo como objetivo asegurar:

            “... la libertad de sindicalización, libertad de trabajo, la jornada de 8 horas, un salario mínimo justo, derecho a la atención médica, derecho de los trabajadores a la instrucción técnica, profesional y cultural, compensación por accidentes de los trabajadores, reglamentación del trabajo de las mujeres y niños, asistencia a la maternidad y bienestar del niño entre las clases trabajadoras, la organización de tiendas cooperativas de los trabajadores y la intervención del Estado en cuestiones de trabajo con el fin de evitar conflictos o efectuar conciliaciones" 532.

            Además de estas disposiciones, que constituyen el punto de partida de toda la legislación social en el Paraguay533, se prohibió el pago en vales534, es decir, toda forma de pago no monetaria de los asalariados. Esta medida afectaba evidentemente a los enclaves que, como se ha visto, utilizaban corrientemente este sistema de pago.

            La creación del Ministerio de Salud Pública y la promulgación de una Ley Orgánica de Salud Pública, en junio de 1936, así como la constitución el mes siguiente de una Junta Reguladora de Precios (con plenos poderes para la fijación de precios máximos para los artículos de primera necesidad) 535, un evidente intento de detener el alza de precios, constituyen el conjunto de disposiciones sociales adoptado durante los 18 meses de la revolución.

            Entre una de las medidas económicas anunciadas, entre las más importantes, que no fue llevada a cabo por el gobierno febrerista estuvo la reforma monetaria. Probablemente esto guarde relación con los frecuentes cambios en la dirección del Banco de la República, reflejo de las contradicciones en el seno del equipo gobernante, que restaba eficacia a la institución. Lo mismo sucedía con la Junta Reguladora de Precios536.

            En síntesis, a pesar de la evidente confusión ideológica, el conjunto de medidas sociales y la reforma agraria537 en ejecución inscriben al movimiento de febrero como el más importante y avanzado del Paraguay desde 1870.

            El golpe de Estado militar del 13 de agosto 1937 restableció la Constitución de 1870 y restituyó al poder al Partido Liberal, aunque por no mucho tiempo. En efecto, el Estado liberal emanado de dicha Constitución era totalmente anacrónico para la época. La crisis ideológico político del Partido Liberal se intensificó, al punto que no se pudo encontrar líderes capaces de dirigir el proceso de institucionalización del país. Así, tradicionalmente antimilitaristas, los liberales tuvieron que apelar al prestigio del conductor del ejército paraguayo en la Guerra del Chaco, el general José F. Estigarribia, y nombrarlo candidato del partido a las elecciones presidenciales de 1939. Éste, tras fuertes polémicas al interior y exterior del Partido Liberal, fue electo a la presidencia, en unas elecciones donde era candidato único538.

            En febrero de 1940 el presidente Estigarribia disolvió el Congreso, formado únicamente por liberales, asumiendo"... la plenitud de los poderes políticos del gobierno de la República" 539. Integró además una comisión de juristas para el estudio de una nueva Constitución540.

            Ésta fue promulgada por el gobierno el 10 de julio de 1940 y entró en vigencia el 15 de agosto del mismo año, al ser aprobada por plebiscito541. La Constitución de 1940, fundamentalmente, consagra la concentración del poder en manos del Presidente de la República y la intervención estatal en la esfera económica.

            Estigarribia formó un nuevo gobierno de coalición con mayoría liberal (5 liberales, 2 colorados, 2 militares y 1 "tiempista"542, pero su repentina muerte, el 7 de setiembre de 1940, y su reemplazo por el general Higinio Morínigo significaron la separación definitiva del Partido Liberal del gobierno.

 

 

            2.2. LA POLÍTICA AGRARIA (1885-1940)

 

            Luego de 1885 prácticamente no hubo variación en cuanto al sentido general de la política agraria, es decir, de favorecer los grandes latifundios nacionales y extranjeros en detrimento del pequeño campesino. Sin embargo, a fines de siglo XIX, principios del siglo XX, la situación se volvía difícil al punto que muchos pueblos del interior no tenían espacio suficiente para crecer, o no existían tierras fiscales para ser afectadas a los mínimos programas de colonización gubernamentales.

            Se procedió entonces a expropiar de preferencia tierras ocupadas por agricultores. Es lo que sucedió en 1903 en Agaguigó, que degenerara en un violento conflicto con polémica a nivel nacional543.

 

            2.2.1. LA LEY DE COLONIZACIÓN Y EL HOGAR (1904)

 

            Es en este clima de tensiones agrarias y sociales, de corrupción, de crisis económica y política 544, que fue promulgada esta ley, el 25 de junio de 1904, dos meses antes que estallara la insurrección que alejaría a los colorados del gobierno por varias décadas.

            La ley previa la creación de colonias agrícolas y pastoriles en tierras públicas y privadas, quedando:      

            “...excluidas expresamente, las que sirven de asiento a establecimientos ganaderos, industriales o agrícolas y a edificios" 545.

            Esto equivalía a garantizar el carácter irreversible de las ventas de tierras de 1885; de por sí limitaba las posibilidades de aplicación del programa de colonización.

            Las colonias agrícolas debían ser asentadas en tierras de particulares especialmente adquiridas por permuta o expropiación. Pero los fondos autorizados para adquirir tierras alcanzaban a 150 mil $ anuales (equivalentes en 1904 a tan solo 150 $ oro). El programa de colonización pastoril era aún más utópico, ya que se le destinaban exclusivamente tierras fiscales, muy escasas como se constatara en el inventario oficial de tierras levantado en 1907546.

            Existían otras disposiciones que dificultaban enormemente la ejecución del programa. Aparte de la "prima de 150 pesos" que debían pagar inicialmente los agricultores, se les exigía en el perentorio plazo de 5 años, el pago del lote, su cultivo, la construcción de una casa habitación y plantar árboles frutales547.

            La gran mayoría de los campesinos paraguayos quedaban pues excluidos. Dado que no disponían de capital operativo, no tenían la mínima posibilidad de alcanzar algún crédito medianamente racional. Además, la exigencia expresa de que en caso de muerte del titular solamente heredaban sus herederos legítimos (en un país donde la ilegitimidad era la regla) limitaba el interés de aquellos campesinos potencialmente solventes548.

            Todo parece indicar que la promulgación de esta ley, en el mejor de los casos, buscaba calmar los ánimos. Lo más sorprendente es que aquellos que se apoderaron del poder en 1904, no hayan buscado mejorarla o remplazarla por otra más apropiada. En efecto, fueron los liberales los que asumieron la responsabilidad de su ejecución.

            Los limitados efectos prácticos que pudo haber tenido la ley de 1904 pronto serían borrados bajo el empuje de la violencia política:

            “... Muchos obreros rurales, que abrigaban pasiones políticas contrarias a las del partido gobernante, emigraron amedrentados, aterrorizados...”549.

            Este período coincide en gran medida con la expansión de la industria forestal en las provincias argentinas limítrofes al Paraguay:

            "Las primeras emigraciones paraguayas impulsaron la expansión de las industrias; esta expansión se convirtió después en fuerza de atracción de obreros paraguayos.      

            Cuando hubo aumentado la demanda de obreros, agentes de las empresas extranjeras recorrieron la campaña paraguaya, hicieron cabrillear ante los más aptos para el trabajo el espejuelo de salarios elevados. Los agentes les pagaban el pasaje, y les entregaban en efectivo anticipadamente gran parte del salario futuro. Esta propaganda engañosa, malsana, favorecida por la indiferencia y la ineptitud de los gobernantes, engendró en nuestra población rural una sugestión inconsciente, patológica. Y esa sugestión colectiva produjo un flujo enorme de la emigración, algo como una nueva cruzada a los ‘obrajes’, a los quebrachales, los yerbales" 550.

            Por último, la aceleración de la expansión ganadera, que como vimos ya se venía dando desde unes del siglo XIX551, tendría como efecto la expulsión de los pequeños agricultores de sus tierras:

            “Los agricultores prefirieron vender sus tierras y seducidos por la elevación de sus precios, las vendieron. Las tierras labrantías, las mejores tierras fiscales adquiridas conforme a la Ley del Hogar, fueron absorbidas por los propietarios de las estancias: se formaron los grandes latifundios de explotación ganadera. La ganadería extensiva desplazó a la agricultura, se dilató a sus expensas. El demonio de la gran propiedad espantó a la población. Para convertir las pequeñas posesiones de cultivo en dehesas había que desalojar a sus poseedores. Los que no eran propietarios de las tierras que cultivaban, la mayor parte de los agricultores, fueron desahuciados. Los pequeños propietarios desocupaban también sus posesiones, puesto, que la vendían a los grandes propietarios" 552.

 

            2.2.2. LAS LEYES DE 1918 Y 1926

 

            Ambas se caracterizan por su ineficacia. La ley llamada de "Homestead"553 del 5 de octubre de 1918 es un complemento de la de 1904 (no la deroga), que pretende subsanar los defectos de esta última, frenar el proceso de absorción de las chacras agrícolas por el gran latifundio. Mediante ella se autorizó la cesión gratuita de lotes de hasta 20 y 30 ha., en la Región Oriental y el Chaco, respectivamente.

            Sin embargo, de acuerdo a la concepción paternalista de los liberales respecto al rol del Estado ante el problema agrario, para evitar que el campesino perdiera sus tierras, nada mejor que prohibir que el lote sea...

            “...vendido, gravado en hipoteca, renunciado a favor de otro ni traspasado, salvo caso de muerte del titular, de estar exento de ejecuciones o embargos" 554

            En realidad estas disposiciones privaban legalmente acceso al único crédito institucional existente, el del Banco Agrícola, que naturalmente exigía hipoteca. Como paralelamente no fueron creados otros mecanismos crediticios, dejaron a los agricultores en manos del crédito usurero de los acopiadores.

            El carácter moralista de la ley, que buscaba "...la estabilidad de las familias"555, tendía más bien a dificultar le ejecución del proyecto.

            En efecto, se buscaba beneficiar al matrimonio legal, la viuda no condómino no estaba amparada por la ley. Al fallecimiento de ambos cónyuges heredaban los hijos, de acuerdo a las disposiciones del Código Civil, cesando la "protección" de las cláusulas de Homestead556. Así, muchos potenciales beneficiarios resultaban eliminados teniendo en cuenta la tradicional "ilegalidad" de las familias rurales paraguayas. La ley de "Homestead" pretendía socorrer a tres categorías de campesinos:

            1°) A propietarios rurales, que podían solicitar el amparo legal de sus lotes (hasta 10 hectáreas en la Región Oriental y 20 en el chaco). Realmente, no se ve cuál pudiera ser el interés de un propietario rural en la ley de 1918, que inmediatamente le enajenaba de toda fuente de crédito.

            2°) A los campesinos sin tierras, se les asignaban las tierras fiscales aptas para la agricultura. El problema era la inexistencia de tierras fiscales suficientes y la ausencia de fondos para adquirirlas.

            3°) A los ocupantes. En efecto, se previa la proclamación de "utilidad pública" de tierras privadas solicitadas por un mínimo de 100 personas adultas, dispuestas a acogerse a las clausulas de homestead, por una superficie máxima de 7.500 hectáreas557. Para éstos, como para las otras dos categorías de campesinos, se les planteaba una nueva barrera: los trámites burocráticos; la adjudicación no se realizaba:

            "... sin previa mensura y deslinde e inscripción posterior en el Registro General de la Propiedad, autorizados expresamente por decretos dictados por el Poder Ejecutivo en cada caso" 558

            No se previó la creación de ninguna institución encargada de la ejecución del proyecto, ni fondos necesarios para ello. Los efectos prácticos de esta ley, que muy pronto fue archivada, fueron muy limitados: 3 colonias creadas entre 1919 y 1920559.

            En junio de 1926, bajo la presidencia de Eligio Ayala, fue promulgada la "Ley de creación, fomento y conservación de la pequeña propiedad agropecuaria", que definía a ésta como:

            “...toda fracción de tierra empleada por su propietario en la explotación agropecuaria, y que no siendo menor de 6 hectáreas ni mayor de 20, tenga suficiente capacidad productiva para proveer a la subsistencia normal de una familia" 560.

            Al igual que las leyes anteriores, fueron asignadas para el efecto las prácticamente inexistentes tierras fiscales aptas para la agricultura, y las tierras privadas que estuvieran pobladas (ocupadas) por 30 familias (donde el 60% debía obligatoriamente ser agricultores) en una superficie máxima de 600 hectáreas. Antes de ser expropiadas las tierras privadas debían ser declaradas de "utilidad pública" por el Congreso Nacional en cada caso. Otra concesión de peso prevista por la ley a favor de los grandes latifundistas era que en caso de que éstos no estuvieran de acuerdo con el precio de expropiación, podían apelar al juez en lo Civil. Como las resoluciones de este último también podían ser apeladas561, una hipotética solicitud de expropiación podía pasar años en los tribunales, desvirtuando de hecho las intenciones de la ley.

            La cesión gratuita de lotes agrícolas prevista en la ley de 1918 fue suprimida. Los agricultores debían pagar el precio de adquisición, gastos de subdivisión, mejoras, etc. Por otra parte, si bien se creó la Dirección de Tierras y Colonias (DTC), como organismo encargado de la ejecución de la nueva ley, y se levantó la prohibición sobre hipotecas de lotes agrícolas (operaciones sujetas al acuerdo de la DTC), no se dotó al organismo en cuestión de los medios necesarios para su acción562.

            En resumen, resulta evidente la falta de una política agraria global y coherente del Partido Liberal. Prueba de ello es que tardaron 14 años para efectuar modificaciones a una ley proclamada para "calmar los ánimos", por un gobierno en bancarrota. En cuanto a las leyes de 1918 y 1926, promulgadas en momentos en que el país vivía condiciones económicas muy favorables (auge de la Primera Guerra Mundial y los efectos del boom algodonero), en el mejor de los casos, buscaban tranquilizar a la propia clientela política del Partido Liberal. Difícilmente podríamos adherir al jubiloso saludo hecho por Pastore a la ley de 1918:

            "La importancia social de la ley fue enorme por sus efectos revolucionarios. Un rayo de luz alumbró la noche de las poblaciones campesinas ubicadas en tierras de propiedad privada..." 563

            y a la de 1926:

            "La ley de 1926 constituye un progreso legislativo sobre la de 1918 en el propósito de recuperación de las tierras de los agricultores y en la defensa de los pequeños propietarios amenazados por las condiciones económicas depuesto colonial creadas en el Paraguay por el capitalismo extranjero" 564.

            Los tímidos y contradictorios intentos liberales por "resolver" el problema agrario estaban centrados solamente en la distribución de parcelas de tierra a los campesinos. Esta política, sin la organización simultánea de sistemas de crédito, de comercialización y asistencia técnica, estaba destinada al fracaso. Es lo que sucedió con la puesta en ejecución de la ley de 1904.

            En realidad, esto demuestra toda la incapacidad del liberalismo económico absoluto -expresado en la Constitución de 1870- para resolver las más urgentes necesidades de la gran masa de la población rural, que posibilitaba el funcionamiento del Estado como un engranaje al servicio de un puñado de comerciantes terratenientes.

 

            2.2.3. REFORMAS Y CONTRARREFORMAS ENTRE 1935 Y 1940

 

            El 28 de noviembre de 1935 fue promulgada una nueva ley llamada de Colonización. Las condiciones económicas y sociales se habían deteriorado enormemente, bajo el efecto de la crisis mundial y la Guerra del Chaco 565 condiciones en gran medida similares a las existentes en el momento de la promulgación de la Ley de Colonización y el Hogar.

            La ley de Colonización realmente era un apéndice de la de 1926. Declaraba colonizables todas las tierras privadas con una superficie mayor a mil hectáreas, aptas para la agricultura, no explotadas razonable mente por sus propietarios. La declaración de "colonizable" recaía ahora en manos del Poder Ejecutivo. De no existir acuerdo sobre el precio de expropiación, debía fijarlo el Superior Tribunal de Justicia. Las adjudicaciones se debían hacer de acuerdo a las disposiciones de la ley de 1926 y según el siguiente orden: 1°) a los ocupantes; y 2°) a los excombatientes, viudas y huérfanos de la guerra566.

            Estas disposiciones, que revelan la impotencia gubernamental frente a la nueva situación, se volverían letra muerta, ya que pocos meses después los liberales serían depuestos por la revolución de febrero.

            El 5 de mayo de 1936 una ley agraria creaba el Consejo de Reforma Agraria dándole el poder de expropiar hasta 2 millones de hectáreas, para ser distribuidas en lotes de 10 a 100 hectáreas. La expropiación se debería pagar de acuerdo a las evaluaciones efectuadas para el pago del impuesto a la propiedad, y por intermedio de bonos a ser emitidos por el Banco Agrícola. La tierra correctamente explotada quedaba exenta de expropiación. Los nuevos propietarios tenían un plazo de 15 años para la amortización del costo de los lotes al Estado 567.

            La financiación del proyecto se efectuaría mediante la emisión de bonos por un total de 100 millones de pesos, emitidos por el Banco Agrícola al 5% de interés más 2% de amortización. Los servicios deberían asegurarse mediante el aumento de los impuestos de exportación del tanino, de 0,025 $ oro a 0,15 $ oro por 100 kilogramos, además de un impuesto anual de 10 $ papel por cabeza de ganado de marca 568. En una palabra, la Reforma Agraria había de ser financiada por el enclave taninero y el latifundio ganadero.

            En poco más de un año la Revolución de Febrero expropió 179.334 hectáreas de tierra 569 entre ellas Tacurú-pucu, sede principal de La Industrial Paraguaya en el Alto Paraná570.

            A partir de 1933 hubo un nuevo repunte del mercado internacional del algodón. Las exportaciones paraguayas de este producto (fibras, semillas, aceite), representaron el 30% de las exportaciones del país en 1935, 24% en 1936, disminución debida a las condiciones climáticas adversas571, El triunfo de la Revolución de Febrero significo una mayor intervención del Estado en la agricultura, fenómeno que se observa claramente en la preparación de la campaña agrícola 1936-1937. En efecto, el Banco Agrícola exigió a las firmas exportadoras la entrega de 250 kilogramos de semilla de algodón por cada 1.000 kilogramos de fibra exportada, para distribuirlas a los productores. A fines de julio 1936 se prohibieron las exportaciones de semillas y desde agosto las de aceite de semilla. El Banco distribuía arados que empezó a construir el Arsenal Nacional y se ocupó también de la compra y distribución de verde de Paris (insecticida) 572.          Anteriormente las intervenciones estatales en la agricultura eran "puntuales" y se daban en momentos de crisis (estallido de la Primera Guerra Mundial, en 1921 y en 1933). El Estado “ayudaba al agricultor” comprándole la cosecha en momentos en que los precios en el mercado internacional caían. En los hechos, por este mecanismo se liberaba a los comerciantes de efectuar el acopio de una cosecha de colocación dudosa en el mercado externo. Terminada la crisis la intervención del Estado cesaba inmediatamente. En 1936, por primera vez, la intervención estatal se produce en momentos en que los precios internacionales tendían al alza.

            Como consecuencia de la ejecución de la Reforma Agraria, las importaciones de hojas galvanizadas (para la construcción de galpones para desmotadoras, etc.), de varillas de hierro de varios tipos y tamaños (para la utilización en la construcción) aumentaron grandemente. Lo mismo sucedía con los implementos agrícolas; dado que la demanda superaba la capacidad de producción del Arsenal Nacional, se importaron numerosos arados principalmente de los Estados Unidos y de Alemania:

            “... Hay un excelente mercado para azadas, picas, machetes y alambre para cercados como resultado de la aplicación de la nueva ley agraria" 573.

            El efecto de esto fue la cosecha récord de algodón de 1937 574, lo que en gran medida permitió la estabilización económica del país, con: 1°) pleno empleo 575; y 2°) el aumento de las reservas y divisas extranjeras del Banco de la República, que al 10 de agosto de 1937 (es decir, dos días antes del putsch liberal), alcanzaban a 3.359.344 $ oro 576.

            A la restauración liberal todas las medidas de Reforma Agraria quedaron sin efecto.

            Se activó nuevamente la DTC y se volvió a la tradicional política agraria del Partido Liberal, caracterizada por el inmovilismo.

            En noviembre de 1938 se nombró a Carlos Pastore en la presidencia de la DTC y se le encomendó la elaboración de un Estatuto Agrario de la República del Paraguay, a ser presentado a consideración del Congreso Nacional577. El documento en cuestión fue promulgado por decreto del presidente Estigarribia578  el 29 de febrero de 1940 y sirvió de base para las disposiciones en materia agraria contenidas en la Constitución de 1940579.

            El Estatuto Agrario era una síntesis de las leyes liberales de 1918, 1926 y 1935, a pesar de que Pastore señale como fuente principal del documento a las Leyes de Indias, las Ordenanzas de Irala, Hernandarias y Alfaro; las ordenes, reglamentos y resoluciones de virreyes y gobernadores, todas las leyes y decretos desde 1811 a 1940580.

            En efecto, los lotes que debían ser adjudicados por compraventa tenían una superficie mínima de 20 ha. y máxima de 200 hectáreas. Las tierras privadas afectadas eran aquellas ocupadas por un mínimo de 20 personas y aquellas no explotadas racionalmente, previa declaración de utilidad pública por el Presidente de la República.

            “El Estatuto Agrario somete a fines de la reforma todas las tierras del territorio de la República, dentro de un orden económico y jurídico y de la defensa de los derechos patrimoniales que no se opongan al progreso social”581.

            Esto nos revela el espíritu del Estatuto Agrario: antes que una mejora real del pequeño agricultor, siquiera sea en su situación legal, constituye más bien un subterfugio que daba asidero legal y garantías al gran latifundio. Además, el estatuto proscribe la organización de colonias ganaderas en la Región Oriental, porque:

            “... respondía al estado de la industria ganadera que todavía no había superado la etapa de explotación extensiva, a la necesidad de respetar las tierras sometidas a explotación económica como un medio de agrupar a sus propietarios en torno al programa de restituir para los habitantes de la República las fuentes de riqueza colectiva, y a los inconvenientes de orden económico y técnico que crearía la sub-división de las estancias actuales sometidas a explotación extensiva para distribuirlas entre pequeños ganaderos, la mayoría de los cuales sin experiencia o con escasa experiencia en la producción ganadera" 582.

            Esto justifica la inmunidad del latifundio ganadero, el statu quo del sistema de tenencia de la tierra en la región más importante del país desde el punto de vista social y económico.

            No fue prevista ninguna organización de crédito ni sistema de comercialización, volviéndose al tradicional "laissez- faire" del Estado liberal

            “... Las tasas de interés para el papel comercial a corto plazo van de 7 a 10%. Las hipotecas de largo plazo son prácticamente desconocidas y las tasas de interés por las primeras hipotecas, de 3 a 5 años generalmente, llegan al 15%. Las facilidades bancarias para hipoteca rural no existen y la mayor parte del crédito rural lo extienden actualmente grandes firmas exportadoras en Asunción, quienes avanzan efectivo y mercadería contra la entrega de la cosecha" 583.

            De acuerdo a estas pautas, entre noviembre de 1938 y el 15 de octubre de 1940 fueron creadas 18 colonias agrícolas que disponían de una superficie total de 39.468 hectáreas584. Como se señalara la muerte del general Estigarribia significó la separación definitiva de los liberales de los asuntos del Estado y la interrupción de la vigencia del Estatuto Agrario.

 

 

2.3. EL COMERCIO EXTERIOR 1885-1940

 

 

2.3.1. DE FINES DEL SIGLO XIX A LA PRIMERA GUERRA MUNDIAL

 

            Hasta fines de siglo XIX el principal producto de exportación continuaba siendo la yerba mate. No obstante, durante el último decenio fueron adquiriendo importancia otros productos. Entre ellos el tabaco (2.000 toneladas exportadas en 1893)585, las maderas (alcanzaron un valor total de 121.400 $ oro el mismo año) 586, cantidades crecientes de cueros, a medida que la actividad ganadera se aceleraba y, en menor medida, extracto y troncos de quebracho.

            El destino de todos estos artículos era la Argentina, donde eran reembarcados como productos de ese país al mercado mundial. La única excepción fue el tabaco, cuyas variedades más suaves fueron comercializadas directamente en Alemania durante la crisis de 1890-1894. La relación directa con el mercado europeo se establece en forma durable posteriormente.

            Desde principios del siglo XX se ve claramente el surgimiento de tres grupos de productos característicos de las exportaciones paraguayas: los productos forestales (yerba mate, diferentes tipos de maderas y extracto y troncos de quebrachos), productos ganaderos (cueros salados y secos, tasajo, sebo, etc.) y los productos agrícolas (tabaco y naranjas).

            Así, la composición de las exportaciones para 1901 era la siguiente:

 

 

            En lo que respecta a los productos forestales, 45% correspondían a yerba mate, el 30% a extracto y rollizos de quebracho y el resto a las maderas. El 77% de los productos ganaderos correspondía a los cueros secos y salados y el 55% de las exportaciones agrícolas al tabaco. En base a diferentes proporciones de estos tres componentes se efectúa la expansión del comercio de exportación paraguayo hasta 1940, incluso hasta fines del período analizado. En 1918 la relación era la siguiente:

 

 

            La expansión de las exportaciones obedecía fundamentalmente a la expansión de la ganadería, proceso que se observa desde el último decenio del siglo pasado y que se intensifica durante la I Guerra Mundial con la instalación de las plantas empaquetadoras de carne. Se constata además un gran incremento de las exportaciones de tabaco que representaron el 20% del valor de las exportaciones. En lo que concierne a los productos forestales se asiste a una fuerte disminución de las exportaciones de yerba:

 

 

            Como se indicara 591 dicho fenómeno se debe a las elevadas tarifas argentinas para la yerba paraguaya, que beneficiaba la introducción a dicho mercado de yerba brasilera de menor calidad, así como a las prácticas comerciales del cartel yerbatero del Río de la Plata.

            Las exportaciones de extracto de quebracho y las maderas tuvieron aumentos sensibles, mientras que los rollos de quebracho prácticamente desaparecen de los cuadros del comercio internacional durante la Primera Guerra Mundial 592.

            Los principales mercados para las exportaciones paraguayas a principios de siglo eran: el alemán, para los tabacos suaves, cueros y los productos del quebracho593; el argentino, para los tabacos fuertes, la casi totalidad de la yerba mate y las maderas (el 71% de las maderas importadas por la Argentina de países sudamericanos provenía del Paraguay), en menor medida el tasajo594. España y Cuba eran los principales clientes del tasajo paraguayo595. El conflicto mundial, al interrumpir el comercio con el mercado europeo, y muy especialmente, con el alemán, causó un grave desequilibrio a las exportaciones paraguayas. Sin embargo, el cupo de tabaco normalmente comercializado en Alemania fue absorbido por Argentina, España y Francia. Los Estados Unidos adquirieron cantidades importantes de extracto de quebracho y de cueros596. El único producto que abastecía el mercado inglés antes del ciclo de la carne enlatada era el extracto de quebracho597.

            En cuanto a las importaciones, tres grupos de productos absorben la mayor parte de ellas:

 

 

            Los textiles, que representaban entre el 25,5% (en 1911) y el 49,6% (en 1916) del total de las importaciones del país, eran proveídos en su gran mayoría por Inglaterra y, en un lejano segundo lugar, por Alemania. Con el estallido de la Primera Guerra Mundial, Inglaterra aumentó su participación (de un promedio de $ oro 707.247 en 1914-1915, pasó a $ oro 2.309.142 en 1916-1918), lo mismo que los Estados Unidos, Italia y Argentina599.

            Hasta 1914, Inglaterra y Alemania también se disputaban el primer puesto en el abastecimiento de artículos de ferretería. Ese año ambos países fueron desplazados por los Estados Unidos y la Argentina600. Este último país ocupaba además un lugar importante en el aprovisionamiento de productos alimenticios (trigo, harina de trigo, vino y ganados), seguido por Alemania, Italia y Estados Unidos. Las bebidas eran proveídas por Francia, Italia y España50l.

            En síntesis, la posición de los principales países proveedores era la siguiente:

 

 

            Como se ve, la interrupción de las importaciones alemanas debido a la Primera Guerra Mundial benefició a Inglaterra, a los Estados Unidos (esencialmente a partir de 1919), y sobre todo a la Argentina, cuyas ventas aumentan en forma sostenida desde 1911, alcanzando a poco menos de la mitad de las importaciones del Paraguay de 1918. Sin embargo, los altos porcentajes registrados a partir de 1914 no estarían reflejando la realidad, debido a la distorsión de las importaciones provenientes de la Argentina, por la gran incidencia de productos provenientes de terceros países y, en primer lugar, de Inglaterra (textiles en su gran mayoría) 603. Esto muestra una tendencia de los comerciantes paraguayos a proveerse en Buenos Aires y no directamente de los países de origen de las mercancías, probablemente por la escasez de divisas ocasionada por el conflicto mundial.

            Al igual que las importaciones, una gran parte de las exportaciones paraguayas eran dirigidas a la Argentina "en tránsito" (es el caso del tanino, de los cueros y otros productos ganaderos), de donde eran nuevamente embarcados pero como productos argentinos. Era así porque los exportadores paraguayos al momento del embarque desconocían el destino final de sus productos 604, debido a que las transacciones comerciales correspondientes se efectuaban en el gran centro comercial, financiero y portuario que era Buenos Aires. Como estos comerciantes eran también importadores, muchas de sus órdenes se ajustaban también desde Buenos Aires. Esta dependencia del comercio exterior paraguayo, respecto de Buenos Aires, explica en gran parte la dependencia de la moneda paraguaya de la argentina.

 

 

 

 

            2.3.2. ENTRE LAS DOS GUERRAS MUNDIALES

 

            Las cifras promedio más elevadas del comercio de exportación paraguayo en el período 1900-1940 se registran durante los años 20 como puede verse seguidamente:

 

 

            Las elevadas cifras de 1919606 -fuertemente distorsionadas por los desajustes monetarios de ese año- no fueron tomadas en consideración por no corresponder a un aumento real del valor607.

            El primer quinquenio de los años 20 refleja la gran disminución de las exportaciones por la crisis internacional de la posguerra y la guerra , civil de 1922-1923, por un lado, y por el otro el vigoroso repunte a partir de 1923608 debido entre otras causas al auge algodonero. La segunda mitad del decenio señala el momento de mayor expansión alcanzado por el liberalismo desde 1870. Este momento precede a la gran crisis mundial de 1929-1933 y a la Guerra del Chaco (1932-1935), que marcan su ocaso.

            Curiosamente los valores de las exportaciones de 1918 y 1935 se asemejan, lo cual facilita la comparación de dos momentos diferentes de la economía paraguaya, y permite observar los cambios operados en la estructura productiva del país.

 

 

            La caída de las exportaciones, desde 1930, se debe fundamentalmente a la disminución de las ventas de yerba mate y las maderas, del tabaco y el algodón (en 1934 empieza un nuevo ciclo algodonero), del extracto de carne y la carne conservada. Solo dos productos continuaron saliendo al mismo nivel a pesar de la crisis: el extracto de quebracho y los cueros611.

 

 

            Como puede verse en el Cuadro N° IX y en el Gráfico N° VII, surge una nueva correlación entre los tres elementos fundamentales de las exportaciones paraguayas. Los productos agrícolas, gracias al nuevo ciclo del algodón, pasaron a ocupar el primer puesto, representando el 34% de las ventas totales del país, tendencia que se mantiene hasta la Segunda Guerra Mundial. Por su parte, los productos forestales (con una disminución de 32 a 29%) y sobre todo los ganaderos (disminución de 37% en 1918

a 19% en 1935) sufren una gran depresión hasta el fin del período analizado.

            Por otro lado, el comercio exterior paraguayo (exportaciones e importaciones) hasta 1923/1925, continúa haciéndose como durante la Primera Guerra Mundial, fundamentalmente a través del Río de la Plata (Buenos Aires en primer lugar y Montevideo después).

            Todo parece indicar que a partir de 1925, el comercio de ultramar directo vuelve a tomar ímpetu, disminuyendo nuevamente a partir de 1930. Esto confirmaría lo ya expresado en el sentido que en tiempos de crisis, la dependencia del comercio exterior paraguayo respecto de la Argentina aumenta.

            En lo que atañe a las exportaciones, en promedio (1922-1925), el 78% se dirigía a la Argentina, donde en su gran mayoría (salvo la yerba mate y las maderas) eran reembarcados como productos argentinos al mercado mundial613. Las estadísticas de exportaciones directas indican que entre 1920 y 1924, Estados Unidos devino el primer cliente del Paraguay, antes que Francia e Italia. A partir de 1925, Francia y Alemania (que reanudó sus compras ese mismo año) son los principales compradores directos. Estos dos países mantuvieron los dos primeros puestos del comercio de exportación durante los años 1930614.

           

 

            Sin embargo, a partir de 1925 se constata una pérdida de importancia relativa y absoluta de esos tres componentes, especialmente las compras de textiles.

            Los principales artículos de importación pueden ser observados en el Cuadro N° 13-E616. Hasta 1924 las importaciones han estado fuertemente concentradas -al igual que durante el decenio 1910617- en: textiles, ferretería y alimentos, representando más del 80% de las adquisiciones anuales del país.

            Los años de mayores compras coinciden con los momentos eufóricos de la economía paraguaya, resultado de la Primera Guerra Mundial y el auge algodonero de 1923-1925. Todo parece indicar que pasados esos momentos las ventas de textiles sobre el mercado nacional reencontraban un equilibrio más acorde con la situación real del país, especialmente con el poder adquisitivo de la población rural. Las cifras de 1928 y 1930 son, en ese sentido, bien ilustrativas. La escasez de divisas debido la crisis internacional, las dificultades creadas por la Guerra del Chaco, la pérdida del poder adquisitivo de la población, explican la depresión observada de los años 30.

            "Grosso modo", el comportamiento de los artículos de ferretería es similar a los textiles. En lo que concierne a las importaciones de alimentos y bebidas (en gran parte, trigo y harina de trigo), si bien confirman la tendencia de los otros productos, presentan oscilaciones menos bruscas, debido evidentemente a una demanda interna más rígida.

            El cuadro de las importaciones indica una tendencia a la diversificación, sobre todo a partir de 1928, con la aparición de numerosos productos de menor y mediana importancia, algunos de los cuales fueron incluidos en el Cuadro N° 13-E618.

            Las importantes adquisiciones de vehículos y combustibles, entre 1932 y 1935, estaban directamente relacionadas con la Guerra del Chaco (en 1934 se adquirieron más de mil camiones para el ejército) 619. El aumento de las importaciones de aparatos y maquinarias a partir de 1935 estaba en relación con la instalación de desmotadoras y depósitos generados por el nuevo ciclo algodonero.

            La Gran Bretaña ocupaba un lugar predominante en el abastecimiento de textiles620. Hasta 1922, casi la mitad de esos productos eran británicos. Existía una relativa competencia americana. La participación de ambos países se vería aumentada, si se tiene en cuenta que en su mayoría las importaciones argentinas provenían de Gran Bretaña y en menor medida de otros países621

            A partir de 1923, con el fin de la guerra civil y el auge algodonero, las fuentes de abastecimiento se diversificaron: Alemania, Francia e Italia aumentaron sensiblemente su participación622, mientras que la de Inglaterra y Estados Unidos disminuyeron.

            La caída de las importaciones de textiles atribuidas a la Argentina indicaría el restablecimiento de relaciones comerciales directas entre importadores paraguayos y proveedores de ultramar.

            Por su lado los EE. UU. -que desde 1918 no solamente se hicieron un lugar en el abastecimiento de textiles- desplazaron a los ingleses en el aprovisionamiento de productos de ferretería: maquinarias, herramientas, implementos agrícolas, productos químicos, vehículos, etc. A partir de 1923, sufrieron el impacto de la industria alemana, que los desalojó al segundo lugar en el mercado de maquinarias para desmotadoras e implementos agrícolas, creados por el auge del algodón, y en general en la venta de otros artículos de ferretería 623.

            La brecha abierta por los alemanes se explicaría por los bajos precios y las buenas condiciones crediticias otorgadas a los importadores asuncenos624. La apertura el 30 de junio de 1925 de una sucursal del Banco Germánico de la América del Sud, es prueba de la renovada presencia alemana 625.

            El debilitamiento inglés durante la segunda mitad de los años 20 -a pesar de las "advertencias" de sus cónsules a manufactureros y exportadores británicos sobre la fuerte competencia que se sentía en el mercado local 626- aumentaba en la medida en que los aprovisionamientos de ese país se centraban en los textiles, cuya importancia absoluta y relativa disminuía rápidamente 627.

            Durante los años 1930 el Japón, gracias a la alta competitividad de sus productos y los fletes extremadamente baratos a Sudamérica, desplazó a Gran Bretaña y todos los demás competidores del mercado paraguayo de textiles628.

            La posición de los principales países en el comercio de importación puede ser observada en forma sintética en el Cuadro N° 13-F629.

            De las cifras correspondientes a la Argentina, una parte provenían sin duda de dicho país (alimentos, etc.). La parte restante, como ya se explicó, eran productos de otro origen (Inglaterra, Alemania, etc.). Suponemos que estaban repartidas en la misma proporción que las importaciones directas de los mencionados países.

            En fin, en 1939, el Japón y Alemania ocupaban el primer y segundo lugares respectivamente (evidentemente, luego de la Argentina), seguidos por Estados Unidos e Inglaterra630. Sin embargo, el estallido de la Segunda Guerra Mundial habría de modificar totalmente las tendencias de las importaciones y del comercio exterior paraguayo.

 

 

 

NOTAS

 

272. BOURGADE LA DARDYE, E. de, ob. cit., p. 178.

273. Ibídem, p. 164.

274. El Presidente de la República al Congreso Nacional, Asunción, julio 9 de 1888; reproducida por LAÍNO, Domingo, PARAGUAY: de la independencia a la dependencia, Edición Cerro Corá, Asunción, Paraguay, 1976, pp. 94-95.

275. Ver "HACIENDAS, LATIFUNDIOS Y PLANTACIONES EN AMÉRICA LATINA", Simposio de Roma organizado por CLACSO, Siglo XXI Editores, México, 1975, pp. 493-531.

276. SCHWARTZ, Stuart. Introducción, ibídem, p. 489.

277. Ver WOLF, E. y MINTZ; S., ibídem, p. 495.

278. Los elementos fundamentales de esta definición los hemos tomado de Wolf, E., y Mintz, S., ob. cit., p. 493.

279. Por lo general los enclaves disponían de sus propias flotas fluviales, lo que les permitía acceder a los principales puertos del Río de la Plata. N. del A.

280. SHURZ, W Z., Paraguay, A Comercial Handbook, US Departament of Commerce, Foreign and Domestic Commerce, Government Printing office, Washington, 1920, pp. 83-86.

281. Ver Cuadro N° 7, Apéndice II, p. 407.

282. TOTTENHAM-SMITH, R.H. (His Majestys Cónsul, Asunción), Economic conditions in Paraguay, Department of  Overseas Trade, N° 572, London, 1933, p. 32. 283. OLMEDO, Natalicio,Vida y Actividades en el Alto Paraguay, Editorial El Gráfico, Asunción, 1946, p. 53.

284. LAÍNO, Domingo, ob. cit., p. 226.

285. OLMEDO, N., ob. cit., p. 60.

286. OLMEDO, N., ob. cit., pp. 132-133.

287. Ídem, pp. 147-148.          

288. Ídem, pp. 40-50.

289. BARRETT, Rafael. Lo que son los yerbales, Obras Completas, Editorial América Lee, Buenos Aires, 1954, p.116-117.

290. SHURZ, W. Z., ob. cit., p. 83; WARREN, Carlos, Emancipación Económica Americana, Sección Paraguay, Editorial Ceibo, Montevideo; 1946, pp. 160-16,2 y US DEPARTMENT OF COMMERCE, Burean of Foreign and Domestic Commerce, International Reference Service,Vol. 2, N° 30, Paraguayan economic situation, 1944, Washington, Government Printing Office, October, 1945, p. 4.

291. SHURZ, W .Z., ob, cit., pp. 91-92, y Warren, C., ob. cit., pp. 257-258.

292. BOURGADE LADARDYE, E., ob. cit., pp. 422-423. Ver el Cuadro Nº 8, Apéndice II, p. 408.

293. SHURZ, W. Z., ob. cit., p. 97, y BÁEZ, Cecilio, El Paraguay Moderno, Talleres nacionales H. Kraus, Asunción, 1915, p. 279.   b

294. BARRETT, R. Lo que son los yerbales, ob. cit., pp. 116-117.

295. Banco Central del Paraguay, Museo de Numismática y de Joyas. Postales y grabados antiguos, colección Luis Aníbal Redondo.

296. Desde tiempos de la colonización española al peón yerbatero se le denomina MINERO. N. del A.

297. BARRETT, R., ob. cit., p. 120.

298. Ibídem, pp. 121-122.

299. Ídem, p. 123.

300. BARRETT, R., ob. cit., pp. 123-124.

301. Ibídem, pp. 117 y 126.

302. SHURZ, W Z, ob. cit., pp. 67 y 97, y BÁEZ, C., El Paraguay moderno, ob. cit., pp. 222-231.

303. PILLADO, Ricardo. Estudio sobre el comercio argentino con las naciones limítrofes, 2a Edición, Imprenta JH KIDD y Cía., Buenos Aires,1910, p. 43; y SHURZ W Z., ob. cit., pp. 96-97.

304. SHURZ, W Z., ob. cit., pp. 115-116.

305. El primero en hablar de la existencia del "cartel yerbatero" fue BARRETT, R., ob. cit., p. 125.

306. SHURZ, W Z., ob. cit., p. 96.

307. GONZÁLEZ, Natalicio J., INSFRÁN, Pablo M., El Paraguay Contemporáneo, Editorial de Indias, París-Asunción, 1929, p. 134.

308. SHURZ, W. Z., ob. cit., pp. 81-82; PASTORE, C., ob. cit., pp. 334-337 y BÁEZ, C., ob. cit., pp. 281-283.

309. SHURZ, W Z., ob. cit., p. 82, y LONG, Rodney kailway of South America, Part II, Trade Promotion Series N° 39, US Department of Commerce, Government Printing Office, Washington, 1927, p. 188.

311. SUÁREZ, Blanca. Dos modalidades de penetración transnacional en América Latina. El caso del complejo de carnes, en COMERCIO EXTERIOR, vol. 32, N° 7, México, julio, 1982, pp. 786-794.

312. SUÁREZ, B., ob. cit., pp. 786-787, y US DEPARTAMENT OF COMMERCE, Special Agent Series Nº 43, Trade development in Argentina, Bureau of Foreing and Domestic Commerce, Government Printing Office, Washington, 1911, pp. 50-51.

313. FISCHER-TREUENFELD, R. von, Le Paraguay, ob. cit., p. 17.

314. El saladero Risso en 1900 y el saladero San Salvador en 1903, N. del A.

315. PILLADO, Ricardo, ob. cit., pp. 75-76.

316. SHURZ, W Z., ob. cit., pp. 72-73.

317. Ver Cuadro N° 9, Apéndice II, p. 409.

318. SHURZ, W Z., ob. cit., p. 67; BÁEZ, C., ob. cit., pp. 251-252, y LAÍNO, D., ob. cit., pp. 130-131.

319. NICKSON, Andrés. Productividad y rentabilidad de las empaquetadoras de carne extranjeras en el Paraguay, en Estudios Paraguayos, Revista de la Universidad Católica de Asunción, vol. V, Nº 2,1977, p. 92; FISCHER-TREUNENFELD, R. von, ob. cit., p. 70.

320. SHURZ, W Z., ob. cit., pp. 73-74, y NICKSON, A., ob. cit., p. 91.

321. NICKSON, A., ob. cit., pp. 91-107.

322. Ibídem, p. 91-107.

323. Ídem, pp. 91-107.

324. Densidad de Pastoreo: N° de animales por hectárea: depende en gran parte del cultivo o no de pastos artificiales. Tasa de extracción: Indica la utilización o no de métodos sanitarios para curar y prevenir enfermedades, ver NICKSON, A., ob. cit., pp. 94-97.

325. Ibídem, p. 97, y SHURZ, W Z., ob. cit., pp. 74-75.

326.       SHURZ, W Z., ob. cit., pp. 75-75, y NICKSON, A., ob, cit., p. 93.

327. NICKSON, A., ob. cit., p. 93-96.

328. Ibídem, p. 97.

329. NICKSON, A., ob. cit., p. 108.

330. Hacia fines de los años 1920 apareció otra planta empaquetadora: INPACAR, perteneciente a un "sindicato" de hacendados nacionales. N. del A.

331. Para la producción de extracto de carne y carne conservada no se necesitan animales de gran calidad. N. Del A.

332. Que si exige animales de alta calidad. N. del A.

334. Para esta definición, nos hemos basado en el ya citado trabajo de WOLF, E. y MINTZ, S., ob, cit., pp. 500-511.

335. Para 1953 existían 38.924 ganaderos en el Paraguay, que contaban con un stock de 4,2 millones de vacunos. Unos 33 mil ganaderos (o sea el 85%) tenían en promedio 15 animales. Cerca de 1.500 ganaderos tenían hasta 400 animales, y alrededor de una docena de grandes ganaderos, más de 20 mil animales cada uno, ver US DEPARTMENT OF COMMERCEI Investment in Parapuay, 1954, Government Printing Office, Washington, 1955, pp. 35-36

336. Ver Cuadro N° 10-A, Apéndice II, pp. 410-411.

337. Mensaje del Presidente de la República Dr. Eligio Ayala en 1926, citado por GAONA, E, ob. cit., pp. 143-144.

338. Mencionado por SHURZ, W Z., ob. cit., p. 69.

339. Cuadro N° 10-8, Apéndice 11, p. 412.

340. Cuadro N° 11, Apéndice II, pp. 413-415.

341. OFICINA GENERAL DE ESTADÍSTICA, Anuario Estadístico de la República, 1888, ob. cit., p. 176.    "

342. Frutos del país: yerba, tabaco, petit grain, maní, cuero, etc. N. del A.

343. FISHER TREUNFELD, R. Von., ob. cit., p. 69.

344.       SHURZ, W.Z., ob, cit., p. 48; al respecto ver también BARRETT, R., ob. cit., pp. 186-187; y GONZÁLEZ ERICO, M.A., Estructura y desarrollo del comercio exterior..., ob. cit., pp. 137-139.

345. Ver Cuadro N° 11, Apéndice II, pp. 413-415.

346. OLASCOAGA, R. de, en el prólogo a RECLUS, E., Paraguay, ob. cit., p. XXXII; ver también GONZÁLEZ ERICO, M. A., Estructura y desarrollo del comercio exterior, ob. cit., p. 137.

350. Ver Cuadro N° 7, Apéndice II, p. 407.

351. SHURZ, W Z., ob. cit., p. 124-125 y BÁEZ, C., ob. cit., p. 325-326.

352. Ver GRÁFICO N° I, infra, p. 159. INFRA: Remite a una página posterior de este libro. N. del A.

353. SHURZ, WZ., ob. cit., pp. 174-175, y CAMPOS, A.R., ob. cit., pp. 60-63.

354. Del nombre de su principal promotor Percival Farquhar, de nacionalidad americana, ver HANSON, Simon G., The Farquhar Syndicate in South America, en Hispanic America Historical Review, London, august, 1937, pp. 314-326.

355. HANSON. Simón G., ob. cit., n. 315.

356. En 1913 el debate llegó incluso a la Cámara de los Comunes, Ibídem, p. 325.

357. A título ilustrativo, en el financiamiento de la Compañía Argentina de Ferrocarriles participaron: Kleinwort, Sons & Co.; Kuhn, Loeb & Co.; sir Ernesf Cassel, Deutsl Bank; Rafhael & sons; Robert Fleming & Co.; Bonn & Co.; Stallaerts & Loewestein; Speyer Brothers; Banque de Paris et Pays Bas; Societé Genérale, Ídem, p. 320.

358. ídem, p. 319.

359. HANSON. Simón G., ob. cit., pp. 325-326. En francés en la cita original; post-devin = coimas. N. del A.

362. Ver GRÁFICO N° II, Supra, p. 160.

363. SHURZ, WZ., ob. cit., p. 108; LONG, Rodney, Railway of South America, ob. cit., pp. 168-181; HALSEY, Frederic M., Investments in Latin America,Part II, Uruguay and Paraguay, Trade Information Bulletin N° 382, US Department of Commerce,Bureau of Foreign and Domestic Commerce, Washington, Government Printing Office, 1926, pp. 41 y 47; HANSON, S. G., ob. cit., p. 327.

364. SHURZ, W. Z., ob. cit., pp. 81-82; y BÁEZ, C., ob. cit., pp. 281-283.

365. SHURZ, W Z., ob. cit., pp. 67 y 108; LAINO, D., ob. cit., p. 134; GONZÁLEZ ERICO, M. A., El desarrollo de la Banca en el Paraguay (1870-1900), ob. cit., pp. 142-144.

367. SHURZ, W .Z., ob. cit., p. 97; y HANSON, S. G., ob. cit., pp. 322-323.

368. Supra, p. 145; ver Shurz, ob. cit., p. 75.

369. GONZALEZ, N., INSFRAN, E M., El Paraguay contemporáneo, ob. cit., pp. 167 a

168.

370. SHURZ, W Z., ob. cit., p. 108.

371. PASTORE, C., La lucha por la tierra en el Paraguay, ob. cit., pp. 334-337.

372. HALSEY, F. M. Investments in Latín America, Part. II, ob. cit., p. 33.

373. SHURZ, W. Z., ob. cit., p. 40.

374. RIVAROLA, D., Estado, modernización agrícola y diferenciación campesina en el Paraguay, en ESTADO, CAMPESINOS Y MODERNIZACIÓN AGRÍCOLA, ob. cit., pp. 33-34.

375. Reproducido por MIRANDA, A. Apuntes sobre el desarrollo paraguayo 1940-1973, Universidad Católica de Asunción, Asunción, 1980, p. 76; Instituto de agricultura /Stica, Censo de Agricultura del Paraguay 1942-1943. Señalemos que las chacras inferiores a una hectárea fueron censadas pero no incluidas en.los cuadros censales. N. del A.

377. Al respecto ver GALEANO, L. A., Dos alternativas históricas del campesino paraguayo: migración y colonización (1870-1950), Revista Paraguaya de Sociología, año 15, Nº 41, enero-abril, 1978, p. 126.

378. Supra, p. 167.

379. SHURZ, W Z., ob. cit., p. 43.

380. Ibídem, pp. 43-44.

381. BÁEZ, C.,ob. cit., p. 185-186; y SHURZ, W Z., ob. cit., p. 46.

382. SHURZ, W. Z., ob. cita, p. 46.

383.       BÁEZ, C., ob. cit., pp. 193-194; y SHURZ, W Z., ob. cit., p. 46.

384. BÁEZ, C., ob. cit., pp. 185-186.

385. FISCHER-TREUENFELD, R. Von, ob. cit., p. 66; y SHURZ, W. Z., ob. cit., p. 46. 386. SHURZ, W Z., ob. cit., p. 42.

387. A nuestro juicio la moderna Ciencia Social se inicia en el Paraguay a principios de los años 1960, alrededor de la Revista Paraguaya de Sociología del Centro Paraguayo de Estudios Sociológicos (CPES) y de la Secretaria Técnica de Planificación (STP), sin desmerecer otros aportes individuales o de organismos nacionales e internacionales. N. del A.

388. REPÚBLICA DEL PARAGUAY. Secretaría Técnica de Planificación. Plan Nacional de Desarrollo Económico y Social (1965-1966), Tomo II, Asunción, 1965, pp. 51-54.

389. RIVAROLA, D., ob. cit., p. 72.

390. BANCO PARAGUAYO DE DATOS, Aportes para el estudio del proceso de desarrollo socioeconómico del sector rural, Borradores de Discusión, Asunción, agosto, 1980, Mimeografiado, p. 4.

391. MIRANDA, A., Apuntes sobre el desarrollo paraguayo 1940-1973, Universidad Católica, Asunción, 1980, p. 270.

392. HILL, Anthony, Cien años del Paraguay dentro de la División Internacional del

Trabajo. La evolución económica reciente en una perspectiva histórica. Banco Paraguayo de Datos, Documento de discusión, Mimeografiado, Asunción, setiembre, 1980, p. 12.

393. Ibídem, p. 15.      

394. ídem, p. 16.

395. TOTTENHAM-SMITH, R. H., 1933, ob. cit., p. 33.

396. PARIS, Frederick W (His Magesty's Charg6 d'Affaires, Asunción), Report on the economic and financial conditions in Paraguay, Department of Overseas Trade, London, September, 1925, p. 8.

397. Ibídem, p. 11-12.

398. TOTTENHAM-SMITH, R. H., 1933, ob. cit., p.

399. Cultivos de renta: fundamentalmente tabaco y algodón. Cultivos de subsistencia: maíz, mandioca y porotos, entre otros. N. del A.

400. SHURZ, W Z., ob. cit., p. 57.

401. GALEANO, L. A. y FOGEL, R., Capas Rurales y Cooperativas en el Paraguay, CPES, Asunción, 1978, p. 55.

402. RIVAROLA, D., ob. cit., p. 26.

403. Supra, p. 176.

404. RIVAROLA, D., ob. cit., p. 61.

405. BURRERITA: Canción paraguaya (extractos), letra: Antonio O. Mayans, música: Félix P. Cardozo; extraído de Revista de la Agrupación Folklórica Guaraní, Buenos Aires, mayo, 1941, s/p. Burrerita: mujer que montada en un burro comercializaba productos de las chacras. Mba-é repî= mercancía/mercadería, tapiî= hogar, reiîpicui = has caminado, mandi-ó = mandioca, ca-avó = verdura, írû= compañía.

406. BOURGADE LA DARDYE, E. de, ob. cit., p. 172.

407. Se trata del Banco Nacional del Paraguay, del Banco de Comercio y del Banco del Paraguay y Río de la Plata. N. del A.

408. La relación era de 1 por 15 1/2 en 1870; de 1 por 16 1/2 en 1875; por 18 en 1880; y de 1 por 22 en 1889., ver CAMPOS, A. R., ob. cit., pp. 38-39; OLASCOAGA, R. de, Estudio sobre el papel moneda, Talleres Nacionales de H. Kraus, Asunción, 1901, p. 33. La pérdida del valor de la plata frente al oro es también confirmada por VILAR, Pierre, Or et monnaie dans I'histoire, 1450-1920, Flammarion, París, 1978, p. 26.

409. CAMPOS, A. R., ob. cit., p. 39; GONZÁLEZ ERICO, M. A., El desarrollo de la Banca, ob. cit., pp. 140-143.

410. CAMPOS, A. R., ob. cit., p. 39-40; y OLASCOAGA, R. de, ob. cit., p. 55.

411. Citado por GONZÁLEZ  ERICO, M. A., El desarrollo de la banca, ob. cit., p. 142, y por GAONA, F., Introducción a la historia gremial y social del Paraguay, Tomo I, Editorial Arandu, Asunción-Buenos Aires, 1967, p. 65.

412. GAONA, F., ob. cit., pp. 58-66.

413. OLASCOAGA. R. de., Ob. cit., pp. 4l-42.

414. En 1902 en Agaguigó, Departamento de Concepción, 600 familias campesinas organizaron un movimiento de resistencia al desalojo de sus tierras, el cual tuvo gran repercusión nacional. Ver GAONA, F., ob. cit., p. 132.

415. Ibídem, pp. 126-131. La vida política en la inmediata posguerra 1870-1885 se realizaba alrededor de un puñado de "personalidades" que, si bien no tenían diferencias ideológicas, luchaban por el poder. Como resultado de esto el país se mantuvo en permanente anarquía durante los años 1870. No obstante todos los líderes y sus principales seguidores ocupaban puestos relativamente importantes en la administración pública por la escasez de cuadros capacitados. Sin embargo, a partir de 1880 un grupo prevaleció sobre el resto y progresivamente fue acaparando todos los puestos. Hacia 1886 el acceso al poder quedó vedado para aquellos que no respondían a la línea del "grupo presidencial". Como resultado de ello en unas elecciones legislativas en 1887 en Villarrica, surgieron candidatos disidentes que fueron violentamente reprimidos por el "grupo oficialista". De esta disidencia nació en julio del mismo año el Partido Liberal. En respuesta, en septiembre de 1887, los oficialistas crearon el Partido Colorado. Al respecto ver CHARTRAIN, Françoise, L’Eglise et les partis dans la vie politique du Paraguay depuis l’independence, Thése, Université de Paris I, París, 1972, pp. 208-223.

416. El golpe de 1908 llevó al poder a los radicales. Otro golpe, en 1911, depuso al líder de esta corriente instalado poco antes en la presidencia, iniciándose una cruenta guerra civil, de la que salieron triunfantes los radicales, con el apoyo del gobierno argentino y, aparentemente, de ciertos "sindicatos" de ese país. Ver CHARTRAIN, F., ob. cit., pp. 259-269.

417. SHURZ, W. Z, op. cit., 193-194.

418. GAONA, F., op. cit., p. 177-179.

419. Ibídem, p. 194.

420. Supra, pp. 141-143.

421. AYALA, E., Migraciones (ensayo escrito en Roma en 1915), Imprenta La Sudamericana, Santiago de Chile, 1941, p. 45.

422. CAMPOS, A. R., ob. cit., pp. 59-60 y 69; Supra, p. 157.

423. Ver Cuadro N° 12, Apéndice II, pp. 416-417.

424. Ver Cuadro N° 13-A, Apéndice II, p. 418.

425. GUBETICH, Francisco. Informe sobre la legislación aduanera, Talleres Gráficos del Estado. Asunción, 1914, p. 26.

426. LONG, Rodney. Railway of South America, 1927, ob. cit., pp. 167-191.

427. OLASCOAGA, R. de. Prólogo de RECLUS, E. Paraguay, 1896, ob. cit., p. XXXXXXI.

428. OLASCOAGA, R. de., p. XXXIII.

429. VILAR, P.  Or et monnaie dans 1'histoire, ob. cit., p. 20.

430. Ver Gráfico N° III, infra, p. 186.

431. SHURZ, W Z., ob. cit., p. 179-180; PARIS, Frederick W (H. M. Cónsul. Asunción), Report on the economic and financial conditions in Paraguay, Department of Overseas Trade, London, september, 1921, p. 19.

432. Banco Central del Paraguay, Museo de Numismática y de Joyas. Postales y grabados antiguos, colección Luis Aníbal Redondo.

433. Ver GRÁFICO Nº  IV, infra, p. 188.

434. Supra, pp. 115-116 y 122-124.

435. Ver GRÁFICO Nº IV, infra, p. 188.

436. GONZÁLEZ ERICO. M.A.,  Estructura y desarrollo del Comercio Exterior, ob. cit., p. 139.

437. GONZÁLEZ  ERICO, M. A., Estructura y Desarrollo del Comercio, ob. cit., p. 133.

438. Ibídem, p. 129-131.

439. En diciembre 1917 el gobierno paraguayo intentó aumentar los gravámenes a la exportación de extracto de quebracho a 10 $ oro la tonelada. Las tanineras se opusieron enérgicamente amenazando suspender sus actividades y trasladarse a la Argentina. Consecuentemente, las pretensiones del gobierno disminuyeron a 8,50 $ oro. Ver SHURZ, WZ., ob. cit., p. 91.

440. OLASCOAGA, R. de, ob. cit., pp. 60-61.

441. TRIFFIN, R., ob. cit., p. 8.

442. CAMPOS, A. R., ob. cit., p. 81.

443. PARIS, F.W., 1921, ob. cit., p. 19.

444. Ver Cuadro Nº 12. Apéndice II pp. 416-417.

445. CAMP0S. A. R., ob. cit., p. 96; PARIS, F. W, 1921,ob. cit., p. 14; SHURZ,W.Z. ob. cit., p. 181; HALSEY, F.M. Investment in Latin America, 1926, op. cit., p. 34-36; CORLISS, James C., Latin American Budgets, Part. I, US Departament of Commerce, Trade Information Bulletin Nº 497, Government Printing Office, Washington, 1927, p. 32.

446. SHURZ W. Z., ob. cit., pp. 174-175; CAMPOS, A.R. op. cit., p. 83.

447. SHURZ, W. Z.. ob. cit., p. 185-186; CAMPOS, A.R., ob. cit., p. 116.

448. CAMPOS, A.R., ob. cit., p. 99.

449. Ibídem, pp. 119-120.

450. SHURZ. W. Z, ob. cit., pp. 69-73; y PARIS, F.W., 1921, ob. cit., p. 9.

451. SHURZ, W. Z, ob. cit., pp. 91-92.

452. Ibídem, p. 49, PARIS, F. M, 1921, ob. cit., p. 15.

453. SHURZ. W.Z, ob. cit., p. 181.

454. Ver Cuadro Nº 12, Apéndice II, pp. 416-417.

455. GONZÁLEZ, Natalicio, INSFRAN Pablo M., ob. cit., p.92.

456. Ibídem, p. 92; PARIS, F. W., 1921, ob. cit., p. 10.

457. RITTER, Rodolfo BERTHOMIER, Luis A., Apuntes de economía política, Edición de los autores, Buenos Aires-Asunción, 1945, p. 280.

458. La primera fase del movimiento obrero paraguayo va desde la creación de los primeros sindicatos y el estallido de las primeras huelgas alrededor de 1890, hasta la creación de la primera central obrera, la FORP en 1906. Nacida en plena anarquía liberal, se vio afectada por los acontecimientos políticos por lo que su segunda fase, creemos, verdaderamente se inicia alrededor de 1915. En 1916 devino como Centro Obrero Regional del Paraguay (C.O.R.P), influenciada, corno su antecesor, por el anarquismo, por lo menos hasta los años 1930; ver GAONA, F., ob. cit., pp. 27-29; y CHARTRAIN, F, ob. cit., pp. 312-319.

459. SHURZ, W Z., ob. cit., pp. 129-130.

460. SHURZ, W Z., pp. 128-130; PARIS, F. W, 1921, ob. cit., p. 21.

461. PARIS, F. W., 1921, ob. cit., pp. 9-11 y 14-15.

462. PARIS, F. W, 1921, ob. cit., p. 15.

463. Ver Cuadro N° 12, Apéndice II, pp. 416-417.

464. PARIS, F. W, 1921, ob. cit., pp. 18-19.

465. Ibídem, pp. 10-11.

466. PARIS, F. W, 1921, ob. cit., p.18; ver también HALSEY, F.M., ob. cit.,  p. 10. 467. PARIS, F. W, 1921, ob. cit., pp. 15-17.

468. Ibídem, p. 15.

469. En las elecciones de 1921 Manuel Gondra, líder histórico de la corriente Radical del Partido Liberal, resultó nuevamente electo a la presidencia de la República. Sin embargo, los partidarios del ex presidente Arturo Schaerer, también Radical, vieron su participación en el nuevo gobierno disminuida. Como resultado de la política obstruccionista aplicada por estos últimos, el presidente Gondra fue obligado a renunciar a fines de 1921, nombrándose en su remplazo al Dr. Eusebio Ayala como Presidente provisorio. No obstante, esto dio lugar a un periodo de inestabilidad política que, en junio de 1922, con la rebelión de una parte del ejército apoyado por los shaeraeristas y colorados, desembocó en la más sangrienta y prolongada guerra civil (1922-1923) de la historia moderna paraguaya. Al respecto ver CHARTRAIN, F., ob. cit., pp. 259-269.

470. PARIS, F. W, (His M. C., Asunción), Report on the economic and financial conditions in Paraguay, Department of Overseas Trade, London, 1923, p. 11.

471. Para los detalles de esta guerra civil ver BRAY, Arturo (Coronel), Armas y Letras (Memorias), Ed. NAPA, Año 1, N° 8, Tomo 1, Asunción, mayo 1981, pp. 119-137.

472. PARIS, F. W., 1923, ob. cit., pp. 8-10.

473. Ver Cuadro N° 13-A, Apéndice II, p. 418.

474. PARIS, F. W, 1923, ob. cit., p. 5 y pp. 11-12.

475. PARIS, F. W., 1923, ob. cit., p. 10; y PARIS, F. W., 1925, ob. cit., pp. 6-7.

476. Ibídem, 1925, p. 7.

477. PARIS, F. W, 1925, ob. cit., p. 8.

478. HALSEY, F. M., ob. cit., pp. 58-59:

479. SMITH, Rollo S., The paraguayan market, US Department of Commerce, Bureau of Foreing and Domestic Commerce, Trade Information Bulletin N° 490, Government Printing Office, Washington, 1927, p. 6; y PARIS, F. M., 1925, ob. cit., p. 14.

480. PARIS, F. W, 1925, ob. cit., pp. 7-8.

481. SMITH, R. S., The Paraguayan market, ob. cit., p. 19.

482. Ver Cuadro N° 14-A, Apéndice II, p. 424.

483. SMITH, R. S., ob. cit., pp. 20-21.

484. Con lo que el $ oro 42,61/18,75 = 2,2727 $ papel argentinos. N. del A.

485. PARIS, F.W., 1925, ob. cit., p. 6; SMITH, R.S., ob. cit., p. 17; GONZÁLEZ, N. e INSFRÁN, P.M., ob. cit., pp. 92-93.

486. PARIS, F.W., 1925, ob. cit., pp. 15-16; CORLISS, J.C., 1927, ob. cit., p. 33.

487. El promedio entre 1912-1913 era de 683 arados importados, supra, pp. 170-171.

488. PARIS, F.W., 1925, ob. cit., pp. 7 y 11.

489. A partir de 1920 y con mayor fuerza al término de la guerra civil en 1923, dos polémicas conmueven a los círculos intelectuales y políticos paraguayos: la primera en torno a la Cuestión del Chaco, referente a la actitud a adoptarse frente a las reclamos de Bolivia de todo el Chaco paraguayo. Desde 1904 los gobiernos bolivianos desarrollaron una política de ocupación militar progresiva y silenciosa, sin encontrar gran resistencia sobre el terreno. Por su parte los gobiernos paraguayos, si bien presentaron alegatos diplomáticos, nada hicieron por organizar y equipar al ejército. Los partidos «tradicionales» (colorado y liberal) hasta 1923 prácticamente ignoraron el problema. Un momento álgido fue la toma en 1928 del Fortín Vanguardia por el ejército boliviano.

No menos vehemente era la polémica sobre la rehabilitación de F. S. López, que oponía a "lopiztas" y "antilopiztas". En 1926 el Congreso revocó el trato de "traidor" que pesaba sobre López por decreto del Gobierno Provisorio del 17 de agosto de 1869, y a aquellos acusados de traición durante su gobierno.

Es en este clima, y paradójicamente en el apogeo económico y político del sistema liberal paraguayo, que surge -al interior y al exterior de los partidos tradicionales- la objeción del liberalismo como sistema político.

El Partido Socialista (1917-1921) puede ser considerado como la primera contestación al exterior de los partidos tradicionales a pesar de su efímera existencia. Próximo a un sector minoritario del CORP, se presentó con algunos candidatos propios en Asunción a las elecciones legislativas de 1921. Sin embargo la verdadera "crisis" ideológica se plasmaría posteriormente, con la creación en 1928 del Partido Comunista Paraguayo (PCP) que no obstante su rápida desaparición fue reorganizado en 1933. También en 1928 surge la Liga Nacional Independiente, que luchaba por la defensa de la soberanía nacional contra el "legionarismo", por la intervención del Estado en los obrajes, yerbales y grandes empresas, etc. No obstante, ideológicamente confuso, algunos de sus miembros estaban impregnados de ideas de la primera época del fascismo italiano. En agosto de 1929 aparece el Nuevo Ideario Nacional, movimiento estudiantil y universitario, ideológicamente influenciado por el anarquismo. Varios de sus líderes adhirieron en 1933 al PCP.

En 1927 surge un movimiento disidente al interior mismo de la corriente radical del Partido Liberal, conocida con el nombre de Modestistas, de su líder Modesto Guggiari, primo de la figura emergente del Partido Liberal: José P. Guggiari (Presidente de la República 1928-1932). Su preocupación central fue la defensa de la soberanía nacional. Por último, el ascenso de Natalicio González, líder de la corriente "infiltrista" del Partido Colorado (mayoritaria desde 1928), fuertemente influenciado por el fascismo -aunque sus ideas se precisaran en los primeros años de 1930-, introdujo grandes cambios rompiendo con la línea "liberal" de los viejos colorados. Todas estas tendencias coincidieron el 23 de octubre de 1931 en una manifestación estudiantil/universitaria frente al Palacio de Gobierno, para exigir la defensa del Chaco. El acto terminó trágicamente con el ametrallamiento de la manifestación por parte de la guardia, elevando la tensión política al máximo. Sobre todo esto ver CHARTRAIN, E, ob. cit., pp. 320347.

490. Ver Cuadro N° 13-A, Apéndice II, p. 418.

491. Caída de 30% en 1931 y 40% en 1932; TOTTENHAM-SMITH, R. H., 1933, ob. cit., p. 14.

492. En 1930 = 169,0 millones $ papel; 1931 = 120,5 millones $ y en 1932 = 83,4 millones $ papel ibídem, p.13

493. Deficitario en 1930/1931 y 1931/1932, ídem, p. 13.

494. Ídem, pp.10-12.

495. En 1932-1935 murieron 30 mil paraguayos y 70 mil bolivianos. N. del A.

496. TOTTENHAM-SMITH, R. H., 1933, ob. cit., pp. 10-11.

497. Ibídem, p. 11.

498. TOTTENHAM-SMITH, R.H., 1993, ob. cit., pp. 15-16.

499. Ibídem, pp. 23-24.

500. ídem, pp. 22-23.

501. ídem, pp. 24-26.

503. Los precios cayeron en 1933 a 0,06 $ argentinos el kilo vivo, que no cubría, al parecer, los costos operativos de los productores. TOTTENHAM-SMITH, R. H., 1933, ob. cit., p. 25.

504. Ver Cuadro N° 14-B, Apéndice II, p. 425.

505. Entre 45 y 400% en relación a 1934. N. del A.

506. TOTTENHAM-SMITH, R. H. (H. M. Cónsul Asunción), Report on Economic and Commercial Conditions in Paraguay, Department of Oversas Trade, N° 662, London, 1936, pp. 4-5.

507. La tasa de crecimiento de la emisión monetaria llegó al 36% en 1932; a 61% en 1933; a 57% en 1934 y a 96% en 1935; ver Cuadro N° 12, Apéndice II, pp. 416417.

508. RITTER, R. y BERTHOMIER, L. A., ob. cit., p. 280.

509. TOTTENHAM-SMITH, R.H., 1936, ob. cit., p. 4.

510. Esta cifra incluye 2.720.530 $ oro en favor de los ganaderos por la requisición de 408.488 animales. El resto fue a favor, fundamentalmente, de la empresa Carlos Casado por la utilización de sus instalaciones ferroviarias, etc., y a favor del Ferrocarril Central, por servicios prestados durante la Guerra; TOTTENHÁMSMITH, R.H., 1936, ob. cit., p. 6.

511. TOTTENHAM-SMITH, R.H., 1936, ob. cit., p. 6.

512. Ibídem, p. 6.

513. US DEPARTMENT OF COMMERCE, International Referente Service, Paraguayan Economic Situation 1944, Government Printing Office, Washington, 1945, p. 8.

514. Sobre los tipos de cambio ver US DEPARTMENT OF COMMERCE, Bureau of Foreign and Domestic Commerce, Handbook of Foreign Currencies, Goverment Printing Office, Washington, 1936, pp. 156-159; TOTTENHAM-SMITH, R. H, 1936, ob. cit., pp. 2-3; ver también Cuadro N° 12, Apéndice II, pp. 416-417.

515. TOTTENHAM-SMITH, R. H., 1936, ob, cit., p. 3; y Cuadro N° 14-B, Apéndice II, p.425.

516. Ibídem, p. 1.

517. El primer gobierno de la Revolución de 1936 fue compuesto por representantes de todos los grupos y corrientes de opinión que durante el segundo quinquenio de los años 20, rechazaban al liberalismo como sistema político y económico. A éstos se agregaron los excombatientes del Chaco, agrupados poco antes de la insurrección en la Asociación de Excombatientes (que reivindicaba cien mil adherentes), y un sector del ejército. El coronel Rafael Franco, figura legendaria de la guerra, a la sazón exiliado en Buenos Aires, fue llevado a la presidencia; Juan Stefanich, de la Liga Nacional Independiente, a Relaciones Exteriores; Bernar

dino Caballero (h), colorado, al Ministerio de Agricultura; Anselmo Jover Peralta, estudiante, del Nuevo Ideario Nacional, al Ministerio de Justicia e Instrucción (era el hombre de "izquierda" del gabinete); los hermanos Gomes y Luis Freires Esteves, a los Ministerios del Interior y Finanzas, respectivamente, ambos ideológicamente de derecha. Como era de suponer, una intensa lucha por el poder se generó apenas formado el gobierno. La primera crisis estalló a menos de un mes de su constitución, el 10 de marzo, con la publicación del polémico Decreto 152 (ver Documento N° III, Apéndice IV, p. 459) preparado por el ministro del Interior que provocara grandes protestas. Como resultado de esto, los hermanos Freire Esteves fueron destituidos. Más tarde le tocó el turno a Jover Peralta, enviado a un puesto diplomático al exterior. En octubre de 1936, bajo presión de la embajada americana, fueron apresados y exiliados a la Argentina Oscar Creydt y otros dirigentes del Partido Comunista Paraguayo. En fin, la insistencia de Stefanich en la creación de un partido único de la revolución provocó, el 15 de noviembre del mismo año, la ruptura con el Partido Colorado.

La interdicción de las actividades políticas afectaba esencialmente al Partido Liberal. El grueso de la dirigencia de este partido se exilió en Buenos Aires, de donde organizó una oposición hábil y eficaz. En efecto, desde los principales órganos de prensa argentinos, dieron a la opinión internacional "su" versión de la revolución, concentrando sus ataques, primeramente, sobre el Decreto N° 152, luego sustentado en una intensa campaña anticomunista, contra Jover Peralta, más tarde contra el PCP y luego contra la idea del partido único. Finalmente, movilizaron al sector del ejército no comprometido con el régimen, con la idea de que en la Conferencia Internacional para la fijación de los límites con Bolivia el gobierno estaba cediendo territorios recuperados por el ejército paraguayo en la reciente guerra. Según Chartrain el golpe de Estado del 13 de agosto de 1937, que puso fin a la experiencia de febrero de 1936, fue orquestado por la "clase política" del Partido Liberal, ayudado por las empresas extranjeras, especialmente anglo-argentinas. Ver al respecto CHARTRAIN,F, ob. cit., pp. 348-380.

518. El antiguo Banco de la República del Paraguay controlado por capitales franceses, no soportó la "doble" crisis 1931-1935 y fue liquidado. N. del A.

519. TOTTENHAM-SMITH, R. H., 1936, ob. cit., p. 8.

520. Suma pagada por Bolivia para el mantenimiento de los prisioneros de guerra, TOTTENHAM-SMITH, R. H., 1936, ob. cit., p. 4.

521. Ibídem, p. 3.

522. Los únicos autorizados y bajo control del Ministerio de Finanzas fueron: el Banco de la República y los dos únicos bancos comerciales: El Banco de Londres y América del Sud y el Banco Germánico de la América del Sud. Ibídem, p. 3.

523. Ídem, p. 3.

524. Ver Cuadro N° 12, Apéndice II, pp. 417-418; TOTTENHAN-SMITH, R. H., 1936, ob. cit., p. 3.

525. TOTTENHAM-SMITH, R. H., 1936, ob. cit., pp. 4-5 y 10.

526. Ver Cuadro N° 14-B, Apéndice II, p. 425.

527. TOTTENHAM-SMITH, R. H., 1936, ob. cit., p. 32.

528. Ibídem, pp. 4 y 28.

529. TOTTENHAM-SMITH, R. H., 1936, ob. cit., p. 36.

530. Ibídem, p. 35.

531. GAONA, F., ob. cit., pp. 28-29.

532. TOTTENHAM-SMITH, R. H., 1936, ob. cit., p. 35.

533. US DEPARTMENT OF COMMERCE, Investment in Paraguay, Government Printing Office, Washington, 1954, p. 74; HENDERSON,D. L. (H. M. Ambassador & Cónsul, Asunción), Economic conditions in Paraguay, Overseas Economic Surveys, London,1952, p. 26.

534. TOTTENHAM-SMITH, R. H., 1936, ob. cit., p. 4.

535. Ibídem, pp. 32-33.

536. Ídem, pp. 8 y32-33.

537. Infra, p. 223.

538. CHARTRAIN, F., ob. cit., pp. 374-419.

539. Ibídem, pp. 386-387.

540. Integrada por cuatro viejos liberales y un colorado, ver CHÁRTRAIN, E, ob. cit., P.389.

541. En realidad la Constitución de 1940 fue preparada por Estigarribia y dos jóvenes dirigentes del Partido Liberal: Marín Iglesias y Justo P. Benítez. Posteriormente, sometida y aprobada por el gobierno, tomó completamente por sorpresa a la "Comisión constitucional", así como a la vieja dirigencia liberal que se encontró con el hecho consumado; ver CHARTRAIN E., ob. cit., p. 389.

542. Católicos conservadores del diario "El Tiempo". Durante la Segunda Guerra Mundial algunos de ellos fueron abiertamente favorables al Eje Berlín-Roma; CHARTRAIN. F., ob. cit., pp. 401-406 y 411-414.

543. PASTORE, C. La lucha por la tierra en el Paraguay, ob. cit., pp. 281-284.

544. Supra, pp.178-180.

545. Citado por PASTORE, C., ob. cit., p. 271.

546. PASTORE, C., ob. cit., pp. 278-280.

547. Ibídem, pp. 272-273.

548. Ídem, p. 276.

549. AYALA, E., Migraciones, ob. cit., p. 44.

550. AYALA, E., Migraciones, ob. cit., p.44. Notemos la similitud del mecanismo de "enganche" de la mano de obra descrito por Ayala, con la realizada algunos años antes por Rafael Barrett; Supra, p. 135. Notemos por otra parte que la "nueva cruzada a los obrajes, etc.", confirmaría nuestra hipótesis que el enclave yerbatero se habría enteramente conformado ya a fines del siglo pasado, el taninero y maderero hacia 1910. N. del A.

551. Supra, pp. 141-146 y 181-182.

552. AYALA, E., ob. cit., p. 45.

553. En inglés Homestead =granja, heredad. N. del Am

554. PASTORE, C., ob. cit., p. 290.

555. Ibídem, p. 288.

556. Ídem, pp. 290-291.

557. PASTORE, C., ob. cit., pp. 291-292.

558. Ibídem, p. 291.

559. Ídem, pp. 296-297.

560. PASTORE, C., ob. cit., p. 301.

561. Ibídem, pp. 301-302.

562. Ídem, pp. 302-304.

563. PASTORE, C., ob. cit., p. 295.

564. Ibídem, p. 304.

565. Supra, pp. 202-209.

566. PASTORE, C., ob. cit., pp. 318-319.

567. TOTTENHAM-SMITH, R. H., 1936, ob. cit., p. 27.

568. TOTTENHAM-SMITH, R. H., 1936, ob. cit., pp. 27-28.          .

569. NICKSON, A., Brazilian colonization of the Eastern border región of Paraguay.. Trabajo presentado al "Center of Latin American Studies, University of Cambridge", Cambridge, 23-26 september, 1979, P. 7.

570. PASTORE, C., ob. cit., pp. 327-328.

571. TOTTENHAM-SMITH, R. H., 1936, ob. cit., p. 18.

572. Ibídem, pp. 19-20.

573. TOTTENHAM-SMITH, R. H, 1936, ob. cit., pp. 16-17.

574. US DEPARTMENT OF COMMERCE, International Reference Service, Economic Conditions in Paraguay in 1940, Government Printing Office,Washington, 1940, pp. 1-2; y US DEPARTMENT OF COMMERCE, International Reference Service, Paraguayan Economic Situation 1944, ob. cit., p. 2.

575. TOTTENHAM-SMITH, R. H., 1936, ob. cit., p. 36.

576. MÉNDEZ, E. Diagnosis Paraguaya, Talleres Prometeo, Montevideo, 1965, pp. 286-287.

577. PASTORE, C., ob. cit., pp. 364-366.

578. Si bien fue discutido en el Congreso, éste no tuvo tiempo de aprobarlo ya que fue disuelto días antes por el general Estigarribia. N. del A.

579. PASTORE, C., ob. cit., p. 379.

580. Ibídem, pp. 337-338.

581. Ídem, p. 343.

582. PASTORE, C., ob. cit., pp. 351-352.      m

583. US DEPARTMENT OF COMMERCE, Economic Conditions in Paraguay in 1940, ob. cit., p. 4.

584. PASTORE, C., ob. cit., p. 377.

585. CAMPOS, A. R., ob. cit., p. 56.

586. FISCHER-TREUENFELD, R. von, ob. cit., p. 28.

587. HUTCKINSON, Lincoln. Report on trade conditions inArgentina, Paraguay and Uruguay, US Departament of Commerce, Government Printing Office, Washington, 1906, p. 78.

588. SHURZ, W Z., ob. cit., p. 76.

589. Los productos ganaderos incluyen además carne conservada y exportaciones de animales vivos. N. del A.

590. BUREAU Of THE AMERICAN REPUBLICS, Handbook of Paraguay, Bulletin

N° 54, Government Printing Office, Washingon, 1892, p. 22; FISCHER-TREUENFELD, R.von, ob. cit., p. 25; ver también Cuadro N° 13-B, Apéndice II, p. 419.

591. Supra, pp. 137-138.

592. Ver cantidades exportadas por productos, Cuadro N° 13-B, Apéndice II, p. 419.

593. FOREIGN OFFICE, Report for the year 1909 on trade commerce of the Consular district of Paraguay, Annual Series N° 4569 London, 1910, p. 7; y NORTON, Thomas H., Tannig materials in Latin America, Special Agent Series Nº 165, US Departmen of Commerce, Government Printing Office, Washington, 1918, p. 14.

594. FISCHER-TREUENFELD, R. von, ob. cit, pp. 23-29; PILLADO, ob. cit., p. 114 y SHURZ, W Z., ob. cit., p. 80.

595. BÁEZ, C., El Paraguay moderno, ob. cit., p. 263.

596. NORTON, T. H., ob. cit., p. 14; y SHURZ, W Z., ob. cit., p. 76.

597. FOREIGN OFFICE, Report for the year 1909, ob. cit., p. 7.

598. KOEBEL,W. H., Paraguay, T. Fischer Unwin, London,1917, p. 320; PARIS, F. M. (1921), ob, cit., pp. 14 y 24; SHURZ,W Z., ob. cit. p. 158.

599. PARIS, F. M. (1921), ob. cit., p.28. 600. Ibídem, p. 26.

601. Ídem, p. 27; KOEBEL, W. H., ob. cit., pp. 317-319.

602. SHURZ, W Z., ob. cit., p. 159; y PARIS, F. M. (1921), ob. cit., p. 16.

603. SHURZ, W Z., ob. cit., p. 162; y PARIS, F. M. (1921), ob. cit., p. 16.

604. SMITH, R. S., 1927, ob. cit., p. 10.

605.Ver Cuadro N° 13-A, Apéndice II, p. 418.

606. Ibídem, p. 418.

607. SMITH, R. H., ob. cit., p. 9; PARIS, F. W. (1925), ob. cit., p. 9.

608. Ver Cuadro N° 13-A, Apéndice 11, p. 418.

609. SHURZ, W Z., ob. cit., p. 76 y Cuadro N° 13-D, Apéndice II, p. 421.

610. Incluye solamente tabaco. N. del A.

611. Ver Cuadro N° 13-C y Cuadro N° 13-D, Apéndice II, pp. 420-421.

612. Cuadro N° 13-D, Apéndice II, p. 421.

613. SMITH, R. H., ob. cit., p. 10; PARIS, F. W (1925), ob. cit., p. 9-10.

614. PARIS, F. W. (1923), ob. cit., p. 19; ídem (1925), ob. cit., p. 20; SMITH, R. H., ob. cit., p. 10; TOTTENHAM-SMITH, R. H., 1933, ob. cit., p. 40; ídem (1936), ob. cit., p.42.

615. Ver Cuadro N° VI, supra, p. 233; ver también Cuadro N° 13-E, Apéndice II, p. 422.

616. Ver Cuadro N° 13-E, Apéndice II, p. 422.

617. Ver Cuadro N° VI supra, p. 233.

618. Ver Cuadro N° 13-E, Apéndice II, p. 422.

619. TOTTENHAM-SMITH, R. H. (1936), ob. cit., p. 10.

620. Ver Cuadro N° 13-F, Apéndice II, p. 423.

621. PARIS, FW (1921), ob. cit., p. 16; ídem (1923), ob. cit., p. 12; ídem (1925), ob. cit., p. 10; TOTTENHAM-SMITH, R. H., (1933), ob. cit., p. 16; ídem (1936), ob. cit., pp. 10-11.

622. Ver Cuadro N° 13-F, Apéndice II, p. 423.

623. PARIS, F. W (1925), ob. cit., pp. 10-11.

624. Ibídem, p. 11; ver también SMITH, R.S., ob. cit., p. 12.

625. PARIS, F. W (1925), ob. cit., p. 17.

626. Ibídem, p. 17.

627.       Cuadro N° 13-E, Apéndice II, p. 422.

628. Cuadro N'13-E, Apéndice II, p. 422; también TOTTENHAM-SMITH,R.H.,1936, ob. cit., p. 11,

629. Ver Cuadro N° 13-F, Apéndice II, p. 423.

630. US DEPARTMENT OF COMMERCE, International Reference Service, Economic Conditions in Paraguay in 1940, Government Printing Office, Washington, 1941, p. 1.

 

 

Fuente y enlace interno:

 

APUNTES DE HISTORIA ECONÓMICA DEL PARAGUAY.

DESARROLLO, AUGE Y DECADENCIA DE UNA ECONOMÍA DE ENCLAVES

© LUIS A. CAMPOS DORIA

© INTERCONTINENTAL EDITORA S. A.

Caballero 270; teléfs.: 496 991 - 449 738

Fax: (595-21) 448 721

Pág. web: www.libreriaintercontinental.com.py

E-mail: agatti@libreriaintercontinental.com.py

Diagramación: GILBERTO RIVEROS ARCE

 

Mucho celo y técnica fueron empleados en la edición de esta obra. No obstante, pueden ocurrir errores de digitación, impresión o duda conceptual. En cualquiera de las hipótesis, solicitamos la comunicación a nuestra Casa Central, para que podamos esclarecer o encaminar cualquier duda.

La Editora y el autor no asumen responsabilidad alguna por eventuales daños o pérdidas a personas o bienes originados por el uso de esta publicación.

 

 

 

Hecho el depósito que marca la Ley N° 1328/98.

ISBN: 978-99953-73-55-9

Asunción – Paraguay 2010 (487 páginas)

 



Compartir FB

Ver Perfil y otras Obras del Autor...


 

Leyenda:
Solo en exposición en museos y galerías
Solo en exposición en la web
Colección privada o del Artista
Catalogado en libros en artes visuales o exposiciones realizadas
Venta directa
Obra Robada

Buscador PortalGuarani.com de Artistas y Autores Paraguayos
 

Portal Guarani © 2014
Oficina: Asunción Super Centro - Gral. Diaz entre 14 de Mayo y 15 de Agosto - Local 372, 2do. Piso
TeleFax.: 451-486, Celular: 0981 564-220 - Contacto: info@portalguarani.com
PortalGuarani.com en fuente oficial de informaciones e imágenes del Paraguay para Wikipedia.org
Asunción - Paraguay - Proyecto Desarollado por Apunto

Portal Guarani, Es declarado de Interés Cultural Nacional Portal Guarani, Es declarado de Interés Cultural Municipal Portal Guarani, Ganador Doble del WSA